Un mujeriego que no cree que el amor existe . ¡Oh por lo menos no para él! Conoce a una hermosa mujer de tes blanca y ojos claros como la miel . Divertida pero con un carácter algo loco .
¿Como creen que surgirá el amor?¿Una mirada será suficiente? ¡Oh tal vez un beso!
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Capítulo 21
Darío
No me considero el tipo de millonario que acostumbra trae a sus amantes a su empresa para tener sexo con ellas. Siempre he mantenido esa línea de privacidad y de profesionalidad al margen. Como tampoco me consideraba de los hombres que se dejan dominar por una mujer, pero hoy creo que a toda regla le llega su excepción.
Cuando vi a Maya poner en su lugar a mi secretaria, sentí dos cosas. La primera ganas de ahorcar a esa mujer por mentirosa y la segunda, ganas de arrancarle ese espectacular vestido que la hacía ver jodidamente sexy.
Cuando entramos a la oficina y tuve a mi diosa solo para mí, no me pude contener las ganas de decirle lo excitado que estaba al ver como se volvía una fiera por mí. Pero sin duda lo que más me calentó fue el hecho de que me sometiera a ella, ya que ninguna mujer ha hecho lo que se le da la gana conmigo.
Ahora me encuentro de rodillas frente a mi diosa, deslizando suavemente mis manos por sus hermosas piernas. Llego al borde de su vertido y la miro a los ojos buscando la autorización para hacerla mía.
Cuando por fin obtengo lo que quiero, levanto su vestido hasta dejarlo en su cintura. Empiezo a repartir besos por sus piernas hasta que llego a esa zona húmeda. Siento como acomoda su cuerpo entre el escrito y yo para darme más exceso a ella.
Cuando por fin mi boca todos su zona rosa, siento que llegue al paraíso. Recorro con mi boca y lengua todos los espacios que me son permitidos. Me mantengo ahí arrancando jadeos y suspiros a mi antojo hasta que llega a su deseado orgasmo.
Me incorporo nuevamente para estar a su altura y empiezo a deshacerme de mi corbata. Maya me ayuda y juntos nos deshacemos de la poca ropa que estorba nuestro objetivo.
Dirijo mi boca hacia sus erectos pezones y me pego a ellos dándoles placer por igual. Separo sus piernas, las sujeto con mis brazos, dejando una buena vista de su intimidad expuesta para mí. Dirijo mi erecto miembro hacia su entrada y la invado de una sola estocada. Bombeo en su interior sin parar y sin dejar de besar su boca, logrando así que ahogue sus gemidos y gritos en mi boca.
Cuando el placer ya está asiendo estragos en nosotros y estamos por llegar juntos al clímax. Siento como Maya se aferra a mi espalda y la rasguña como una gata. Aumento mis embestidas al sentir la excitación que provoco que al arañarme y legó de unos movimientos más llegamos juntos.
Bajo sus piernas y me dejo caer sobre su cuerpo tendido en mi escritorio. Ambos estamos sudados y agitados. Escucho el retumbar de su corazón que tal parece querer salir de su pecho y eso me agrada, ya que soy yo el causante de eso.
_Oficialmente queda inaugurada tu oficina _Dice mi diosa con esa espectacular voz de recibir follada.
Dejo escapar una risa por las ocurrencias de mi diosa y vuelvo a repartir besos por su cuerpo hasta llegar a su vientre y me quede ahí.
_¿Qué pasa mi amor? _Dice ella viéndome desde su posición.
_Maya yo nunca me imagine siendo el esposo de alguien y mucho menos siendo padre. Pero desde que me di cuenta de que estoy enamorado de ti, no hago más que desear formar una familia contigo y tener muchos hijos. Pero el caso es si tú quieres tener hijos, tal vez no quieras porque pienses que se te arruine el cuerpo y tu carrera.
No pude terminar de hablar porque mi diosa me callo con un beso, ella me besaba con pasión y ternura. Luego de ese beso ella me miro a los ojos y vi que estos estaban cristalinos.
_Yo sería la mujer más feliz del mundo si me concedes el honor de ser la madre de tus hijos. No me importa esas tonterías de mujeres huecas que creen que un hijo te daña la vida. Un hijo no es un estorbo y siempre que mi cuerpo lo necesite, puedo solucionarlo con una buena alimentación y ejercicio.
_No sabes lo feliz que eso me hace. Aunque creo que deberíamos ir a un médico para chequearnos ambos y saber si todo está bien. Quien quita y de todas las veces que hemos estado juntos sin cuidarnos ya estés en estado.
_Me gusta eso de que me cuides y te cuides tú.
Beso su boca una última vez y ambos empezamos en vestirnos. La respuesta de Maya fue la mejor para mis oídos, sin duda había encontrado una mina de oro y no la perdería.