Dormir para luego despertar en un mundo el cual está en un completo caos es casi imposible de creer o imposible de aceptar
Pero aquí estoy, en un edificio abandonado rodeado de humanos mutados y con ansias de comerme vivo. Lo único bueno es que tengo un poder el cual me ayudara a sobrevivir en este caso
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Capitulo 21
Estuve conduciendo un buen rato hasta por fin visualizar lo que estaba buscando en una tienda en donde se venden granos y fertilizantes. Espero que las personas no hayan pensado en esto y todas esas semillas estén intactas aquí
Luisa: ¿Vas a hacer lo que creo? - Asiento, mientras detengo el auto
Leonardo: Quédense dentro voy y vengo rápido - Ellos asienten, pero Fer se pega atras mío
Fer: Yo iré con usted - Lo veo y asiento, él abre la puerta del auto y bajamos. La cantidad de mutantes en este lugar es sumamente reducida, a tal punto que no haya casi nada. Así que nos fue fácil entrar a la tienda agrícola y tomar las semillas, fertilizantes y uno que otra herramienta para armar la tierra; mientras yo hacia eso, Fer miraba al exterior con su arma en mano - Señor Leonardo al frente hay una farmacia - Yo ya había tomado todo, así que me acerco y colocó detrás de Fer a ver hacía dónde ve - Deberíamos dar una vuelta a ese lugar también
Leonardo: Si tú lo deseas - Dogo aún más, ya que el sistema me ofrece medicina aún más seguras que esas. Pero no soy capaz de matar la emoción del niño
Fer: Y también está esa tienda de ropa, los niños tienen esas ropas un poco deplorables y estoy seguro de que en el futuro nos conseguiremos con más situaciones en donde los sobrevivientes estén en ese modo. La ropa sería algo bueno
Leonardo: Bien, será como dices - tomo su mano - Ya termine aqui, ahora vamos a la farmacia y luego a la tienda de ropa - Este asiente con una gran sonrisa haciendo que ria al verlo comportar como niño
La farmacia no tenia mucho, claramente ya fue saqueada, pero no dude en tomar lo poco que había, ya que de algo serviría en el futuro. También fuimos a la rienda en donde me encargue de tomar mucha ropa, aunque estaba vez me enfoque más en la ropa de niños
Fer: Esto también señor - Dice pasándome unos coches de bebe, sillas de auto para niños. Lo veo serio el noto mi mirada y arruga el cejo - solo debemos estar preparado para todo - No dije nada mas y tome todo lo que me daba, al terminar salimos de la tienda y empezamos a caminar hacia el auto, pero otro auto se para delante de nosotros y de este bajar dos rostros conocidos
Alfred: Eres un desgraciados ¿como te atreviste a irte sin nosotros? - Se trato de acercar para abofetear a Fer, pero yo sostengo su mano y lo lanzó lejos - Te enredaste con este y nos dejaste atras, mira como esta ahora María
Leonardo: Ellos no tienen la culpa, que tu no sirvas como hombre. Que te parezca mas fácil entregar a los tuyos en vez de buscar la comida y el lugar seguro con tus propias manos
El rostro de Alfred se contorsionó en una mueca de rabia pura mientras intentaba ponerse de pie, sobándose la muñeca con la que lo había frenado. Detrás de él, María permanecía junto a la puerta del vehículo, con la mirada ida, la ropa desgastada y un temblor inocultable en los hombros.
Alfred: ¡Tú no sabes nada, imbécil! - gritó Alfred, dando un paso en falso hacia adelante mientras llevaba la mano a la cintura-. ¡Nosotros estábamos juntos antes de que aparecieras con tu aire de héroe! ¡Ella está así por tu culpa, por dejarnos a la deriva!
Fer: Señor Leonardo - murmuró Fer en voz baja, dando un paso lateral para no interponerse en mi línea de visión, sosteniendo su arma con ambas manos y apuntando al suelo, alerta - Viene otro desde la parte trasera del auto. Del lado del copiloto bajó un sujeto más grande, con una llave de cruz pesada en la mano y la mirada cargada de intenciones oscuras.
— Déjalos hablar, Alfred - dijo el tipo con voz rasposa, dando un par de pasos hacia nosotros - Tienen un vehículo funcionando. No nos vamos a ir con las manos vacías hoy.
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[SISTEMA DE DETECCIÓN: AMENAZA HOSTIL]
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[ANALIZANDO OBJETIVOS EN TIEMPO REAL]
> Hostiles detectados: 2x Sobrevivientes Agresivos
> No Combatiente: 1x María (Estado: Severamente traumatizada / Sin intención hostil)
> Evaluación de Riesgo: BAJO (Capacidad de combate enemiga insignificante)
[RECOMENDACIÓN TÁCTICA]
> Neutralización rápida sin consumo de estamina.
> Prioridad: Proteger el modo de transporte y la integridad de Fer.
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Leonardo: Fer, entra en la van y dale las cosas a Luisa - ordené con voz fría, sin desviar la mirada del sujeto de la llave de cruz.
Fer: Pero señor...
Leonardo: Haz lo que te digo. Esto no tomará ni dos minutos. - Fer me miró un segundo, asintió con determinación y se dirigió al auto. Luisa abrió la puerta corredera de la van rápidamente para recibirlo.
Alfred: No tienes permitido llevarte a mi hermano - chilla para querer lanzarse hacia a mi con un viejo cuchillo que saco de su espalda.
Ni siquiera necesité activar una habilidad del Sistema. Con mi Agilidad en 100, el movimiento de Alfred me pareció un chiste en cámara lenta. Ladeé el torso medio centímetro, sujeté su muñeca en el aire y apreté con la fuerza suficiente para hacer crujir los huesos de su articulación. El cuchillo cayó al suelo con un sonido metálico mientras Alfred soltaba un alarido de dolor y caía de rodillas.
El segundo sujeto avanzó corriendo, levantando la llave de cruz para golpearme la cabeza por la espalda, pero no llegó a rozarme. Me giré sobre mi propio eje, conectando un patada frontal directa a su estómago. El impacto lo levantó un par de centímetros del suelo antes de hacerlo salir volando contra el parabrisas de su propio auto, antes de desplomarse inconsciente.
El silencio volvió a adueñarse de la calle. Alfred yacía en el asfalto sujetándose el brazo lesionado, sollozando de dolor y pánico, mientras María nos miraba desde la puerta del auto, paralizada por el miedo.
Me acerqué a Alfred, me agaché a su altura y lo tomé de la solapa de su ropa obligándolo a mirarme a los ojos. Mi Presencia / Dominio hizo que comenzara a hiperventilar solo de sentir la presión en el aire.
Leonardo: la próxima vez que le levantes la mano a Fer o te cruces en mi camino - le dije con un murmullo helado - Los acabaré, no habrá una tercera oportunidad; asi que tomen su auto y lárguense. - Lo solté de golpe, dejándolo caer contra el suelo. Caminé tranquilamente hacia la van, abordé el asiento del conductor y cerré la puerta. - ¿Todo bien atrás? - pregunté mirando por el retrovisor hacia Luisa y los niños.
Luisa: Todo en orden, Leonardo - respondió Luisa exhalando el aire que tenía contenido - Vámonos de aquí. - Encendí el motor reforzado, dejé atrás a los dos hombres en la calle y tomé la carretera de vuelta, ya tenía lo suficiente para crear el refugio que tanto estaba deseando