⚠️🔞🔥La historia sigue a Tae-jun y Min-hyuk, los dos máximos herederos de las corporaciones tecnológicas más grandes del país, quienes están atrapados en una feroz disputa comercial por el control del mercado. Sin embargo, al encontrarse frente a frente, la rivalidad profesional se deforma de inmediato bajo el peso de una atracción animal asfixiante. Desafiando las leyes tradicionales del sistema, donde los Alfas dominantes deben buscar compañeros sumisos, estos dos predadores deciden romper las reglas de su sociedad para entregarse en secreto a un adictivo juego de poder y versatilidad dentro de un refugio clandestino. Entre marcas prohibidas, espionaje familiar y sacrificios corporativos, ambos deberán unirse para defender su nido de las bajas pasiones que intentan destruirlos.🔥🔞⚠️
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Dos Alfas
El regreso a la gran metrópolis el sábado por la noche fue muy diferente a las huidas desesperadas de las semanas anteriores. El vehículo común que Tae-jun había alquilado para su viaje avanzaba con firmeza por la autopista mojada, cortando la neblina nocturna con la seguridad de un tanque militar. Min-hyuk conducía con una mano fija en el volante, pero su perfil ya no mostraba el deterioro físico ni la mirada hundida del autoexilio. Se había afeitado la mandíbula en la cabaña y llevaba el cabello corto peinado, vistiendo un suéter oscuro que Tae-jun le había prestado.
A su lado, Tae-jun permanecía reclinado en el asiento con una sonrisa calculadora pintada en sus labios carnosos. Sus dedos largos se entrelazaban con los de Min-hyuk sobre la palanca de cambios, transmitiéndose un calor que ya no necesitaba ocultarse bajo bloqueadores químicos.
Antes de enfrentar a sus respectivas familias, decidieron pasar la noche en el departamento de la ciudad. El nido secreto ya estaba limpio. Tae-jun se había encargado personalmente de destrozar los micrófonos de Jun-seo y de borrar los archivos de la red de espionaje, devolviéndole al refugio su atmósfera de confort absoluto.
Cuando abrieron la puerta de entrada, el aroma a tabaco dulce y cereza negra de Tae-jun se fundió de inmediato con el cedro amargo y la tormenta eléctrica de Min-hyuk, creando una neblina densa y protectora que llenó las habitaciones vacías en un segundo. No hubo sexo salvaje ni batallas carnales por el control esa noche. Estaban cansados pero estables. Se metieron juntos bajo las sábanas de la cama principal y se durmieron abrazados fuertemente, sincronizando sus respiraciones y preparándose psicológicamente para la revolución que desatarían al amanecer.
El domingo por la mañana, la tormenta de la ciudad se detuvo, dejando un cielo gris claro y un aire fresco que entraba por los cristales del edificio corporativo del Grupo Min.
A las diez de la mañana, la sala de juntas principal del piso veinticinco se encontraba llena a su máxima capacidad. La convocatoria para una reunión extraordinaria en un día no laborable había encendido las alarmas de toda la élite. Los directores y los socios comerciales de menor rango ocupaban sus asientos en la larga mesa, sudando frío y acomodándose las corbatas debido a la extraña y asfixiante densidad que se respiraba en el ambiente.
En los extremos principales de la mesa, los dos máximos patriarcas de los clanes familiares presidían la sesión con rostros de piedra.
Kim Sung-won, el implacable presidente de la Torre Kim, mantenía sus manos pesadas apoyadas sobre la madera, esparciendo su aroma a ceniza de cigarrillo amargo con una fijeza gélida que atemorizaba a sus secretarios. Frente a él, el viejo patriarca del Grupo Min, un Alfa dominante de la vieja escuela de mirada tosca, permanecía con los brazos cruzados, furioso por el escándalo del supuesto fraude financiero que había manchado el apellido de su empresa durante las últimas semanas.
A un costado de la mesa, Jun-seo se sentaba con los hombros caídos y el rostro completamente desencajado por el pánico. El hermano menor ya no desprendía su habitual aroma rancio a metal oxidado y vinagre blanco con prepotencia; su esencia era un rastro débil de sótano húmedo que delataba su humillación tras haber sido descubierto por Tae-jun.
De repente, las puertas dobles de la sala se abrieron de par en par con un movimiento fluido y coordinado.
El aire de la habitación cambió en un milisegundo, pero esta vez no fue una batalla invisible por el territorio. Fue una demostración de poder unificado tan aplastante que varios directores tuvieron que bajar la cabeza por puro instinto de sumisión.
Tae-jun y Min-hyuk entraron al salón juntos, caminando lado a lado con pasos pesados, perezosos y seguros. Ambos vestían sus mejores trajes. El Alfa pálido llevaba un traje de tres piezas en un tono negro riguroso que remarcaba su cuerpo alto y estilizado, con el cabello largo sujeto en una media coleta impecable. Min-hyuk llenaba a la perfección un traje gris plomo a la medida que resaltaba sus hombros anchos y su pecho amplio. Sus apariencias eran impecables, pero lo que verdaderamente dejó atónito al consejo de administración fue la total sincronía de sus feromonas.
No llevaban bloqueadores químicos. El tabaco dulce de Tae-jun y la tormenta eléctrica de Min-hyuk no chocaban como olas gigantescas en el centro de la sala; se envolvían mutuamente en una danza mansa y posesiva, un mensaje biológico secreto que proclamaba ante todo el mundo que pertenecían al mismo nido.
—¿Qué significa este atrevimiento, Tae-jun? —rugió Kim Sung-won, levantándose de su silla con los ojos grises inyectados en ira—. ¿Cómo te atreves a convocar a este consejo el domingo y a presentarte al lado del heredero rival después del fraude que cometieron contra nuestra tecnología?
Min-hyuk dio un paso al frente, apoyando sus manos grandes sobre la mesa de roble con una firmeza incuestionable. Su voz retumbó en las paredes de cristal blindado con una vibración tan baja que silenció los murmullos de los socios en un segundo.
—No hubo ningún fraude contra la Torre Kim, caballero —declaró Min-hyuk, mirando fijamente a su propio padre y al patriarca rival—. El error financiero en los informes de las patentes y el desvío millonario de fondos fueron una alteración deliberada que yo mismo ejecuté desde mi computadora privada.
Un jadeo colectivo de incredulidad recorrió la mesa de los directores. El padre de Min-hyuk se levantó de golpe, con la mandíbula rígida por la furia.
—¿Te has vuelto loco, Min-hyuk? —siseó el viejo Min, con la voz ronca—. Estás confesando un sabotaje contra tu propio apellido frente al consejo de administración. Eso es un motivo de expulsión inmediata del linaje.
—Tuve que hacerlo para congelar las acciones de la fusión y ganar tiempo —explicó Min-hyuk con una calma, sin apartar sus ojos de los patriarca —. Tenía que detener la votación de la junta directiva antes de que una rata de cloaca utilizara un método de espionaje ilegal para destruir nuestras carreras corporativas.
Tae-jun dio un paso al frente con su gracia habitual, sacó una tableta digital de su saco negro y la conectó a la pantalla principal del salón.
—La verdadera traición de esta empresa no vino de la presidencia de Min-hyuk, sino del cajón de Jun-seo —anunció Tae-jun con una voz cargada de un veneno letal que hizo que Jun-seo se encogiera en su asiento, al borde de las lágrimas de pura humillación.
En la inmensa pantalla de la sala de juntas se proyectaron las pruebas de espionaje industrial que Tae-jun había recolectado durante días de cacería silenciosa. Aparecieron los registros de las transferencias de dinero que Jun-seo había hecho al guardaespaldas Chang y el soborno al técnico de mantenimiento para instalar micrófonos de alta sensibilidad dentro del departamento residencial. También se mostraron los códigos informáticos del servidor oculto donde el hermano menor guardaba las grabaciones ilegales de las comunicaciones de la fusión.
—Jun-seo utilizó estas herramientas de espionaje para iniciar un chantaje contra Min-hyuk, amenazándolo con filtrar información privada de la fusión tecnológica si no firmaba su renuncia voluntaria a la presidencia. Mi compañero prefirió sacrificar su propia reputación comercial antes de dejar que una rata destruyera la estabilidad de la fusión con datos obtenidos de manera ilegal.
El viejo patriarca Min clavó una mirada asesina en su hijo menor.
—¿Es esto cierto, Jun-seo? —preguntó con una voz que hizo temblar el vaso de agua sobre la mesa.
Jun-seo no pudo responder con palabras; el pánico animal que sentía bajo la densidad de las feromonas combinadas de Tae-jun y Min-hyuk le apretó la garganta, asfixiándolo por completo. Bajó la cabeza sobre el escritorio, soltando un llanto sordo de impotencia delante de todos los socios comerciales, confirmando su derrota.
—Los abogados de la Torre Kim y del Grupo Min ya tienen la carpeta de pruebas lista para ser entregada a la policía por delitos de espionaje industrial e interceptación ilícita de comunicaciones —concluyó Tae-jun con total frialdad, barriendo la sala con sus ojos de rey triunfador—. Jun-seo firmó su renuncia absoluta a cualquier derecho de sucesión familiar, y su nombre ha sido borrado de las subsidiarias para siempre. El terreno está limpio.
La junta directiva se quedó en un silencio, asimilando el impacto del golpe estratégico que el Alfa pálido acababa de ejecutar.
Kim Sung-won, el padre de Tae-jun, exhaló un suspiro amargo, intentando recuperar el control de la sesión.
—Bien… La traición de Jun-seo ha sido resuelta y los informes de las patentes serán corregidos mañana por la mañana —dijo el viejo presidente Kim, acomodándose el saco—. Limpiaremos el nombre de las empresas en la bolsa de valores. Ahora, Tae-jun, regresa a tus obligaciones. Recuerda que al final de la semana debemos formalizar el compromiso oficial con la familia Lee y el joven Jihyun para asegurar el linaje de nuestro apellido.
Tae-jun soltó una risa que resonó en el silencio de la sala como un hachazo al sistema tradicional. Caminó con paso perezoso hacia el centro de la mesa, deteniéndose justo al lado de Min-hyuk, rompiendo la distancia por completo.
—Ese compromiso queda oficialmente anulado a partir de este mismo segundo, padre —declaró Tae-jun, y la seguridad de su voz dejó claro que no estaba pidiendo permiso.
—¿Qué estás diciendo, insensato? —rugió Sung-won, dando un golpe violento sobre la mesa—. No puedes cancelar un contrato con el clan Lee por un capricho. ¡Te quitaré la presidencia de la fusión antes del mediodía!
—No puedes quitarme nada, padre —replicó Tae-jun con una sonrisa ladeada, redoblando la apuesta con una frialdad letal—. Durante los últimos días, mi fondo de inversión secreto absorbió el cincuenta y un por ciento de las acciones de las subsidiarias del Grupo Min y el cuarenta y nueve por ciento de las acciones de control de la Torre Kim.
Min-hyuk dio un paso al frente, entrelazando sus dedos grandes con los dedos largos y pálidos de Tae-jun justo por encima de la mesa, mostrando sus manos unidas ante el consejo de administración atónito.
—Kim Tae-jun y yo acabamos de firmar una alianza comercial. Nuestras cuentas personales y las patentes de la fusión tecnológica están amarradas bajo una sola estructura indestructible que solo nosotros dos manejamos. Si alguno de los dos patriarcas intenta revocar nuestros puestos o interferir en nuestras vidas privadas, retiraremos el capital unificado de la bolsa de valores, provocando la quiebra absoluta de ambas corporaciones antes de que termine el invierno. Ya no somos los peones de sus listas de candidatos; somos los dueños del juego.
Los directores y los socios mayores se miraron entre sí con los rostros pálidos de miedo, dándose cuenta de que el poder económico combinado de los dos Alfas dominantes era sumamente superior a cualquier linaje tradicional o matrimonio arreglado. La sumisión de los Omegas de la alta sociedad no podía competir contra los millones de dólares y el control absoluto de la tecnología que los amantes tenían bajo su mando.
—Y hay algo más que este consejo debe entender de manera definitiva —añadió Min-hyuk, volviéndose tosco y posesivo mientras miraba a su padre a los ojos—. No solo anunciamos una alianza de negocios. Anunciamos nuestra unión personal como Alfas. Compartimos un departamento, compartimos el control de nuestras vidas y nos pertenecemos el uno al otro por encima de cualquier ley.
El escándalo en la sala fue absoluto. Los patriarcas se quedaron helados en sus asientos, mudos, asfixiados por el olor combinado a tabaco dulce y tormenta eléctrica que dominaba el piso veinticinco con una soberanía indiscutible. Dos Alfas dominantes de ese calibre acababan de doblar el sistema de castas familiar usando las mismas reglas del capitalismo corporativo.
Tae-jun miró a Min-hyuk de reojo, sus ojos brillando con una luz feliz y un hambre voraz que prometía un regreso ardiente a las sábanas en cuanto salieran de ese edificio de cristal.
La revolución de los predadores había triunfado en el centro del territorio en disputa, demostrando que cuando dos lobos reyes deciden unir sus fuerzas, no hay cadenas familiares ni redes de espionaje capaces de apagar el fuego de su nido privado.
⚠️✨️💥¡Ayyyyy, mis amores! ¡Qué capítulo tan monumental y satisfactorio! La humillación de Jun-seo y el quiebre de los patriarcas mediante el control de las acciones es el clímax perfecto, ¿qué opinan, mis Chickis? ¿Se esperaban esto? No olviden dejar: 👍🌟🎁🗳 Otra cosa, al parecer NO PUBLICAREMOS "Tres tiempos" en Noveltoom, ya que se trata de poliamor. Hay escenas de tres personajes haciendo el CUCHIPLANCHEO, es decir, trío, y no creo que aprueben ya que hay doble PE NE TRA CION y otras escenas explícitas. 🍌🍑🍌🫦🔥😈🔞 En fin, eso es todo por el momento.💥✨️⚠️
respecto a la nueva novela, espero novedades de sonde leerla pronto, apoyo toda su escritura y le sigo a donde vaya!!!💜💋
se viene lo bueno, no puedo esperar!!!😈😈😈
Vamos Min, no solo eres fuerza bruta, haz que tu mente vuele, demuestra de que estas hecho. Tae tiene que saberlo también juntos podrían idear la forma de salir de este terreno lodos 💪