Flor Watson, una niña que cumple su sueño de convertirse en una súper héroe como su ídolo de ficción.
Solo que con el pasar de los años, el gobierno comienza a cazar a los humanos con súper poderes y que busque acabar con una bebé conocida como "Dark Nova".
Provocando que Flor deba decidir si seguir siendo una súper heroína o sacrificar su sueño de ser héroe para cuidar de su familia.
¿Podrá Flor proteger a su familia y a su mundo? ¿Que problemas puede traer una Super Bebé?
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Capitulo #21: Un Nuevo Día en nuestra vida
Debido a la insistencia de las personas en que la heroína número uno volviera a la Tierra, también a qué la propia presidenta había quitado la ley de exterminio, por petición de Darién y por la culpa de no haber tomado la decisión correcta, Flor bajo de la luna para volver a su puesto como heroína.
—¡¡Ayuda mi bolso!! ¡¡Mi bolso!!
Mientras todos las personas de Bears city la ignoraban, una luz de esperanza apareció para noquear al ladrón con un simple golpe de su palma.
—¿Qué? Tu… ¡¡¿De verdad volviste?!!
—¿Esto es tuyo?
—S-sí, es mío, Zero
Con una pequeña sonrisa Flor le entregó el bolso a la civil mientras notaba como todos la volteaban a ver, algunos con rencor, otros con alegría y unos cuantos con esperanza en sus ojos.
—¡A mi también me alegra volver! —se despidió para volver a volar—.
Flor con una sonrisa en su rostro comenzó a sobrevolar por toda la ciudad para ayudar a los civiles como solía hacer antes de irse con su bebé. Solo que estaba claro que algunos no la iban a recibir con los brazos abiertos debido a sus pérdidas durante la guerra.
—¡¡Alejate!!
—¡¡Nos abandonaste!! ¡¡Por tu culpa mi hija murió!! —le gritaron lanzándole una botella de agua en la cabeza—.
—¡¡Nos dejaste a todos por una estúpida bebé!!
—¡¡Largo de aquí!! ¡¡Basura!!
Aún así, Flor continuó con su trabajo de ayudar en todo lo posible, desde intentos de invasión por parte de alienígenas, en otros países…
—¡¡Humanidad!! ¡¡Teman al gran emperador de elfer y…!!
—¡¡No en mi guardia!! —lo interrumpió Flor dándole un puñetazo a un elfo que había llegado del espacio—.
—¡¡Súper Zero!! —gritaron algunas personas eufóricas de París al reconocer a la heroína del planeta—
Hasta cosas más sencillas y simples como ayudar como voluntaria en un refugio de personas sin hogar…
—¡¡Abuelita!! —gritaron May y Jade corriendo hacia su abuela paterna—.
—¡Tita! —continuó la bebé extendiendo sus manos hacia su abuelita Nataly—.
—Jaja, mis niños —dijo acercándose a su nuera y sus nietos—. Y a ti, feliz cumpleaños número uno, mi amor —la felicito acariciando su cabeza—. Espero y cumplas tantos que llegues a un millón
—S-Suegrita ¿Cree que podamos ayudar un poco al refugio?
—¿Te despidieron otra vez? Ese idiota del doctor Bell, siempre te despide y te vuelve a contratar días después ¿Que le pasa?
—No, no, jaja, no se preocupe, bueno… al menos no me despidieron de mi trabajo de periodista, pero… yo… —volteo a ver a sus hijos— No, nosotros quisiéramos ayudar en su refugio
—Sí, mamá, dijo que nos daría muchos dulces si veníamos y te ayudabamos abuelita
—¡Sí! ¡Nos prometió dulces a nosotros dos!
—Ti… Tita jaja —balbuceó la bebé intentando tocar a su abuela—.
—¡Por favor! Déjanos ayudarte, así podremos quedar con la panza de mamá
—¡May! No seas grosera —la regaño Flor tirándole un mechón de cabello—
—¿Qué? Es verdad, tienes pancita, mamá
—Nat, por favor y quizá también pueda hablar con usted un rato
—Ah, claro, toda ayuda es bienvenida, más ahora que necesito que me ayuden a servir la sopa de los martes
Con ayuda de sus hijos y de su nuera, Nataly pudo darle más rápido de comer a las personas que vivían en el refugio, pero cuando se quedó sola con la esposa de su hijo en la cocina del refugio se llevó una sorpresa que la hizo soltar uno de los platos de plástico del refugio.
—Quería hablar con usted para… bueno, la situación no es la mejor ahora y quisiera pedirle un… un consejo
—Ah, es sobre Stanley, dime, escuché que se mudaron de nuevo a Moncia
—Ah, sí, bueno no, digo sí tiene que ver con él o más bien con nosotros —se agarró el vientre nerviosa y avergonzada—. Cómo sabrá, mierda… me duele un poco decir esto pero desde que nació Sydney las cosas se fueron a peor y… no tuvimos un buen año
—Ay no te preocupes, eso les pasa a todas las parejas a veces hay subidas y bajadas, de eso se trata ¿No?
—Jaja sí, es solo que… estos últimos meses hemos vuelto a… a ya sabe, tener intimidad y jaja, no nos cuidamos muy bien que digamos
—¿Huh? Espera…
—Ahm… Es… estoy embarazada de un cuarto hija
—¿Qué? Stan ya…
—N-no, aún no lo sabe, es por eso que quisiera que me diera un consejo de… uno que pueda ayudarme a decirle a mi esposo sobre nuestro cuarto hijo que al parecer tiene ya cuatro meses
—Ah, por eso se te nota tu pancita
—Sí, pensaba en… en hacer lo otro pero… después de todos estos meses, creo que aún soy capaz de cuidar a cuatro niños, antes de pensar en abortar
—Ya veo, aunque… no han considerado operarse
—Ah… eh… sí, es solo que no tenemos idea de si funcionaría
—C-creo que deberían ir, si es que no quieren poblar todo un pueblo con sus hijos jaja
—Jaja, cierto
Al finalizar su día, como se había vuelto costumbre en la rutina de Flor, salió al espacio con su traje Súper Zero para ver la Tierra con una sonrisa.
—Nadie lo sabe… nadie sabe que decisión correcta… —jadeó nuestra heroína respirando lentamente, relajando sus músculos y cerrando sus ojos—.
“Solo confía…” se repitió dejándose caer a la atmósfera de la Tierra
Su traje de Súper Zero se fue desintegrando formando una estela de luz que iluminó el cielo, dejando tan solo su ropa que solía llevar a diario; una camisa blanca con botones mal abrochados, su pantalón rasgado y manchado de papilla para bebé, que tenía crayones en sus bolsillos.
“Confía…” pensó cayendo de regreso a la tierra
Antes de impactar con la ciudad, se detuvo en el aire y abrió los ojos viendo su ciudad natal desde lo alto del cielo, y como si fuera la llamada de una nueva aventura, se escucharon las patrullas que iban hacia el centro de Bears city a enfrentar a un villano que había aparecido.
—¡¡Detente!! ¡¡Ahora mismo!! —le gritaron los policías al llegar—.
—¡¡¿Dónde está Zero?!! ¡¡Ella tiene que pagar por lo que perdí por su culpa!! ¡¡Ella debió salvarlos!! —rugió un hombre vestido una armadura de magma—
—¿Me buscabas? —le preguntó Flor aterrizando frente a él con su camisa blanca con una “Z” dibujada con los crayones de sus hijos—.
—¡¡Zero!! —gritó enfurecido saltando hacia ella—.
Dando comienzo a un enfrentamiento en el centro de la ciudad…