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Una Segunda Vida Como El Joven Moretti

Una Segunda Vida Como El Joven Moretti

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Romance
Popularitas:551
Nilai: 5
nombre de autor: Kye Soma

El profesor de lenguas Yoshiya Taksumagi ha recibido una segunda oportunidad de vivir. Pero este nuevo mundo le demostrará que una segunda vida no significa una vida perfecta.
Ahora, atrapado en el cuerpo de un niño llamado Joshua Moretti, deberá descubrir los secretos detrás de su llegada y enfrentarse a un destino que jamás pidió.

¿Cómo es que un profesor de una de las mayores facultades de Japón terminó siendo un simple niño en un mundo de magia?

NovelToon tiene autorización de Kye Soma para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El fuego y la furia

Los días empezaron a avanzar y los entrenamientos se volvían cada vez más difíciles, pero a la vez más llevaderos. Como si mi cuerpo estuviera aprendiendo a sufrir con gracia. Durante esas jornadas, me dieron permiso de entrar a la biblioteca del reino. Memoricé varias técnicas de supervivencia, mapas de rutas comerciales, y hasta recetas de pociones básicas. Por si acaso. Uno nunca sabe cuándo puede necesitar saber cómo hacer un antidoto para veneno de serpiente marina.

Lo que no me permitieron leer fueron los libros de historia. No entiendo el por qué, pero no es asunto mío. O eso quiero creer.

Estaba allí, en medio de ese espacio que parecía un campus al aire libre, sentado bajo la luz del sol mientras varias nubes pasaban por encima de nosotros. El césped era suave y fresco. El viento traía el olor a sal y a flores marinas. Cerré los ojos por un momento, sintiendo el calor en mi piel.

—Ya que has controlado el método de absorción por completo, es hora de pasar al siguiente elemento: el fuego—Kathy me miraba mientras tenía el dedo apuntando hacia el cielo, como si estuviera señalando algo más allá de las nubes.

Sinceramente, pensé que sería la tierra, no el fuego. Existe la posibilidad de que me queme yo mismo. Necesito tener cuidado. Pero también está la posibilidad de que esto sea exactamente lo que necesito.

—¿Cómo que el método de absorción está completo? Si solo lo utilicé una vez—Dije mientras hacía una mueca de confusión, rascándome la nuca.

—Sobre eso, verás: el primer día que lo hiciste, no lo desactivaste. Y como ese día controlaste la respiración cortando el flujo, ya falta poco para subir de nivel. Así que tómalo con calma—Replicó Kathy, con esa sonrisa suya que siempre parece saber más de lo que dice.

Me quedé desconcertado por un momento. Sinceramente, se siente extraño, ya que estos días me he quedado muy pensativo y las horas pasan volando. Como si el tiempo se hubiera vuelto líquido y yo estuviera nadando en él sin rumbo fijo.

—Comprendo—Fue lo único que pude decir al final de cuentas.

Después de todo, ya puedo utilizar la magia de agua, aunque solo una pequeña cantidad. Pero aprender magia de fuego también me hace bien. O eso espero.

—Es el mismo proceso. Haces las mismas runas, pensando en el elemento. Solo que esta vez tienes que pensar en una chispa. Algo que te encienda, que te haga sentir vivo y furioso—Eso... es demasiado complicado. ¿Furioso? ¿Yo?

Cerré los ojos, intentando buscar en mis recuerdos. O eso es mi tío Reni. ¿Cuáles fueron las palabras que él me dijo en ese entonces? Dibujé la runa en el aire, apretando mis dientes. Aún tenía los ojos cerrados. Y es imposible que se me olviden aquellas palabras.

—No decepcionarás a nadie, porque principalmente nadie cree en ti—Las palabras de mi yo anterior resonaron en mi cabeza como un eco. Pero también resonaron las de aquella enfermera, la de mi padre, la de Theresia, la de Kathy. ¿Ellas creen en mí?

Sentí las venas ardiendo como una estufa encendida.

—BOOM—Abrí mis ojos llorosos antes de darme cuenta. Una gran explosión se generó en mi mano derecha. Sonó como el disparo de una pistola, como si el aire mismo se hubiera rasgado. La reina Kathy abrió los ojos, mirando hacia mi dirección.

Apreté mis dientes. Venas de dolor salieron de mi cuello. Caí de rodillas, revolcándome como una serpiente, intentando que mi mano no doliera tanto.

—HUH—Dejé escapar varios gemidos de dolor. Mi mano derecha estaba enrojecida, pero no quemada. Era como si el calor hubiera quedado atrapado dentro de mi piel, sin poder salir.

—¿Te encuentras bien?—Kathy corrió hacia mí, intentando calmar el dolor. Su nerviosismo se notaba a leguas. Sus manos se movían rápidas, inseguras. No sabía qué hacer.

Se nota que le importo. Pero eso no quiere decir que aún no me duela. Si no tengo quemaduras, ¿entonces por qué duele tanto?

Pero, de un momento para otro, el dolor desapareció. Como si nunca hubiera estado allí. Dejé de retorcerme, mirando fijamente a los ojos de Kathy, quien me miraba con ojos llenos de preocupación y tristeza.

—¿Te duele?—Dijo Kathy.

—Sí—Respondí, aunque realmente el dolor ya se había ido. Pero necesitaba que supiera que lo sentí. Que no fue en vano.

Ella se acercó al único árbol que había en ese lugar y me arrastró por detrás de los hombros de la camisa. Espera, tratarme con cariño. Soy arrastrado literalmente.

Ella se sentó, poniendo su regazo hacia adelante. Me observaba. Pero esta vez no sentí tristeza, sino calma. Como si el mundo se hubiera detenido por un momento.

Ella sostuvo mi cabeza y la puso en su regazo. Suaves y cálidas, sus manos acariciaron mi cabello. Estas son las recompensas de un niño bueno.

Estábamos allí, debajo de las sombras del árbol. Las hojas caían a causa del viento. Dejé escapar una sonrisa sincera mientras observábamos las nubes.

Ya comprendo. Hay veces que es mejor no preguntar, solo disfrutar. Ya que las oportunidades no se repiten a menudo en la vida. Debe ser el karma pagándome lo mal que me trató en mi vida pasada.

Esta vez sí quiero vivir de verdad.

Y así pasaron los meses. Aunque de vez en cuando, cuando comía con Kathy, se sentía incómodo, no me molestaba para nada. Había algo en su presencia que me hacía sentir seguro. Como si, por primera vez en mucho tiempo, no tuviera que estar a la defensiva.

Domié mejor los elementos luz, agua y fuego. Aún carecía de experiencia, pero era mejor esto que nada. El fuego ya no me quemaba. El agua ya no me arrastraba. La luz ya no me cegaba.

Antes de terminar el año, llegué al color verde. El cambio sí se sintió realmente. Mi respiración era mejor. La cantidad de magia mejoró en un buen porcentaje. Por supuesto, no tanto como un archimago, pero sí era una buena noticia.

Katherine está a mi mismo nivel, aunque ella solo posee el elemento agua. Theresia acaba de despertar a los nueve años, y su elemento es el hielo. La reina Kathy hizo una pequeña reunión entre nosotros para celebrar mi subida de nivel.

Estábamos todos reunidos en la mesa. Las tres hermanas sirenas y yo. Hablando y riendo de cosas bastante simples. Theresia contó una historia sobre cómo había congelado accidentalmente la sopa de su hermana. Katherine se quejó de que ahora tenía que calentarla con magia de fuego, y todos nos reímos.

Alcé la voz para hablarle a las tres.

—Quiero agradecerles a ustedes por ayudarme con esto. Si no hubiese recibido su ayuda, realmente no estaría donde estoy ahora—Dije con una sonrisa sincera, sintiendo que las palabras salían de lo más profundo de mi pecho.

Las tres empezaron a aplaudir al mismo tiempo. Qué sincronizadas están. Lol.

Esa noche pasó así, entre risas y promesas de volver a vernos.

Al día siguiente, estaba empacando unas cosas en la habitación donde estaba. Realmente no traje nada, pero me llevaba tantas cosas. Recuerdos, enseñanzas, y una deuda que no sabía cómo pagar.

Me dirigí al escritorio de la habitación. Cogí unos papeles que dejé hace unos días. Esto va a ayudar mucho. Eran planos. Planos de algo que este mundo aún no conocía.

En ese momento, la reina Kathy llegó.

Al menos ten la decencia de tocar la puerta.

—¿Volverás?—Preguntó.

—No es como si pudiera escapar tan fácilmente—Dije, riendo un poco. Pero era una risa sincera.

Ella dejó escapar una risita de satisfacción.

—Habías dicho que aveces te llaman a menudo para abrir el mar. Eso debe de ser agotador—Le di los papeles que tenía en las manos a Kathy. Ella dudó por un instante, pero al final lo aceptó, dando las gracias.

—No vas a avisar—Dijo, con un tono que no era pregunta.

—No. Quiero ir por mi cuenta—Dije mientras seguía doblando ropa que, por supuesto, me compraron. Qué afortunado soy.

Y así, con una mochila al hombro y un agradecimiento en el corazón, salí del reino del agua.

Sin saber cuándo volvería.

Pero sabiendo que, algún día, lo haría.

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