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Cenizas Y Cristal.

Cenizas Y Cristal.

Status: En proceso
Genre:Romance / Acción / Mafia
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: XintaRo

🔞🔞En una ciudad donde las torres de cristal ocultan mafias, corrupción y cuerpos bajo neón, Cassian Cooling intenta vivir lejos de la violencia que marcó su juventud. Arquitecto prodigio de Central City, heredero de una fortuna y dueño de un talento capaz de construir maravillas, lleva años enterrando al monstruo que alguna vez aterrorizó las calles de Cuatro Leguas.
Cuando su mejor amigo queda atrapado en una deuda y la mujer de la que se enamora resulta herida, Cassian descubre que el pasado nunca desapareció. Solo esperó en la oscuridad el momento para volver.
Una guerra criminal comienza a devorar las dos ciudades más peligrosas, Cassian deberá decidir qué parte de sí sobrevivirá: el hombre que construye hospitales… o el que aprendió a destruir mafiosos.
Entre conspiración, mafias, tecnología, romance oscuro y una violencia tan brutal como adictiva, Cenizas y Cristal es una novela noir de ciencia ficción donde el amor puede salvar… o romper lo poco humano que queda dentro de t

NovelToon tiene autorización de XintaRo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap 6: Parte 3. Extendido.

Lekan descansa recostada sobre mi pecho, mientras las luces tenues del dormitorio bañan suavemente su piel morena. Sus dedos siguen entrelazados con los míos incluso dormida. Como si temiera que desaparezca. O quizás como si supiera que soy yo quien teme eso.

No recuerdo la última vez que compartí silencio verdadero con alguien. No sexo. No compañía vacía… Silencio real… Ese donde dos personas simplemente existen juntas. Respirando. Sintiendo. Permitiéndose bajar la guardia, aunque sea un momento.

Y por primera vez en mucho tiempo… no me siento solo. La sensación resulta tan extraña que incluso duele un poco. Porque ahora entiendo exactamente lo que Gastón puede quitarme.

Lekan se mueve sobre mí y abre lentamente los ojos. Verdes. Todavía cansados. Hermosos. Su mirada tarda unos segundos en enfocarse completamente antes de encontrarse con la mía. Y entonces sonríe apenas. Pequeño gesto. Pero suficiente para hacer que toda la violencia de esta noche parezca lejana durante un instante.

—¿No duermes nunca? —murmura con voz ronca.

Acaricio suavemente su espalda desnuda bajo las sábanas.

—Dormir está sobrevalorado.

Ella deja escapar una pequeña risa cansada. Después apoya otra vez la cabeza sobre mi pecho. Permanecemos así varios minutos. Sin hablar. Escuchando la lluvia. Escuchando nuestras respiraciones. Escuchando esa calma extraña que aparece después de sobrevivir algo horrible junto a otra persona.

Y mierda… eso une más rápido de lo que debería.

Lekan levanta lentamente la cabeza otra vez. Sus dedos recorren distraídamente algunas cicatrices sobre mi torso. Hay demasiadas. Siempre pensé que las personas terminaban apartando la mirada tarde o temprano.

Ella no… Nunca lo hace.

—¿Cuál fue la primera? —pregunta suavemente.

Frunzo apenas el ceño.

—¿La primera qué…?

Ella acaricia una cicatriz delgada cerca de mi clavícula.

—La primera herida seria…

Suelto aire lentamente por la nariz. Claro. Cuatro Leguas otra vez. Siempre terminamos regresando ahí.

—Tenía once años… —respondo, intentando apartar el recuerdo.

Lekan permanece completamente atenta. Lo intento… pero los recuerdos vuelven solos.

—Un traficante intentó llevarse a una chica cerca del distrito Norte —continúo—. Walter y yo lo seguimos, creyendo que éramos más inteligentes de lo que realmente éramos…

Ella sonríe apenas.

—¿Lo eran? —pregunta alzando una ceja.

—Éramos idiotas —le respondo sonriendo.

Eso le saca una risa pequeña y sincera. Continúo hablando mientras observo el techo.

—El tipo tenía una navaja militar… Pensé que podría quitársela rápido.

Lekan levanta apenas una ceja.

—Déjame adivinar… No salió bien.

—Me abrió desde aquí hasta aquí… —guío suavemente sus dedos por la vieja cicatriz que cruza mi vientre.

Ella guarda silencio unos segundos. Después pregunta:

—¿Y aun así seguiste haciendo lo mismo durante años?

Cierro lentamente los ojos. La respuesta llega sola.

—Porque nadie más lo hacía…

El cuarto queda en silencio otra vez. Pesado. Honesto. Lekan se incorpora mientras me observa. Las luces del dormitorio delinean lentamente su rostro, sus ojos, la forma tranquila en que me mira incluso después de descubrir lo peor de mí.

—Debiste sentirte muy solo allá.

La frase me golpea más fuerte que cualquier puño…

Porque jamás lo había pensado así… En Cuatro Leguas uno no piensa en emociones. Piensa en sobrevivir. En correr más rápido. En golpear primero.

Pero sí… Estaba solo. Incluso rodeado de gente. Walter era lo más cercano a un hermano. El Círculo era familia. Y aun así… siempre existía una distancia entre ellos y yo.

Lekan acaricia suavemente mi mandíbula sacándome del trance.

—Ya no estás solo… —me susurra.

Mierda. Hay frases pequeñas capaces de destruirte más rápido que una bala. Y esa definitivamente es una de ellas.

La acerco lentamente hacia mí otra vez. Nuestros labios se encuentran despacio. Sin urgencia ahora. Sin desesperación. Solo necesidad mutua. El tipo de beso que nace después de mostrar heridas que normalmente nadie ve.

Y quizás esa sea precisamente la razón por la que me resulta tan adictiva. Porque ella jamás intenta arreglarme. Solo permanece.

Las caricias se vuelven lentas. Más íntimas… Acaricia mis cicatrices con pequeños gestos. Suaves. Casi peligrosamente tiernos… Y yo no estoy acostumbrado a la ternura. Definitivamente no a esta. La abrazo un poco más fuerte contra mí. Ella levanta apenas la vista.

—¿Qué pasa? —susurra

Tardo unos segundos en responder… Porque ni siquiera sé cómo explicarlo correctamente. Sujeto su mano sobre mi pecho… La sujeto con fuerza, aunque no quiero. Finalmente hablo:

—Estoy intentando recordar cómo se siente esto.

Lekan frunce apenas el ceño.

—¿Qué cosa? —pregunta, apretando mis dedos.

La observo directamente.

—Como sentirme en paz con alguien… —suelto al fin, viéndola directamente.

Sus ojos cambian apenas al escuchar eso… Después me besa otra vez. Lento. Profundo. Dolorosamente sincero. Y por primera vez en muchísimo tiempo… el monstruo dentro de mí guarda silencio.

Lekan se separa apenas de mis labios y me mira. Sus ojos verdes brillan con esa mezcla de deseo y determinación que me desarma. Sin decir nada, se mueve sobre mí, deslizando una pierna al otro lado de mi cadera hasta quedar a horcajadas. Su peso es perfecto. Cálido. Real.

—Esta vez yo controlo… —susurra, inclinándose hacia adelante.

Su cabello cae como una cortina oscura alrededor de mi rostro… No discuto. No quiero hacerlo…

Sus manos se apoyan en mi pecho mientras se frota lentamente contra mí. Siento cómo se humedece de nuevo, deslizándose sobre mi pene completamente duro. El roce es tortuoso. Deliberado. Ella sonríe apenas al verme apretar la mandíbula.

—Lekan… —gruño su nombre.

Se levanta un poco, toma mi erección con una mano y la guía hasta su vagina, la siento palpitar sobre la punta… Baja despacio, centímetro a centímetro, hasta que estoy completamente dentro de ella. Los dos soltamos un gemido al mismo tiempo. Está apretada, caliente, empapada. Me aprieta desde adentro como si no quisiera dejarme salir nunca.

Empieza a moverse. Primero lento, profundo, saboreando cada subida y bajada. Sus caderas giran en círculos suaves, luego más fuertes. Sus manos se clavan en mi pecho para mantener el equilibrio. Miro hacia arriba y la imagen me quema: Sus senos moviéndose con cada embestida, su abdomen tenso, el sudor brillando en su piel bajo las luces de neón que entran por la ventana.

Acelera el ritmo. Ahora cabalga con más fuerza, golpeando contra mí con un sonido húmedo y obsceno que llena la habitación. Me agarro a sus caderas, clavando los dedos en su carne, ayudándola a bajar con más violencia.

—¡Así… Carajo! ¡Así! —gruño, subiendo las caderas para encontrarme con ella.

Lekan echa la cabeza hacia atrás, gimiendo mi nombre. Una de sus manos baja hasta su clítoris y se toca mientras sigue montándome. El espectáculo es brutal. Hermoso. Peligroso. Jodidamente erótico.

Me incorporo un poco, quedando sentado debajo de ella. Ahora estamos cara a cara. La beso con hambre mientras ella sigue cabalgándome sin piedad. Sus pechos se presionan contra mi torso, sus uñas se clavan en mi nuca. Siento que estoy llegando al límite demasiado rápido.

—No te corras todavía —me ordena contra mi boca, mordiéndome el labio—. Quiero sentirte más.

Obedezco como un idiota. Aprieto los dientes y dejo que me use. Sus movimientos se vuelven más erráticos, más desesperados. Su respiración se corta. Siento cómo se contrae alrededor de mí, cada vez más fuerte, hasta que se corre con un gemido largo y tembloroso, apretándome con espasmos que me llevan al borde.

Solo entonces me dejo ir. La sujeto fuerte contra mí mientras me vacío dentro de ella en oleadas calientes, gruñendo su nombre contra su cuello.

Nos quedamos así, unidos, jadeando. Lekan apoya su frente contra la mía, todavía sentada sobre mí, sin dejarme salir. Nuestras respiraciones se mezclan.

—Eres mío, Cassian Cooling —susurra, casi como una amenaza—. Aunque tengamos que volver al infierno.

Sonrío contra sus labios, aún dentro de ella.

—Y tú eres mía… Lekan Martínez… —sentencio, sonriendo como un loco—. Aunque ese infierno nos trague a los dos…

La madrugada cae lentamente sobre Central City. Lekan y yo permanecemos acostados entre las sábanas. Ella está recostada sobre mi pecho otra vez, dibujando distraídamente líneas invisibles sobre mi piel con las yemas de los dedos. Pequeños movimientos suaves. Hipnóticos. Y peligrosamente relajantes.

No estoy acostumbrado a esto. A la calma. A la cercanía. A permanecer quieto junto a alguien sin sentir necesidad de escapar. Mis dedos recorren su espalda mientras el amanecer empieza a filtrarse por el ventanal. Lekan suspira apenas. Después levanta un poco la cabeza para mirarme.

—¿Puedo preguntarte algo? —dice rompiendo la calma, tomando mi quijada con suavidad.

La observo unos segundos. Tomo su tibia mano en mi rostro.

—Eso nunca te detuvo antes —respondo, besando su mano.

Ella sonríe apenas… Mierda… Me gusta demasiado cuando sonríe así. Apoya nuevamente su mano en mi pecho. Sus dedos continúan moviéndose lentamente sobre mí, hasta detenerse sobre una cicatriz vieja cerca de las costillas.

—¿Cuál fue la herida que más te dolió?

Suelto una pequeña risa seca.

—Esa pregunta tiene demasiadas respuestas y demasiadas opciones.

—No hablo de carne… —susurra.

Silencio… Ah… Claro. Lekan permanece observándome tranquilamente. Y odio un poco que ella siempre haga las preguntas correctas.

Desvío la mirada hacia el techo durante varios segundos… Porque ya sé exactamente qué recuerdo acaba de despertar. Y también sé que nunca se lo conté realmente a nadie. Ni siquiera a Walter…

—Se llamaba Iván —respondo al fin, con un suspiro doloroso.

Siento inmediatamente cómo Lekan se queda quieta sobre mí… Atenta. Escuchando.

—Era parte del Círculo —continúo lentamente—. Tenía quince años. Uno más que yo en ese entonces.

El nombre me trae imágenes demasiado claras… Neón. Lluvia. Sangre sobre concreto mojado… Cierro lentamente los ojos un instante antes de continuar.

—En esa época comenzó a aparecer un grupo nuevo en el distrito Este de Cuatro Leguas. Los Guillotina del Este.

Lekan frunce apenas el ceño.

—Nunca los mencionaste.

—Porque desaparecieron…

La frase sale más fría de lo que esperaba. Ella no interrumpe. Solo sigue escuchando. Tomo aire lentamente.

—Uno de ellos secuestró un bus escolar.

El silencio cambia inmediatamente. Pesado. Oscuro.

—¿Qué…? —murmura su voz, temblando contra mi pecho.

Abro los ojos otra vez y miro el techo… Y regreso completamente a Cuatro Leguas. Hablo mientras recuerdo dolorosamente:

Tenía catorce años… Y ya estaba demasiado acostumbrado a encontrar cadáveres. El distrito Norte olía constantemente a humo industrial, drogas baratas y lluvia sucia cayendo sobre concreto roto.

Aquella mañana, Walter y yo estábamos patrullando cerca de unos edificios viejos, cuando escuchamos los disparos. Después el grito de una mujer. Y luego el ruido del motor.

El bus escolar atravesó la avenida principal a toda velocidad, perseguido por drones policiales demasiado lentos y demasiado corruptos para intervenir realmente. Los niños gritaban dentro… Recuerdo eso perfectamente…  Los gritos. Todavía puedo escucharlos algunas noches.

Lekan acaricia lentamente mi pecho mientras sigo hablando.

—El hombre que secuestró el bus era un psicópata llamado Mauro Gutiérrez. Usaba implantes militares y estaba completamente drogado con Sueño Blanco.

La imagen vuelve clara dentro de mi cabeza… El brazo biónico. Los ojos inyectados en sangre. La sonrisa llena de crueldad.

—Había matado a dos profesores antes de robar el bus…

Lekan guarda silencio absoluto ahora. Yo continúo hablando casi automáticamente. Como si los recuerdos estuvieran saliendo solos.

—Lo seguimos durante casi veinte minutos por todo el distrito Norte. Saltando techos, robando motos y coches, disparándole a las ruedas del bus.

Una pequeña sonrisa amarga aparece en mi rostro.

—Walter chocó una motocicleta contra un puesto de frutas intentando alcanzarlo. Se quedó atrás…

Eso le saca apenas una risa suave a Lekan. Pequeña. Triste… Pero la risa desaparece rápido cuando sigo hablando.

—Finalmente el bus quedó atrapado cerca de los viejos túneles industriales del Norte —mi voz sale agria y fría—. Estrellé el coche que robé en su costado, y así lo logré… detener.

Las imágenes llegan más fuertes ahora. El impacto. El dolor… La lluvia. El humo. Las luces verdes reflejadas sobre el metal mojado. Los gritos de los niños heridos y asustados.

Y nosotros… solo niños heridos y asustados… jugando a ser justicieros.

—Entramos por las ventanas traseras —digo, soltando el aire—. Mientras Mauro le apuntaba a los niños con una escopeta de pulso.

Siento como la mandíbula se me endurece lentamente.

—Recuerdo haber pensado que tenía miedo…

Lekan levanta apenas la vista hacia mí.

—¿Lo tenías…? —pregunta suavemente.

Sonrío apenas.

—Muchísimo…

Porque eso es lo gracioso de la violencia… Los verdaderamente peligrosos casi siempre tenemos miedo… Solo aprendimos a movernos aun sintiéndolo.

Mis dedos acarician lentamente el brazo de Lekan mientras continúo.

—Iván entró conmigo al bus… Walter llego a los segundos y rodeó por afuera.

La respiración me cambia apenas al llegar a esa parte. Y ella lo nota… Claro que lo nota.

—Mauro comenzó a disparar apenas nos vio… Me reconoció de inmediato… Todo fue rápido… demasiado rápido.

El eco de los disparos vuelve dentro de mi cabeza. Los niños llorando. Vidrios explotando. Luces fallando.

—Logré acercarme lo suficiente para derribarlo contra uno de los asientos.

Puedo sentir otra vez la sangre caliente sobre las manos. La sensación de los golpes que incruste en su cara. Ese viejo estado mental donde el mundo entero desaparece, y solo queda el deseo de destruir al —monstruo— hombre frente a mí.

—Pero Mauro tenía un implante en el brazo —continúo—. Una daga retráctil, de unos cuarenta centímetros…

Lekan deja de moverse completamente. La habitación queda silenciosa. El amanecer continúa iluminando el apartamento, mientras mi voz empieza a sonar más baja. Más lejana…

—Yo no la vi salir…

Y entonces vuelve el momento. El segundo exacto que arruinó algo dentro de mí para siempre… Iván empujándome. La hoja atravesándolo. La sangre explotando sobre ambos. —Mierda—. Cierro los ojos un instante.

—Saltó delante de mí antes de que pudiera reaccionar…

La mano de Lekan se aprieta lentamente sobre mi pecho.

—La daga le atravesó el pecho por completo…

El recuerdo me golpea completo ahora: Iván sosteniendo el brazo del mafioso incluso muriéndose. Gritándome, “¡DISPARA, CASSIAN!”. Mi mano sujetando con ira la Glock. Alzándola lleno de dolor por la punta de la hoja incrustada en mí…

Mi respiración se vuelve más pesada… Sujeto su mano con firmeza para anclarme nuevamente a la realidad.

—Y aun así… él no lo soltó… —la voz se me quiebra apenas, imperceptible quizás, pero Lekan lo siente inmediatamente—. Me dio tiempo suficiente para volarle los sesos a Mauro…

Silencio… Largo. Doloroso… La ciudad continúa despertando afuera mientras yo sigo atrapado once años atrás, dentro de un bus lleno de sangre.

—Iván murió sosteniendo el brazo de ese bastardo, para que no me terminara de atravesar a mí también.

Lekan sube lentamente hasta quedar frente a mí. Sus ojos verdes están llenos de algo peor que lástima… Comprensión… Eso duele muchísimo más.

—Te culpaste por eso… ¿Verdad? —pregunta de repente.

Suelto una risa rota. Cansada. Llena de remordimientos.

—Durante años… —suelto dolorosamente.

Porque debería haber sido más rápido. Más fuerte. Más atento. Porque él murió salvándome a mí. Y yo sobreviví para convertirme en alguien que sonríe mientras destruye gente.

Lekan acaricia lentamente mi rostro.

—Tenías catorce años, Cassian… —me susurra como un consuelo.

Desvío la mirada… Por qué no lo merezco.

—Eso no cambió el resultado.

Ella me obliga suavemente a volver a mirarla.

—No… Pero cambió quién eras.

Sus labios rozan apenas mi frente. Después mi mejilla. Después mi boca lentamente. No como deseo ahora. Como consuelo. Como si intentara abrazar las partes rotas de mí que todavía siguen atrapadas en Cuatro Leguas.

La beso nuevamente. Más profundo. Más emocional. Más desesperado. Mis manos recorren lentamente su espalda pegándola a mí, ella se acomoda otra vez sobre mi pecho entre las sábanas tibias.

Y por primera vez en muchísimo tiempo… cuento algo que realmente me duele sin sentir vergüenza de ello.

Lekan besa lentamente la cicatriz cerca de mis costillas. La misma donde aquella daga me alcanzó. Sus labios permanecen ahí unos segundos. Y mierda… creo que nunca nadie había besado una de mis heridas antes.

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favita
esto es muy novela noir/Casual/ brutal y cruda como me gusta🤭
favita
Esto es tan noir como la otras novelas de xin🥰 pero con romance🤭me encaaaantaaaaaaa
favita
sin duda las 5 estrellas 🤑 como aiempre xin con sus novelas noir y oscuras. pero ahora es una con romance /Drool/
favita
los 3 hermanos cooling damian cassian y walter. cada uno mas complicado🤣
favita
ok si me encanta que cada parte sea larga /Kiss/ almorce y lei un capitulo de lo mas tranquila🥰🥰🥰🥰 me encanta la historia xin sigue asi
favita
ok llevo como 1 mes sin leer y me encuentro con esta maravilla en top 15🤭 /Drool/
XintaRo: gracias por siempre apoyar mi contenido😸
total 1 replies
meganikita
Ahora si cassian esta frito😆😆😆
meganikita
Me encantan los dos😻
meganikita
Me encanta, ya la comencé a leer denuevo/Tongue/ muy buena la historia y el trama, romantica y apasionada ademas de la acción y el humor que siempre tiene Xin en sus novelas🤩 sin duda esta se volvio mi favorita de tus novelas xin
XintaRo: gracias 🥰
total 2 replies
melani99
Lena es unica🥰
meganikita
Desayunar mientras leeo un solo capítulo me encanta
sofialopez2010
romatica y llena de accion
sofialopez2010
es muy sexi la foma en la que escribes xin.🤭algo me dice que son tus propias experiencias🥰/Tongue/
Betsabebe
Lena es lamejor de toda la historia /Grin/
Betsabebe
Llevo 3 horas leyendo y no paro😆 jajajajja de verdad me encanta
Betsabebe
Javier es el mejor jefe del mundo😆😆😆
Betsabebe
Me encantan los 2😻 xin es muy caliente para narrar me gusta 😈/Drool/
Betsabebe
Jajajjajajaj me puedo imaginar a walter todo roto gritandole a cassian
jomijomi2012
me encanta Lena🥰 es la mejor IA del mundo
jomijomi2012
no crei que xin pudiera crear una historia haci de romantica y hot 🤭 pero ahora me tiene encantada. cada capitulo es genial y que sean largos me gusta mas. asi no estoy con 50 comerciales por capitulo
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