La desesperación la llevan a tratar de vender lo más valioso que tiene sin imaginar las consecuencias que eso le traería
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brindemos
Sebastián entró a su habitación, maldiciendo sé el mismo, había cruzado una línea muy delgada, pero todo en ella era perfecto, parecía hecha a la medida para él, cada que la miraba su cuerpo reaccionaba como nunca le había pasado, su olor era como una adicción, le costaba mantener su virilidad quieta cuando ella estaba cerca.
Estos últimos días se había mantenido alejado, había estado en su Penthouse, manteniendo su distancia, no quería que ella malinterpretara su relación, por qué para él esto seguía siendo un contrato.
Camila se encontraba recostada en su cama después de la cena, y valla que cena pensaba, el tacto de Sebastián había encendido un incendio en su interior que aclamaba ser apagado, Camila no lo había pensado mucho, su cuerpo solo había reaccionado a las sensaciones del momento.
Entre más le contaba Catalina sobre Sebastián, su curiosidad crecía, tal vez no era tan malo como aparentaba o eso quería creer.
Decidió tomar un baño y acostarse a dormir, su cuerpo había terminado muy cansado y mañana sería un día importante, no paso mucho tiempo cuando el sueño llegó profundo.
Sebastián había hecho lo propio, pero a diferencia de Camila, su cabeza no podía dejar de pensar en la mujer que dormía a unos pasos de él, decidió bajar por un vaso de agua y sin darse cuenta su camino se había detenido frente a la puerta de Camila, giro el pomo lentamente y ahí estaba ella completamente rendida, su cara parecía la de un ángel, tan tranquila como siempre, su cuerpo estaba apenas cubierto con un pequeño camisón color crema, que casi se perdía con su piel, Sebastián se quedó unos minutos observándola desde la distancia.
Era temprano en la mañana cuando Camila despertó, una sonrisa se dibujó en su cara al recordar la cena con Sebastián, se quedó unos minutos recostada mientras soñaba despierta hasta que decidió que era hora de bajar a desayunar, su pequeño debía tener hambre, pensó sobándose un pequeño bulto que se asomaba en su abdomen plano.
Se dirigió al clóset, en los últimos días no había tocado la ropa que Sebastián había elegido para ella, pero esa mañana quería lucir linda, así que busco hasta que encontró un vestido amarillo claro que fue de su agrado, se lo puso y se sentía como una princesa, el hermoso vestido se ajustaba a su cintura, pero suelto en la parte de abajo, llegaba un poco arriba de sus rodillas, Camila giro al verse en el espejo, el vuelo del vestido volaba, su sonrisa era genuina, lo convino con unos hermosos zapatos, cepillo su cabello y lista bajo al gran comedor.
Camila tomo asiento en una de las sillas con una gran sonrisa.
- buenos días, hoy desayunara aquí señorita - pregunto Catalina amable.
- buenos días, Catalina, sí, Sebastián ya bajo- pregunto Camila con entusiasmo.
- si señorita, el señor se retiró a primera hora- le comunico el ama de llaves.
Camila no pudo evitar su cara de decepción, qué rayos pensaba, su cabeza la había traicionado contándose historias; sin embargo, no quería admitir que aquello le había dolido, después de lo de anoche por lo menos esperaba que el hombre se despidiera esa mañana, Camila apenas probó bocado, todo su entusiasmo había desaparecido.
El resto del día Camila se la paso en su habitación, no tenía ánimos de hablar con nadie, Catalina la había invitado a que bajara a la hora del almuerzo, pero Camila no tenía apetito.
La hora de la cena con el abuelo de Sebastián casi llegaba, así que se obligó a levantarse de la cama, tomo un baño largo y después se dirigió al closet, abrió el cajón de la lencería y encontró un conjunto de encaje negro, extremadamente revelador, enzima se puso un vestido negro recto que abrasaba sus curvas como una segunda piel, lo convino con unos zapatos de tacón del mimo color, en su cabello hizo una coleta alta, realizó sus ondas naturales que caían en su espalda, en el tocado había visto todo tipo de maquillaje, así que hizo su mejor intento, realzando sus facciones, un poco natural pero elegante.
Salió de su cuarto y se dirigió a las escaleras para bajar, lo hizo elegante como se sentía, Camila no se había percatado que Sebastián se encontraba al pie de la escalera, hasta que sus miradas se encontraron.
Sebastián al verla sintió que su corazón latía un poco más acelerado, y es que como no hacerlo, la imagen que tenía frente a él lo había dejado sin aliento, la madre de su bebé se veía hermosa y madura.
Camila paso de largo frente a Sebastián, el hombre solo la observo de espaldas mientras, ella caminaba a la salida.
- nos vamos- solo dijo Camila girando para observar al hombre que estaba estático en su lugar.
Sebastián salió de su trance y camino en dirección a Camila, salieron de la casa, y subieron al auto, el camino a casa del abuelo duro apenas unos minutos, donde el hombre miraba a Camila con intensidad.
El auto entró en una casa grande y elegante, Sebastián tomo la mano de Camila ayudándole a bajar, después coloco su mano en la espalda baja de la mujer y caminaron hasta la puerta de entrada, el abuelo se encontraba parado observando a la pareja.
- buenas noches, me presentarás a tu hermosa acompañante - pregunto el abuelo, apenas llegaron frente a él.
- te presento a mi prometida, Camila - dijo Sebastián directo.
- mucho gusto Camila, es un placer conocerte- dijo el hombre con cautela.
- el placer es mío señor, he escuchado mucho sobre usted- dijo Camila con educación.
- pero no se queden ahí, pasen - dijo el abuelo invitándolos a pasar.
Entraron a la gran casa, el lugar era elegante, Camila exploró todo con la mirada el lugar era igual de asombroso que la casa de Sebastián, pasaron directo al comedor donde todo se encontraba perfectamente acomodado.
El abuelo tomó asiento en la cabecera de la mesa, Sebastián tomó asiento a su lado derecho y Camila al lado de Sebastián.
- donde se conocieron - preguntó de repente el abuelo haciendo que Camila y Sebastián voltearon en su dirección.
- en mi trabajo - contestó Camila con falsa seguridad.- fue amor a primera vista- continúo.
Sebastián solo observaba hablar a Camila, el abuelo notó algo raro en la mirada de su nieto, algo que hace mucho no miraba en él, una sonrisa se dibujó en la cara del hombre, por supuesto él no era tonto y no creía del todo la historia de Sebastián; sin embargo, al observarlo al lado de Camila supo de inmediato que él solo caería en su juego.
La cena continuó tranquila, el abuelo había visto más que suficiente en el poco tiempo que los tuvo enfrente, tal vez era ella lo que necesitaba su nieto, su plan estaba funcionando y Sebastián pronto se enamoraría, solo esperaba que Camila lograda derrumbar las paredes que Sebastián había creado después de la muerte de sus padres, él se merecía ser feliz y no aferrarse al pasado.
- hay algo más abuelo- habló Sebastián captando la atención de su abuelo.- Camila está embarazada- soltó Sebastián, después de todo era algo que el abuelo quería.
- pues parece que su relación va en serio, muchas felicidades para ambos, supongo que la boda será pronto- interrogó el hombre.
- será en un par de semanas y será algo íntimo solo personas cercanas.- aclaro Sebastián.
- bueno, pues parece que tienes todo planeado- brindemos por su futuro juntos dijo el abuelo levantando su copa.
Sebastián y Camila se observaron y finalmente levantaron sus copas.