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BODA SIN FLORES

BODA SIN FLORES

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Amor tras matrimonio / Romance
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalianna Elizondo

Ayla Eisen y Ragnar crecieron bajo la sombra de una tragedia idéntica: la enfermedad que les arrebató a sus madres, dejando a sus padres, empresarios y amigos de toda la vida, sumidos en el dolor, pero ahora, ellos han decidido sellar su destino con un contrato inquebrantable; obligándolos a contraer nupcias, donde se ven atrapados en un matrimonio sin amor, pero unidos por una promesa desesperada hecha sobre las lápidas de sus esposas; que consiste en usar su unión para financiar la batalla contra el mal que destruyó a sus familias, en una casa llena de silencios y recuerdos, en la cual deberán decidir si su alianza es solo un negocio doloroso o si, entre las cenizas de su pérdida, puede nacer la fuerza para sanar... y quizás, aprender a amar
"Nuestras madres nos heredaron su ausencia con su partida pronta, pero nuestros padres nos vendieron al mismo dolor; ahora estamos encadenados por un contrato que se firmó con sangre y se selló sobre sus tumbas."

NovelToon tiene autorización de Dalianna Elizondo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

De regreso a la mansión analizaba las palabras de Malik, pero no quiero más complicaciones, por lo que fue un ejercicio de contención absoluta, él es un hombre increíblemente atractivo y lo que está pasando con Ragnar y sus aventuras, en mi humilde humanidad me gustaría devolverle un poco del mal rato que vivo con cada una de sus apariciones, pero no; yo valgo mucho para algo tan bajo, mejor me concentró en que estoy a menos de dos días de la boda y la convivencia ya es lo suficientemente difícil como para empeorar más la situación. ¡Qué son diez años! —Me dije con ironía.

Mientras conducía por las calles solitarias, el roce del beso de despedida de Malik en mi mejilla todavía se sentía tibio, sin embargo, pesaba en mi conciencia con una ambigüedad que no lograba entender, él mensaje de texto del innombrable de mi prometido sobre “la humillación pública que estoy provocando al ser vista con él” daba vueltas en mi cabeza como disco rayado.

No obstante, cuando vi la reja de la "pecera gigante" con una luz tenue, entré manejando despacio detallando todo, intentando postergar mi llegada a ese enorme acuario solitario y vacío; guardé el auto caminando con pesadez en mis pies hasta entrar al gran salón donde se filtraba entre las sombras alargadas y distorsionadas del recibidor de mármol, una figura esperando en silencio, a la distancia alcancé a ver varias botellas; el aire olía a una mezcla de whisky y tabaco, pero con un resentimiento añejo que parecía haber cobrado vida.

Él se encontraba sentado, con un vaso en su mano; no tenía la chaqueta puesta, su camisa estaba parcialmente desabotonada y desaliñada, revelando una actitud de depredador herido que acecha en la oscuridad de su propio escondrijo.

—Llegas tarde, Lía. —Su voz áspera fue un susurro con una vibración baja que me hizo detener en seco cerca de la escalera, no se puso de pie, pero sus ojos azules brillaron con una intensidad salvaje en la penumbra, fijos en mí como si fuera una presa que requería cazar por irrumpir en su territorio.

Él se puso de pie con lentitud calculada, una elegancia felina que ni siquiera el alcohol había logrado alterar por completo, caminó hacia mí, en cada paso que daba parecía succionar el oxígeno de la habitación, haciendo que las paredes se cerraran a mi alrededor. Se detuvo a escasos centímetros, invadiendo mi espacio personal con una ferocidad abrumante entre superioridad física y prepotencia, que yo detestaba con todas mis fuerzas, sin embargo, que me gustara o no, me aceleraba el pulso de una manera que mi lógica científica no podía explicar ni justificar.

—Supongo que la charla sobre "almas libres", "alianzas de dignidad" y "prestigio independiente" fue lo suficientemente fascinante como para que olvidaras que el mundo real sigue girando fuera de esa burbuja de sándalo y especias árabes.

—No sabía que ahora te dedicabas a cronometrar mis cenas con la precisión de un relojero, Ragnar —Respondí, manteniendo la barbilla en alto mientras subía el primer escalón. — Si lo que te preocupa es la prensa, puedes estar tranquilo. Fuimos sumamente discretos, a diferencia de tus exhibiciones públicas en los clubes con modelos piernas largas. Aunque, viendo tu estado y esas botellas casi vacías, parece que la única "gestión de crisis" que realmente te importa esta noche es la que sale de un destilado de malta.

—¿Discretos? —Soltó una carcajada amarga, un sonido seco que vibró en el aire como cristal roto. — Media ciudad te vio entrar a ese restaurante donde te esperaba el heredero de los Al-Zahrani. ¿Crees que soy estúpido? ¿Crees que no sé qué es lo que ese tipo busca cuando te mira con esa intensidad?

—¡Yo soy una médica cirujana!, ¡soy investigadora!, ¡soy desarrolladora!; no una mujer cualquiera que el mejor postor se lleva a la cama por vanidad o carisma.

—Él no busca una cirujana para su hermano, Lía; no le interesa la tasa de supervivencia de Oleck, busca poseer algo que me pertenece por contrato, por nombre y por derecho.

—¡Yo no te pertenezco, Ragnar! ¡Ni a ti, ni a mi padre, ni a nadie! —Le grité, sintiendo cómo la furia me quemaba las entrañas. —Yo soy una persona no un objeto. Le puse una mano en el pecho para empujarlo, necesitando espacio vital, pero fue como intentar mover el monte Everest.

—Malik me ve como una igual, como la mente brillante que va a salvar lo que él más ama, pero maldición, tú solo me ves como una cripto moneda, una transacción que tienes que proteger de la depreciación externa.

Él me sujetó las muñecas con una firmeza que me hizo jadear, pero no me soltó, sus dedos eran como grilletes calientes, sus ojos recorrieron mi rostro con una minuciosidad aterradora, deteniéndose en mis labios con un hambre que me dejó sin aire. Los celos no eran una estrategia corporativa o una pose para los socios; sino un veneno real, visceral, que lo estaba consumiendo por dentro y rompiendo su preciada máscara de frialdad; gracias al alcohol que no lo dejaba ocultar eso que le daba tanta rabia.

—Me importa un bledo la depreciación. —Me gruñó, acercando su rostro al mío hasta que nuestras respiraciones se mezclaron en un baile caótico

—Te fuiste de aquí buscando la validación en los brazos de un hombre que rompe compromisos por deporte, solo para herir mi orgullo; prefieres confiar en la palabrería de un extraño antes que en el individuo que está encadenado a ti por los próximos diez años. —Te vestiste así para él y no para el tipo con el que vas a compartir el techo cada maldita noche.

—Tú diseñaste esta jaula de oro, donde lo único que has hecho, es exhibirte en fotos con modelos en todos los periódicos, humillándome, sin que yo abriera la boca y convertirme en el hazmerreír de todos en el hospital. —Le recordé, con la voz temblorosa debido a la rabia.

—¡Esas fotos fueron solo una distracción! —Exclamó, pero la intensidad de su voz retumbó en mi pecho como un trueno. — Imaginarte con él, me molesta Ayla; que permitías que te tomé de la mano o que le sonreías con esa chispa que me niegas a mí; eso no es parte del teatro, eso es una traición que no figura en ninguna página de nuestro acuerdo.

—¿Y qué vas a hacer al respecto, "director y dueño de Ares Tech"? —¿Me vas a prohibir entrar al quirófano o a encerrar bajo llave en esta mansión? —Le desafié, clavando mis ojos a los suyos, sintiendo como se empezaba a acumular la tensión en sus músculos. —No eres el amo y señor de mis conocimientos; mucho menos de mis habilidades como cirujana, si crees que un papel firmado ante el notario te da derecho a reclamarme, te equivocas tú pusiste las reglas; sin meterse en la vida del otro, no me dijiste que no querías una carcelera...

El silencio que siguió fue electrizante, cargado de una estática que amenazaba con incinerarnos a ambos en el acto. Ragnar me miró con una mezcla de odio, posesividad y un deseo tan puro y primitivo que sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. Su agarre en mis muñecas se aflojó gradualmente, pero solo para que sus manos subieran por mis brazos en un rastro de fuego hasta enmarcar mi rostro con una ferocidad que me obligó apartar la mirada.

—Tienes razón —Susurró, con su aliento impregnado de whisky que rozó mis labios, enviando una descarga electroestática por todo mi cuerpo

—No soy tu dueño, pero soy el estúpido hombre que no ha podido dejar de pensar en ti desde que empezó esta farsa, el mismo que se está volviendo loco de solo imaginar que otro que no sea yo, te ponga un dedo encima; pero Lía, si vas a iniciar una guerra contra mí usando a Al-Zahrani, asegúrate de estar lista para las consecuencias de lo que vas a despertar.

Antes de que pudiera articular una sola palabra de desprecio, para continuar a mi habitación porque ya había escuchado demasiado, Ragnar acortó la distancia entre nosotros con una urgencia devastadora, para besarme con una pasión violenta y desesperada, como si quisiera borrar físicamente el rastro de Malik de mi piel o reclamar cada milímetro de mi alma. Eso no fue solo un beso de actuación, ni un protocolo para calmar a los socios; fue un choque de trenes bala, una verdadera explosión de toda la rabia contenida, los celos y la necesidad mutua que ambos habíamos intentado enterrar bajo capas de arrogancia, ciencia y resentimiento.

Por unos microsegundos intenté resistirme, golpeando su pecho con mis manos en un intento inútil de recuperar mi autonomía, pero la intensidad y la forma en que su cuerpo se presionaba contra el mío, me doblegó por completo.

1
Yanet Cristina Vilugron Salazar
mal los padres
Yanet Cristina Vilugron Salazar
omg😱
Yanet Cristina Vilugron Salazar
upsss
Yanet Cristina Vilugron Salazar
jajaja él la miro como hombre
Yanet Cristina Vilugron Salazar
hay hay emociones
Yanet Cristina Vilugron Salazar
me gusta
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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