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El Dulce Aroma Del Peligro

El Dulce Aroma Del Peligro

Status: Terminada
Genre:Romance / Omegaverse / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️🔞El Alfa se inclinó hacia adelante, invadiendo el espacio personal de Cass. El olor a roble y romero se volvió tan fuerte que Cass sintió un mareo súbito. El Alfa inhaló profundamente, llenando sus pulmones con el aroma a miel y café del Omega. Una atracción peligrosa, pero predestinado.🔞⚠️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

En los brazos del caos

La mañana siguiente llegó con una luz clara que bañaba el refugio. Cass se sentía como si un camión le hubiera pasado por encima, pero era el dolor más satisfactorio de su vida. Al moverse entre las sábanas, sintió la ausencia de Kenny a su lado; el Alfa ya estaba levantado, probablemente moviendo los hilos de su próxima jugada.

Un suave golpe en la puerta anunció la llegada de Santi. El bibliotecario entró con una bandeja de frutas y café, tratando de mantener su habitual aire de calma, pero en cuanto Cass se incorporó y la manta resbaló un poco, Santi casi deja caer la bandeja.

—¡Por todos los cielos, Cassy! —exclamó Santi, abriendo los ojos de par en par—. ¿Te atacó una manada de lobos o qué pasó aquí?

Cass se sonrojó, pero no intentó cubrirse. Su cuello, sus hombros y la parte superior de su pecho estaban cubiertos de marcas violáceas y rojizas. Eran huellas de posesión, rastros de dedos que se habían hundido con fuerza y labios que habían reclamado cada centímetro de su piel. El aroma a roble que emanaba del Omega era tan denso que Santi tuvo que arrugar la nariz.

—Estoy bien, Santi. De verdad —dijo Cass con una voz que todavía sonaba un poco ronca—. Es solo que… bueno, el lazo necesitaba estabilizarse.

Santi dejó la bandeja en la mesa de noche y suspiró, sentándose en el borde de la cama. Miró a su amigo con una mezcla de ternura y resignación.

—Te veo feliz, Cassy. Tus ojos brillan de una forma que nunca vi cuando servías café —admitió el Beta—. Pero no puedo evitar preocuparme. Este mundo de balas y aromas agresivos es una locura. No estoy convencido de que este sea el final feliz que imaginé para ti, pero supongo que en tu cabeza diabólica, esto es el paraíso.

En ese momento, Kenny apareció en el umbral de la puerta. Ya no llevaba el torso desnudo; vestía una camisa negra impecable y su mirada era afilada. Observó la escena: su Omega marcado y el Beta protector. Kenny sabía que, si quería que Cass estuviera plenamente en paz, necesitaba tener a Santi de su lado, o al menos, lejos del peligro inmediato.

—Beta —dijo Kenny, entrando en la habitación. Su voz ya no tenía la agresividad de ayer—. Tenemos que hablar.

Santi se puso de pie, cruzándose de brazos, tratando de no dejarse intimidar por el aura de poder del Alfa.

—Dime, gran jefe. ¿Vas a darme órdenes a mí también? —preguntó Santi con sarcasmo.

Kenny soltó una pequeña risa, una que sorprendió a Cass. Se acercó a la mesa de noche y dejó un sobre grueso de color negro.

—Sé que todo este desastre no es tu estilo. Y sé que has cuidado de mi Cassy cuando yo no pude —comenzó Kenny, mirando a Santi con un respeto genuino—. Una vez que termine con Danilo hoy, este lugar dejará de ser seguro por un tiempo. Van a llover preguntas y gente buscando venganza.

Santi miró el sobre con desconfianza.

—¿Qué es esto? ¿Un soborno?

—Son vacaciones —respondió Kenny con sencillez—. Elige cualquier lugar del mundo. El que quieras. Una isla privada, un tour por las bibliotecas más famosas, el desierto... lo que sea. Yo pago todo: transporte, lujo y seguridad. Quédate allí el tiempo que quieras hasta que el polvo se asiente aquí. Es mi forma de agradecerte por no haber abandonado a mi Omega cuando las cosas se pusieron feas.

Santi abrió el sobre y vio una tarjeta dorada sin límite y un fajo de billetes de alta denominación. Miró a Cass, quien le sonreía animándolo a aceptar, y luego volvió a mirar al Alfa.

—Bueno —dijo Santi, recuperando su sentido del humor en medio de la locura—. Si voy a ser el mejor amigo de un mafioso posesivo, al menos que valga la pena el hotel de cinco estrellas. Creo que leí de un lugar que tiene unas bibliotecas increíbles y un chocolate que me ayudará a olvidar el olor a jengibre de ese idiota de Danilo.

Cass soltó una carcajada, sintiéndose aliviado. La tensión entre su pasado y su presente finalmente se estaba disolviendo.

—Acepto —sentenció Santi, guardando el sobre en su bolsillo—. Pero más te vale, Kenny, que para cuando regrese de ver las montañas, mi amigo no tenga más marcas de las que ya tiene. Déjalo respirar de vez en cuando.

Kenny sonrió de lado, rodeando la cintura de Cass con posesividad mientras Santi salía de la habitación para empezar a empacar, murmurando algo sobre "pasaportes y locuras de gente millonaria".

Sin embargo, en cuanto la puerta se cerró, la expresión de Kenny cambió. El humor desapareció, reemplazado por una frialdad gélida que hizo que el aire de la habitación bajara varios grados. Se inclinó y besó la frente de Cass.

—Es hora —dijo Kenny en un susurro.

—¿Vas por él? —preguntó el Omega, sintiendo que el lazo se tensaba de nuevo.

—Voy a cazarlo —corrigió Kenny—. Ya le di la orden a mis hombres. Danilo no verá el amanecer de mañana. Ha ensuciado demasiado nuestro aire, y hoy voy a limpiar la ciudad de su rastro de jengibre para siempre.

Kenny salió al salón principal del refugio, donde veinte hombres armados esperaban en absoluto silencio. El aroma a roble y romero del Alfa se expandió, llenando cada rincón, una orden silenciosa que todos entendieron de inmediato. No era una misión de rescate ni de advertencia. Era una ejecución.

—Traigan su cabeza —ordenó Kenny con una voz que no admitía réplicas.

Los motores empezaron a rugir afuera. Cass, desde la ventana de la habitación, vio cómo las luces de los vehículos se alejaban hacia la oscuridad de la ciudad. Se tocó la marca del cuello, sintiendo la sed de venganza de su Alfa a través del lazo.

"Está mal", pensó Cass mientras el sol terminaba de ocultarse. "Es diabólico". Pero mientras esperaba el regreso de su hombre, solo podía pensar en una cosa: el mundo estaba a punto de volverse mucho más silencioso, y él, por fin, estaría completamente a salvo en los brazos del caos.

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Erika Peña
muy buena me gustó la trama
corta pero muuuuyyyy sustanciosa como dice el dicho
Skay P.: ¡Gracias, cielito!😘👆
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Pues si las cosas salen mal que sea responsable y no se queje
Maru19 Sevilla: Muchas gracias, ya la estoy disfrutando 🥰🥰🥰🥰
total 2 replies
Maru19 Sevilla
Promete ser muy interesante 👏👏👏
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