no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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costumbres peligrosas
Los días siguientes comenzaron a sentirse extrañamente normales.
Y eso era exactamente lo peligroso.
Bianca nunca había sido alguien de rutinas emocionales. Su vida siempre estaba llena de reuniones, eventos, decisiones y presión constante.
Pero ahora…
Ahora había pequeños hábitos que empezaban a aparecer sin darse cuenta.
Como encontrar café esperándola cada mañana en su oficina.
O descubrir que Yanet ya conocía perfectamente qué alimentos evitaba en los desayunos familiares.
O verla entrar a las reuniones con esa tranquilidad irritante que conseguía desesperarla… y calmarla al mismo tiempo.
Todo comenzaba a sentirse demasiado natural.
Y Bianca odiaba lo mucho que empezaba a gustarle.
—Llevas diez minutos viendo el mismo documento —comentó Yanet desde el sofá de la oficina.
Bianca levantó apenas la mirada.
—Estoy pensando.
—Claro. Porque poner cara de sufrimiento corporativo definitivamente ayuda.
Bianca rodó los ojos.
Yanet estaba sentada cómodamente revisando unos reportes financieros mientras el atardecer iluminaba parte de la oficina principal.
Aquello también comenzaba a sentirse demasiado doméstico.
—¿Nunca descansas? —preguntó Bianca de repente.
Yanet levantó apenas una ceja.
—¿Lo dices tú?
—Yo al menos tengo razones para estar aquí.
—¿Y quién dice que yo no?
La respuesta hizo que Bianca guardara silencio un instante.
Porque últimamente Yanet pasaba más tiempo con ella del necesario.
Más allá del trabajo.
Más allá de las apariencias.
Y Bianca comenzaba a notarlo demasiado.
Entonces el teléfono de Bianca vibró sobre el escritorio.
Un mensaje.
Bianca frunció apenas el ceño al ver un número desconocido.
“Hay cosas sobre Sasha que mereces saber.”
El corazón le dio un pequeño vuelco.
Yanet notó inmediatamente el cambio en su expresión.
—¿Qué pasó?
Bianca dudó apenas un segundo antes de mostrarle la pantalla.
Yanet leyó el mensaje lentamente.
El ambiente cambió de inmediato.
—¿Número privado? —preguntó.
Bianca asintió.
Otro mensaje llegó segundos después.
“Tu padre te ha mentido durante años.”
Bianca sintió el estómago tensarse.
Porque una parte de ella comenzaba a creerlo.
Y eso era lo peor.
Yanet dejó lentamente los documentos sobre la mesa antes de ponerse de pie.
—No respondas todavía.
—¿Y si es Sasha?
La pregunta salió demasiado rápido.
Demasiado desesperada.
Y eso hizo que ambas se quedaran en silencio un instante.
Yanet bajó apenas la mirada antes de responder.
—Si realmente fuera ella… no empezaría así.
Bianca apretó ligeramente el teléfono entre sus manos.
Porque tenía razón.
Sasha jamás habría sido tan fría con ella.
O al menos eso quería creer.
Yanet caminó lentamente hasta quedar frente al escritorio.
Muy cerca otra vez.
Últimamente siempre terminaban demasiado cerca.
—Bianca.
Su voz salió más suave de lo normal.
—No dejes que alguien juegue contigo emocionalmente.
Bianca levantó lentamente la mirada hacia ella.
Y otra vez ocurrió lo mismo.
Ese silencio extraño.
Esa tensión absurda.
La manera en que Yanet la observaba como si intentara entender todo lo que Bianca no decía.
Y por un instante, Bianca olvidó completamente el teléfono entre sus manos.
Porque ahora mismo…
Yanet Moreno era una distracción mucho más peligrosa que cualquier secreto sobre Sasha.
_no confío en mi padre