Cicatrices que arden
Fueron inseparables… hasta que el mundo los rompió.
Ahora, entre peleas y destino, sus caminos vuelven a cruzarse.
Porque hay amores que no se olvidan…
aunque duelan como una herida abierta.
Un vínculo imposible de romper.
Un amor que nunca dejó de arder.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21: No pienso soltarte otra vez
La noche seguía fría afuera del departamento, pero dentro de ese pequeño espacio el aire había cambiado completamente desde que Izana Kurokawa había cruzado la puerta y abrazado a Kakucho como si realmente hubiera tenido miedo de perderlo.
Y quizás…
sí lo había tenido.
El silencio entre ellos ya no era incómodo.
Ahora era distinto.
Pesado todavía…
pero cálido.
Como si ambos estuvieran intentando acostumbrarse otra vez a estar cerca sin pelear, sin gritarse, sin escapar.
Kakucho seguía aferrado a la ropa de Izana, manteniendo la frente apoyada contra su hombro mientras respiraba lentamente, intentando calmar algo dentro suyo que seguía desordenado.
Izana tampoco lo soltaba.
Ni un poco.
Sus brazos seguían rodeándolo con fuerza, como si realmente temiera que desapareciera apenas dejara de tocarlo.
—…sigues flaco —murmuró Izana de repente.
Kakucho abrió apenas los ojos.
—¿Eso vas a decirme ahora?
—Sí.
—Eres increíble.
Izana sonrió apenas.
Una sonrisa pequeña.
Pero real.
—Y tú sigues siendo un idiota.
Kakucho soltó una pequeña risa cansada.
—Eso ya me lo dijiste.
—No fue suficiente.
El ambiente se relajó apenas.
Muy poco.
Pero suficiente para que la tensión empezara a romperse.
Izana finalmente se separó un poco, aunque no demasiado, porque incluso cuando tomó distancia siguió sujetando la mano de Kakucho, como si hacerlo fuera automático.
—Ya que te saqué de la cárcel —dijo de repente, mirándolo fijo—, vas a vivir conmigo.
Kakucho parpadeó.
—…¿qué?
—Lo que escuchaste.
—Izana…
—Y no hay un “no” por respuesta.
La seriedad con la que lo dijo hizo que Kakucho lo mirara unos segundos antes de suspirar, ya sabiendo que discutir iba a ser inútil.
—¿Tú te escuchas cuando hablas?
—Sí.
—Eso es preocupante.
Izana ignoró completamente el comentario.
—Empacas mañana.
—Ni siquiera preguntaste si quiero.
—No necesito preguntar.
—Claro… porque eres un secuestrador emocional.
—Y aun así abriste la puerta.
Silencio.
Kakucho quiso responder.
Pero no pudo.
Porque tenía razón.
Y eso lo irritó un poco.
—Eres insoportable.
—Y tú vuelves conmigo igual.
Kakucho rodó los ojos, pero una pequeña sonrisa apareció en su rostro antes de que pudiera evitarlo.
Izana la vio.
Y sonrió también.
Porque hacía tiempo que no veía eso.
Entonces Kakucho lo observó mejor.
Demasiado mejor.
El color pálido de su piel.
Las marcas todavía visibles.
El cansancio en sus ojos.
Y recién ahí…
su cerebro terminó de conectar algo importante.
—…espera…
Izana levantó una ceja.
—¿Qué?
—Tú… ¿te escapaste del hospital?
Silencio.
Izana lo miró.
Luego desvió apenas la mirada.
—…sí.
Kakucho abrió los ojos.
—¡IZANA!
—¿Qué? Ya estoy bien.
—¡NO ESTÁS BIEN!
—Estoy caminando.
—¡Eso no significa nada!
Izana hizo una pequeña mueca.
—Exagerado.
—¡Estabas en coma!
—Pero ya no.
Kakucho se pasó una mano por el rostro.
—No puedo creer esto…
Izana soltó una pequeña risa.
—¿Ves? Ya volviste a preocuparte por mí.
—¡Cállate!
Pero no sonó realmente molesto.
Sonó preocupado.
Y eso hizo que Izana sonriera más.
—Vamos —dijo Kakucho finalmente, suspirando derrotado—. Voy a llevarte de vuelta.
Izana inclinó apenas la cabeza.
—¿Me vas a cuidar?
—Voy a evitar que te mueras por idiota.
—Qué romántico.
Kakucho rodó los ojos otra vez.
—Camina.
Izana sonrió satisfecho.
Y no soltó su mano.
Ni un segundo.
El viaje hasta el hospital fue extraño.
Porque aunque discutían…
aunque se quejaban…
aunque Kakucho seguía retándolo por haberse escapado…
ninguno de los dos quería separarse realmente.
Izana iba caminando despacio al lado suyo, todavía sosteniendo su mano como si fuera lo más normal del mundo.
Y Kakucho…
aunque fingía molestia…
tampoco la soltaba.
Cuando llegaron al hospital, las puertas automáticas se abrieron lentamente.
Y el caos empezó apenas entraron.
—¡¿IZANA?!
La voz de Takemichi Hanagaki resonó por todo el pasillo.
Ken Ryuguji giró la cabeza tan rápido que casi tira el café que tenía en la mano.
Y Manjiro Sano simplemente se quedó mirando.
En silencio.
Luego vio las manos entrelazadas.
Y sonrió.
—Ah… ya volvieron.
Kakucho sintió calor en la cara de inmediato.
—No empieces.
Pero era demasiado tarde.
Takemichi ya estaba entrando en pánico.
—¡¿CÓMO QUE VOLVIERON?! ¡IZANA SE ESCAPÓ DEL HOSPITAL!
—Ya me di cuenta —respondió Draken mientras miraba a Izana—. Honestamente… no me sorprende.
Izana levantó la cabeza con tranquilidad absoluta.
—Tenía cosas que hacer.
—¿IR A BUSCAR NOVIO? —gritó Mikey de repente.
Silencio.
Kakucho casi se atraganta.
—¡MIKEY!
Draken empezó a reírse.
Takemichi se tapó la cara.
Y Mikey parecía orgulloso de sí mismo.
—¿Qué? Es verdad.
Izana, en cambio…
seguía tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Porque seguía sosteniendo la mano de Kakucho delante de todos sin la menor vergüenza.
Draken los miró unos segundos.
—Wow…
Pausa.
—Sí que estaba enamorado.
—CÁLLATE —respondieron Kakucho e Izana al mismo tiempo.
Silencio.
Y entonces…
todos empezaron a reírse.
Incluso Kakucho.
Aunque intentó ocultarlo.
Izana lo miró de reojo.
Y esa pequeña sonrisa…
le gustó demasiado.
Takemichi suspiró mientras negaba con la cabeza.
—En serio casi nos matas del susto.
—Pero volví —respondió Izana.
—Sí… con la mano pegada a Kakucho.
—No pienso soltarlo otra vez.
La frase salió natural.
Sin pensar.
Y el pasillo quedó en silencio apenas unos segundos.
Porque esta vez…
nadie estaba bromeando.
Kakucho lo miró.
Y algo en su pecho…
se movió fuerte.
Izana apretó apenas su mano.
Y por primera vez en mucho tiempo…
Kakucho no sintió ganas de escapar.
💕💕💕💕..... 💕💕💕💕...... 💕💕💕💕......
Kakucho pensó que podía alejarse…
Izana pensó que podía soportarlo…
pero al final… ninguno pudo vivir realmente lejos del otro.
Izana escapó del hospital solo para ir a buscarlo…
Kakucho intentó retarlo…
pero terminó llevándolo de regreso mientras seguían tomados de la mano como si soltarse fuera imposible.
Y claro… cuando llegaron…
Mikey, Draken y Takemichi casi hacen un escándalo peor que una pelea callejera.
“¿Fuiste a buscar novio?”
Pero entre bromas, miradas y manos entrelazadas…
Izana dijo algo que dejó a todos callados:
“No pienso soltarlo otra vez.”
Y quizás…
después de todo el dolor…
eso era lo único que ambos necesitaban escuchar.
Con cariño Luna Auol 🌸