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Desafiando Al Rayo

Desafiando Al Rayo

Status: En proceso
Genre:Época / Reencarnación / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:8.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Juna C

Elena nunca pensó que la vida le daría otra oportunidad… pero en el cuerpo de Elyria Montclair la villana del libro que acababa de leer. Mientras intenta adaptarse, su inteligencia aguda y espíritu indomable chocan con el carácter impecable y enigmático de Alaric Blackthorn.

NovelToon tiene autorización de Juna C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Bajo el mismo techo

Elyria despertó antes de que el sol terminara de colarse por los ventanales.

Durante unos segundos no supo dónde estaba.

La habitación era demasiado amplia. Demasiado silenciosa. El dosel oscuro sobre la cama, las cortinas pesadas, el aroma tenue a madera y especias que no reconocía… nada pertenecía al ducado Montclair.

Entonces lo recordó.

La mansión Blackthorn.

Y al archiduque que la había dejado allí.

Se incorporó lentamente, observando el espacio con atención. Todo estaba impecable, sobrio, elegante. No había adornos innecesarios, ni colores suaves. Era una habitación pensada para alguien que no perdía el tiempo en comodidades superfluas… y, aun así, la cama había sido preparada con un cuidado sorprendente.

—Qué contradictorio eres —murmuró para sí misma.

Unos golpes suaves en la puerta la sacaron de sus pensamientos.

—Lady Elyria —dijo una voz femenina—. ¿Puedo pasar?

—Adelante.

Dos sirvientas entraron con movimientos precisos, inclinando la cabeza con respeto. Elyria notó cómo la observaban de reojo, curiosas, evaluándola sin atreverse a decir nada.

—El archiduque ha ordenado que se prepare su desayuno cuando usted lo desee —informó una de ellas—. Y que se le proporcione vestimenta adecuada, si así lo requiere.

Elyria arqueó una ceja.

—¿Ordenado? —repitió—. Vaya, qué detalle.

Las sirvientas no supieron si aquello era una queja o una broma.

—Díganle que bajaré en unos minutos —añadió con una sonrisa tranquila—. Y que agradezco su… hospitalidad.

Cuando quedó sola, Elyria se permitió reír en voz baja.

Esto va a ser interesante.

En el comedor menor de la mansión, Alaric ya estaba allí.

De pie junto a la mesa, revisando unos documentos que no estaba leyendo realmente. Había pasado la noche en vela más tiempo del que admitiría, y no estaba acostumbrado a tener invitados inesperados… mucho menos una que lograra alterar su concentración con solo existir bajo su mismo techo.

Alzó la vista en cuanto escuchó pasos.

Elyria entró con porte relajado, llevando un vestido sencillo, claramente prestado, pero que parecía hecho para ella. El color oscuro contrastaba con su piel, y el cabello suelto le caía por los hombros con una naturalidad peligrosa.

Por un instante, Alaric olvidó respirar.

—Buenos días, archiduque —saludó ella—. Veo que su mansión es tan intimidante como usted.

—Buenos días —respondió él, recuperando la compostura—. Espero que haya descansado.

—Sorprendentemente bien —replicó, tomando asiento sin esperar invitación—. Aunque despertar aquí fue… desconcertante.

—No era mi intención incomodarla.

—Oh, lo hizo —dijo ella con una sonrisa—. Pero no de una mala manera.

El silencio que siguió fue denso.

Demasiado cargado.

Alaric apartó la mirada primero.

—Después del desayuno, enviaré un mensaje al duque Magnus para informarle que se encuentra a salvo —dijo—. Y organizaremos su regreso.

—¿Tan ansioso por deshacerse de mí?

—Tan consciente del peligro como para no subestimarlo.

Elyria lo observó con atención.

—Miente mal cuando se pone serio.

Él frunció el ceño.

—Eso es absurdo.

—Claro —respondió ella—. Entonces supongo que no fue por preocupación que pasó la noche dando órdenes a los sirvientes sobre mi seguridad.

Alaric se tensó apenas.

—Está bajo mi responsabilidad.

—Qué alivio —susurró—. Siempre quise ser una carga para el archiduque Blackthorn.

Sus miradas volvieron a encontrarse.

Otra vez demasiado cerca.

Demasiado intenso.

Por otro lado en la mansión Sinclair el salón estaba bañado por la luz tibia de la tarde, entrando perezosa por los ventanales altos. Richard se encontraba recostado en un sillón, una copa de vino en la mano y una sonrisa satisfecha que no intentaba ocultar.

—Aun no me lo creo —dijo, girando la copa con calma— que por fin soy libre.

Amelia, sentada frente a él, inclinó ligeramente la cabeza, observándolo con una expresión suave, casi devota. Sus manos descansaban sobre su regazo, delicadas, tranquilas… demasiado tranquilas.

—Me alegra tanto oírte decir eso, Richard —respondió con voz dulce—. Sé cuánto te afectaba esa situación.

Él soltó una risa corta.

—Afectarme es poco. Elyria era una carga. Caprichosa, impredecible… siempre creyendo que el mundo le debía algo solo por ser hija de un duque.

Amelia bajó la mirada, ocultando la leve curvatura de sus labios.

—Supongo que hay personas que no saben aceptar cuando las cosas cambian —murmuró—. El destino tiene formas… curiosas de poner a cada quien en su lugar.

Richard asintió, sin notar el brillo fugaz en los ojos de ella.

—Exacto. Y ahora todo está más claro. Sin ella, mi camino está libre.

Amelia alzó la vista entonces, clavando en él una mirada cargada de algo difícil de nombrar.

—¿Estás seguro de eso? —preguntó con suavidad—. A veces… los lazos no se rompen tan fácilmente.

—Oh, se rompieron —afirmó Richard con seguridad—. Han pasado días desde que canceló el compromiso. Ya no significa nada.

Amelia sonrió.

—Claro… días —repitió, como si midiera el peso de la palabra.

Se levantó con gracia y caminó hacia la ventana, observando los jardines exteriores.

—Aunque últimamente han ocurrido cosas extrañas, ¿no crees? —añadió, casi distraída—. Accidentes, rumores… animales comportándose de forma inusual.

Richard frunció ligeramente el ceño.

—He oído algo, sí. Pero no es asunto nuestro.

—No —coincidió ella, apoyando los dedos en el cristal—. Solo pensaba que el mundo parece… más agitado desde que ciertas decisiones fueron tomadas.

Se giró hacia él con una sonrisa inocente.

—Pero seguro es solo coincidencia.

Richard levantó su copa.

—Brindemos entonces. Por los nuevos comienzos.

Amelia alzó la suya y chocó suavemente con la de él.

—Por los nuevos comienzos —repitió.

Y mientras bebía, su reflejo en el cristal de la ventana mostraba una sonrisa que no tenía nada de inocente.

Después del desayuno, Elyria no soportó quedarse sentada.

El comedor menor empezaba a sentirse demasiado… contenido. Demasiado silencioso. Así que cuando Alaric se levantó y dio una breve indicación a los sirvientes, ella no dudó en seguirlo cuando él se dirigió hacia las puertas que daban al jardín.

El aire exterior estaba fresco, con el aroma limpio de la mañana y el sonido lejano del agua de una fuente. El jardín Blackthorn no era exuberante ni decorativo: era amplio, ordenado, con senderos de piedra y árboles altos que proyectaban sombras precisas, casi calculadas.

—Bonito —comentó Elyria, caminando a su lado—. Muy… tú.

—¿Intimidante? —respondió él sin mirarla.

—Controlado —corrigió—. Como si todo aquí supiera exactamente dónde debe estar.

—Así evito sorpresas.

—Qué lástima —murmuró—. A veces las sorpresas son lo mejor.

Caminaron unos pasos más en silencio. Elyria lo observó de reojo, midiendo el momento… y decidió atacar.

—Dime, archiduque —dijo con aparente casualidad—. ¿Estás comprometido?

Alaric se detuvo en seco.

La miró entonces, con una expresión que no era sorpresa… sino cálculo.

—No.

—Vaya —Elyria sonrió—. Pensé que alguien con tu posición ya estaría atado por alianzas políticas.

—No todas las alianzas valen la pena.

—Interesante.

Él retomó el paso.

—Tú sí lo estabas —añadió—. O al menos eso indicaban los rumores.

—Lo estaba —confirmó ella—Pasado.

—Con razón.

Elyria frunció el ceño.

—¿Con razón qué?

—Tienes gustos… peculiares —respondió con calma.

Ella se detuvo ahora.

—¿Disculpa?

Alaric la miró de arriba abajo, sin prisa.

—Un hombre incapaz de ver más allá de su propio ego no parece estar a tu altura.

Por un segundo, Elyria no supo si reír o sentirse ofendida.

—Qué observador —dijo—. ¿Y tú qué sabes de mis gustos?

—Lo suficiente para notar que te aburres con facilidad.

—¿Ah, sí?

—Sí.

Ella se cruzó de brazos.

—Entonces supongo que tú debes tener mucha experiencia —replicó—. Aventuras, amantes, distracciones… no pareces el tipo que se limita.

Alaric alzó una ceja.

—¿Eso te molesta?

—No —respondió rápido—. Solo me parece coherente.

Él dio un paso más cerca. Solo uno. Lo suficiente para invadir su espacio sin tocarla.

—¿Y si te dijera que no suelo mezclar asuntos personales con deberes? —dijo en voz baja—. Que prefiero relaciones… simples.

—Qué conveniente —ironizó ella—. Sin ataduras, sin explicaciones.

—Exacto.

Elyria alzó la barbilla.

—Entonces no me sorprende que no estés comprometido.

E

l silencio se estiró entre ellos.

Alaric la observó unos segundos más, como si tomara una decisión… o como si decidiera provocarla solo por el placer de hacerlo.

—Dime algo, Lady Montclair —dijo finalmente—Si tanto te incomodan las aventuras ajenas…

Sus labios se curvaron apenas.

Una sonrisa mínima. Peligrosa.

—¿No te gustaría ser una de ellas?

El aire pareció detenerse.

Elyria abrió la boca indignada y lo miró incrédula durante medio segundo… y luego sonrió.

Lenta. Filosa.

—¡¿Como se atreve? !—respondió—Si yo fuera una aventura… no saldrías ileso.

Alaric iba a responder cuando un guardia apareció corriendo desde el extremo del jardín, visiblemente alterado

— Mi lord! Han avistado bestias cerca del pueblo de Thornfield. No una… tres. Están atacando ganado y casas en las afueras.

El ambiente cambió al instante.

—¿Qué tipo de bestias? —preguntó Alaric, ya serio.

—Una criatura felina de gran tamaño, rápida… un jabalí enorme con el cuerpo deformado… y un ave

—tragó saliva— demasiado grande.

Elyria sonrió lentamente.

—Qué considerado. Un trío.

—No —dijo Alaric, girándose hacia ella—. Usted no vendrá.

—Sí que lo haré.

—Elyria, es peligroso.

—Siempre lo es —replicó—. Y aun así, sigo viva.

Alaric apretó la mandíbula, evaluándola… y suspiró.

—No se separe de mí —ordenó—. Ni un paso.

—No prometo nada.

Partieron de inmediato.

El pueblo estaba envuelto en caos cuando llegaron.

Un rugido agudo cortó el aire mientras la bestia felina, similar a un enorme puma cubierto de grietas rojizas, se lanzaba desde un tejado. Alaric reaccionó al instante.

—¡Atrás!

Un relámpago descendió con violencia, impactando de lleno en la criatura. La bestia chilló, rodó por el suelo… y volvió a levantarse.

—Persistente —murmuró él.

Con movimientos precisos, Alaric esquivó un segundo ataque y descargó otra ráfaga eléctrica directa al núcleo expuesto en el pecho de la criatura. El estallido fue inmediato.

La primera cayó.

Pero no hubo tiempo para respirar.

El jabalí deformado irrumpió desde una calle lateral, embistiendo con furia ciega. Alaric se adelantó, el suelo vibrando bajo sus pasos.

—Elyria, atrás.

—Ni lo sueñe.

Mientras Alaric atraía la atención del jabalí, descargó una sucesión de ataques que lo obligaron a girar, exponiendo su costado. Un último rayo atravesó el núcleo deformado y la bestia cayó con un estruendo.

—Dos —dijo Elyria—. Presumido.

Entonces, una sombra cubrió el suelo.

El ave descendió en picada, sus alas enormes cortando el aire. Elyria levantó la vista, los ojos brillándole.

—Esta es mía.

—¡Elyria!

Ella no escuchó.

El aire a su alrededor comenzó a moverse, obediente. Elyria extendió ambas manos, concentrándose.

—Vamos…

El viento se condensó, girando con fuerza, formando un arco invisible entre sus manos. Una flecha de aire puro tomó forma, vibrando con poder.

El ave chilló, preparándose para atacar.

Elyria soltó la flecha.

El proyectil atravesó el aire como un suspiro letal, impactando directo en el núcleo del pecho de la criatura. Hubo un estallido seco… y el ave cayó, inerte, levantando polvo al estrellarse.

Silencio.

Alaric la observó, inmóvil.

—Le dije que no se separara de mí.

Ella se giró hacia él, respirando con dificultad… sonriendo.

—Pero funcionó.

Por primera vez, Alaric no discutió, solo soltó una leve sonrisa

Que tal chicas? Les gustó el capítulo de hoy?🥰

1
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
que el Richard ese tratara de vengar a su zorrita y terminará sin cabeza, y que esos dos ya se declaren jajajja ellos se ve que derrochan amor 😻
Johann
❤️❤️❤️❤️👏👏👏👏
Johann
👏👏👏👏👏❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios cada capítulo se vuelve mejor que el anterior que emoción aaaaah.
autora preguntaaa: la prota se está cuidando verdad? no queremos bebé todavía o si?? 👀👀👀👀
Juna: Aaa muchas gracias 🥹💖 de verdad me hace muy feliz leer esto.
total 4 replies
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
espere todo el día por esta hermosa historia jajjaj no me arrepiento de nada 😻😻
Johann
❤️❤️❤️❤️❤️
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
jajajajjaja celos de tus ojos cuando miras a otro chico, tengo celos, celos de tí 👀🎵🎶🎶🎵🎵 ajjajajajja
Flor R
Amelia solita está buscando su tumba
Mauge Albornoz Diaz
me encanta cada capítulo mejor q el anterior
Mauge Albornoz Diaz
está muy buena la historia me encanta
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
autora eso no es justo, como nos vas a dejar asiii 😭😭😭😭😭😂😂😂😂😂
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
Dios, que albino más hermoso, precioso, divino, papasito, está como el pan, bien bueno 🫦🫦🫦🫦😻😻😻/Drool//Drool//Drool/
Johann
👏👏👏👏🥰🥰🥰🥰
Lena
La protagonista de esa novela: la mosquita muerta esa
Flor R
sus modos son explosivos pero ya encontrarán un punto intermedio ☺️☺️☺️☺️😊
Nella Reyes
yo me apunto para madrastra... ese duque esta para soñar
Sofía_stay ✨🦦🐥💞
dejame decirte autora, q me encanta la historia, la manera en la que relatas y escribes es impresionante a pesar de que mencionaste de q está era la primera historia que te animabas a escribir 📖✨❤️📚
Johann
👏👏👏👏
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