Premisa: Él es un hombre de negocios muy exitoso pero solitario, que necesita una pareja para cumplir con las expectativas familiares y cerrar un trato importante. Le propone a ella, una chica creativa y libre, fingir que sean esposos por un año a cambio de resolverle todos sus problemas económicos.
El problema: Las reglas eran claras: "prohibido enamorarse". Pero cuanto más fingen, más real se siente.
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Capítulo 16: Cuando explotó todo
Al día siguiente amanecí con esa sensación rara en el pecho, como cuando uno sabe que algo ya no está bien y no hay forma de arreglarlo fácil. No dormí casi nada. Me levanté, me puse una ropa sencilla y me quedé en la habitación, sentada, mirando el piso.
En esas, la puerta se abrió.
Era Benjamín.
—Alístese —dijo con ese tono serio de siempre—. nos vamos de viaje.
Ni siquiera lo miré.
—Pues vaya solo —le dije, sin ganas.
El silencio fue inmediato.
—¿Cómo así, pues? —respondió, con acento paisa marcado—. ¿Me estás hablando en serio?
Levanté la mirada despacio.
—Sí. No tengo ganas de viajar.
Él soltó un suspiro, caminando por la habitación.
—Katy, ¿te vas a poner en ese plan o qué? —dijo.
Ahí fue donde me paré.
—¿Cuál plan? —le respondí—. ¿el de no hacer lo que usted quiere?
Él me miró, medio incrédulo.
—No empecés, ome.
—No, sí voy a empezar —le dije, cruzándome de brazos—. porque usted cree que todo es “haga esto, haga lo otro” y ya.
—Es trabajo —respondió—. esto no es un paseo.
—¿Y yo qué soy? —le dije—. ¿su empleada o qué?
—Sos mi esposa —dijo seco.
Solté una risa amarga.
—¿Esposa? —repetí—. ¿la del contrato o cuál?
Se quedó mirándome fijo.
—Cuidado con lo que decís.
—No, cuidado usted con cómo trata a la gente —le respondí—. porque parece que se le olvida que yo también siento.
Él negó con la cabeza.
—Otra vez con eso…
—¿Otra vez? —le dije—. claro, porque para usted eso es un problema.
—No mezcle las cosas, Katy.
—¡Es que ya están mezcladas! —le dije, alzando la voz—. yo no soy de piedra.
Se hizo un silencio tenso.
Él se acercó un poco.
—Te estoy diciendo que te alistés.
—Y yo le estoy diciendo que no voy —respondí firme.
—No me hagás repetir las cosas —dijo, ya molesto.
—¿Y si no voy qué? —le solté—. ¿me va a obligar o qué?
Se quedó callado un segundo.
—No actués como una niña.
Eso me dolió.
—¿Niña? —le dije—. vea pues… entonces sentir ahora es ser niña.
—No es eso —respondió—. es que estás dejando que eso te controle.
—¿Y usted qué? —le dije—. usted ni siente, ni dice nada… nada le afecta.
—Eso no es cierto.
—¿Ah no? —le respondí—. entonces dígame… ¿qué siente?
Se quedó callado.
Ahí mismo supe todo.
—¿Ve? —dije bajito—. nada.
Se pasó la mano por la cara, ya cansado.
—Esto se está saliendo de control.
—No… esto es lo único real que ha pasado —le dije—. lo demás sí era puro show.
—No digás eso.
—Sí lo digo —respondí—. porque es la verdad.
Se acercó más.
—No entendés lo que está en juego.
—No, el que no entiende es usted —le dije—. que no todo en la vida es negocio, plata y contratos.
—Esto es importante.
—¿Para quién? —le pregunté—. porque para mí no.
—Para los dos —respondió.
Negué con la cabeza.
—No, para usted.
Silencio.
De esos que pesan.
—Estás dañando todo —dijo.
—No… usted lo dañó desde el momento en que decidió no sentir nada.
—Eso no es así.
—Entonces demuéstrelo —le dije.
No dijo nada.
Ni una palabra.
Eso fue peor que cualquier grito.
—Listo… —dije, bajando la mirada—. ya entendí todo.
Me di la vuelta.
—Váyase a su viaje, pues —añadí—. haga lo que quiera.
—Katherine —dijo más fuerte.
Me detuve.
—Esto no se queda así.
—Para mí sí —respondí—. yo ya dije lo que tenía que decir.
—No estás pensando bien.
—Tal vez por primera vez sí lo estoy haciendo.
Se quedó en silencio unos segundos.
—Bueno —dijo finalmente—. haga lo que quiera.
Escuché cómo agarró sus cosas.
—Pero esto no termina aquí —añadió.
La puerta se cerró duro.
Y yo…
Me quedé sola otra vez.
Respiré profundo, sintiendo ese vacío en el pecho.
—Tan berraca yo… —murmuré.
Pero en el fondo sabía algo.
Que esa pelea no era solo por el viaje.
Era por todo lo que veníamos guardando.
Y que después de eso…
Nada iba a volver a ser igual.