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La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

TEMPORADA 2 DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21

— ESE MISMO DIA, POR LA NOCHE —

La noticia se extendió por todo el imperio élfico como una brisa luminosa que atravesaba el bosque antiguo.

El emperador Aethon Sylvariel sería padre de cinco herederos.

Cinco hijos nacidos de su unión con Aelina Moonveil.

Algo tan extraordinario que incluso los elfos más antiguos lo consideraban una bendición del propio Árbol del Mundo.

Aquella noche, el bosque entero parecía celebrar.

Las enormes glicinas plateadas caían desde las ramas de los árboles gigantes como cascadas de flores luminosas. Miles de pequeñas luces feéricas flotaban en el aire, danzando lentamente entre las hojas como estrellas que habían descendido del cielo.

Los árboles milenarios, de troncos anchos como torres, formaban una catedral natural sobre el claro del bosque.

Allí se había preparado el gran banquete imperial.

Mesas largas talladas en madera dorada viva se extendían bajo las ramas iluminadas. Sobre ellas descansaban frutas cristalinas, pan dorado recién horneado, bocadillos de chocolate, carnes delicadamente asadas con hierbas mágicas y copas de cristal llenas de néctar de distintos frutos espirituales.

La música de arpas élficas flotaba suavemente en el ambiente.

Los nobles del imperio caminaban entre la luz dorada con elegancia natural, vestidos con túnicas de seda bordadas con hilos de plata y oro.

Pero en el centro del claro…

Estaban ellos.

Aethon Sylvariel y Aelina Moonveil.

El emperador, de cabello rubio que brillaba bajo las luces del bosque y ojos verdes llenos de vida, sostenía una copa mientras observaba a su pueblo celebrar.

A su lado estaba Aelina, cuya presencia parecía armonizar perfectamente con la magia del lugar, como si el bosque mismo la reconociera.

Los elfos levantaban sus copas.

—¡Por el emperador!

—¡Por la emperatriz!

—¡Por los cinco herederos del imperio que se suman!

Las risas, la música y el tintinear de copas llenaban el aire.

Aethon no podía ocultar su felicidad.

Sus ojos verdes brillaban intensamente mientras miraba a Aelina.

Había orgullo.

Había amor.

Y una alegría tan profunda que parecía iluminarlo desde dentro.

Entonces extendió la mano hacia ella.

—¿Bailas conmigo? —preguntó con una sonrisa cálida.

En medio del claro, pequeñas luces feéricas comenzaron a girar alrededor de ellos como una espiral luminosa.

Aelina tomó su mano.

— Por supuesto — Respondió con una sonrisa calida.

Y comenzaron a bailar.

Sus pasos eran suaves, casi flotando sobre la hierba cubierta de pétalos luminosos.

Las luces danzaban a su alrededor.

Los elfos observaban con sonrisas tranquilas, sabiendo que estaban presenciando algo especial.

El emperador que había protegido su imperio…

Ahora celebraba la llegada de cinco nuevas vidas.

Mientras giraban bajo el cielo nocturno cubierto de estrellas, Aethon acercó suavemente a Aelina hacia él.

—Nuestro hogar será más ruidoso —dijo con una risa baja.

Luego añadió con ternura:

—Pero también será cinco veces más feliz.

Pero justo cuando el ambiente era perfecto…

Un aullido agudo rompió la armonía del banquete.

—¡Auuuuuuuuuu!

Todos los elfos voltearon sorprendidos.

En un extremo del claro, Fenrael y Naevira, en su forma de cachorros de lobo, estaban parados sobre una mesa baja llena de frutas.

Fenrael levantó el pecho con orgullo y gritó hacia los otros niños élficos:

—¡Tendremos cinco hermanitos!

Naevira infló el pecho también.

—¡Cinco! ¡Cinco! ¡Cinco! —decía moviendo la colita con emoción.

Uno de los niños élficos abrió mucho los ojos.

—¿Cinco? Eso es imposible.

Fenrael levantó el hocico con superioridad.

—Para papá nada es imposible.

Naevira levantó una patita señalándolo con orgullo.

—¡Nuestro papi es el emperador!

Fenrael añadió inmediatamente, inflando el pecho aún más.

—¡Y mamá es la mejor… y también es la emperatriz!

Los niños élficos abrieron los ojos con sorpresa.

—¿La emperatriz…?

—¿La Santa Aelina?

—¿La que pelea contra las bestias demoniacas?

Naevira movió la colita con entusiasmo.

—¡Sí! ¡Nuestra mamá!

Fenrael levantó el hocico con superioridad.

—Así que nuestros cinco hermanitos también serán príncipes y princesas.

Los niños élficos comenzaron a murmurar entre ellos.

—Cinco es demasiado…

—Nunca había oído algo así…

—Seguro exageran…

Fenrael frunció el ceño.

—¡Auuuuuuuu!

Aulló desafiante.

Naevira lo imitó inmediatamente.

—¡Auuuuuuuu!

Uno de los niños intentó imitarlos torpemente.

—Auu…?

Fenrael lo miró con cara de desaprobación.

Y saltó directamente sobre él.

—¡Ese fue un aullido horrible!

En cuestión de segundos comenzó una pequeña guerra infantil.

Los niños élficos corrían riendo mientras los dos cachorros los perseguían.

Naevira rodaba por el suelo tratando de morder una túnica.

Fenrael corría entre las mesas robando frutas y lanzándolas como proyectiles improvisados.

Una lluvia de duraznos y fresas voló por el aire.

Los nobles élficos observaban la escena con expresiones entre divertidas y horrorizadas.

Un anciano elfo murmuró:

—Los herederos imperiales tienen… mucha energía.

Aethon observó todo el desastre en silencio unos segundos.

Luego suspiró… y soltó una risa profunda.

Aelina cruzó los brazos.

—Has mimado mucho a tus hijos.

Aethon levantó una ceja con una sonrisa traviesa.

—Nuestros hijos. Ademas cómo no mimarlos, son tan bonitos.

En ese momento Fenrael se lanzó sobre Naevira y ambos rodaron por la hierba aullando junto con los demás niños.

Y así…

entre música, magia del bosque, orgullo infantil por tener cinco nuevos hermanos y dos pequeños huracanes con patas…

continuó la celebración del imperio élfico.

.

.

.

— UN MES DESPUÉS —

Había pasado ya un mes.

Nos encontrábamos nuevamente en el territorio del Árbol del Mundo, donde la luz siempre parecía más pura y el aire tenía un aroma dulce, como si la magia del bosque respirara junto con la vida que crecía en sus ramas.

Un río de aguas cristalinas serpenteaba cerca, y en él nadaban pequeños peces dorados que brillaban como diminutas monedas de sol bajo la corriente.

En la orilla del río estaban Fenrael y Naevira.

Los dos cachorros competían con absoluta seriedad.

—¡Yo atraparé más! —declaró Fenrael moviendo su colita.

—¡Eso no es cierto! —respondió Naevira saltando dentro del agua.

Los dos intentaban atrapar los pequeños peces dorados con las patas, salpicando agua por todas partes mientras reían.

Mientras tanto…

A cierta distancia del río, Aethon Sylvariel y yo estábamos sentados bajo una terraza natural formada por grandes ramas entrelazadas y hojas luminosas que filtraban suavemente la luz del sol.

Una mesa de madera viva había crecido allí mismo, cubierta con varios bocadillos.

Y, por supuesto…

todos eran de chocolate.

Pequeños pasteles, frutas cubiertas de cacao, bombones suaves y dulces rellenos.

Mis favoritos.

1
Mercedes Jimenez
hay😭 doloroso
Mercedes Jimenez
jajajaja ya sentía los dolores
Mercedes Jimenez
😳 que puntería 😄
Mercedes Jimenez
hay que emoción 😍
Mercedes Jimenez
por fin 😍 lo acepto
Mercedes Jimenez
🥰🥰😍una familia
Mercedes Jimenez
ya porfa dale una oportunidad
Mercedes Jimenez
que lindo va sanando su pobre corazón
Mercedes Jimenez
no entiendo cómo que el dragón la maldijo 🙄 si el la ama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Tranquila bb lectora en el futuro se explicará. No me Funes.
total 1 replies
Mercedes Jimenez
aaaa 🙄 otro enamorado
Mercedes Jimenez
hay que lindos
Mercedes Jimenez
que bueno que está bien
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