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LA OSCURA TENTACIÓN DEL CEO

LA OSCURA TENTACIÓN DEL CEO

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Amor-odio
Popularitas:14.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Alexa Hills desprecia a su jefe, el arrogante y poderoso Azkarion DArgent, casi tanto como a su asfixiante deuda. Sin embargo, cuando un oscuro incidente destruye su estabilidad, la renuncia parece su única salida... hasta que Azkarion le presenta una oferta imposible de rechazar.

A cambio de su libertad financiera, Alexa deberá firmar un contrato de matrimonio y entregarse al mundo de un hombre con obsesiones ocultas y una tentación secreta que roza lo prohibido. Atada por un papel y rodeada de lujos peligrosos, Alexa descubrirá que el mayor riesgo no es el contrato, sino sucumbir a los deseos irresistibles que su "esposo" despierta en ella.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 7

La resaca de la gala no era de alcohol, sino de realidad. Me desperté en esa habitación demasiado grande, con el sabor de Azkarion todavía impregnado en mis labios como una quemadura persistente. El beso de anoche no había sido para las cámaras, o al menos eso me decía la parte de mi cerebro que aún intentaba procesar la descarga eléctrica que había recorrido mi espina dorsal. Había sido un reclamo. Una forma de decirme que, aunque yo hubiera firmado un papel por necesidad, él estaba dispuesto a tomar mucho más que mi firma.

Me senté en la cama y miré el anillo de diamantes sobre la mesilla. A la luz del día, parecía menos una joya y más un grillete. Me puse una bata de seda que encontré en el armario —otra "atención" de mi nuevo dueño— y salí al balcón. La mansión DArgent estaba sumida en un silencio sepulcral, solo roto por el sonido lejano de un aspersor en los jardines.

Bajé a la cocina buscando algo de normalidad, pero lo que encontré fue a Azkarion. Estaba sentado a la cabecera de una mesa de mármol negro, vistiendo únicamente unos pantalones de lino y una camiseta blanca que se ajustaba a su torso como una segunda piel. Estaba leyendo unos informes financieros, pero al verme entrar, dejó los papeles a un lado. Su mirada gris me recorrió con una intensidad que hizo que me ajustara el cinturón de la bata.

—Buenos días, Alexa. Veo que has sobrevivido a tu primera noche como la mujer más buscada de la ciudad —dijo, y su voz tenía esa aspereza matutina que la hacía sonar peligrosamente íntima.

—¿Buscada? Más bien analizada —respondí, sirviéndome un café sin esperar a que me lo ofreciera—. Los titulares de hoy deben de ser un poema. "El CEO de hierro cae ante su asistente". ¿Es eso lo que buscabas? ¿Limpiar tu imagen de tiburón despiadado?

Azkarion soltó una risa corta, de esas que no llegan a sus ojos. Se levantó y caminó hacia mí con esa elegancia felina que me ponía los pelos de punta. Se detuvo justo detrás de mí mientras yo terminaba de servirme el café. Podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo, el olor a jabón caro y a hombre que me resultaba tan embriagador como irritante.

—Buscaba eficiencia, Alexa. Y anoche fuiste extremadamente eficiente. Ese beso... —se inclinó hacia mi oído, su aliento rozando mi cuello de una manera que me hizo estremecer— superó mis expectativas. Casi parecías disfrutarlo.

Me giré bruscamente, quedando a centímetros de su pecho. Sus ojos plateados brillaban con una mezcla de burla y deseo contenido que me cortó la respiración.

—Fue parte del trato, Azkarion. Actuación pura. No te confundas —mentí, sintiendo cómo el corazón me martilleaba en la garganta.

—¿Ah, sí? —su mano subió hasta mi barbilla, obligándome a sostenerle la mirada. Su pulgar rozó mi labio inferior con una lentitud tortuosa—. Entonces eres mejor actriz de lo que pensaba. Porque tus labios decían otra cosa.

Me soltó antes de que pudiera responder y volvió a su silla.

—Hoy tenemos trabajo. El incidente de la oficina no ha terminado de resolverse. Los auditores están haciendo preguntas sobre las cuentas de Hills & Co. Parece que alguien está intentando filtrar información sobre nuestra... transacción.

El nombre de la empresa de mi padre me devolvió el golpe de realidad. El miedo, ese viejo conocido, volvió a instalarse en mi pecho.

—¿A qué te refieres? ¿Alguien sabe lo del contrato?

—Nadie lo sabe con certeza, pero hay rumores. Los buitres huelen la sangre, Alexa. Y tú eres el flanco más débil de mi armadura ahora mismo. Por eso, a partir de hoy, no te moverás de esta casa sin escolta. Y tus visitas a tus padres estarán restringidas hasta que calme las aguas.

—¡No puedes hacer eso! —grité, golpeando la mesa—. Ya te di mi libertad, Azkarion. No puedes quitarme también a mi familia.

Él se levantó de nuevo, pero esta vez no había rastro de juego en su rostro. Era el CEO, el hombre que destruía empresas por deporte.

—Puedo hacer lo que sea necesario para proteger mis intereses. Y tú eres mi mayor interés ahora mismo. Si alguien llega a tus padres y descubre que este matrimonio es una farsa antes de que se consolide la fusión Miller, todo lo que has sacrificado no habrá servido de nada. ¿Quieres volver a ver a tu padre en la ruina? ¿Quieres que tu madre pierda su casa otra vez?

Me quedé en silencio, sintiendo el peso de la jaula cerrándose definitivamente. Él tenía razón, y eso era lo que más me dolía. Estaba atrapada no solo por sus millones, sino por mi propio amor hacia los míos.

—Eres un monstruo —susurré.

—Soy el monstruo que paga tus facturas, Alexa. No lo olvides.

El resto del día fue un descenso lento hacia la locura. Azkarion se encerró en su estudio, un lugar al que se me prohibió la entrada bajo cualquier concepto. Yo vagué por la mansión, sintiéndome como un fantasma en un palacio de cristal. La señora Gable intentó entretenerme con catálogos de decoración y menús de cena, pero yo no podía concentrarme. Todo lo que veía eran las sombras de Azkarion proyectándose sobre cada rincón.

Hacia la tarde, decidí explorar la parte trasera de la propiedad. Había un invernadero de cristal antiguo que contrastaba con la modernidad del resto de la casa. Al entrar, el olor a tierra mojada y flores exóticas me dio un respiro. Era un lugar hermoso, lleno de orquídeas negras y plantas que nunca había visto.

En el centro del invernadero, había un pequeño escritorio de madera con una sola carpeta de cuero viejo. La curiosidad, ese rasgo que mi padre siempre decía que me metería en problemas, me ganó. Abrí la carpeta. No eran documentos financieros. Eran bocetos. Dibujos a lápiz de edificios, pero no de los rascacielos fríos que Azkarion construía ahora. Eran casas acogedoras, parques, espacios llenos de luz. Al final de la carpeta, encontré una foto vieja, desgastada por las esquinas. En ella aparecía un niño pequeño con una mujer hermosa que tenía los mismos ojos grises que mi jefe.

—Te advertí que no entraras en lugares que no te corresponden.

La voz de Azkarion sonó como un latigazo a mis espaldas. Me giré asustada, cerrando la carpeta de golpe. Estaba en la entrada del invernadero, con la mandíbula apretada y los puños cerrados a los costados. Nunca lo había visto así. No era rabia fría; era algo parecido al pánico disfrazado de ira.

—Solo estaba caminando... yo no sabía...

Caminó hacia mí con pasos pesados, arrebatándome la carpeta de las manos con una brusquedad que me hizo retroceder. Sus ojos estaban inyectados en una furia que me hizo temblar de verdad por primera vez.

—Esta casa tiene reglas, Alexa. Mi vida tiene reglas. No vuelvas a tocar mis cosas. No vuelvas a buscar lo que no existe.

—¿Qué es esto, Azkarion? ¿Eran tus sueños antes de convertirte en lo que eres ahora? —pregunté, mi propia rabia surgiendo para enfrentar la suya—. ¿Esa mujer era tu madre? ¿Es por ella que eres tan frío?

—No hables de ella. No tienes derecho a pronunciar su nombre —siseó, acorralándome contra la mesa de madera. Su cercanía ya no era eléctrica; era asfixiante. Sus manos se apoyaron a ambos lados de mi cuerpo, atrapándome en el pequeño espacio entre él y el escritorio—. Crees que porque duermes bajo mi techo y llevas mi anillo tienes derecho a diseccionarme. Te equivocas. Eres una parte del mobiliario, Alexa. Una pieza necesaria, nada más.

—¡Mientes! —le grité a la cara, las lágrimas de frustración empezando a nublar mi vista—. Si fuera solo eso, no me mirarías como me miras. Si fuera solo eso, no me habrías besado así anoche. Tienes miedo de que alguien vea que tienes corazón, Azkarion. Tienes miedo de que yo lo vea.

Él se quedó helado. Su respiración golpeaba mi rostro, rápida y pesada. Sus ojos bajaron a mis labios y luego volvieron a mis ojos, buscando un rastro de debilidad. El silencio en el invernadero se volvió denso, cargado de una tensión que amenazaba con romper algo fundamental entre nosotros.

De repente, su expresión cambió. La furia se transformó en una necesidad oscura, una urgencia que no parecía tener nada que ver con el control y todo que ver con el hambre. Antes de que pudiera procesar el cambio, sus manos subieron a mi rostro, enterrando sus dedos en mi cabello y tirando de mi cabeza hacia atrás.

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Elizabeth Delvicier
honestamente cuántas quisieran alg🪳 que les solucione las deudas
Kelys Leal
pero al comienzo dice que la mamá de ella está viva cuando llega al apartamento a decirle q se tenía que ir q la habían acendido
Ada Zulma Lopez
una hermana, prima guuauu 😂😂
Ada Zulma Lopez
wow!!🤷tantas revelaciones ya me perdí jajaja!,,,!pero es un lindo amor si se perdona 💘🌟🌹✨️
Ada Zulma Lopez
tal vez tenga una chance huir no va a poder ,, solo queda enamorarlo🤷💘😂
Ivana Carrazán
hermosa novela pero vi que dice q la madre murió de ella, cuando en capítulos anteriores estaba sacando cuentas y le hizo los panqueques de despedida. aparte habla de un accidente que nunca antes se nombró.
Kelys Leal: aso mismo digo yo por q la mencionan a ella que le hizo todo eso y después dice q está muerta n{ entiendo
total 1 replies
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