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Donde El Amor No Era Suficiente: El Arte De Empezar De Nuevo

Donde El Amor No Era Suficiente: El Arte De Empezar De Nuevo

Status: En proceso
Genre:CEO / Traiciones y engaños / ABO / Viaje En El Tiempo / Autosuperación
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Adrián siempre fue el omega bonito, el prometido adorno del CEO Alejandro Torres. Su vida era poesía, diseño de interiores y un amor no correspondido por un alfa que solo valoraba el poder. Hasta que su primo Sergio lo empujó desde una azotea.

Pero el destino le regala una segunda oportunidad. Vuelve atrás en el tiempo con el recuerdo de su muerte grabado a fuego y un descubrimiento que lo hiela: Sergio, el primo brillante y esforzado que siempre vivió a su sombra, lleva años enamorado de Alejandro. Y su plan para ser visto por el alfa es sencillo: eliminar al heredero legítimo y ocupar su lugar, con el patrimonio y la posición que siempre le faltaron.

Ahora Adrián tiene un año para reescribir su historia. No para conquistar a Alejandro, sino para salvarse a sí mismo. Para demostrar que vale más que el apellido que heredó. Y quizá, solo quizá, para tenderle un puente a un primo que, como él, solo quería ser amado.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: El confidente

...~Alejandro~...

La puerta del despacho de Carlos estaba entre abierta, Alejandro llamó dos veces con los nudillos antes de empujarla.

—¿Se puede?

Carlos levantó la vista del ordenador. Tenía el teléfono en la mano y una expresión que Alejandro no supo definir. ¿Sorpresa? ¿Culpabilidad? Cuando lo vio, dejó el móvil boca abajo sobre la mesa con una rapidez poco natural.

—Claro, pasa. ¿Qué haces por aquí?

Alejandro entró y se dejó caer en la silla frente a la mesa. No era su despacho, no era su territorio, pero con Carlos nunca necesitaba protocolos.

—¿Qué pasa? —preguntó Carlos, apoyando los codos en la mesa—. ¿Problemas con los de Singapur? ¿Se ha quemado algo en la planta 48?

—No.

—Entonces, ¿qué?

Alejandro lo miró. Lo observó con esa atención suya, la que usaba para evaluar informes y detectar inconsistencias.

—Tú.

—¿Yo?

—Llevas días raro. Miras el teléfono todo el rato, sonríes sin motivo. El otro día, en la reunión de seguridad, te quedaste en blanco cuando te pregunté por los accesos de la nueva sede.

Carlos parpadeó.

—¿Tú te fijas en esas cosas?

—Sí.

—Ah.

Silencio incómodo. Carlos se removió en la silla.

—¿Y? —preguntó Alejandro—. ¿Vas a contármelo o tengo que pedirle a recursos humanos que investigue?

Carlos soltó una risa corta, nerviosa.

—No hace falta que investigues nada. Es… no es nada.

—Mientes.

—Vale, miento. —Carlos se pasó una mano por la nuca, ese gesto suyo de cuando estaba incómodo—. Es solo que… he conocido a alguien.

Alejandro arqueó una ceja.

—¿Alguien?

—Un amigo. Bueno, un conocido que está siendo amigo. No sé, es raro.

—¿Un amigo? —Alejandro frunció el ceño—. ¿Desde cuándo necesitas amigos nuevos? Ya tienes los que necesitas.

—No los necesito. Pero… —Carlos buscó las palabras—. Es interesante. Diferente. Tiene algo que me hizo querer saber más.

Alejandro no dijo nada. Esperó.

—Es inteligente —continuó Carlos—. Muy inteligente. Pero también… no sé, está como roto por dentro, como si llevara tanto tiempo esforzándose por ser perfecto que ya no supiera ser otra cosa. Y cuando habla de trabajo, se le iluminan los ojos, pero cuando habla de algo personal, se cierra. Como si tuviera miedo.

—¿Miedo a qué?

—A ser visto, supongo. O a ser visto y no gustar. No lo sé.

Alejandro frunció el ceño, la conversación le resultaba extrañamente incómoda. No sabía por qué.

—¿Y quién es? —preguntó.

Carlos dudó un instante. Luego dijo:

—Sergio Guerrero.

El nombre cayó en la mesa como una moneda, Alejandro parpadeó.

—¿El primo de Adrián?

—Sí. Ya lo mencioné una vez, hace unas semanas. Después de esa reunión de innovación, hablamos un rato, pero entonces fue solo una conversación profesional. —Carlos sonrió, casi para sí mismo—. Luego, días después, coincidimos en un ascensor que se paró entre plantas. Estuvimos atrapados veinte minutos hablando en la oscuridad y ahí… no sé. Hay algo en él.

Alejandro lo miró con atención. Recordaba vagamente esa conversación semanas atrás, cuando Carlos le había hablado de "el primo de Adrián" sin saber siquiera su nombre. Entonces le pareció un comentario sin importancia. Ahora, en cambio…

—¿Y desde entonces? —preguntó.

—Mensajes. Quedamos a comer una vez, nada del otro mundo. Pero cuando estoy con él, no necesito ser el jefe de seguridad, ni el viudo que lo está pasando mal, ni nada. Solo soy yo y él… él también parece más él mismo cuando se relaja.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque su aroma cambia. —Carlos se encogió de hombros—. Cuando está en guardia, es cítrico, casi amargo. Pero cuando se deja llevar, se vuelve más dulce, como si por un momento dejara de controlarse.

Alejandro sintió algo extraño. Una punzada no sabía definirla. Quizá era la forma en que Carlos hablaba de Sergio, con esa mezcla de admiración y ternura o quizá, era que él mismo no podía hablar de nadie así.

—¿Y tú? —preguntó Carlos, cambiando de tema con naturalidad—. ¿Cómo va todo? ¿Qué tal la planificación de la boda?

Alejandro se encogió de hombros.

—Bien. La semana pasada tuvimos reunión.

—¿Y?

—Y nada, lo de siempre. Su madre, mi madre, la organizadora; todas discutiendo por servilletas.

Carlos rió.

—Suena divertido.

—No lo es.

—¿Y Adrián? ¿Cómo está?

Alejandro dudó, la imagen de Adrián en esa reunión apareció en su mente sin avisar. Hablando de flores, de luz, de texturas, con esa pasión nueva, con ese brillo en los ojos que no le había visto nunca.

—Estaba… diferente —dijo, y su voz sonó más pensativa de lo que pretendía.

—¿Diferente cómo?

—No sé. Más… vivo. Habló de la decoración como si fuera lo más importante del mundo. Se le iluminaba la cara, gesticulaba. Era como si… —se detuvo.

—¿Como si qué?

—Como si por fin estuviera haciendo algo que le importa de verdad.

Carlos lo miró con atención.

—¿Y eso es malo?

—No, no es malo. Es solo… diferente.

—¿Te gustó?

Alejandro lo miró. La pregunta era simple, pero la respuesta no lo era.

—No lo sé —dijo al final—. Solo sé que no era el mismo.

Carlos asintió lentamente. No preguntó más, no presionó, solo se reclinó en la silla y cogió el teléfono, que había vibrado sobre la mesa.

—Es él —dijo, con una sonrisa que no pudo ocultar—. Dice que si he comido o si solo como números.

Alejandro lo observó. Vio la forma en que sus dedos se movían sobre la pantalla, la luz en sus ojos, esa felicidad simple que él no entendía.

—Pareces tonto —dijo, sin acritud.

—Lo sé. —Carlos guardó el teléfono—. Pero es un tonto bueno. O eso espero.

Se quedaron en silencio un rato. Cómodo. De amigos.

—Oye, Alejandro —dijo Carlos al rato.

—¿Sí?

—A veces, lo diferente es lo que merece la pena.

Alejandro no respondió.

Pero mientras volvía a su despacho, las palabras de Carlos se quedaron con él, y la imagen de Adrián, hablando de flores con los ojos brillantes, también.

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Maru19 Sevilla
Buenísimas tus 2 novelas, te digo en tus publicaciones me tienes enganchada👏👏👏👏
Lorena Vásquez
espero que te des cuenta que quien te mueve el piso es Carlis ya deja de lado tu obsesión y. esta reunión te puede ayudar a tu éxito profesional 🥰🥰🥰🥰🥰
Lorena Vásquez
cuando todo acabe y estés solo te sentirás peor por haber perdido a Adrian y a Carlos tu oportunidad de amar y ser amado
Lorena Vásquez
Sergio Sergio 😱😱😱😱😱 todos nos equivocamos pero es de sabios corregir y tu puedes corregir lo que as hecho no es tarde😱😱😱😱
Maru19 Sevilla
Que menso, va a pagar una fuerte factura 🤭
Lorena Vásquez
Alejandro Alejandro no lo pienses tanto Adrian se merece algo mejor que tú 🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Maru19 Sevilla
Tus 2 novelas son encantadoras
Lorena Vásquez
Adrian espero de verdad no te vuelva a interesar Alejandro y caigas en el cliché del perdón y enamoramiento mira hacia otro lado y se lo que quieres ser
por favor autora regalamos una historia diferente si♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Lorena Vásquez
Adrian demuéstrale de que eres capas y que no estas solo .....Alejandro no te merece 😈
Lorena Vásquez
Ignacio si no tuviste el valor para ser igual a ru hermano como puedes imponer lo que te impusieron tus padres 🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
si trabajan juntos podrían heredar también juntos 🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
espero que después de esta conversación puedas darte una oportunidad de ser tu mismo y poder amar y ser amado Sergio te lo debes a ti mismo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Maru19 Sevilla
Ojalá vea a Carlos, se merece que lo amen bien 👏👏👏
Lorena Vásquez
gracias por tu actualización 🥰
espero que Carlos y Sergio puedan tener algo muy bueno y reparador para sus vidas 💕💕💕💕💕💕💕💕💕💕💕
Maru19 Sevilla
Gracias por actualizar, autora 🥰🥰🥰🥰
Lorena Vásquez
que bueno capítulo Sergio está reaccionando y Carlos es el punto que le faltaba espero que tenga una oportunidad de olvidar a Alejandro y ser solo el mismo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰💕💕💕💕💕💕
Maru19 Sevilla
Me gustó mucho tu novela, Hanabi espero que pronto publiques más capítulos 🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏
Hanabi Montano: Gracias por leer 🥰🥰
total 1 replies
Maru19 Sevilla
El menso de Adrián está perdiendo el tiempo, ya debería de cortar el compromiso con el estéril emocional de Alejandro y no ponerse en riesgo!
Maru19 Sevilla
Yo ya lo hubiera dejado y que el primo haga su lucha con el Alejandro
Maru19 Sevilla
Yo hubiera cancelado el compromiso luego luego 👌
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