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Trazos De Silencio.

Trazos De Silencio.

Status: En proceso
Genre:Enfermizo / Omegaverse / ABO
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Andy GZ

Haru creía que el amor era sacrificio. Graduado con honores en Tokio y con un futuro brillante en el arte y las letras, lo dejó todo por un matrimonio de contrato con Ren, un alfa que solo le devolvió desprecio y violencia. Tras tres años de infierno, Ren lo desecha como a un mueble viejo, dejándole solo un pequeño apartamento en un complejo exclusivo.

En el ático de ese mismo edificio vive Kaito Kuroda, el heredero de un imperio que se mueve entre la legalidad empresarial y las sombras de la mafia japonesa. Kaito no cree en el amor romántico; para él, la lealtad solo existe en la sangre. Sin embargo, su paz se ve interrumpida por un vecino ruidoso que huele a miedo y a pintura fresca.

Lo que comienza como roces por paquetes mal entregados y quejas por mudanzas nocturnas, se convierte en una conexión inevitable. Pero la libertad de Haru es una amenaza para el ego de su exesposo.

NovelToon tiene autorización de Andy GZ para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El Hambre del Alma y los Colores del Miedo

El nuevo lienzo descansaba sobre el caballete de madera de cerezo en el salón de Haru. Era una superficie blanca, pura y aterradora. Kaito había cumplido su palabra: cajas de óleos de marcas profesionales, pinceles de marta y espátulas de acero brillaban bajo la luz de la tarde. Pero Haru no podía pintar. Sus manos, aunque ya no sangraban, se sentían pesadas, como si estuvieran encadenadas a su pasado.

Llevaba horas sentado frente a la tela. Su estómago emitió un rugido sordo, una queja que Haru ignoró de inmediato. El hambre era una vieja conocida, una sombra que lo acompañaba desde el primer año de su matrimonio.

—Comer es una falta de disciplina, Haru —le decía Ren mientras se deleitaba con banquetes frente a él—. Un omega gordo es un omega desagradable. Si quieres que te presente ante mis socios, tienes que mantener esa figura frágil. Los artistas deben alimentarse de su arte, no de mi dinero.

Haru recordaba las noches de desmayos silenciosos y las náuseas por el vacío. Había aprendido a engañar al hambre con agua y sueño. Para él, disfrutar de la comida se había convertido en un pecado, en una señal de glotonería que merecía desprecio.

Un golpe suave en la puerta lo sacó de su trance. Sabía que era Kaito. El aroma a cedro y tormenta se filtraba por las rendijas antes de que el alfa hablara.

—Haru, he traído algo de cena. Abre la puerta.

Haru se levantó con lentitud. Al ponerse de pie, el mundo giró violentamente. Tuvo que sostenerse del caballete para no caer; su visión se llenó de puntos negros. Cuando finalmente recuperó el equilibrio, abrió la puerta.

Kaito entró portando una bandeja con sopa de miso, pescado a la parrilla y arroz al vapor. Al ver a Haru, Kaito frunció el ceño. El omega se veía más pálido de lo habitual, casi transparente, y sus ojos parecían demasiado grandes para su rostro hundido.

—No has tocado la comida que te dejé esta mañana —dijo Kaito, dejando la bandeja sobre la pequeña mesa de madera—. ¿No te gusta el salmón? Puedo pedir otra cosa.

—No... no es eso —susurró Haru, bajando la vista—. Es que... no tengo mucha hambre. No quiero ser una molestia. Ya ha gastado mucho en mí.

Kaito lo observó con esa mirada analítica que desnudaba secretos. Notó cómo Haru miraba la comida con un brillo de deseo instintivo, pero luego apartaba la vista con una expresión de culpa casi religiosa.

—Siéntate y come, Haru —ordenó Kaito, aunque su voz no tenía el filo de la mañana, sino una nota de preocupación genuina.

Haru se sentó, tomó los palillos con dedos temblorosos y apenas probó un trozo minúsculo de pescado. Masticó lentamente, como si estuviera comiendo cristales. Después de tres bocados, dejó los palillos y se alejó de la mesa.

—Ya estoy lleno. Gracias, Kaito-sama.

Kaito sintió que la paciencia se le agotaba, pero no por ira hacia el chico, sino por la impotencia. Se levantó y se sentó frente a él, obligándolo a sostenerle la mirada.

—No has comido ni cien calorías, Haru. Un niño de cinco años come más que tú. ¿Qué te pasa? ¿Te duele el estómago? ¿Estás enfermo?

Haru negó con la cabeza, apretando las manos sobre su regazo. —Ren decía que... que un omega que come demasiado es vulgar. Que si perdía mi figura, nadie querría mirar mis cuadros porque yo mismo sería desagradable a la vista. Decía que el hambre me mantendría "puro" para el arte.

Kaito cerró los ojos un segundo, apretando los puños bajo la mesa. El nivel de sadismo psicológico de Ren Ichijō parecía no tener fondo. Estaba matando de hambre a su esposo para mantenerlo débil, dócil y "estético".

—Mírame bien, Haru —Kaito estiró la mano y, esta vez, se atrevió a tocar la mejilla del omega, acariciando el hueso que sobresalía demasiado—. Ren Ichijō es un imbécil que no sabe nada de belleza. La belleza no es un cuerpo famélico que se rompe con el viento. La belleza es la fuerza que tienes para seguir vivo después de todo lo que pasaste. No necesitas ser "puro" para nadie. Necesitas estar fuerte para ti.

Kaito tomó un cuenco de sopa y se lo acercó a los labios. —Bebe. Solo la sopa. Si no tienes fuerza en los músculos, no podrás sostener el pincel. Y si no puedes pintar, Ren gana. ¿Quieres que él gane?

Haru miró la sopa. El argumento de Kaito era infalible. Odiaba a Ren más de lo que temía a la comida. Con un esfuerzo supremo, tomó el cuenco y bebió. El calor del caldo fue una explosión de vida en su sistema. Sus ojos se cerraron por un momento, disfrutando del sabor que su mente le prohibía.

—Eso es —susurró Kaito, observándolo con una fascinación que empezaba a transformarse en algo mucho más profundo que la simple protección—. Mañana vendrá un médico de mi confianza. No para tus heridas externas, sino para tu nutrición. No voy a dejar que te desvanezcas, Haru. No mientras yo esté aquí para sostenerte.

Haru terminó la sopa, sintiendo un ligero rubor en sus mejillas por primera vez en días. Miró a Kaito y, por un breve instante, la desconfianza fue reemplazada por una vulnerabilidad cruda.

—¿Por qué le importa tanto si como o no? —preguntó Haru con un hilo de voz.

Kaito se levantó, recogiendo la bandeja. Se detuvo en la puerta y lo miró por encima del hombro. Sus ojos ámbar brillaron con una promesa peligrosa.

—Porque quiero ver qué eres capaz de pintar cuando no tengas miedo de desmayarte. Y porque me gusta la forma en que tus ojos recuperan el brillo cuando dejas de escuchar la voz de ese hombre en tu cabeza. Descansa, Haru. Mañana quiero ver color en ese lienzo.

Cuando Kaito salió, Haru se acercó al caballete. Tomó un tubo de pintura roja sangre y otro de azul profundo. No pintó una figura. Solo manchó la tela con trazos violentos, fuertes, alimentados por la poca energía que la sopa le había dado. No era arte perfecto, era un grito. Y por primera vez en tres años, Haru sintió que sus pulmones podían retener un poco más de aire

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Maria Quintero
búscate 3 alfas y que lo violen peor que a Haru
Maru19 Sevilla
Por favor que no lo mate pronto que lo encierre y lo martirice por años
Maru19 Sevilla
Por favor que alguien atrapé a Ren
Maria Quintero
Haru en verdad vivió un infierno con ese Alfa de cuarta 😭 me duele leer y a la vez imagínarme lo que vivió me parte el corazón nadie debería vivir así 😭
Maria Quintero
me va encantando la historia, me encanta este alfa que quiera ayudar al Omega a recuperarse del infierno que sufrió
Yudiela Arboleda
yo culpo a la autora por escribir esa atrocidad 😭😭😭😭 Haru no merecía eso kaito inteligente para los negocios y imbécil para el amor si no haces pagar a ren te odiare más que a el 😭😭😭
Aury Garcia: que horror cuantas violencia pobre haru Katio no sabe cuidar ni buscar
total 2 replies
Maru19 Sevilla
Que revise la ventilación
Maru19 Sevilla
Maldito Ren!
Maru19 Sevilla
Pero como escapo?
Maru19 Sevilla
Esta emergiendo 👏👏👏👏👏
Escorpiona Saucedo
autora cada capítulo me deja con un nudo en la garganta 💔
Maru19 Sevilla
Que bonito!!!👏👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Ahhh, maldito Ren
Maru19 Sevilla
Maldito Ren, que ganas de sacarle los ojos🤭
Maru19 Sevilla
Maldito Ren, que ganas de sacarle los ojos🤭
Maru19 Sevilla
Que bueno 👏👏👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Que bueno 👏👏👏👏 que lo destroce
Maru19 Sevilla
Espero que el martirio que infringió en el Omega se retribuido al maldito Alfa con creces
Maru19 Sevilla
Eso! que le hagan pagar👏👏👏
Maru19 Sevilla
Pobrecillo😭
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