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Reencarné En El Hijo Del Villano: Misión Encontrar Mamá

Reencarné En El Hijo Del Villano: Misión Encontrar Mamá

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / BL
Popularitas:10.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Sebastián, un huérfano de 16 años rechazado por su heterocromía, solo encontraba consuelo en las novelas BL… especialmente en el villano, a quien siempre admiró.
Tras morir de hambre en un orfanato, despierta en un mundo imposible:
ha reencarnado como el hijo del villano.
Ahora llamado Sirio, con recuerdos intactos y una mente adulta atrapada en un cuerpo de bebé, decide cambiar el destino después del final de la historia.
Su objetivo es claro: hacer feliz a su papá villano.
¿El candidato perfecto para ser su mamá?
El asistente omega serio, elegante y demasiado ignorado por el destino original.
Entre escenas tiernas, momentos ridículamente graciosos y un bebé que claramente sabe demasiado, comienza una comedia BL de reencarnación donde el más pequeño… es quien manda.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20 — El día en que el castillo eligió bando

El castillo no despertó ese día.

Despertó el murmullo.

No era un ruido concreto, sino una vibración leve que recorría pasillos, cocinas y patios como si alguien hubiera sacudido el aire con una expectativa invisible. Los sirvientes caminaban un poco más despacio. Los guardias se miraban entre sí antes de hablar. Hasta las antorchas parecían arder con un brillo más curioso.

Noctis lo sintió en la piel apenas cruzó el umbral de su habitación.

Dos doncellas, que conversaban en voz baja junto a la escalera de servicio, se quedaron en silencio al verlo. No fue un silencio hostil; fue ese silencio cargado de sonrisas contenidas, de ojos brillantes que dicen sabemos algo que tú no sabes.

—Buenos días —saludó Noctis, con la cortesía de siempre.

—¡Buenos días! —respondieron ambas a destiempo, demasiado animosas.

Noctis siguió su camino con una incomodidad ligera clavada entre los hombros.

En brazos de la niñera, Sirio observaba la escena con atención despierta.

Oh, pensó con deleite interno.

La narrativa colectiva del castillo se ha activado.

En el patio de entrenamiento, el ritmo metálico de las armas marcaba la mañana. Lucien supervisaba las formaciones con su capa oscura cayendo recta sobre los hombros, la presencia de siempre: firme, contenida, inapelable. A unos pasos, Noctis revisaba la agenda del día con la cabeza baja y el ceño apenas fruncido por concentración.

Una omega joven del gremio de sanadores —recién llegada— se acercó con una sonrisa nerviosa.

—Disculpe… ¿podría indicarme dónde se encuentra el ala de curación?

Noctis levantó la vista y señaló con amabilidad el corredor correcto. Fue un gesto breve, profesional.

Lucien lo vio.

No hubo gesto visible.

Solo un microsegundo de quietud en la mandíbula.

Un cambio imperceptible en la forma en que apoyó el peso en los pies.

Sirio abrió los ojos.

Registro emocional detectado.

Hipótesis: celos en fase temprana.

La omega agradeció y se retiró. Dos guardias intercambiaron miradas que no lograron ocultar del todo. Mariel, desde la galería, dejó escapar un “uh” casi inaudible.

Sirio decidió que era el momento perfecto para intervenir.

Estiró los deditos hacia Noctis con un pequeño sonido lastimero que no era llanto, pero sí esa nota exacta que activa el instinto protector. Noctis se giró de inmediato.

—¿Qué pasa, pequeño?

Lo tomó en brazos.

Sirio se acomodó contra su pecho con un suspiro exagerado y, sin soltarlo, estiró la otra manito hacia la capa de Lucien, aferrándola con fuerza sorprendente.

Contacto doble.

Escena pública.

Mensaje sin palabras.

El patio contuvo la respiración.

—…Mira eso —susurró un guardia.

—Te dije que el heredero los “elige” a los dos.

Lucien bajó la mirada hacia la manito prendida de su capa. No la apartó. Alzó la vista hacia Noctis.

—Está bien —dijo, con una voz que sonó más baja de lo habitual—. Déjalo.

Noctis asintió, aunque el calor en las mejillas lo delataba.

En brazos, Sirio se permitió un pensamiento redondeado, como si flotara sobre su cabeza:

☁️ Inmersión lograda.

☁️ Papá: emocionalmente expuesto.

☁️ Mamá: vulnerable a proximidad prolongada.

☁️ Siguiente misión: provocar un “accidente” doméstico con abrazo largo.

En la cocina, el murmullo se volvió chisme.

—Dicen que el heredero agarró al señor del castillo y al asistente al mismo tiempo.

—Eso ya es simbólico.

—Eso ya es… una familia.

El mayordomo pasó detrás de ellas con un carraspeo solemne.

—Moderación —pidió, sin que nadie lo tomara en serio.

El clímax del día ocurrió en el corredor principal, estrecho y luminoso a esa hora.

Noctis caminaba con Sirio en brazos, repasando mentalmente la agenda. Desde el otro extremo, Lucien avanzaba con dos capitanes. El espacio se comprimió en un punto inevitable.

—Mi lord —saludaron los capitanes, deteniéndose.

Noctis se hizo a un lado para ceder el paso. Sirio decidió ejecutar su maniobra favorita: no quiero que te vayas.

Se aferró al cuello de Noctis con dramatismo contenido y soltó un pequeño sonido de protesta. Noctis se quedó quieto, sorprendido por la fuerza del agarre.

Lucien se detuvo también.

El corredor entero miró.

—Parece que no quiere que siga —comentó uno de los capitanes, incómodo.

Lucien dio un paso más cerca.

—No está pidiendo que te detengas —dijo, con voz tranquila—. Está pidiendo que no te vayas solo.

Noctis levantó la vista, sorprendido.

—Yo…

—Caminemos juntos —añadió Lucien—. Tenemos que ir al mismo sitio.

El pasillo exhaló un murmullo colectivo.

Caminaron hombro con hombro. El heredero en medio, aferrado a ambos, como si hubiera decidido el ritmo del mundo por ese tramo.

Sirio cerró los ojos, satisfecho.

Por la tarde, el castillo ya había elegido bando.

No de forma declarada. De forma emocional.

Las sonrisas eran más abiertas. Los saludos, más cálidos. Nadie fingía no ver la cercanía. Nadie la cuestionaba en voz alta. La narrativa había cambiado: ya no era “el villano y su asistente”, sino la casa del heredero.

En la habitación del niño, cuando por fin quedaron a solas, Noctis soltó el aire que había estado conteniendo.

—Esto se está volviendo… intenso.

Lucien asintió.

—No es presión —dijo—. Es expectativa ajena.

Sirio los miró a ambos, frunció el ceño con solemnidad, luego sonrió. Dos gestos incompatibles en un mismo rostro diminuto.

El castillo, sin que nadie lo votara, ya había decidido creer en ellos.

1
ALICE
esta muy buena la novela,me encanta
Lia C
Está historia es simplemente hermosa, Sirio sufrió mucho como Sebastian pero ahora está siendo cuidado por su papi y su futura mami y ellos le va a dar todo el amor que no pudo tener antes😍😍😍😍😍
Lia C
Está historia es hermosa😍😍😍😍
Lia C
Awwww que hermoso😍😍😍😍 desde ya buscando una mamá amorosa🥰🥰🥰🥰
Luz🌸🌈
😍😍😍
La fantasma sin rostro
pobre mi bebé 😭😭😭
Dani_Lob-GC
👺👍✨️
La fantasma sin rostro
interesante conocer más a los personajes 😍
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
Excelente.
Luz🌸🌈
🥰😍😍😍😍🥰🥰🥰
Luz🌸🌈
🥰😍😍😍😍🥰🥰🥰
Mililuci20
hermoso el capítulo espero con ansias qué terminen juntos serían una hermosa familia ya me imagino a los futuros retoños❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️🤣🤣🤣🤣
biga carlos
Me encanta 🙈😘
Dani_Lob-GC
JAJAJAJAJA XDDDD
Luz🌸🌈
HAAAAAAA😍😍😍 ES EMOCIÓNANTE 😍😍😍😍🥰
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