Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 21
Elena Lorea era una joven muy hermosa, con su cabello rosa claro y ojos azules, Elena era considerada una de las jóvenes más bellas de todo el reino de Ópalo, hija de un marqués de mediana importancia, Elena había recibido un sinnúmero de propuestas desde el momento que hizo su debut, cuando tenía 18 años, pero la joven había rechazado cada propuesta, esperando al hombre correcto.
Nora conoció a Elena casi desde el debut de la pelirrosa, y se hicieron amigas al instante, y es que a Nora le gustaba que Elena la tratara como su igual y no como la niña que era, y es que el trato que Elena le daba la hacía sentirse más madura e importante.
Elena era la única persona ajena a la familia que se había enterado del regreso de Herman, ya que había sido avisada por Nora, quien deseaba que su amiga y su hermano se casaran, una idea que Elena apoyaba, ya que siempre que tenía ocasión, le insinuaba a Nora lo feliz que le haría casarse con Herman.
- Eres una jovencita tan linda y hermosa, que estoy segura de que tu hermano debe ser todo un caballero, la elegida para ser su esposa será una mujer muy afortunada – eran este tipo de frases las que Elena solía decirle a Nora, y tras estas siempre recibía la misma respuesta por parte de la jovencita.
- Estoy segura de que esa mujer serás tú, eres una dama tan hermosa y amable que sería imposible que mi hermano no se fijara en ti – las palabras dichas por Nora solo aumentaban las esperanzas de Elena de convertirse en duquesa.
Tras conocer a Herman, Elena quedó cautivada por él, y Herman, quien sabía que la pelirrosa era amiga de su hermana, la trató con cortesía y amabilidad, esto causó que erróneamente la familia de Herman creyera que era Elena la mujer con la que Herman deseaba casarse, sobre todo porque los vieron hablando el día de la boda imperial.
Y a pesar de que Herman ya había dejado claro que con quien deseaba casarse era con Amira, Nora no podía aceptar esa idea, por lo que sin dudarlo contactó a Elena, contándole toda la situación y solicitando su ayuda.
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- Maldita inútil – maldice Elena en voz alta mientras arruga la carta que le había mandado Nora.
Elena solo tenía un objetivo en la vida y ese era subir de estatus atreves del matrimonio, Elena aspiraba ser una duquesa, y que mejor que ser la duquesa Rigdom, y es que al casarse con Herman, Elena se convertirá en una de las mujeres más importantes del imperio, además de que viviría una vida de lujos, lujos que en su situación actual no podía permitirse, siendo esto lo que ella deseaba, esa fue la razón por la que se acerca a Nora en primer lugar, y es que Elena apenas y soportaba a la jovencita, para ella Nora era una molestia, pero si quería cercarse a Herman, Nora era su mejor opción, pero al parecer soportar a la mocosa no le había ayudado en nada, ya que Herman pensaba casarse con alguien más, pero eso no la detendría, aun podía utilizar a Nora para acercarse a Herman y conquistarlo, al fin y al cabo la joven en la que Herman estaba interesado no era otra que Amira Vahva, una dama infinitamente inferior a ella, y es que para Elena, Amira no era competencia, por lo que estaba segura de que podría conquistar a Herman sin problemas.
Ya con un plan en mente, Helena le escribió una carta a Nora, en la que, de manera disimulada, le exigía la joven que la invitara a su casa, para así pasar tiempo con Herman, y la envió de inmediato, y sin esperar respuesta, comenzó a buscar qué ponerse para ir a ver a Herman, al fin y al cabo, sabía que la respuesta de Nora sería afirmativa, y es que la jovencita era muy fácil de manipular, por lo que para Elena solo era cuestión de tiempo para que las cosas salieran como ella quería.
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Durante las siguientes semanas Amira y Herman se reunieron de dos a tres veces por semana, en donde realizaban un sinfín de actividades, desde solo dar unos tranquilos paseos por la capital, hasta salir a cabalgar y a cazar en el bosque, incluso habían practicado su tiro en el campo de entrenamiento de la familia Vahva, aquel que estaba fuera de la mansión, sin lugar a duda habían sido unas semanas muy productivas para la pareja, quienes se habían unido rápidamente, y es que con cada momento que pasaban juntos, en Herman se refirmaba la idea de que amita era la mujer de su vida, y en Amira crecía la idea de que Herman podría llegar a ser el hombre con el que deseaba pasar el resto de su vida.
Para Amira cada momento que pasaba a lado de Herman hacía que sus sentimientos por el peli azul crecieran, y es que con cada encuentro Herman le demostraba que en verdad la amaba, y es que a pesar de que las actividades que hacían juntos no siempre podían considerarse románticas, Herman lograba hacer de cada momento algo íntimo y romántico, ya sea con las palabras correctas o con algún detalle, y con cada detalle Amira sentía que se enamoraba cada vez más de Herman, algo que en verdad no sabía cómo procesar, y es que si bien ella siempre deseo enamorarse y ser correspondida, ahora que había pasado, no sabía muy bien cómo reaccionar, necesitaba hablarlo con alguien o si no explotaría, y si bien ya había hablado con Bree y esta le había dado algunos consejos, en verdad necesitaba el consejo de su mejor amigo, la buena notica era que Oliver muy pronto estaría de regreso de su luna de miel y al fin podría hablar con él.