Sinopsis:
Isabella, una joven y talentosa pianista, ve cómo su mundo se desmorona cuando su gran amor, Nicolás, sufre un trágico accidente de auto y es dado por muerto. Devastada y sola, descubre semanas después que está embarazada. Con el corazón roto pero decidida a salir adelante, se entrega a la música y comienza a trabajar como pianista en eventos y bodas, mientras cría a sus dos hijos gemelos.
Años después, recibe la oferta de tocar en una lujosa boda de alto perfil, con estrictas cláusulas de confidencialidad. Nada la prepara para lo que está a punto de vivir: el novio es Nicolás, vivo… pero sin el más mínimo recuerdo de ella.
NovelToon tiene autorización de Dary MT para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21 – Justicia en Juego
La sala del bufete legal estaba llena de carpetas, documentos y tazas de café a medio terminar. Nicolás e Isabella se sentaban uno al lado del otro, con la abogada frente a ellos, revisando por última vez el expediente que presentarían ante el tribunal.
—Tenemos todo —dijo la abogada, con tono firme—. El informe médico, las pruebas de manipulación farmacológica, los correos y grabaciones que Camila nos entregó, y los testimonios de antiguos colegas que confirman el boicot laboral. Es un caso sólido.
—¿Y los niños? —preguntó Isabella, con el corazón en la garganta—. ¿Están protegidos?
—Sí —respondió la abogada—. Ya iniciamos el proceso de reconocimiento legal de paternidad. Nicolás figura como padre en los documentos preliminares, y con estas pruebas, solicitaremos una medida cautelar para impedir cualquier intento de separación mientras se resuelve el juicio.
Nicolás asintió, apretando la mano de Isabella.
—No vamos a dejar que nos los quiten. No otra vez.
La abogada les explicó los siguientes pasos: la audiencia preliminar, la presentación de pruebas, la declaración de testigos. Todo parecía estar en orden. Por primera vez, sentían que la verdad tenía una oportunidad.
Días después, en el juzgado familiar, la audiencia comenzó. El juez, un hombre de rostro severo y gafas gruesas, escuchó con atención los argumentos de la defensa. La abogada de Nicolás presentó las pruebas con claridad: el informe médico que demostraba la manipulación de su memoria, los registros de los medicamentos administrados sin consentimiento, y las grabaciones donde se hablaba abiertamente de sabotear la vida de Isabella.
Los abogados de los Herrera-Mendoza, por su parte, intentaron desviar la atención. Alegaron que Nicolás había sufrido un trauma severo y que sus decisiones actuales eran producto de una “influencia emocional inestable”. Pintaron a Isabella como una mujer oportunista, sin estabilidad económica ni entorno adecuado para criar a los niños.
Pero las pruebas eran contundentes. El juez pidió tiempo para deliberar. La audiencia se suspendió con la promesa de una resolución en los próximos días.
Esa noche, Nicolás e Isabella regresaron a casa con una mezcla de esperanza y agotamiento. Habían dado todo. Ahora solo quedaba esperar.
Pero en otro rincón de la ciudad, en una oficina privada con ventanales oscuros, los verdaderos hilos comenzaban a moverse.
—¿Está hecho? —preguntó el señor Herrera, sentado frente a un escritorio de madera tallada.
—Sí —respondió un hombre de traje gris—. El juez recibió una “donación” para su fundación. Y los abogados de la contraparte han sido “incentivados” para no presionar demasiado.
—Perfecto —dijo la señora Herrera, sirviéndose una copa de vino—. No podemos permitir que un capricho sentimental destruya el legado de nuestra familia.
—¿Y si Nicolás lo descubre? —preguntó el hombre.
—No lo hará —respondió Esteban Del Valle, que también estaba presente—. Y si lo hace, será demasiado tarde.
La decisión ya estaba tomada. La justicia, como tantas veces, se había inclinado hacia el lado del poder.
Y mientras Nicolás e Isabella dormían con la esperanza de un nuevo comienzo, no sabían que el sistema que debía protegerlos ya había sido comprado.
---
POR AMBICIOSOS Y MALDITOS