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Capítulo 21. El acuerdo forense
Mientras tanto en la clínica, estaba la doctora Guadalupe en los alrededores de la morgue donde tenían el cuerpo de Gabrielita.
El médico forense se había ausentado por un momento mientras la doctora miraba a través de la puerta de vidrio donde se encontraban los cadáveres algunos esperando por la autopsia.
- Doctora Guadalupe pero qué hace usted por acá? Se le ofrece algo? (preguntó extrañado el médico forense mientras le daba una mordida a su sándwich).
La doctora Guadalupe miró el sándwich mientras le decía:
- Buen apetito!
- Si gusta le puedo dar un trozo de mi sándwich.
- Oh no, gracias siga disfrutándolo. En realidad pasaba por aquí porque quería saber en dónde tenían el cuerpo de la niña Gabriela Belandria.
El médico forense le respondió:
- Ah sí claro! Me trajeron carne fresca ayer mismo, pero pase doctora está en su casa. (Dijo bromeando mientras ponía el pan en su boca para poder abrir la puerta de la morgue.
- Esa pobre niña está justo aquí. (Inmediatamente bajó el cierre del saco plástico donde se encontraba el cuerpo).
La doctora Guadalupe al verla sintió un escalofríos que le invadió todo el cuerpo, no porque le tuviera miedo o repulsión a los muertos, sino porque estaba consciente que de no haber sido por ese error que había cometido involuntariamente, tal vez la niña estuviera aún viva, quizá grave, pero al fin y al cabo viva.
- Pero se siente mal doctora Guadalupe, ya debería estar acostumbrada a ver cadáveres no cree?.
- Sí claro! Lo que pasa es que la muerte de esta niña es algo diferente porque conozco muy bien a su madre y eso me ha impactado mucho.
- Uhmmm entiendo… pero lo que sí no entiendo, es por qué está aquí viendo un cadáver de una niña que le causa este tipo de sensación?
- Es que….lo que pasa es que…
La doctora Guadalupe sabía que tarde o temprano el médico forense se iba a enterar de lo que estaba pasando a penas le realizara la autopsia al cuerpo de la niña.
- Lo que sucede es que cometí un error durante la operación cuando trataba de reconstruirle la pierna, no se qué me pasó, la mano me comenzó a temblar y eso hizo que le cortara la aorta. No pude detenerla hemorragia, fue horrible y la pobre niña luego de eso sufrió un paro respiratorio.
- Ahora estoy entendiendo cuál es su preocupación y como está de por medio la persona que la atropelló, entonces usted tiene dos dilemas, decir que fue usted la responsable de la muerte de la niña mientras la operaba o dejar que la responsabilidad caiga en la persona que la atropelló, pudiendo este ir a la cárcel siendo inocente. Y como en estos casos hay que hacer una autopsia obligatoria, entonces los resultados confirmarían las causas reales de su muerte. Pero ahora bien, me gustaría saber qué pensó lograr viniendo hasta aquí?
Guadalupe lo miró diciéndole:
- Doctor Medina, usted sabe perfectamente que si se descubre que la muerte de la niña fue a causa de un error de mi parte, yo automáticamente perdería mi licencia como médico.
El médico forense la miró terminando de comerse su tan apetitoso sándwich salami, mientras le decía:
- Y qué espera que yo haga?
Guadalupe se le lanzó encima mientras lo agarraba por el cuello de la bata blanca diciéndole:
- Por favor doctor Medina se lo suplico no me delate! No ponga los resultados reales en el informe forense, se lo pido por favor.
- Un momento doctora Guadalupe, cálmese y suélteme la bata que me la va a arrugar y usted no me plancha la ropa, vamos a pensar muy fríamente esta situación. Yo tengo que hacer esta autopsia urgente porque el informe lo tengo que pasar a las autoridades por si la señora, es decir la madre de la niña piensa denunciar a la persona que la atropelló. Pero…siempre hay un pero, yo pudiera ayudarla a que usted no pierda su licencia, pero si en un futuro alguien se entera de que yo no coloqué en el informe los resultados reales de la autopsia, entonces al que le quitarían la licencia sería a mi. Por esa razón mi querida doctora Guadalupe, todo tiene un precio , yo tengo que asegurar mi futuro por si algo inesperado llegara a suceder. Usted me entiende no es así?
- Sí perfectamente lo entiendo y no pensé que sería capaz de sobornarme de esa forma tan descarada, aprovechándose de mi situación.
- Pues ya somos dos, yo tampoco pensé que una doctora como usted, tan prestigiosa y respetable, se atreviera a venir aquí a mi sitio de trabajo a proponerme semejante barbaridad sin pretender que yo por lo menos asegure mi estabilidad económica, así que si le parece escandaloso lo que yo le estoy proponiendo, imagínese lo que pensaría todo el gremio médico si saben que hoy usted vino a que yo tergiversara los resultados de la autopsia.
Guadalupe se sintió perdida porque cometió el error de ir a hablar con el médico forense y ya este la tenía en sus manos.
- Está bien doctor Medina, acepto darle una suma de dinero considerable para que pueda cambiar los resultados que arroje la autopsia a mi favor. Pero no sin antes firmar un acuerdo entre nosotros, será algo muy informal, sólo para tranquilidad de ambos, yo me quedaré con uno y usted con otro y de esa forma estaremos tranquilos de que ninguno de los dos nos vayamos a traicionar.
- De acuerdo doctora Guadalupe).Ambos se dieron la mano y se miraron a los ojos sonriendo, puesto que ya habían asegurado el no perder sus puestos de trabajo.
Mientras tanto Alfredo y Alicia estaban varados en la playa con el Mercedes en frente del hotel de mala muerte donde habían pasado la noche.
- Y ahora qué hacemos? No he podido comunicarme al colegio para avisar lo de Gabrielita que en paz descanse, hoy tenía que darle una clase especial a los niños y encima tengo mucho hambre.
- Pero ya cálmate Alicia, con esa actitud no vas a aganar sino ponerme aún más nervioso, o es que piensas que yo la estoy pasando bomba. También tengo hambre y quiero ir a mi casa a cambiarme esta ropa y lo peor de todo es que el último dinerito que tenía me lo gasté pagando la habitación en el hotel. Por casualidad tú no tendrás algún dinerito extra que me puedas prestar para comprar aunque sea un par de empanadas y un cafecito?
Alicia lo miró con una cara de desencanto, puesto que la pinta de hombre económicamente estable, que él le había aparentado, no era en realidad ni la cuarta parte de lo que ella estaba viendo en él en ese momento.
- Pero Alfredo no puedo creer que no tengas ni para comprar un pedazo de pan. Y qué haces con todo el dinero que supuestamente según tú, ganas cantando y tocando en el bar?
- Bueno Alicia pero tampoco exageres, no puedo cargar siempre un saco de dinero encima para demostrarte que soy un hombre trabajador. Es que no puedo creer que me trates así después de todo lo que pasé ayer con la muerte de mi hija, no tenía cabeza para ir a un cajero a sacar dinero para poder complacerte a ti. O no te das cuenta de que te traje aquí justamente para poder estar cerca de ti. Entonces me vas a juzgar porque me falta solo un dinerito para comprar un miserable trozo de pan? Es que no es justo, no comprendo por que Dios me castiga así, poniéndome siempre en el camino con mujeres tan injustas.
Ante aquella manipulación de Alfredo con ese discurso tan convincente que acababa de darle a Alicia, ella se sintió como un zapato, habiendo sido tan injusta con el pobrecito Alfredo.
- Por favor perdóname mi amor, no quise ser tan dura e injusta contigo en medio de lo que estás pasando. No te preocupes que yo tengo algo de dinero en mi bolso y podemos ir a desayunar mientras pensamos qué vamos a hacer con el Mercedes. Me perdonas? (Le dijo Alicia poniendo una cara de puchero mientras pasaba sus brazos por el cuello de Alfredo).
Alfredo había logrado encontrar a una nueva victima con la diferencia que esta era físicamente agraciada, con el único defecto de que tenía una madre insoportable.
Mientras tanto en casa de Ana se encontraba Raquel acostada en la cama de esta, como si estuviera ausente, no había dicho una sola palabra desde que había llegado, solo se limitó a ducharse, ponerse la bata que le había dado Ana y se mantenía con la mirada perdida mientras le corrían las lágrimas por su rostro.
- Raquel ya te preparé la sopa de pollo que te prometí, tienes que probarla me quedó deliciosa, vas a ver que te va a gustar.
Raquel se mantenía callada sin decir una sola palabra.
- Por favor amiga, yo sé que no es fácil, no te estoy pidiendo que no sufras y mucho menos que no llores, pero al menos trata de alimentarte un poco, porque de lo que sí estoy segura, es que de Gabrielita (en paz descanse) no ha de querer verte así tan triste.
A Raquel aquellas palabras la hicieron reaccionar de una forma increíble, se sentó en la cama y miró a Ana mientras le preguntaba:
- Ana, tú crees que mi hija en donde quiera que esté me está viendo? Sabrá ella todo lo que estoy sufriendo? Se dará cuenta de que yo jamás quise hacerle daño con mi fealdad?
Ana no soportó escuchar las palabras de Raquel, ella estaba tratando de ser fuerte para poder darle fuerzas a su amiga, pero no aguantó y se desparramó a llorar mientras la abrazaba.
- Amiga, cuánto lo siento! No sabes cómo quisiera poder tener un poder para arrancarte todo ese sufrimiento. Claro que Gabrielita te está viendo donde quiera que ella esté. Dios ahora la ha convertido en un ángel para cuidarte y estar junto a ti por siempre. Eso no lo dudes jamás, ella en cualquier momento se te manifestará y te hará ver lo bien y feliz que se encuentra en estos momentos en los brazos de Dios.
- Está bien Ana, voy a probar tu sopa de pollo, pero sólo lo voy a hacer por ella, por mi niña, porque no quiero verla triste, no quiero que ella me vea sufriendo.
De esa forma por fin logró Ana que su amiga pudiera tomarse unas cuantas cucharadas de sopa, de cualquier forma eso era una forma de comenzar a avanzar y hacer que Raquel poco a poco, se fuera recuperando de ese dolor que le tenía el corazón partido en dos.
Mientras tanto en casa de Eduardo:
- Te quedó riquísimo el pasticho de berenjenas, es mi favorito desde que era un niño. Gracias Nana Toñita.
- No tienes por qué dármelas, sabes que lo hago con mucho cariño para ti.
Estaba sonando el timbre de la puerta, mientras Toñita decía:
- Voy a ver quién es el inoportuno que llama a la puerta en horas de comida. En mis tiempos, se respetaba la hora de comer y nadie iba a visitar sin antes llamar. Era una norma de educación.
- Eduardo se reía en ver las cosas que decía su Nana, sin embargo no dejaba de degustar el rico pasticho que le había preparado con tanto cariño.
Toñita fue a la puerta a ver quién estaba tocando con tanta insistencia:
- Ya voy! Ya voy! Por favor espere va a fundir el timbre.
Cuando abrió la puerta, se encontró con la sorpresa de que se trataba nada más y nada menos que de Cristina Moler, la prometida de Eduardo.
- Hello Toñis! Ya llegó mi Puchi?
- Nada de jelou ni jalea de mango ni ningún otro cuerno, a mi me saluda a lo criollo, como se debe saludar en el país del pabellón y la reina pepiada.
- Ay Toñis tú siempre tan amargada, además tienes que actualizarte, pero te hice una pregunta, dónde está mi puchis? porque vi su auto estacionado afuera. (decía Cristina mientras pasaba sin que Toñita la hubiera invitado a entrar).
Eduardo que estaba disfrutando de su rico pasticho después de todo el estrés que había vivido a causa del atropellamiento de la niña, cuando se iba a meter el siguiente bocado de pasticho a la boca, se quedó petrificado al escuchar la voz de Cristina llamándolo:
- Puchi! Puchi! Puchi dónde estás? Ah! Por fin se le ve la cara al señor! (Dijo Cristina mientras entraba en el comedor con cara de molestia).
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Pendiente con los próximos capítulos!
que escuchar audios