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Prometida Al Poder

Prometida Al Poder

Status: Terminada
Genre:Romance / Mafia / Completas
Popularitas:26.8k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Alina Rinaldi siempre ha sabido cuál es su lugar: obedecer, callar y sobrevivir dentro de un clan que nunca ha sido realmente suyo.

Adriano Vassari nació para mandar. Como heredero de una de las dinastías más poderosas, su futuro ya está escrito… incluso si eso significa casarse con una desconocida.
Cuando sus caminos se cruzan lejos de las reglas y los nombres que los atan, lo que comienza como un encuentro casual se convierte en algo imposible de ignorar.

Pero en un mundo donde la sangre lo define todo, hay verdades que no pueden ocultarse para siempre.

Y cuando salgan a la luz, no solo destruirán el acuerdo que los une…
podrían destruirlos a ellos también.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 2

Adriano

Mi padre me hizo salir de una reunión importante aquel martes.

Eso, por sí solo, ya era una provocación.

Estaba con Alessandro Vassari. No se interrumpían ese tipo de encuentros… a menos que fuera algo realmente grande.

O realmente estúpido.

Cuando llegué a su oficina, él ya me esperaba. De pie. Tranquilo. Demasiado tranquilo.

—Adriano —dijo—, tengo una buena noticia.

Lo miré y me senté en uno de sus sillones.

—Debe serlo, para haberme sacado de esa reunión.

Antes de que respondiera, la puerta se abrió. Mi madre entró.

Eso sí era extraño.

Ella no participaba en este tipo de decisiones. Nunca.

Me levanté por inercia y le ofrecí la mano para que se sentara. Su expresión era seria, contenida… como si tampoco supiera exactamente qué estaba pasando.

Mi padre sonrió.

Y entonces lo dijo.

—Te conseguí esposa.

El silencio fue inmediato.

—¿Qué? —dijimos mi madre y yo al mismo tiempo.

—¿Quién? —añadí, frío.

—Alina Rinaldi.

Fruncí el ceño.

—¿Quién es esa?

Mi madre reaccionó antes que yo.

—¿Vas a casar a Adriano con una Rinaldi?

Ahí entendí.

Y no me gustó.

—¿Me vas a casar con alguien de cuna baja?

Mi tono bajó, pero se volvió más peligroso.

Mi madre se giró hacia él.

—Adriano es el heredero de todo. Explícate, Enzo.

Mi padre no perdió la calma.

—La muchacha es bonita. Muy bonita.

Solté una risa seca.

—Entonces cásala con Lucca, no conmigo.

Me acerqué un poco más al escritorio.

—No me voy a casar con una mujer que no he visto en mi vida. Siempre he estado ahí para ti. Nunca cuestiono tus decisiones… ¿y ahora vienes con esto? ¿Porque te pareció bonita?

Mi padre entrelazó las manos.

—El territorio de ellos es importante.

Negué, molesto.

—Me vale mierda su territorio. Es una ciudad pequeña. No representa nada.

Mi voz se endureció.

—Si querías alianzas, hay herederas mucho mejores que una Rinaldi.

No esperé respuesta.

Tomé mis cosas y salí.

Porque si me quedaba un minuto más… iba a decir algo que no se podía retirar.

 

Conduje sin rumbo hasta llegar a una ciudad neutral.

Un lugar donde ningún apellido tenía peso.

Donde nadie me conocía.

Y eso… era libertad.

Caminar por sus calles era distinto. Ligero. Nadie me miraba con respeto forzado ni con miedo. No era el heredero Vassari.

Solo era un hombre más.

Y por unas horas… eso era suficiente.

Terminé en la fuente que había donado años atrás. Un detalle irónico.

Compré un café y me senté cerca, en una zona tranquila donde normalmente solo iban ancianos.

Silencio.

Eso era lo que necesitaba.

Pero entonces… la escuché.

Un golpe seco contra el césped.

Luego otro.

Y otro más.

Fruncí el ceño y giré la cabeza.

Y la vi.

Cabello castaño cayendo sobre sus hombros, desordenado. Piel clara. Ojos intensos, cargados de rabia.

Había algo en ella… algo que no encajaba con ese lugar.

No parecía alguien común.

Y, sin embargo, estaba ahí… descargando su frustración contra el suelo como si el mundo entero la hubiera traicionado.

Me levanté sin pensarlo demasiado.

—Debes estar muy molesta.

Se tensó de inmediato y giró hacia mí. Sus ojos se encontraron con los míos… y por un segundo, el tiempo se detuvo.

Había fuego ahí.

—Disculpa —dijo—. No sabía que había alguien más.

—Es un parque —respondí—. Nadie es dueño del silencio.

Su mirada se afiló.

—¿Qué hacía en esos arbustos?

Sonreí apenas.

—Hay una fuente detrás. Es más tranquilo para pensar.

Bajó la mirada, como si evaluara si debía seguir hablando conmigo.

—No quería interrumpir.

—Hay cosas que no se pueden evitar.

Volvió a mirarme.

Y esta vez… no apartó la mirada.

—¿También estás molesto?

Solté una leve exhalación.

—Por muchas cosas.

Señalé el espacio a su lado.

—¿Puedo?

Dudó. Apenas un segundo.

—Claro.

Me senté.

La distancia entre nosotros era prudente… pero la tensión no.

Se sentía.

En el aire. En el silencio. En la forma en que evitábamos mirarnos demasiado tiempo… y aun así lo hacíamos.

Hablamos.

Primero de cosas simples.

Luego de lo que nos molestaba.

Sin nombres. Sin apellidos. Sin máscaras.

Y eso era peligroso.

Porque era real.

Reímos.

Caminamos.

El tiempo dejó de importar.

Y en algún punto… dejé de pensar en el matrimonio, en mi padre, en todo.

Solo estaba ella.

Cuando el día empezó a caer, la ciudad se volvió más íntima. Más silenciosa.

Más nuestra.

Nos detuvimos.

Demasiado cerca.

Podía sentir su respiración. Ver cada detalle de su rostro. La forma en que sus labios se entreabrían apenas…

No pedí permiso.

Pero tampoco invadí.

Me acerqué despacio.

Lo suficiente para darle tiempo de apartarse.

No lo hizo.

Y cuando nuestros labios se encontraron… no fue un beso impulsivo.

Fue… contenido.

Como si ambos supiéramos que cruzábamos una línea invisible.

Suave.

Cálido.

Peligroso.

Cuando me separé, la miré un segundo más.

Sin decir nada.

Me quité la chaqueta y la coloqué sobre sus hombros.

—Para que no olvides este día.

No pregunté su nombre.

No quise arruinarlo.

Me fui.

Pero mientras caminaba… supe algo con absoluta claridad:

No había sido casualidad.

 

A la mañana siguiente regresé a casa.

No dormí.

No lo necesitaba.

Mi padre ya estaba en la sala.

—Adriano, debemos hablar. Mañana vas a conocer a la chica Rinaldi.

Lo miré sin expresión.

—Envíame la hora.

Sonrió, satisfecho.

—Sabía que podía contar contigo.

Me abrazó.

No respondí.

Cuando se fue, exhalé lento.

No voy a ir.

 

Más tarde, salí a cerrar algunos negocios.

Necesitaba distraerme.

O intentarlo.

Lucca me llamó para almorzar.

—Papá está feliz por tu matrimonio —dijo apenas me senté.

—Ajá.

—Ya vi a la chica. ¿Quieres verla?

Negué.

—No me interesa. Cásate tú con ella.

Lucca sonrió.

—Ya se lo dije. Que yo me casaba sin problema.

Levanté una ceja.

—¿Y?

—Rechazó la oferta.

Rodé los ojos.

—Qué sorpresa.

—Mañana la vas a conocer.

Miré hacia la terraza del restaurante, distraído.

Pero mi mente no estaba ahí.

Estaba en una ciudad neutral.

En unos ojos que no conocía.

En un beso que no debía importar.

—No se te olvide —añadió Lucca— que en la mañana tienes que ir a cerrar lo de la bodega.

—Lo tengo presente.

Pero no era verdad.

Porque por primera vez en mucho tiempo…

algo no estaba bajo mi control.

Adriano Vassari

1
Mar Sol
Sin planearlo, todo se dió espontáneo, Alina y Adriano se están enamorando.
Liliana Torres
Hermosa 👏👏👏👏
Mar Sol
Pues si Adriano no va, jamás se va enterar que la chica que conoció en el parque donde está la fuente y la mujer que le buscaron como futura esposa es Alina.
Mar Sol
Bonita Alina, muy interesante comienzo; estoy segura que está novela será interesante.
Ynocencia Perales
Muy linda la historia,muchas felicidades y abundantes bendiciones.
N. Garzón: Gracias por leerla ❤️ Bendiciones
total 1 replies
Viviana Ranieri
Excelente trabajo!!! Una historia dura, como todas dónde aparece el abuso y el maltrato, lo diferente fue que está vez, la víctima era un hombre, tratando de sobrevivir a sus heridas y de construir su lugar seguro dónde pudiera sanar y estar a salvo. Lo maravilloso es cómo con paciencia y el apoyo de ella logra salir del agujero y construir entre los dos una familia amorosa. Gracias por compartir tus historias.
N. Garzón: Gracias a ti por leerlas ❤️valoro mucho tus palabras ❤️ Bendiciones
total 1 replies
lauritha
excelente
H. Parra
felicidades, excelente Autora. una hermosa historia
N. Garzón: Gracias por leerla ❤️
total 1 replies
H. Parra
hermosísimo capítulo 👏👏👏👏👏
Carmen
Cuándo él era el líder, ella quería formar una familia que tener un hijo y tanto estuvo hasta que hizo que él dejara las pastillas para quedar embarazada. Ahora resulta que la quieren poner a descansar un año y medio y ella le parece mucho porque tiene responsabilidades entonces para que quería ser mamá porque la mayor responsabilidad es ser mamá y más si tú tiene quien te mantenga en qué quedamos dónde está su responsabilidad como mamá
mariana arreola
Excelente Novela muy linda historia
N. Garzón: Gracias por leerla ❤️
total 1 replies
Carmen
Todavía en el capítulo 34 y yo no entiendo hablan de poder a principio pensé que era mafia, pero ahí no hay mafia pero hablan como tal y pues no sé a qué territorio se re se refiere porque tienen que actuar como los mafiosos cuando yo ni igual no tienes ni guardaespalda, tienen porque yo van y van y vienen y no les pasa nada. Sigoperdida
H. Parra
ufff se pone muy entretenida
H. Parra
va buenísima y muy entretenida tu historia. felicidades
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Bella historia. 👏👏👏👏👏👏🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Ay madre mía, ese hijo es ella y no creo que ella se deje marcar. 🤭🤔🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Esa duda de Adriano, significa que Alina podría ser familia ? 🤔🧐🤨🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Monica Liliana Broudiscou
muy bonita historia, me gustó mucho felicitaciones
LISSETH BUITRAGO
Hermosa Historia. Gracias
N. Garzón: Gracias a ti por leerla ❤️
total 1 replies
Jeannette Francisca
x que tanta indiferencia 🤔 pensé que al reecontrarse estarían felices.... no era tanto el amor parece
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