Todo desliz tiene su condena, y si la mía es amarte cada maldito segundo, no pagaré el precio de libertad.
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Episode 21.
—Ya han pasado más de cuatro meses desde que te comprometiste con Dina, ¿no han decidido la fecha para la boda?
—Ese es un tema del cual estuvimos hablando hace un par de semanas, nos casaremos en un mes.
—Y tú Rodrigo, hace un mes te comprometiste con mi hermana, ¿cuando es la boda?— pregunta Alexander.
—En dos meses.
—¿Y qué les parece si hacemos una despedida de solteros?— opina Lewis.
—Yo que tú no hablara de eso, tu loca te puede escuchar— sonrío.
—Una despedida de solteros antes de que unan sus vidas es una buena idea, además no tiene nada de malo.
—Ajá, si claro. Ver mujeres exóticas bailando en ropa interior no es nada malo. Lo siento pero soy un hombre bueno que le soy fiel a mi muñeca...— todos estallan en risas— hablo enserio idiotas. Mi pasado de mujeriego quedó atrás, solo tengo ojos para mi prometida.
—Y quién dice que te acostaras con otra mujer, solo será verlas bailar, no tiene nada de malo— ruedo los ojos— ¿Y tú Rodrigo? ¿Qué opinas?
—No gracias, quiero vivir, suficiente con sus escenitas de celos solo por ver a una de mis pacientes.
—Osea, ¿le tienen miedo a las hermanitas Hardy? ¿Qué les pueden hacer ellas?— le hago una seña para que se calle cuando Madison se detiene detrás de él— ¿Por qué no son como yo que no le tiene miedo a nadie y que toma sus propias decisiones?
—Lewis...— sigo insistiendo en que se calle pero el idiota no entiende.
—Qué tal si hacemos esto, nadie le dice nada a nadie y este fin de semana nos encontramos los cinco para a ir a un club juntos, a ese donde trabajaba Madison...
—Lewis, cállate— por fin logro hacer que se calle.
—Oh vaya mi amor, así que tu eres de esos que le lava las cabezas a sus amigos— Los ojos de Lewis se abren de par en par.
—¡Carajo, Madison, me asustaste!
—No me quieras cambiar el tema imbecil, así que quieres ver a una de esas zorritas bailar, no?
—Escuchaste mal, mi amor...
—Pues yo escuché exactamente tal y como dice Madison— sonríe Arthur.
—Escúchame bien Lewis, si se te ocurre ir a cualquier puto club, no solo te quedarás sin dientes, también sin tu cosita.
—¿Cosita? A ver, cómo que cosita...
—¡Cállate! Si yo me entero juro que las pagarás muy caro, ¡¿entendiste?!
—Perfectamente, linda.
—Bien— sonríe— con permiso yo me retiro, sigan disfrutando de su hermosa noche de amigos.
La loca se aleja y nosotros no tardamos en soltar una carcajada al ver lo regañado que quedó Lewis.
—A mí nadie me manda. Hagamos una apuesta, el que no vaya este sábado al club tendrá que darme mil dólares por marica, ¿qué dicen? ¿Maricas o no?
▪︎▪︎▪︎
—¿Dónde vas a estas horas de la noche, Hardy? Y tan arreglado.
—¿Otra vez con tus celos Dina? Iré a dar un paseo con mis hermanos, eso es todo. ¿Cuál es el problema?
—Que no te creo.
Suspiro y le doy un beso a mi hijo. Camino hacia Dina que está frente al espejo y le doy un beso en sus labios.
—Confía en mí, muñeca, no haré nada malo.
—¿A qué hora regresarás?
—No sé.
—Manuel.
—Está bien, antes de media noche, ¿contenta?
—No.
—Buenas noches, linda, descansa.
Después de salir de casa saco mi celular al subirme al auto.
📲 —En unos minutos llego al club.
...DINA...
Aunque lo parezca no soy estúpida.
Luego de cambiarme la pijama dejo a la niñera encargada de cuidar a Ian y entro al auto de Madison donde está Katherine, Grace, Arianna y la que maneja, Madison.
—Yo solo vine por acompañarlas, porque confío en Rodrigo y sé que jamás me engañaria, además me dijo que estaría trabajando.
...MANUEL...
—Bien por lo que veo las hermanitas Hardy no le sacaron los ojos— ríe Lewis— ¿cómo te fué con Arianna, Rodrigo?
—No me gusta mentirle pero gracias a ti tuve que hacerlo. Juro que sí no te conociera desde que tenemos 10 años, te partiría la cara Lewis.
Los cinco entramos al club en donde la música retumbaba y mujeres sin gracia bailaban en las barras. Lewis se encargó de reservar el lugar solo para los cincos.
—Bien chicos, disfruten.
—La verdad no sé para qué carajos te hago caso Lewis, estas son mujeres raquíticas sin gracia. Con tetas de plástico, prefiero mil veces a mi gatita.
—Opino lo mismo— Lo apoya Arthur.
—Y yo.
—Y yo—culmino con un último apoyo.
—Maricas— ríe— aveces uno hay que recrear la cabeza y disfrutar. Desde que me casé con Madison es la primera vez que vengo a este lugar. La loca está enojada conmigo por lo que no...
—¡Así los quería encontrar!— abrimos los ojos de par en par cuando escuchamos a las chicas detrás de nosotros.
—¿Dina?
—¿Katherine?
—¿Grace?
—¿Madison?
—Esto va a estar bueno— con una sonrisa Arianna saca su celular para grabar, si supiera que Rodrigo está en una esquina ocultándose de ella.
—¿Así que a esto venías a encontrarte con tus hermanos, no Manuel?
—Muñeca yo te lo puedo explicar.
—¡¿Explicar qué imbecil?!
—Lewis me...el me obligó.
—¿Yo? No le creas Madison, yo no hice nada, la culpa la tiene...Arthur.
—¿Qué carajos? Katherine no le prestes atención, yo ni quería venir...la culpa la tienen ellos, la tiene Alexander.
—¡Alexander!— Grace lo mira asesina.
—Haber, yo nada, Grace confía en mí. El de la idea fué...digamos chicos quien dijo de todo esto...
Señalamos a Rodrigo. Arianna al verlo borra su sonrisa y su celular cae al suelo.
—¡¿Rodrigo?!
—No pues, gracias, que buenos amigos y cuñados tengo. Mi amor yo no tengo nada que ver, ellos me obligaron, me drogaron y me trajeron para acá.
—¿Qué?— reímos los cuatro— Arianna, tu novio fué el de la idea.
—Manuel, me pagarás por esto.
—Yo jamás pensé que tú Rodrigo...hoy duermes con el perro.
—Pero si no tenemos perro...
—¡Cállate!
—¿Y bien?— se cruza de brazos Dina— así que despedida de solteros, no? ¡¿Quién carajos fué el que comenzó con esto?!