⚠️➕21 no denunciar ⚠️, ZAIRO y RUBÍ, una pareja de sicarios independientes, que cobran millones por cada trabajo bien realizado...
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continuación del capitulo 17
Hablaron también de la katana. La llevarían siempre consigo, bien protegida en una maleta de mano que parecía de ejecutivo. No la dejarían en ningún lugar sin vigilancia. Zairo propuso que, una vez en la casa, revisaran la pieza con más calma para asegurarse de que no había sufrido daños durante la huida.
—Después de Miami, cambiamos de apariencia—continuó él—. Nuevos pasaportes, Tú puedes teñirte el cabello o usar peluca. Yo me dejó crecer la Barba, y uso lentes. Volamos a Europa primero, quizás Ámsterdam o París, y desde ahí a Shanghái. Es más largo, pero más difícil de rastrear.
Rubí sonrió débilmente, aunque el dolor en la cintura le recordó que todavía no estaba al cien por ciento.
—Suena como un buen plan. Siete días para descansar de verdad, curarme del todo y preparar el siguiente salto. Después de esto…
Zairo la miró directamente. Su expresión se suavizó.
—Cuando entreguemos la katana y cobremos los ochenta millones… lo dejamos. Una vida tranquila. Sin contratos, sin balas, sin mirar atrás.
Rubí entrelazó sus dedos con los de él y apretó suavemente.
—Me gusta esa promesa. La voy a recordar cuando estemos entregando la katana.
El avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Miami poco después de las ocho de la noche, hora local. El calor húmedo de Florida los golpeó en cuanto bajaron. Zairo tomó la maleta con la katana y la mochila con lo esencial. Rubí caminaba a su lado con paso firme, aunque cada tanto hacía una pequeña mueca de dolor que solo él notaba.
Tomaron un Uber discreto y pidieron que los llevara a un centro comercial en Kendall. Desde allí caminaron unas cuadras y rentaron un auto pequeño con identificación falsa en una agencia local. Rubí ya había encontrado una casa adecuada: una propiedad de una sola planta en una calle tranquila de Kendall, rodeada de jardines y con vecinos que parecían familias normales. Pagaron en efectivo por siete días a través de un intermediario.
Llegaron a la casa cuando ya era noche cerrada. Era modesta pero cómoda: sala amplia, dos habitaciones, cocina equipada y un pequeño patio trasero con piscina. Nada lujoso, pero perfecto para pasar desapercibidos. Zairo revisó todas las ventanas y puertas, instaló el jammer de señales y colocó la katana en un lugar seguro dentro del clóset de la habitación principal.
Rubí se dejó caer en el sofá con un suspiro de alivio.
—Finalmente un lugar dónde descansemos un poco...
Zairo se acercó y se sentó a su lado, pasándole un brazo por los hombros con cuidado.
—Descansa. Mañana empezamos a planear el cambio de identidad y la ruta hacia Asia. Por hoy, solo come algo y duerme.
Prepararon una cena sencilla: pollo a la plancha, arroz y ensalada que compraron en un supermercado cercano. Comieron en la mesa de la cocina, hablando de detalles prácticos: cómo conseguir nuevos pasaportes a través de contactos en Miami y cómo contactar a yatsuki para confirmar la siguiente entrega.
Rubí comió despacio, todavía cuidando sus movimientos. Zairo la observaba con esa mezcla de protección y amor que siempre tenía cuando ella estaba herida.
—Estás fingiendo mejor de lo que crees —dijo él con una sonrisa suave—. Pero sé que todavía te duele.
—Un poco —admitió ella—. Pero prefiero moverme a quedarme quieta. Cuanto antes salgamos de aquí, mejor.
Esa noche se acostaron temprano. Zairo abrazó a Rubí con ternura, evitando presionar la zona de la herida. Ella se durmió primero, la cabeza apoyada en su pecho. Él se quedó despierto un rato más, mirando el techo y repitiendo en su mente la promesa que le había hecho.
Siete días en Miami. Tiempo suficiente para sanar, planear y desaparecer de nuevo. Después vendría el largo camino hacia Asia y, con suerte, el final de su vida como sicarios.
Por ahora, en esa casa discreta de Kendall, solo existía el sonido de la respiración tranquila de Rubí y la certeza de que, juntos, podrían enfrentar lo que viniera.
me gusta la forma que describe cada personaje, la forma qué hace, qué el lector se imaginé esas escenas dónde él personaje vive ese momento de placer,angustia, desesperación y miedo todo eso me gusta sentir en las historias y si una historia no me atrapa con el título o la sinopsis, no la leo no es que sea exigente, pero creó que como lector quiero disfrutar de esa adrenalina o sentimiento que como escritores quieren transmitir le felicito por otra, historia y espero que puedan llegar a mas lectoras 👏👏💐💐
pero me quedo una duda 🤔🤔 que pasó con la traidora de Mariana, no me diga que piensa hacer una 2da historia 🤣🤣🤣 no creó pero si quiero saber si Mariana se fue a dormir con los peces 🤣🤣