Manjiro y tú eran mejores amigos desde pequeños, por eso estuviste con él desde siempre y tienes sentimientos hacia él. Los fundadores también eran tus amigos, pero desde que una chica llamada Luna entró a Toman, te "robó" a tus amigos, también a Manjiro. Manjiro se volvió distante: no te contestaba, te excluía, te ignoraba... esto te afectó un poco. Tu mejor amigo y el chico que te gustaba te cambiaba un poco más cada minuto. Siempre que intentabas hablar de ello, decía que estabas siendo posesiva y que no tenías razón para actuar así... hasta que llegó ese día.
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16
—"Está caminando hacia el sur por Takeshita Dori. Se detiene mucho a mirar los escaparates, parece intentar mezclarse con la multitud."—
Desde el café, Saori podía ver claramente a los dos hombres en la cafetería. Eran demasiado evidentes, demasiado profesionales para pasar desapercibidos para alguien que conociera las señales. Su ritmo cardíaco aumentó ligeramente, pero no hubo pánico, solo una sensación familiar de ser observada.
Decidió cambiar de táctica. En lugar de seguir caminando por la calle principal, dobló bruscamente a la izquierda en una calle lateral más estrecha y menos transitada. Era un callejón entre dos edificios de estilo antiguo que conducía a un patio interior lleno de tiendas más pequeñas y discretas.
Los dos hombres en la cafetería reaccionaron instantáneamente al movimiento de Saori. El que hablaba por radio cortó la conversación abruptamente.
—"¡Se movió! Tomó el callejón entre la tienda de disfraces y el café de matcha,"— dijo con urgencia, señalando la dirección que Saori había tomado. —"¡Muévanse ahora!"—
Ambos dejaron dinero en la mesa y salieron corriendo de la cafetería, sus movimientos coordinados revelando su entrenamiento. Cruzaron la calle congestionada esquivando ciclistas y turistas sin perder de vista el callejón donde habían visto desaparecer a su objetivo.
Mientras tanto, en su coche patrulla que circulaba por Harajuku, Manjiro recibió la actualización por radio. —"¿Callejón detrás de la tienda de disfraces rosados? ¡Esa maldita mujer conoce bien esta zona!"—
Manjiro golpeó el volante con el puño, su frustración creciendo con cada informe. —"¡Kai, quiero que envíes a cuatro hombres más a ese callejón! ¡Y que el resto de nuestros coches bloqueen las salidas principales de esa manzana! No quiero que tenga ninguna ruta de escape clara."—
En el callejón, Saori avanzaba con rapidez por el laberinto de tiendas y pasajes ocultos. Sus pasos eran ligeros pero decididos, su experiencia en correr por las calles de Shinjuku sirviendo bien para evitar los caminos obvios. Pasó junto a un estudio de photography donde modelos posaban frente a pantallas de neón y cruzó un jardín interior donde adolescentes fumaban cigarrillos electrónicos.
El callejón era un laberinto de pasadizos estrechos entre edificios antiguos y modernos, creando una red de atajos poco conocidos para los turistas. Saori se movía con confianza, sabiendo que la mayoría de la gente de Toman no frecuentaría este tipo de lugares.
Detrás de ella, los pasos apresurados de sus perseguidores resonaban en el suelo de piedra. Los dos hombres de la cafetería gritaban instrucciones por sus radios, tratando de mantenerla a la vista.
—"¡Ahí está! ¡Justo antes del arco de cerezos!"— exclamó uno de ellos, su voz llevada por el viento.
Al frente, Saori vio una escalera de incendios que conducía al techo de un edificio de dos pisos. Sin dudarlo, agarró la barra metálica y comenzó a trepar con agilidad adquirida en años de práctica en parques urbanos.
Con una agilidad sorprendente, Saori trepó por la escalera de incendios, sus manos y pies encontrando apoyo en los barrotes oxidados. El metal frío bajo sus palmas contrastaba con el calor de la tarde mientras se elevaba rápidamente fuera del alcance visual de sus perseguidores.
Abajo, los dos hombres se detuvieron en seco al verla desaparecer en el techo. —"¡Mierda! ¡Suban por la escalera principal!"— gritó el primero, sacando su teléfono para llamar a refuerzos.
Mientras tanto, Manjiro recibía la noticia en su coche. —"¿Escalera de incendios? ¡Esa loca va a saltar de tejado en tejado como un gato!"— Su voz era una mezcla de incredulidad y respeto reticente.
En el coche, Manjiro soltó una carcajada corta y amarga. —"Kai, quiero que todos nuestros hombres en la zona de Harajuku se muevan hacia los techos. No dejes que esa maldita mujer nos haga quedar como idiotas saltando por los edificios."—
Sus ojos brillaron con una mezcla de irritación y admiración a regañadientes. —"Nunca pensé que tendría que perseguir a alguien por los tejados de Takeshita Dori. Esto es ridículo."—
Mientras tanto, en el techo del edificio de dos pisos, Saori se movía con cuidado entre ventiladores y equipos de aire acondicionado. El viento soplaba suavemente a través de su cabello rubio mientras miraba hacia los edificios circundantes, planeando su próximo movimiento.
Abajo en la calle, los hombres de Manjiro comenzaron a moverse con eficacia militar.
Dos de ellos treparon por la escalera de incendios del mismo edificio que Saori había escalado, mientras otros cuatro se dirigían a los techos cercanos, comunicándose por radio para cubrir todas las rutas de escape posibles.
—"Jefe, tenemos ojos en el edificio de dos pisos detrás de la tienda de disfraces,"— informó uno de ellos por radio. —"Pero no la vemos en el techo mismo."—
Manjiro apretó los dientes en su coche, observando cómo sus hombres se desplegaban por la zona. —"¡Mantengan la distancia! No quiero que la ahuyenten antes de que yo llegue. Quiero manejar esto personalmente."—
Mientras tanto, en el techo, Saori se movió con sigilo entre los equipos de aire acondicionado y los cables eléctricos. Su respiración apenas audible mientras escaneaba los edificios circundantes. A su derecha, un salto de unos dos metros la llevaría al techo plano de una boutique de moda, mientras que a su izquierda, una caída más larga hasta un patio interior parecía menos segura.
Abajo en la calle, los hombres de Manjiro se organizaban rápidamente. —"Tenemos cobertura visual en los techos del edificio azul y el blanco,"— informó uno por radio. —"Pero todavía no hay señales de ella."—
—"¿ Alguna idea de hacia dónde se dirige?"— preguntó otra voz. —"Podría estar intentando llegar a Shibuya o a Omotesando."—
Manjiro apagó el motor de su coche y salió, ajustándose la chaqueta mientras miraba hacia arriba.
—"¿ Alguna idea de hacia dónde se dirige?"— preguntó otra voz. —"Podría estar intentando llegar a Shibuya o a Omotesando."—
Manjiro apagó el motor de su coche y salió, ajustándose la chaqueta mientras miraba hacia arriba. Sus ojos escanearon los techos de los edificios cercanos, buscando cualquier movimiento sospechoso.
—"Kai, quiero que nuestros hombres en los edificios adyacentes se muevan hacia el oeste,"— ordenó por radio. —"Si intenta saltar a los techos más grandes, necesitaremos cobertura en esa dirección."—
Mientras tanto, en el techo, Saori tomó una decisión rápida. El edificio de la boutique parecía ofrecer una ruta más directa hacia las calles más transitadas, donde podría perderse fácilmente entre la multitud. Con un impulso rápido, saltó al techo vecino con una agilidad practicada.
Abajo en la calle, un hombre de Toman señaló hacia arriba.
—"¡Allí! ¡Saltó al techo de la boutique!"— exclamó un hombre de Toman, apuntando hacia el edificio vecino.
En el techo, Saori aterrizó con ligereza sobre las losas de concreto, sus zapatos apenas haciendo ruido. El viento jugaba con su cabello mientras se giraba para evaluar su próxima maniobra. Detrás de ella, la boutique tenía una escalera de incendios que descendía a un callejón posterior.
—"¡La veo! ¡Está en el techo de Pinky Paradise Fashion!"— gritó otro hombre por su radio.
Manjiro frunció el ceño al escuchar la ubicación. —"Pinky Paradise... claro que elegiría un lugar lleno de adolescentes con ropa extraña."— Su tono era de burla cansada mientras comenzaba a correr hacia el edificio indicado.