NovelToon NovelToon
Soñe Con El Antes De Nacer

Soñe Con El Antes De Nacer

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / BL / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Elior siempre se sintió fuera de lugar.
En su vida pasada fue profesora de ciencias, alguien que creía en la lógica… hasta que murió y despertó en un mundo regido por jerarquías, vínculos y destinos imposibles de ignorar.
Ahora es un omega masculino de belleza andrógina, hijo de los duques del Ducado de Lirien, rodeado de protección… y de miradas peligrosas.
Desde antes de renacer, soñaba con un hombre que nunca vio, pero que su cuerpo siempre reconoció.
Cuando el mundo intenta reclamarlo como una oportunidad política, Elior descubre que el vínculo que lo llama no exige posesión, sino espera.
🌙 Omegaverse · Reencarnación · Romance BL · Deseo contenido · Consentimiento

Advertencias:
Presión política sobre omegas · Intentos de reclamo forzado (no consumados) · Tensión emocional intensa
✔️ Sin violación
✔️ Sin romance forzado

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: Un cuerpo que no reconozco

Despertar no dolió.

Lo que dolió fue no reconocerme.

El aire entró en mis pulmones con una claridad incómoda, demasiado puro, demasiado presente. Cada sonido me alcanzó con nitidez: el roce de la tela, una respiración temblorosa, un sollozo contenido. Intenté moverme y el cuerpo respondió de inmediato… pero no como esperaba.

Era más ligero.

Más sensible.

Como si todo estuviera demasiado cerca de la superficie.

Un mareo me obligó a cerrar los ojos, y antes de que pudiera resistirme, unos brazos me rodearon con desesperación.

—Tranquilo… despacio… —susurró una voz quebrada.

Cuando volví a abrirlos, un rostro desconocido ocupaba todo mi campo de visión. Rasgos suaves, ojos enrojecidos, el miedo mal disimulado bajo un alivio frágil. Un omega masculino.

No supe cómo lo supe.

Solo lo supe.

—Hijo… —dijo, y la palabra me atravesó el pecho—. Gracias a los cielos, despertaste.

Hijo.

La palabra resonó dentro de mí como algo que no tenía dónde apoyarse.

Otra presencia se hizo notar entonces. Más firme. Más contenida. Un hombre de postura recta y mirada profunda observaba la escena con atención silenciosa. Cuando apoyó la mano sobre el hombro del omega, el temblor de este disminuyó.

—Déjalo respirar —dijo con voz grave—. El médico advirtió que el despertar podía ser confuso.

Un delta.

Todo en él transmitía estabilidad, como si el caos no pudiera tocarlo del todo.

Quise hablar, preguntar, negar. Pero la garganta ardía y apenas logré emitir un sonido débil. El omega reaccionó al instante, acercándose más, como si temiera que desapareciera si aflojaba el abrazo.

—No te esfuerces —susurró—. Estás a salvo.

A salvo.

La palabra no me tranquilizó.

Me asustó.

Porque no sabía dónde estaba.

No sabía quién era ese cuerpo.

Y aun así, todos me miraban como si yo fuera alguien que amaban desde siempre.

—¿Recuerdas algo? —preguntó el delta con cuidado.

Lo miré a los ojos.

Y lo entendí.

No podía decir la verdad.

No podía decir no soy quien creen.

No podía decir este cuerpo no es mío.

Algo profundo, instintivo, se impuso con claridad absoluta:

Sobrevive primero.

Tragué saliva con dificultad.

—No… —susurré—. No recuerdo nada.

El efecto fue inmediato.

El omega rompió en llanto, apretándome contra su pecho como si quisiera protegerme del mundo entero. El delta cerró los ojos un instante, respiró hondo y luego asintió.

—Está bien —dijo—. La memoria puede tardar en volver.

Tiempo.

Mientras voces nuevas se acercaban y la habitación se llenaba de movimiento, sentí algo más. Una presencia silenciosa en mi interior, un eco que no pertenecía ni a mis recuerdos ni a este cuerpo.

Y junto a ella, una certeza inquietante.

Este cuerpo…

era hermoso.

No de forma exagerada, sino delicada. Demasiado receptiva al contacto, al tono de voz, a la cercanía. Cada roce despertaba una respuesta que no sabía interpretar.

No era solo físico.

Era instinto.

—Hermano…

Dos figuras idénticas aparecieron ante mí. Altos, miradas afiladas, postura protectora. Deltas. Gemelos.

—No te muevas —dijo uno con tensión contenida—. Estamos aquí.

—No volverá a pasarte nada —añadió el otro.

Me miraban como si fuera algo frágil. Valioso. Irremplazable.

Y esa mirada me dio más miedo que el dolor.

Porque no sabía qué esperaban de mí.

Ni qué significaba ser este omega.

El cansancio volvió a arrastrarme hacia la oscuridad, pero antes de perder la conciencia, una imagen cruzó mi mente sin aviso.

Brazos fuertes.

Un calor familiar.

Una presencia que no veía… pero que mi cuerpo reconocía.

El mismo sueño.

El mismo hombre.

Si este mundo funciona como las historias que leía…

pensé con un hilo de lucidez,

nada de esto es casual.

Y yo acababa de despertar en el centro de algo que aún no comprendía.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play