Alessia Ferrer acepta casarse con el heredero de una familia rival para investigar la muerte de su hermano.
Lo que no esperaba descubrir es que su nuevo esposo también está buscando al asesino… y que ambos podrían estar viviendo con el enemigo dentro de sus propias familias.
NovelToon tiene autorización de Yoryanis R. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Un trato entre enemigos
Los aplausos continuaron durante varios segundos después del anuncio.
Alessia mantenía la sonrisa que todos esperaban ver, aunque por dentro su mente analizaba cada reacción en la habitación.
Algunos parecían satisfechos.
Otros sorprendidos.
Y unos pocos… claramente incómodos.
Entre ellos, Matteo Rinaldi.
Thiago soltó lentamente la mano de Alessia cuando los invitados comenzaron a acercarse.
—Prepárate —murmuró él con calma—. Ahora viene la parte aburrida.
—¿Las felicitaciones falsas?
—Exactamente.
El primero en acercarse fue un socio antiguo de la familia Ferrer.
Un hombre mayor de cabello gris que estrechó la mano de Thiago con firmeza.
—Castellani —dijo con una sonrisa diplomática—. Parece que nuestras familias finalmente encontraron una manera de entenderse.
—Siempre es posible cuando hay intereses en común —respondió Thiago.
El hombre asintió, luego se dirigió a Alessia.
—Tu hermano estaría orgulloso de ver que mantienes fuerte el nombre Ferrer.
El comentario le provocó una pequeña punzada en el pecho.
Pero Alessia mantuvo la compostura.
—Gracias.
Uno tras otro, los invitados comenzaron a repetir el mismo ritual.
Felicitaciones.
Brindis.
Comentarios calculados.
Thiago parecía manejar la situación con una facilidad irritante.
Respondía lo justo.
Sonreía cuando era necesario.
Y observaba todo.
Siempre observando.
Después de varios minutos, Alessia inclinó ligeramente la cabeza hacia él.
—Necesito un poco de aire.
—El jardín está a la derecha del salón —respondió sin mirarla—. Menos cámaras, menos curiosos.
—¿Vienes?
—En un momento.
Eso le sorprendió.
—¿No quieres asegurarte de que no escape?
Thiago finalmente la miró.
—Si quisieras escapar, no lo harías caminando por el jardín.
Alessia sostuvo su mirada un segundo más.
Luego se alejó entre los invitados.
El aire nocturno del jardín fue un alivio inmediato.
La mansión Ferrer estaba rodeada por árboles altos y senderos de piedra iluminados por pequeñas luces.
Desde allí, el ruido de la fiesta era apenas un murmullo lejano.
Alessia caminó lentamente hasta detenerse cerca de una fuente.
Por un momento, el silencio fue absoluto.
Hasta que escuchó una voz detrás de ella.
—Interesante elección la de tu padre.
Alessia se giró.
Matteo Rinaldi estaba allí.
Sus manos estaban dentro de los bolsillos del traje y su expresión seguía siendo tan tensa como dentro del salón.
—Señor Rinaldi —dijo Alessia con educación—. Pensé que seguía celebrando con los demás.
—Las celebraciones no siempre son sinceras.
—Eso es cierto.
Rinaldi caminó unos pasos más cerca.
—Dime algo, Alessia.
Ella no respondió de inmediato.
—¿Este matrimonio fue idea tuya… o de tu padre?
—En mi familia, esas dos cosas suelen ser lo mismo.
Rinaldi soltó una risa breve.
—Eso pensaba.
Sus ojos se movieron hacia la casa, donde la fiesta continuaba.
—Tu hermano Gabriel tenía planes muy distintos para esta familia.
El nombre de Gabriel hizo que Alessia se tensara.
—Mi hermano ya no está aquí.
—No.
Rinaldi la miró fijamente.
—Y algunos de nosotros todavía estamos pagando las consecuencias de eso.
Alessia entrecerró ligeramente los ojos.
—No entiendo a qué se refiere.
—Claro que no.
Hubo un silencio corto.
Luego Rinaldi dio medio paso hacia atrás.
—Solo quería decirte algo.
—¿Qué cosa?
Su mirada se volvió más seria.
—Ten cuidado con los Castellani.
Alessia sintió un leve escalofrío recorrerle la espalda.
—Eso suena como una amenaza.
—No lo es.
—Entonces ¿qué es?
Rinaldi la observó durante unos segundos.
—Un consejo.
Antes de que Alessia pudiera responder, otra voz apareció detrás de ellos.
—Un consejo bastante sospechoso.
Thiago.
Estaba apoyado contra una de las columnas del jardín, observándolos con tranquilidad.
Alessia no sabía cuánto tiempo llevaba allí.
Rinaldi tampoco parecía muy contento de verlo.
—Castellani.
—Rinaldi.
La tensión entre los dos hombres era inmediata.
Thiago caminó hasta colocarse junto a Alessia.
Su presencia era tranquila… pero claramente dominante.
—¿Interrumpí algo?
—Solo una conversación —respondió Rinaldi.
—Qué alivio.
Thiago miró a Alessia de reojo.
—¿Te estaba advirtiendo sobre mí?
Alessia no respondió.
Rinaldi sí.
—Tal vez alguien debería hacerlo.
Thiago sonrió levemente.
Pero sus ojos no.
—Curioso.
—¿Qué cosa?
—Que estés tan preocupado por el bienestar de mi prometida.
Rinaldi sostuvo su mirada.
—Algunos todavía respetamos a la familia Ferrer.
Thiago inclinó ligeramente la cabeza.
—Entonces estoy seguro de que también respetarás su decisión.
El silencio entre los dos hombres se volvió pesado.
Finalmente, Rinaldi respiró hondo.
—Felicidades por el compromiso.
La frase sonó más como una obligación que como un deseo.
Luego se giró y caminó de regreso hacia la casa.
Cuando desapareció dentro de la mansión, Alessia habló.
—No le agradas.
Thiago soltó una pequeña risa.
—Eso me tranquiliza.
—¿Por qué?
Thiago la miró.
—Porque la gente peligrosa rara vez sonríe en las fiestas.
Alessia cruzó los brazos.
—¿Crees que tiene algo que ver con la muerte de mi hermano?
Thiago no respondió de inmediato.
Miró hacia la casa, pensativo.
Luego finalmente dijo:
—Creo que tu hermano estaba metido en algo grande.
—¿Qué tan grande?
Thiago volvió a mirarla.
—Lo suficiente como para que alguien quisiera detenerlo.
El silencio cayó entre ellos.
Y por primera vez desde el anuncio del compromiso…
Alessia sintió que su nueva alianza con Thiago Castellani no era solo un acuerdo entre familias.
Tal vez también era el comienzo de algo mucho más peligroso.