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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:717.1k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Brujas

Durante ese mes, Leilani comprendió algo que la sorprendió más que cualquier hechizo.

Las “brujas” como ya llamaba en su mente a Cecil y a Criset.. no la atacaban con la misma intensidad que antes.

Al principio le pareció extraño.

Luego entendió.

La antigua Leilani aún buscaba a su padre. Bajaba al jardín cuando él estaba presente. Intentaba hablarle. Lo miraba con esos ojos heridos que pedían afecto. Y esa necesidad era precisamente lo que Cecil utilizaba como arma. Humillarla frente a él. Ridiculizarla. Provocar escenas donde pareciera inestable o dramática.

Pero ella ya no hacía eso.

No lo buscaba.

No intentaba sentarse a su mesa.

No pedía atención.

Y al no ofrecer vulnerabilidad… dejó de ser divertida.

La ignoraban.

A veces, cuando coincidían en un pasillo, Criset soltaba comentarios venenosos.

—Algunas personas nacen para servir, otras para brillar —decía mientras mostraba un collar nuevo.

O Cecil añadía con falsa dulzura..

—Querida, deberías salir más. El encierro marchita el rostro.

Leilani simplemente inclinaba levemente la cabeza y seguía caminando.

Pronto se iría.

Esas palabras no eran más que ruido.

Mientras tanto, su mundo real estaba detrás de la puerta cerrada de su habitación.

Allí entrenaba.

Al principio fue frustrante.

Se sentaba en el suelo, con el libro abierto frente a ella, respiraba como indicaban las instrucciones y trataba de sentir el flujo del maná. A veces no pasaba nada. Otras, apenas una vibración débil recorría sus dedos.

Hasta que un día decidió intentar crear algo simple.

Una pelota de madera.

Nada complejo. Solo una esfera pequeña, del tamaño de su palma.

Cerró los ojos, visualizó fibras creciendo desde el aire, entrelazándose, formando una figura redonda. Sintió cómo el maná descendía desde su pecho hacia sus manos.

El aire frente a ella se onduló.

Y algo apareció.

Cayó con un pequeño golpe seco sobre el suelo.

Abrió los ojos.

No era exactamente una pelota.

Era… más bien una masa de madera con esquinas torpes. Algo entre esfera y cubo mal tallado.

Leilani la tomó con cuidado.

Era sólida. Real. Pesaba.

La había creado.

No pudo evitar sonreír.

—Bueno… nadie nace experto.

Ese pequeño objeto imperfecto representaba más que un logro mágico. Era prueba de que no estaba atrapada en un sueño. De que podía influir en ese mundo.

Con el tiempo, logró mejorar la forma. Aprendió a suavizar bordes, a hacer que las fibras se alinearan mejor. A veces quedaban ovaladas. O con una ligera protuberancia. Pero cada intento era más estable que el anterior.

Luego avanzó hacia algo más práctico.

Un hechizo de cataplasma.

El libro describía cómo, usando magia de madera, podía acelerar las propiedades curativas de hierbas y semillas, compactándolas en una pasta de consistencia blanda, envuelta en tela, capaz de aliviar dolor, inflamación y ayudar a cicatrizar heridas.

Eso era útil.

Si enfermaba durante su huida…

Si sufría una lesión…

Si necesitaba ayudar a alguien para ganar confianza…

Era una herramienta valiosa.

Practicó varias veces.

Primero reunió hierbas secas que había tomado discretamente del jardín. Las trituró con paciencia. Luego, canalizando su maná, estimuló su esencia vegetal hasta que liberaron un aroma más intenso y profundo.

La primera cataplasma quedó demasiado seca.

La segunda, demasiado líquida.

La tercera tuvo la consistencia perfecta.

La envolvió en una tela limpia y la observó con orgullo silencioso.

Además, estaba aprendiendo pequeños lazos de madera flexible. Finas tiras creadas con su magia que podía trenzar y reforzar. No parecían gran cosa, pero podían servir para sujetar objetos, improvisar ataduras o incluso activar mecanismos simples.

Todo lo hacía encerrada en su habitación.

No por miedo.

Sino por estrategia.

Cada día su maná se sentía un poco más estable. Aún no era fuerte. Aún se cansaba después de varias prácticas. A veces terminaba sudando, con la respiración agitada.

Pero estaba creciendo.

Como un árbol joven que empieza a echar raíces profundas bajo tierra antes de mostrarse firme ante el viento.

Mientras la mansión seguía su rutina superficial de lujos y apariencias, ella se estaba transformando en silencio.

Y cuando se fuera…

No sería la niña ignorada que dejaron atrás.

Sería algo mucho más peligroso.

Algo que había aprendido a crecer incluso en la sombra.

Un mes después, cuando su rutina de entrenamiento ya se había convertido en disciplina, Leilani escuchó algo que tensó cada uno de sus pensamientos.

No fue una conversación dirigida a ella.

Fue un murmullo en el pasillo.

Dos sirvientes hablaban en voz baja mientras cambiaban las flores del corredor principal.

—Dicen que el envío del norte fue rechazado…

—Y que el lord perdió una suma considerable…

—Si no recupera la inversión pronto, habrá consecuencias…

Leilani no necesitó escuchar más.

Su padre tenía problemas con un negocio.

Se quedó quieta tras la esquina, fingiendo observar un cuadro mientras su mente trabajaba con rapidez.

Lord Vitra no era un hombre que aceptara pérdidas con dignidad. Era orgulloso. Ambicioso. Y, sobre todo… pragmático cuando se trataba de dinero.

El miedo no fue por él.

Fue por la herencia.

Sabía que legalmente pertenecía a ella. Pero también sabía que los hombres como él encontraban maneras de manipular documentos, presionar, forzar firmas o declarar incapacidades.

Si estaba desesperado… podría intentar usar los bienes Baston.

Y eso no lo permitiría.

Subió a su habitación con paso firme.

El tiempo se había acortado.

Ya no podía esperar a estar “perfectamente preparada”. La seguridad absoluta no existía. Tenía lo esencial.. conocimientos básicos de magia, documentos legales y acceso a recursos.

Eso bastaba.

Cerró la puerta y comenzó a organizar todo con calma estratégica.

No viajaría con muchas cosas.

Nada que llamara la atención. Nada voluminoso.

Sobre la cama colocó..

El libro de Magia de Madera.

Los documentos de la herencia.

Las joyas de su madre.. que había recuperado días antes, una por una, utilizando pequeños trucos y distracciones cuidadosamente planeadas..

Las joyas eran más que adornos. Algunos anillos tenían incrustaciones que vibraban suavemente cuando ella canalizaba maná. No sabía aún su función exacta, pero intuía que eran catalizadores.

Las envolvió en telas suaves y las guardó en una bolsa discreta.

Luego pensó en ropa.

Elegiría prendas simples. Resistentes. Nada lujoso que revelara su origen. Una capa modesta, botas cómodas, vestidos fáciles de lavar.

Miró la habitación.

No sentía apego.

Ese lugar había sido prisión y campo de entrenamiento. Nada más.

Se sentó en el borde de la cama y respiró profundo.

Huida.

La palabra ya no sonaba impulsiva.

Sonaba inevitable.

Iría lo más lejos posible. A otro pueblo. Tal vez a una región donde el apellido Baston aún tuviera peso, pero donde Lord Vitra no tuviera influencia directa. Allí cobraría la herencia en una oficina del reino, con los documentos sellados.

Con dinero en mano…

Podría alquilar una pequeña casa.

Entrenar sin miedo.

Aprender más sobre las otras magias elementales.

Fortalecerse.

Sus dedos rozaron el libro verde.

—No soy la Leilani que se queda esperando..

Desde la ventana vio el jardín otra vez. Su padre caminaba de un lado a otro, gesticulando con irritación mientras hablaba con un hombre que debía ser su socio.

Sí.

El problema era real.

Y si él caía… intentaría arrastrar todo lo que pudiera con él.

Leilani cerró la bolsa con decisión.

Se iría pronto.

Muy pronto.

Y cuando cruzara las puertas de esa mansión, no miraría atrás.

Porque esta vez, la historia no trataría de una hija abandonada.

Trataría de una heredera que eligió sobrevivir.

1
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂😂solo una coincidencia nada más 😂😂😂😂😂😂😂
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Me encantó el cambio de Jack, que entendió que su amor no debía encerrar a su pareja, sino respetar sus espacios y su individualidad
Genial la pareja!!!! Los amé
Maria Angelica Guillaume
Hermosa historia, con unos personajes adorables. Muy bueno!!! Felicitaciones autora, tu imaginacion es admirable!!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
La sacaron barata con un solo latigazo cada uno...se merecían que les hubiera dado hasta cansarse....
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Por qué tiene que ser como Jason...posesivo, controlador????
Prefiero como Ryan y Colton, sin lugar a dudas
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Los hombres posesivos no me gustan...soy más del estilo de Colton 😍💙
Irene Nievecita
Que interesante conocer a un hombre herido y salvarla la vida, si es un noble con poder, ella puede estar a salvo para siempre de su padre.
Jazmín Adriana Muelas Morales
jaja🤣 el duque aplicó porque te quiero te aporrio 🤭
Irene Nievecita
Que idea más interesante darle trabajo a mujeres y más aún viudas,
Irene Nievecita
Me alegro que recordara a que se dedicaba antes y por que le gustaba. Su madre le dejo una herencia mejor que el dinero, le dejo el libro de magia, que al fin y al cabo es más valioso que el dinero, por que le entrega el conocimiento de lo que puede llegar a ser.
Irene Nievecita
Por lo menos la dejo asegurada, pero con la hija que tuvo con la rata igual habría tenido acceso a la herencia la hija se la habría dado toda para que la amara un poco
Irene Nievecita
Me enfurece pensar que una mujer poderosa y su hija que pudo haber sido más poderosa qué su madre, se dejaran morir por una rata asquerosa traicionera. que no valía ni las huellas qué dejaba.
Irene Nievecita
La madre y la hija resultaron ser la misma bosta, suplicandole amor al mismo desgraciado y matándose por él. Sí ella está en ese cuerpo es por la Leilani tonta, que suplicaba amor a una rata. Menos mal que la actual es una muchacha inteligente que no se dejó aplastar,
Dinorah Morales
Pues el grosero es Jack pudo haber dicho desde la boda a Abigail que no estaba interesado pero le dió la cita y todavía la humilla, maldito perro desgraciado
Nohelia Merchan
/Smile//Smile/
Linupe
la señora de la posada merece una invitación a la boda, ella también es cercana, la conecto con las dos viudas
Izy Maldonado
Excelente novela 🏆🏆🏆
Diana Garnica
porqué pues que tú idiota la invitaste, estúpido inconsciente y enamorado jejejeje, me dio dolor ajeno con la otra chica, pero bueno eso se pasa si lees su historia, solo queda la queja con este estúpido loco impulsivo.
Diana Garnica
La pobre no sabe que más tarde ya no será ella misma jejejeje
Nohelia Merchan
🤭🤣🤣
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