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La Falsedad Del Amor

La Falsedad Del Amor

Status: Terminada
Genre:Amor tras matrimonio / Síndrome de Estocolmo / Atracción entre enemigos / Venganza / Venderse para pagar una deuda / Amor-odio / Completas
Popularitas:29.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Soy Anabella Estrada, única y amada hija de Ezequiel y Lorena Estrada. Estoy enamorada de Agustín Linares, un hombre que viene de una familia tan adinerada como la mía y que pronto será mi esposo.
Mi vida es un cuento de hadas donde los problemas no existen y todo era un idilio... Hasta que Máximo Santana entró en escena volviendo mi vida un infierno y revelando los más oscuros secretos de mi familia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo III La sombra del pasado

Punto de vista de Máximo

Soy Máximo Santana. Un nombre que hoy inspira respeto y temor en el mundo de los negocios, pero que para mí no es más que una armadura construida sobre escombros. Mi fortuna es vasta, pero mi pasado es una fosa común oculta bajo la sombra de la desgracia. Hace veinte años, mi familia fue traicionada de la manera más cobarde. Mis padres fueron expulsados del paraíso empresarial y arrojados a la miseria por un hombre sin escrúpulos; un hombre capaz de vender su alma al mismísimo demonio con tal de obtener lo que deseaba.

Aquel hombre no solo nos robó el prestigio; nos robó la cordura. Mi padre, en un intento fallido y desesperado por recuperar nuestra posición, se mezcló con gente peligrosa. La presión lo quebró de la forma más atroz. Antes de buscar su propia muerte en un acto de cobardía final, decidió arrastrarnos con él: le arrebató la vida a mi madre e intentó hacer lo mismo conmigo.

POV: Flashback (Veinte años atrás)

El aire en la oficina estaba viciado, pesado, como si el oxígeno se estuviera agotando.

—¡Esto no puede estar pasando! ¡Ese maldito no puede quitarme lo que es mío! —el grito de mi padre, Maximiliano Santana, retumbó contra los estantes de madera fina, haciendo que los cristales vibraran.

Yo, un niño de diez años que apenas empezaba a entender el mundo, me encontraba sentado en el suelo, jugando a los abogados entre libros y carpetas. Al escuchar el rugido de mi padre, mi pequeño mundo de juegos se detuvo en seco. Al levantar la mirada, no encontré al hombre fuerte que me protegía, sino a un desconocido con los ojos inyectados en odio y las manos temblorosas.

Fin del recuerdo

Sacudí la cabeza para alejar los fantasmas de mi pasado. El frío del cristal de la ventana contra mi frente me devolvió a la realidad de mi despacho en el piso cuarenta. Ya no era aquel niño indefenso rodeado de papeles; ahora, los papeles en mi escritorio tenían el poder de destruir imperios. Especialmente el imperio de los Estrada.

Había pasado dos décadas transformando mi dolor en capital y mi rabia en una estrategia impecable. Cada paso, cada inversión y cada alianza me habían conducido a este momento.

Caminé hacia mi escritorio y abrí una carpeta de piel negra. En la primera página, una fotografía de Ezequiel Estrada me devolvía la mirada. Se veía tan seguro, tan intocable con su fachada de hombre de familia recto e inquebrantable. Él no tenía idea de que el hijo del hombre que destruyó había vuelto para cobrar la deuda, con intereses.

—Señor Santana —la voz de mi asistente a través del intercomunicador me sacó de mis pensamientos —. Tenemos el informe sobre el almuerzo de los Estrada con los Martínez. Tal como usted predijo, los Linares también estaban allí.

Una sonrisa gélida, carente de cualquier rastro de humanidad, curvó mis labios. Recordé el choque en el restaurante, la fragilidad de esa chica, Anabella, y cómo sus ojos color miel se llenaron de una indignación casi infantil cuando la humillé. Ella era el punto débil de Ezequiel. Su tesoro más preciado.

—Perfecto —respondí con voz plana—. Es hora de mover la primera pieza. Quiero que los Linares reciban la notificación de embargo mañana a primera hora.

El plan era de una sencillez letal: acorralar a los Linares hasta que no tuvieran más salida que la traición. Los obligaría a romper su compromiso con Anabella y a aceptar una alianza con la familia Hernández; una transacción de conveniencia que Agustín, en su desesperación por salvar su apellido, no podrá rechazar.

Y cuando la hermosa Anabella se sienta traicionada, cuando vea su "cuento de hadas" reducido a cenizas por el hombre que juró amarla, entonces entraré yo en escena. Seré el hombro en el que llore, el salvador que le tienda la mano mientras, en las sombras, termino de asfixiar a su padre.

Ni ella ni sus padres tienen la menor idea de la tormenta que se avecina. Creen que están lidiando con problemas financieros, pero están lidiando con una deuda de sangre. Ezequiel Estrada me arrebató mi infancia, y yo, en pago, le arrebataré lo único que le da sentido a su miserable existencia: su adorada hija.

La pieza está en movimiento. El juego ha comenzado.

Punto de vista de Agustín

Salimos de la mansión de los Estrada bajo un silencio sepulcral. Para mis padres, la noche había sido una victoria; el hecho de que Ezequiel Estrada rechazara mi pedido de mano era exactamente lo que buscaban. Pero para mí, aquello había sido un golpe brutal a mi ego.

Pensé que podría disuadir a mis progenitores para que me permitieran seguir con el compromiso. A pesar de que Anabella era una niña consentida, no podía negar lo bella que era, ni la inmensa fortuna que colgaba de su apellido. Sin embargo, las cosas en la cena se salieron de control. Era obvio que mi padre tenía sus propios planes, y esos planes no incluían mi entrada a la familia Estrada.

No entendía su obstinación. Anabella, al igual que la hija de los Hernández, contaba con el capital suficiente para salvar nuestras empresas de la quiebra. Pero ellos seguían empecinados en que me casara con la tonta de Leticia Hernández, una mujer que no me despertaba ni la mitad del interés que sentía por Ana.

Había esperado un largo año por este día; había sido paciente, fingiendo ser el caballero perfecto, soñando con el poder que obtendría y, sobre todo, con esa noche de bodas que ahora se desvanecía. Y ahora, todo se había ido al caño por la arrogancia de mi padre y la frialdad de los Estrada.

—No pongas esa cara, Agustín —sentenció mi padre mientras subíamos al auto—. Los Estrada son un barco que se hunde y aún no lo saben. Los Hernández, en cambio, son nuestra tabla de salvación inmediata.

Apreté los puños en la oscuridad del vehículo. El deseo de poseer a Anabella seguía ahí, quemándome, pero la sombra de la ruina era mucho más fría.

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Maria Rojas
felicidades autora una hermosa novela con un bello final me encantó gracias por compartir que sigan los éxitos bendiciones 😊🙏
Maris Benitez
UPS 😬😳 no entiendo porque él padre de Agustín descubrió su ruina 🤦
Maris Benitez
Un interesante comienzo 💪😍
Maria Victoria Ruiz Alcaide
A ver si de una vez acaban con estos demonios 😈criminales destruyéndolos de una vez por todas
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Menos mal que el se enamoró de ella y a ver si esos demonios acaban donde tienen que estar
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Se está poniendo a arder es buenísima sigo leyendo muchas gracias un abrazo desde España
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Madre mía se lo tiene. merecido el padre de la mujer de Luis de l.padre de Anna y toda la pandilla tiene que aguantar por su maja acción ha urn que el padre de Max se matará entre todos hicieron de las suyas menudos criminales
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Ana va ha sufrir de lo que hizo sus padres por ambición por eso no quisieron que se casara con Luis para que quedara como si no pasara nada me ufis desgraciados la pareja de sus padres menudos criminales su madre tampoco se salva
Maria Victoria Ruiz Alcaide
El lío es entre el que se iba a casar y el padre de ella hay un conglomerado de ordrigo veremos como se resuelve
Maria Victoria Ruiz Alcaide
se está poniendo enferma
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Pero serás maldito cuando te canses de ser un malvado tendrás que claudicar porque te enamoras de ella y veremos como sales de esta
Maria Victoria Ruiz Alcaide
Ahora lo pasará mal con este cretino 😈
Norma Alvarez Vega
gracias linda historia.
Sujaira Barboza de Molero
buenísima,felicitaciones
Carla Carvajal
me gustó tu novela, pero y emilia, que se hizo???
Adriana Ramirez
👍👏
Adriana Ramirez
par de malparidos
Maria Kupke Probst
Muy buen final. Cada quien tuvo el final que se merece. Me encantó. Voy por más. Felicitaciones
Maria Kupke Probst
Maravillosa historia
Maria Kupke Probst
Los culpables jamás van a aceptar que lo son. El orgullo no les permite verlo. Y así siguen creyendo que los demás son intransigentes. Cuidado con el karma que cuando llega es implacable.
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