Izabella Ramírez, una chica que creció en medio del caos familiar, donde quienes deberían protegerla a ella y a su hermano menor, Sebastián Ramírez, fueron precisamente los padres, principales responsables de sus traumas físicos y psicológicos. En cierto momento se vio en una encrucijada en la que la única salida era tomar a su hermano e huir de casa, aun sin tener adónde ir…
Conozcamos la historia de Izabella y por qué llegó a la conclusión de que nunca se casaría en la vida…
NovelToon tiene autorización de Nélia Pité para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3
Izabella...
No tengo noción de cuánto tiempo tardamos en llegar, pero fueron horas, ya era casi de noche, terminamos durmiéndonos en el tren. Y una señora al lado fue quien nos despertó y dijo, llegamos y yo pregunté dónde estábamos y ella respondió La Habana capital del país, y yo dije gracias, ella preguntó si estábamos solos y yo dije que no, íbamos a encontrarnos con nuestra madre probablemente ella estaría allá afuera esperándonos. Ella dijo entonces todo bien, y continuó caminando delante de nosotros y nosotros descendimos también.
Y ¡Guau!, nunca vimos tantos edificios bonitos, luces por todos lados, edificios lindos, y sentíamos una brisa diferente, fresca, pero no sabíamos qué era. Como ya estaba oscuro y teníamos hambre había una pastelería abierta, y fuimos allí, compramos comida la más barata, comimos, después salimos, antes de que comenzaran a hacer más preguntas, percibí que aquí cuando ven niños solos preguntan mucho, y solo de pensar en la idea de ir a parar a la policía y que nuestros padres nos encontraran me horroriza.
Comenzamos a andar por allí, para hallar un lugar para pernoctar, pero no conocíamos nada, y no podríamos gastar dinero, encontramos un callejón y tenía unas cajas de papeles grandes, entramos en ellas y colocamos otra por encima para protegernos del frío y perforé unos dos agujeros con un trozo de vidrio que encontré allí para poder respirar.
Sebastián: Mana, tengo miedo, ¿qué vamos a hacer ahora?
Izabella: No te preocupes querido, vamos a estar bien. Estoy aquí contigo, voy a cuidarte siempre. Te amo tanto hermanito... lo abracé…
Sebastián: Yo también te amo mana…
Dormimos abrazados, y en medio de la madrugada, oímos unas voces de hombres, ellos orinaban por encima de las cajas y otros a los lados, y así fue nuestra noche, no nos mojaron, pero el olor de la orina en las cajas era muy fuerte, debido a la bebida.
Despertamos cuando amaneció, salimos de las cajas, y comenzamos a andar y allá, al fondo se podía ver la orilla y agua, aquello era mar, nosotros solo vimos aquello en los libros en la escuela. Y yo le dije a Sebastián vamos a correr hasta allá y entrar ¿qué me dices? Él ni respondió se puso a correr, y yo sonreí y corrí tras él, aquello nos daba una sensación de libertad y paz que nosotros nunca sentimos. Entramos solo hasta las rodillas, y comenzamos a arrojarnos agua y a jugar dando carcajadas que ni sabía tener. No podíamos ir más profundo porque no sabíamos nadar y por ser muy temprano no había nadie allí, en caso de que sucediera algo para ayudarnos.
2 horas después de jugar en el agua en la arena, haciendo castillos y más cosas, ni vimos la hora pasar, de tanto divertirnos. Y yo le dije a Sebastián, ahora tenemos que procurar algo para hacer, y dónde quedarnos, ya vimos que es peligroso estar en la calle de noche. Vamos a comer algo y después damos la vuelta por la ciudad a ver qué hallamos. Nuestros padres deben estar con una cuerda colgada al cuello en este momento ni quiero pensar en ellos, para mí, dejaron de existir después que oí aquella conversación, antes aún tenía alguna esperanza de que ellos cambiaran que nos miraran como hijos, pero no… Ahora voy a enfocarme en cuidar de nosotros dos...
Vi un salón de belleza, bonito que tenía el rostro de una mujer bonita, maquillada, deslumbrante en el vidrio, y paramos allí, yo me quedé hipnotizada con el rostro de ella, por más que sea una imagen en el vidrio yo amé aquello, tomé a Sebastián y lo empujé para dentro del salón. Y había 4 chicas allí, una barría el piso, otra organizaba, cada una hacía una tarea, y ellas pararon y nos miraron, y preguntaron, qué quieren, y yo respondí de inmediato, trabajo. Ellas se miraron y rieron, una de ellas pregunta ¿qué trabajo niña? Ve para la escuela...
Y yo respondí, yo necesito trabajo para ir a la escuela, nosotros dos. Y continuaron riendo y nos mandaron salir, salimos y nos quedamos allí afuera, sentadas en la acera, yo era terca, iba a quedarme allí hasta conseguir lo que quería..., cuando teníamos hambre salíamos para comer y volvíamos, pasábamos la noche allí, pasaron 3 días, hasta nos amenazaron con llamar a la policía, pero no cedimos. Hasta que apareció una señora toda elegante y nos llamó para entrar…