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BAJO EL HECHIZO DEL PRÍNCIPE ELFO

BAJO EL HECHIZO DEL PRÍNCIPE ELFO

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Amor eterno / Mujer poderosa
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Celeste A. Godoy

En el reino de Aethelgard, el príncipe Aelion es un guerrero élfico invicto, de alma pura y de magia indomable. Pero cuando una traición lo expone a un afrodisíaco, su cordura se desmorona en las profundidades del bosque. Allí se cruza con Mia, una mestiza de ardientes ojos ámbar que, para salvarlo del fuego que lo consume, accede a entregarse a él.
En medio del calor de la pasión, Aelion descubre lo impensable: ¡ELLA ES SU ALMA GEMELA!
Sin embargo, cuando Mia acepta su dinero por desesperación para salvar la vida de su tío enfermo, el orgullo del príncipe se rompe al creer que la mujer de su vida no tiene honor. Obligados a reencontrarse bajo la mirada de la realeza y aplastados por malentendidos, celos e impulsos incontrolables, ambos descubrirán que la peor cicatriz no es la que se lleva en la piel... sino la que se queda grabada en el alma.

NovelToon tiene autorización de Celeste A. Godoy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 8 SECRETO, BROMA Y ANUNCIO REAL

Aelion

El retumbar de los cascos sobre el empedrado del patio anunció nuestra llegada al Palacio Real de Aethelgard. La luna ya se encontraba en su punto más alto, tiñendo las agujas de piedra marfil con un resplandor plateado y frío.

Apenas el carruaje se detuvo por completo bajo los arcos del pabellón principal, el chasquido de la madera anunció que mi amigo cambió su forma.

Allí estaba Albus. O más bien, la forma verdadera de Albus.

Cualquiera en la corte pensaría que mi conductor era simplemente un anciano elfo, pero la realidad era otra muy distinta. Al despojarse de su disfraz mágico, Albus recuperaba su verdadera naturaleza de cambiaformas caballo: un hombre alto, de casi dos metros, con una melena de cabello rubio brillante, ojos grises inquisitivos y una complexión fornida que rivalizaba con la de cualquier guardia de élite.

—Bien, su alteza... —habló Albus, apoyando una mano enorme en el marco de la puerta mientras me miraba con una sonrisa de lado que denotaba demasiada confianza—. ¿Vas a decirme quién era la muchacha a la que rescatamos de esa Taberna, o tengo que adivinarlo por la forma en que amedrentaste a tres tigres de mi especie sin pestañear?

Me deslicé fuera del carruaje con la cabeza erguida, manteniendo el rostro impasible.

—No tengo idea de qué me hablas, Albus —respondí con tono divertido pero seco, ajustando los puños de mi túnica.

—¡Oh, claro! "No tengo idea" —se burló, siguiéndome a pasos largos por la gran escalinata de mármol que conducía a mis aposentos privados—. Disparas una flecha que casi le arranca la mano a un tipo, amenazas con desollar vivos a tres hombres, le entregas tu propia capa real a una humana en corsé y luego la llevas hasta su casa mientras dejas que se duerma en tu pecho... pero "no tienes idea". Aelion, te conozco desde hace cien años, no me salgas con tus evasivas.

Ignoré sus palabras con una leve sonrisa en la comisura de mis labios, aumentando el ritmo de mi caminata por los pasillos silenciosos del palacio. Los guardias apostados en las galerías nos hacían reverencias a nuestro paso, mirando de reojo a Albus, quien caminaba a mi lado con la desenvoltura de quien se siente intocable por ser mi mejor amigo y protector.

Llegamos finalmente a las dobles puertas de madera de nogal que daban acceso a mis aposentos. Las empujé y me adentré en el enorme salón. La chimenea de piedra estaba encendida con brasas suaves que proyectaban sombras cálidas sobre la alfombra de piel y los ventanales que daban a los jardines reales.

Sin pedir permiso y con una desfachatez digna de su naturaleza semental, Albus caminó directamente hacia mi cama de dos plazas, se quitó las botas de un tirón y se tiró cuan largo era sobre las sábanas de seda azul, cruzando las manos detrás de su cabeza rubia.

—Ah, qué maravilla... Las camas de los príncipes son infinitamente mejores que el pescante de un carruaje —suspiró Albus, despatarrándose a su gusto.

Negué con la cabeza, acostumbrado a su falta total de protocolo en la intimidad. Me acerqué al vestidor, me despojé de la pesada túnica ceremonial de gala y de la espada estelar, dejándolos sobre el perchero de roble. Me deshice de las botas y me puse unos pantalones holgados de lino negro y una camisa blanca de manga ancha, desabotonada en el cuello para estar más cómodo.

Caminé hacia la cama, me dejé caer de lado sobre el colchón, apoyando la espalda contra el cabezal de madera tallada y doblando una pierna. Miré al techo durante unos segundos mientras el recuerdo de la calidez de Mia y el aroma de su piel me invadían de nuevo.

—Albus... —llamé en voz baja, mi tono perdiendo toda la burla previa.

—Dime, su alteza —respondió él, girando la cabeza hacia mí con los ojos grises entornados.

—¿Cómo funciona exactamente el vínculo de pareja en los cambiaformas?

Albus parpadeó, sorprendido por la repentina seriedad de mi pregunta. Se acomodó de lado sobre el colchón, apoyando la cabeza en su mano.

—Bueno... para nosotros es algo instintivo y primitivo —explicó con tranquilidad—. No es una decisión racional. Encuentras a tu compañera a través del aroma; el olor de su piel se vuelve una necesidad biológica, algo que eclipsa a cualquier otra hembra del planeta. Y cuando la ves, la voz de tu bestia interior despierta. El animal que llevas dentro reconoce a su igual o a su complemento, y desde ese segundo, solo quieres protegerla, proveer para ella y reclamarla. Es un vínculo único, para toda la vida.

Albus me observó con atención, sus ojos grises brillando con una perspicacia.

—¿Por qué me preguntas esto, Aelion? Tú eres un elfo. Para ustedes estas cosas son puros cuentos de poetas enamorados.

Giré la cabeza hacia él y lo miré fijamente.

—Porque esa mujer es mi compañera de vida. Mi alma gemela.

El silencio que siguió a mis palabras fue absoluto. Albus se congeló en la cama, abriendo los ojos de par en par. Durante tres segundos enteros no articuló palabra, procesando lo que acababa de salir de mi boca.

—Espera... —dijo lentamente, incorporándose en la cama de golpe—. ¿Estás diciéndome que la muchacha del bar... la mestiza de las Comarcas... es la mujer destinada a ti por la Diosa?

—Sí.

—Pero... ¿cómo puedes estar seguro? —preguntó Albus, frunciendo el ceño—. Los elfos no tienen el olfato animal ni una bestia interior. ¿Cómo carajos sabes que es tu alma gemela?

Un calor abrasador me recorrió el pecho al recordar esta mañana en el bosque.

—Porque me acosté con ella, Albus —confesé en voz baja—. Según las leyes y la magia de mi estirpe, un elfo solo descubre a su alma gemela al consumar la unión. Cuando estuvimos juntos en el Coto Real... la marca del lirio plateado apareció en su hombro.

Albus soltó un ahogo de incredulidad, llevado por una emoción incontenible. Se lanzó hacia mí y me agarró de los hombros con fuerza, sacudiéndome con una sonrisa gigante.

—¡Maldita sea, Aelion! ¡¿Por qué no me lo dijiste antes?! ¡Encontraste a tu compañera! ¡Después de doscientos años de actuar como un bloque de hielo con todas las damas de la corte, resulta que tu alma gemela es una mestiza hermosa e indomable! ¡Hermano, esto es increíble! ¡Felicidades!

Me reí levemente, zafándome de su agarre tosco.

—No celebres tanto. La situación es un desastre, Albus. Ella me teme, cree que la juzgo y la primera vez que nos vimos le arrojé una bolsa de gemas acusándola de...

Pero no termine porqué las dobles puertas de mis aposentos se abrieron de golpe, interrumpiendo mis palabras en seco.

Mi madre se adentró en la habitación con elegancia, luciendo una bata de seda dorada y su larga cabellera plateada suelta sobre los hombros. Venía hablando mientras cruzaba el umbral:

—Aelion, hijo, disculpa que entre a estas horas, pero olvidé decirte que los suministros para...

La reina se congeló a mitad de la alfombra.

Sus ojos claros recorrieron la escena con una lentitud agónica: yo estaba tendido en la cama en camisa desabotonada, y Albus, siendo un hombre, alto y musculoso, estaba inclinado sobre mí, sosteniéndome de los hombros sobre las sábanas.

El silencio en la habitación se podía cortar con un cuchillo.

Albus y yo nos quedamos inmóviles. Yo levanté una ceja, mientras que Albus, con la mayor frescura del mundo, lentamente retiró sus manos de mis hombros y se acomodó la camisa.

Una sonrisa sumamente divertida y llena de pillería se dibujó en los labios de mi madre. Puso las manos en sus caderas y soltó una risita suave que resonó en las paredes de mármol.

—Vaya, vaya... —dijo Elora, mirándome con una ceja levantada—. Con que por esto ignoras a las princesas de la corte, hijo mío. Resulta que las sospechas que le comentaba a la joven Mia esta tarde no estaban tan alejadas de la realidad... Definitivamente te gustan los hombres.

Albus, lejos de ponerse nervioso o avergonzarse, dejó escapar una carcajada sonora y contagiosa. Se recostó de lado en la cama, apoyando la cabeza en su mano con una pose dramática y seductora mirando a la reina.

—Ah, majestad... no me tiente —bromeó Albus con un guiño juguetón—. Con mucho gusto y honor sería el amante de este hombre tan apuesto para alegrarle las noches en el palacio. Pero, para mi absoluta desgracia y la de su hijo, a mí me encantan las mujeres.

La Reina Elora soltó una carcajada abierta, negando con la cabeza ante la desfachatez del cambiaformas.

—Eres incorregible, Albus —dijo la reina, sonriendo con calidez mientras caminaba un par de pasos hacia el centro del salón—. Pero me alegra ver que Aelion tiene a alguien que le saque una sonrisa de vez en cuando.

Me pasé una mano por la cara, soltando un suspiro de resignación ante las ocurrencias de ambos.

—Madre... por favor —dije, incorporándome en la cama—. ¿A qué se debe tu visita a estas horas de la noche?

La expresión de la reina volvió a tornarse majestuosa y solemne, aunque conservando esa luz de entusiasmo en la mirada.

—Solo pasaba a recordarte que mañana por la noche celebraremos el Banquete del Solsticio, la gran fiesta para conmemorar la llegada del verano —anunció Elora, cruzando las manos frente a su bata de seda—. Todos los reinos vecinos han confirmado su asistencia. Reyes, reinas, príncipes y la alta nobleza de las Comarcas y las tierras del sur estarán reunidos en nuestro Gran Comedor.

Mi corazón dio un vuelco involuntario en el pecho.

La alta nobleza... y las Comarcas del Valle.

—¿Habrá invitados de las Comarcas humanas? —pregunté, intentando que mi voz sonara casual.

—Por supuesto —asintió mi madre—. Como es tradición, las familias más influyentes y los líderes de los pueblos del Valle tienen su lugar en la celebración para mantener la paz entre nuestras especies. Así que quiero que mañana estés impecable, Aelion. Nada de malas caras ni actitudes distantes.

—Estaré allí, madre. Lo prometo —respondí con firmeza.

Elora nos miró a ambos una última vez con una sonrisa afectuosa.

—Buenas noches a los dos. Y Albus... por favor, no te quedes a dormir en la cama de mi hijo o mañana la corte entera estará esparciendo rumores.

—Buenas noches, majestad —se despidió Albus entre risas mientras la reina salía de la habitación y cerraba las puertas tras de sí.

El silencio volvió a adueñarse de los aposentos. Albus se dejó caer de nuevo sobre las almohadas, mirando el techo con una sonrisa perspicaz.

—El Banquete del Solsticio... —murmuró él —. Las Comarcas del Valle enteras estarán invitadas. ¿Crees que ella vaya a asistir?

Me acosté de nuevo, cruzando los brazos detrás de mi cabeza y mirando hacia los ventanales donde la luna iluminaba la noche.

La imagen de Mia volvió a mi mente con una fuerza arrolladora. Recordé la suavidad de su piel bajo mi capa, el calor de sus labios al besarme dentro del carruaje, el pavor en sus ojos ámbar cuando la despojé de su temor y, sobre todo, la bolsa de gemas que le dejé en las manos antes de marcharme.

Era una mujer hermosa, orgullosa, confusa y profundamente contradictoria. Había aceptado mi oro, pero se había negado a venderse en el carruaje cuando la presión la superó. Era una mezcla de fuerza y vulnerabilidad que me tenía completamente cautivado.

—Irá —afirmé con voz grave y convencida, sintiendo una chispa de esperanza encenderse en mi pecho—. Y esta vez, no voy a dejar que se me escape.

Cerré los ojos, sintiendo que la espera hasta la noche siguiente sería el tormento más largo de mi vida, pero dispuesto a mover el mundo entero para reclamar finalmente al alma gemela que la Diosa me había entregado.

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Nery Guerrero
así me gusta q te superes y le calles la boca a la gente
Nery Guerrero
así es Mia para adelante y más nada
Nery Guerrero
q bien Mia les diste en la mera torre nadie se burla de ti
Nery Guerrero
así es demuestra lo que eres y lo q sabes q todos te respeten
Nery Guerrero
te admiro Mia supérate para q estés a la altura del Príncipe no dejes q nadie te pisotee
Nery Guerrero
Bueno Mia ese es un riesgo que tú tienes que correr
Nery Guerrero
q Rico y a la vez frustrante la interrupción pero lo disfrutaron un rato
Nery Guerrero
bien por Dorian y Mia pero los humillaran por ser pobres los defenderá la reina estará embarazada Mia
Nery Guerrero
q lindo conquista a tú chica ella es una buena niña no la hagas sufrir
Nery Guerrero
esa Mia si es boba dígale la verdad y punto deja q el Príncipe crea lo peor de ella en el fondo ellos dos se gustan
Nery Guerrero
q Mia ella sabe que el Príncipe la consigue dónde sea pero es una necia y el Príncipe la humilló muy feo
Nery Guerrero
q chimbo Mia de dijo lo del novio para no delatar al Príncipe pero el Príncipe no se lo q está pensando
Nery Guerrero
será q la reina se dará cuenta de lo q pasó entre ellos
Nery Guerrero
hay q ver q los hombres son idiotas la embarran y después se hacen los inocentes después de q la disfruta la caga
Nery Guerrero
q rico seguro q ella queda embarazada más a favor de el
Nery Guerrero
wow ese afrodisiaco si q es fuerte ojala y la chica le haga el favor y después q castigue a la princesa por mala gente
Nery Guerrero
por el pedazo que leí se ve q va ser buena
Zaida Sanchez
primera vez que la protagonista quiere el aborto 😭🤔
Zaida Sanchez
excelente historia me encanta 😍😍😍😍
Zaida Sanchez
puro fuego 😵‍💫🫨🥵
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