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El Regreso De Nicole

El Regreso De Nicole

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Amor-odio / Reencuentro / Completas
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

El destino trajo de vuelta a quien el corazón nunca había dejado de esperar.

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19 Marcas en la piel y en el alma

Apenas se cerró la puerta del cuarto, el aire se volvió pesado y frío.

Nicolás giró hacia mí de golpe, con el rostro descompuesto, los ojos encendidos en rabia, y antes de que pudiera decir nada, dio un paso largo y me agarró con fuerza del brazo derecho.

Sus dedos se clavaron hondo, sin medir la violencia que llevaba dentro.

—¿Cómo te atreves?

—gritó, con la voz quebrada por la furia—.

¿Cómo te atreves a subir ahí, a dejar que te llame así delante de todos?

¡Te lo prohibí!

¡Te dije mil veces cuál era tu sitio!

Intenté zafar me despacio, pero me apretó más fuerte hasta que sentí que la piel crujía.

—Ella me lo pidió…

no pude decirle que no —alcancé a decir con voz temblorosa.

—¡No te importa nada!

—rugió él, y me cambió bruscamente de brazo, aferrándome el izquierdo con la misma saña—.

¡Quieres robarle su lugar!

¡Quieres borrarla!

¡Pero escúchame bien y grábate esto en la cabeza: nunca, jamás en la vida vas a ocupar el lugar de ella!

¡Nadie podrá hacerlo!

¡Eres solo una intrusa que se aprovecha de nuestra pena!

Sus manos dejaron marcas profundas: dos manchas oscuras que se iban poniendo moradas al instante, alrededor de mis dos muñecas y más arriba.

El dolor me recorrió entera, pero dolieron mucho más sus palabras, que me golpeaban peor que sus dedos.

Por fin logré soltarme de un tirón, retrocedí hasta quedar contra la pared y me cubrí los brazos, con los ojos llenos de lágrimas que no salían.

Lo miré con firmeza, aunque el corazón se me partía en mil pedazos, y le dije clara, fuerte y sin dudar:

—¡No me hables nunca más!

¡No te me acerques!

Solo sigo aquí, solo aguanto tu desprecio, solo respiro en esta casa por la niña.

Solo por ella.

¡Y te odio!

¡Te odio con toda mi alma!

Lo dije así, seco y cortante, para que él lo creyera tal cual sonaba.

Pero por dentro cada sílaba era un cuchillo que me clavaba a mí misma: te odio, repetía mi voz, mientras mi corazón gritaba te amo, mientras sabía que lo que sentía no era odio, sino un dolor inmenso de no poder decirle que soy yo, que soy su Nicole, que sus manos hieren el cuerpo que he recuperado pero no borran a quien lleva dentro.

Él se quedó quieto, jadeando, con las manos todavía en el aire como si no creyera lo que acababa de hacer.

Me miró los brazos, vio las marcas moradas que ya destacaban en mi piel, y por un segundo cruzó por su rostro una sombra de espanto, de arrepentimiento…

pero el orgullo y el dolor lo taparon enseguida.

—Pues quédate —escupió con amargura—.

Quédate solo por ella, como dices.

Pero no esperes que te trate bien.

No esperes nada de mí.

—Nada quiero —respondí dándole la espalda—. Solo déjame en paz.

Me fui sin mirarlo más.

Entré a mi habitación, cerré con cuidado para no despertar a nuestra hija, y me deslicé hasta el suelo.

Allí sí, en el silencio y la oscuridad, dejé salir todo el llanto que había contenido.

Me toqué los brazos: las marcas estaban claras, oscuras, dolorosas al mínimo roce.

Eran huellas de su confusión, de su amor hecho rabia, de esa lucha terrible que tenía dentro y que descargaba contra mí sin saber que lastimaba a la misma mujer que lloraba haber perdido.

Repetí bajito, esta vez solo para mí:

—Te odio…

Aunque te amo más que a nada.

Te odio por no verme…

aunque daría la vida por que lo hicieras.

Me quedé así mucho tiempo, escuchando de fondo sus pasos inquietos recorrer la sala, chocar cosas sin querer, respirar pesadamente como si también él llevara el alma herida.

Nadie ganó esa pelea.

Solo quedaron dos brazos marcados, dos corazones destrozados y un secreto que cada día pesaba más entre nosotros.

 

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Fedra Paublott
no entiendo el cumple 19 años me imaginé un hombre de mas edad osea ellos tuvieron a la niña muy jóvenes se que se puede
Lois fuentes coloma: cuando falleció ella tenía 15 años y su bb 4 meses
total 1 replies
yenifer perdomo
muy linda felicidades 🥰
Lois fuentes coloma: muchas gracias qué bueno que le gustó
total 1 replies
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