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Su Obsesion Prohibida

Su Obsesion Prohibida

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Mafia / Amor a primera vista / Esclava / Sirvienta / Amor-odio / Triángulo amoroso / Secuestro y encarcelamiento / Yandere / Romance oscuro / Completas
Popularitas:20.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Leslie Michelle Gonz

Valentina fue comprada a los seis anos por el hombre que la crio. A los dieciocho, un magnate mafioso la reclama como suya. Atrapada entre su tutor obsesivo y un multimillonario que le compra islas y le destroza enemigos, descubre que su propio cuerpo esconde un secreto por el que matarian. ?Escapara... o elegira al hombre equivocado?

NovelToon tiene autorización de Leslie Michelle Gonz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Capítulo 18: "Te extraño"

Pasada la medianoche, la casa respiraba.

Valentina lo sabía por los sonidos: el chasquido del aire acondicionado al encenderse cada cuarenta minutos, el crujido de la madera en la planta baja cuando la temperatura bajaba, el silencio absoluto del pasillo donde Sasha dormía —o fingía dormir— al final del corredor.

Se quedó acostada boca arriba durante veinte minutos, contando los intervalos. Esperando.

A la una y cuarto, se levantó.

El teléfono desechable estaba donde Sasha se lo había dejado tres días antes: adentro del forro de una almohada decorativa que nadie usaba, una de esas almohadas rígidas de terciopelo que Nicolás había comprado para la sala y que Valentina había subido a su cuarto con el pretexto de que le gustaba el color.

Era un aparato viejo. Tapa deslizable, pantalla verde, sin internet. Una reliquia. Perfecto.

Valentina lo encendió debajo de las cobijas, con la sábana sobre la cabeza como una tienda de campaña improvisada. La pantalla le iluminó la cara con un resplandor enfermizo.

Se sabía el número de memoria. No por la tarjeta que Nicolás había confiscado. Lo había memorizado la noche que la cosió en la cartera, letra por letra, dígito por dígito, repitiéndolo como una oración mientras se quedaba dormida.

Marcó.

El tono de llamada sonó una vez. Dos veces.

"Contesta. Contesta. Contes—"

—¿Quién habla? —La voz de Damián. Baja, controlada, con esa calma de acero que no cambiaba ni a las tres de la mañana.

Valentina cerró los ojos. El alivio fue físico. Le aflojó los hombros, le relajó la mandíbula, le quitó un peso del pecho que no sabía que estaba cargando.

—Soy yo —dijo en voz apenas audible.

Silencio.

Un segundo. Dos.

—Valentina.

No fue una pregunta. Fue un reconocimiento. Como si su nombre fuera algo que él hubiera estado guardando entre los dientes toda la noche, esperando a soltarlo.

—¿Estás bien? —preguntó él. Y por primera vez, la pregunta no sonó como protocolo. Sonó como necesidad.

—Estoy bien. —Pausa—. No estoy bien.

—¿Qué pasó?

—Nada nuevo. Todo lo de siempre. Nicolás me llevó a la Hacienda Carrasco a exhibirme como si fuera un perro de concurso. Le contó a Catalina que ando con "compañías peligrosas." Quiere que ella me vigile.

—¿Catalina Carrasco?

—Sí.

Otro silencio. Valentina casi podía escuchar los engranajes moviéndose detrás de esa calma.

—¿Y ella aceptó?

—Eso pareció. Pero después... —Valentina se mordió el labio—. Después me dijo que no le cree nada a Nicolás. Que le cuente la verdad cuando esté lista.

—Interesante.

Una sola palabra. Pero viniendo de Damián, era un párrafo completo.

—Damián.

—Dime.

—¿Tú me vigilas?

El silencio fue diferente esta vez. No fue cálculo. Fue elección.

—Sí —dijo, sin disculpa ni justificación.

—¿Todo el tiempo?

—Todo el tiempo que puedo. Cuando no puedo, alguien lo hace por mí.

Valentina debería haberse enojado. Debería haber sentido la misma rabia que le daba cuando Nicolás controlaba cada paso suyo. Pero no era lo mismo. No se sentía igual.

"Nicolás me vigila para encerrarme. Damián me vigila para sacarme."

—¿Y Sasha? —preguntó—. ¿Es tuya?

—Es de ella misma. Pero sí, trabaja conmigo.

—¿Desde el principio?

—Desde antes del principio.

Valentina soltó una exhalación larga, temblorosa. La oscuridad debajo de la sábana era cálida y le olía a su propio champú y al plástico del teléfono viejo.

—Tengo miedo —dijo. Y no le costó decirlo. No con él. Con él las palabras salían sin filtro, como si Damián fuera un espacio donde la verdad no tenía consecuencias.

—Lo sé.

—No quiero seguir aquí.

—Lo sé, mariposa.

La palabra le hizo algo en el centro del pecho. Algo caliente, algo que se expandió como tinta en agua.

—Puedo sacarte —dijo Damián. Su voz bajó medio tono, se hizo más grave, más íntima—. Puedo sacarte esta noche si quieres. Doy la orden y en veinte minutos Bruno está en tu puerta.

—Pero...

—Pero no voy a hacerlo.

Valentina abrió los ojos en la oscuridad.

—¿Por qué?

—Porque tiene que ser tu decisión. No la mía. —Pausa—. Si te saco a la fuerza, te estoy haciendo lo mismo que él. Y yo no soy él.

Las palabras le cayeron como una piedra en agua quieta. Círculos expandiéndose. Onda tras onda.

"No es igual. Nunca fue igual."

—¿Y si nunca estoy lista? —susurró.

—Vas a estarlo.

—¿Cómo sabes?

—Porque te conozco. Porque eres más fuerte de lo que él quiere que creas. Y porque ya estás llamándome a la una de la mañana desde un teléfono desechable. —Una pausa—. Eso no lo hace alguien que se ha rendido.

Valentina se pasó la mano por los ojos. Estaban húmedos. No supo en qué momento había empezado a llorar.

—Damián.

—Dime.

—¿Por qué haces todo esto?

La respuesta tardó tres latidos.

—Porque te extraño.

Simple. Sin adornos. Sin retórica. Dos palabras que en boca de otro hombre habrían sonado como un recurso barato, pero que en la voz baja y oscura de Damián Montero sonaban como una confesión arrancada a la fuerza.

Valentina apretó el teléfono contra su oreja como si pudiera acercarse más a él a través del plástico y las ondas.

—Yo también —dijo, y la voz se le quebró en la segunda palabra.

Silencio largo. No incómodo. Lleno. Un silencio que contenía todo lo que no podían decirse por teléfono, todo lo que no podían hacer a través de la distancia y las paredes y las cerraduras.

—Duerme —dijo Damián por fin—. Mañana va a ser largo.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque siempre es largo cuando no puedo verte.

Valentina sonrió. Una sonrisa pequeña, mojada, rota en los bordes. Pero real.

—Buenas noches, Damián.

—Buenas noches, mariposa.

Colgó.

El silencio del cuarto le cayó encima como una manta húmeda. Valentina apagó el teléfono, lo metió de vuelta en la almohada, acomodó el cierre del forro y se quedó quieta, de costado, con las rodillas contra el pecho y el pulso latiéndole en las muñecas.

"Te extraño."

Lo repitió en su cabeza como una canción de cuna. Una y otra vez. Cada repetición le quitaba un gramo de peso del pecho, le devolvía un centímetro de espacio para respirar.

Cerró los ojos.

Y entonces los escuchó.

Pasos.

Afuera de su puerta. Suaves, cautelosos, el tipo de pasos de alguien que no quiere ser escuchado.

Se detuvieron justo frente a su habitación.

Valentina dejó de respirar. El pulso le retumbaba en los oídos, tan fuerte que ahogaba el silencio del pasillo.

Los pasos no se movieron. No se alejaron. No tocaron la puerta.

Solo se quedaron ahí.

Esperando.

Escuchando.

1
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que miedo
Jujerny Del Valle Farfan cuica
es una mujer sin voluntad propia
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que rabia con Valentina
Jujerny Del Valle Farfan cuica
Huy q miedo
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ya era hora 🥺
Jujerny Del Valle Farfan cuica
fuera de lo común me encanta 👏
Jujerny Del Valle Farfan cuica
siempre fue esto lo q quiso el pelambres este 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que le pasa a esta mujer tanto miedo le tiene a Nicolás y no se va
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá consiga aliados q la ayuden a salir de ese horror 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá consiga aliados q la ayuden a salir de ese horror 😱
Jujerny Del Valle Farfan cuica
que terror vive Valentina!
Jujerny Del Valle Farfan cuica
no soy vip y no lo voy a ser aunque quiera soy de Venezuela 🥺
Jujerny Del Valle Farfan cuica
interesante
Jujerny Del Valle Farfan cuica
ojalá Damián pueda sacarla d allí
Jujerny Del Valle Farfan cuica
por que tanto encierro es abrumador 🥺
Luz Silvero
x lo q entendí, si no entendí mal
El si la compro, para estar esos días con ella😑
Gaby N
Tanto poder tiene Nicolás?
Xq el banana de Damián no hace nada?
Gaby N
Xq le dice "Cruza"?
Pdll Dsrth
🥰Esta novela diferente al principio casi dejo de leerla pero ya le fui tomando el hilo un buen final
Graciela Saiz
todo el mundo la manipula a esta mujer ,!
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