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Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Reclamada por el enemigo del Alfa Oscuro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Hombre lobo / Completas
Popularitas:20.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Galaxy

Lía fue criada para obedecer.
En Sierra Oscura, nadie desafiaba a Damián Velasco, el Alfa que convertía lobos jóvenes en armas y llamaba ley a sus cadenas. Lía era su ejecutora más perfecta: fría, letal, incapaz de temblar... hasta que le entregaron a Mateo Rojas, un prisionero con el lobo sellado y una sangre de Alfa que nadie debía reconocer.
El primer roce de su aroma lo cambió todo.
Mateo no era solo otro cautivo. Era su pareja destinada. Y Velasco lo supo antes que ellos.
Atados por un juramento de sangre y castigados con acónito cada vez que intentan desobedecer, Lía y Mateo deberán sobrevivir a la manada que los quiere rotos, a una atracción que duele como una herida abierta y a una verdad capaz de incendiar todos los territorios: ella no nació para servir al rey oscuro, y él no nació para arrodillarse.
Cuando la luna reclame lo que es suyo, Lía tendrá que elegir entre seguir siendo el arma de un Alfa cruel... o marcar al enemigo que su loba ya reconoció como hogar.

NovelToon tiene autorización de Galaxy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

Capítulo 20: La noche de la fuga

La víspera de luna nueva llegó sin estrellas.

Sierra Oscura celebraba la carrera de manada como si no fuera una cárcel con árboles. Los lobos corrían antes de la oscuridad completa, marcaban límites, aullaban hacia una luna que todavía no aparecía y fingían que la libertad era un ritual permitido por el Alpha.

Kaia conocía el engaño.

También conocía las rutas.

Pasó el día obedeciendo demasiado bien. Revisó turnos. Entregó reportes. Miró a Soria sin odio visible. Evitó a Mateo hasta que la distancia le dejó el pecho lleno de vidrio. El bond protestó con punzadas cada vez más cortas, más urgentes.

También hizo cosas pequeñas.

Cambió una marca de patrulla en el tablero de madera. Dejó una bolsa de ropa seca detrás de la cisterna vieja. Robó vendas, dos ampollas de alcohol y una navaja sin plata. En el reporte de Salinas, subrayó tres errores para que Soria tuviera algo que corregir y se quedara ocupado insultando tinta.

Nada de eso parecía una fuga.

Por eso podía funcionar.

Cruz la encontró al mediodía junto al patio de entrenamiento.

—Estás muy eficiente.

Kaia siguió contando lanzas.

—Me educaron bien.

—No. Te educaron para ser obediente. Hoy estás siendo precisa.

Kaia levantó la vista.

Durante un segundo, el Beta pudo haberla detenido. Llamar a Velasco. Revisar el barracón. Ordenarle que vaciara los bolsillos.

En cambio, Cruz tomó una tabla de turnos y la corrigió con tinta roja.

—El norte tiene demasiados guards —dijo—. Un error de logística. Lo arreglaré.

Kaia no agradeció.

No podía.

Cruz tampoco la miró cuando añadió:

—Si algo sale mal, no me busques.

—No pensaba hacerlo.

—Bien.

Su scent, piedra y café amargo, dijo lo contrario: corre bien.

No era romanticismo.

Era biología convertida en sentencia.

Proximity.

Dolor.

Una cuerda tirando hacia él.

Mateo estaba en el barracón de custodia, vigilado por dos guards que olían a sueño y miedo. La dosis robada había hecho su trabajo demasiado bien y no lo suficiente. Su scent ya no era puro acónito. Debajo había wolf despierto, mar oscuro golpeando piedra, plata viva bajo piel.

Inestable.

Peligroso.

Vivo.

Nico llevó el mensaje final escondido en una bandeja de comida.

—Nueve minutos —murmuró sin mover los labios—. Cuando Cruz lleve el segundo grupo al límite este, Salazar cambia el registro del norte. Yo abro el candado del acueducto. Tú no mueres.

Mateo levantó una ceja.

—Ambicioso.

—Estoy creciendo como persona.

—Eso sí es alarmante.

Nico miró a Kaia cuando ella pasó frente a la puerta.

—Enforcer.

Kaia no se detuvo.

Solo dejó caer una llave pequeña dentro de la sombra del marco.

Nico la cubrió con el pie.

Mateo olió metal, sangre seca de la palma de Kaia y algo más: miedo contenido hasta volverse filo.

*Mate*, gruñó su wolf.

Mateo cerró los ojos un segundo.

—Ya sé.

Cuando la carrera de manada empezó, el territorio cambió de piel.

Los lobos salieron hacia los árboles en oleadas. Algunos se transformaron de inmediato, huesos crujiendo, ropa cayendo en bolsas de cuero, patas golpeando tierra húmeda. Otros corrieron en forma humana por los primeros metros, riendo, fingiendo que no notaban la tensión de los guardias. El aire se llenó de pelaje, sudor, pino, tierra rota y luna ausente.

La carrera de manada era una mentira hermosa.

Por eso dolía más.

Los Omegas corrían al final, con permiso medido. Los Warriors abrían ruta. Los Elders no corrían; observaban desde la terraza con copas calientes, fingiendo que la edad les quitaba instinto cuando en realidad no querían ensuciarse los zapatos. En otra vida, quizá correr bajo los pinos habría sido libertad. En Sierra Oscura, incluso el viento tenía jerarquía.

Kaia sintió a su wolf empujar.

No por Mateo esta vez.

Por el bosque.

Por la frontera.

Por la posibilidad imposible de correr sin volver cuando alguien llamara.

Kaia esperó al tercer aullido.

Entonces apagó la lámpara del corredor norte.

No fue un acto heroico.

Fue un movimiento pequeño.

La clase de cosa que abre una guerra.

Nico apareció con el candado en la mano.

—Listos.

Mateo salió del barracón sin camisa, con los ojos demasiado brillantes.

Kaia lo miró una vez.

—¿Puedes correr?

—Puedo caer hacia adelante muy rápido.

—Eso tendrá que servir.

El oath sintió la intención antes que los guards.

Kaia se dobló contra la pared.

El acónito despertó en su sangre como fuego verde. No una advertencia. Castigo real. El blood oath sabía que romper custodia era romper la cadena de Velasco.

Mateo se aferró al marco, respirando como si le hubieran metido cuchillos bajo las costillas.

Nico maldijo.

—No, no, no. Todavía no.

Kaia levantó la cabeza.

—Corre.

Mateo la miró como si quisiera arrancar la palabra del aire.

—Juntos.

—Entonces muévete.

Corrieron.

El túnel del acueducto olía a sal vieja, agua estancada y raíces. Era bajo, estrecho, cruel con las heridas. Nico iba delante con una lámpara cubierta. Kaia detrás, escuchando cada guardia, cada rama quebrada arriba, cada aullido que podía cambiar de celebración a cacería.

El techo les raspaba los hombros. El agua les cubría los tobillos. Cada paso levantaba un olor antiguo a piedra mojada y metal olvidado. El túnel no había sido hecho para huir. Había sido hecho para llevar agua fuera de la montaña, y aun así parecía entenderlos mejor que cualquier sala de Sierra Oscura.

Nico avanzaba cojeando, pero no disminuía.

—Si muero aquí —susurró—, digan que fue en una pelea épica.

—Te estás ahogando en agua hasta los tobillos —dijo Mateo.

—Los detalles no ayudan a la leyenda.

Kaia quiso ordenarles silencio.

No lo hizo.

La voz de Nico mantenía a Mateo humano.

Y esa noche necesitaban al hombre tanto como al wolf.

Mateo corría entre ambos.

La dosis parcial lo mantenía de pie, pero su wolf golpeaba demasiado cerca de la superficie. A veces sus dedos rozaban piedra y dejaban marcas de garra. A veces un gruñido le subía por la garganta sin permiso.

—Respira —dijo Kaia.

—Estoy respirando.

—Como humano.

Mateo soltó una risa rota.

—Qué exigente.

El primer grito llegó desde atrás.

Los habían visto.

Nico aceleró.

—Faltan tres minutos.

El oath atacó de nuevo.

Esta vez Kaia cayó de rodillas.

La visión se le llenó de puntos negros. Sintió la sangre moverse mal, como si algo dentro de sus venas intentara recordar a quién pertenecía. Velasco. La palabra no fue sonido. Fue marca.

Mateo volvió por ella.

—No te atrevas —jadeó Kaia.

Él la levantó igual.

El contacto encendió el bond. Piel contra piel, electricidad bajo dolor, el scent de Mateo envolviéndola con una posesividad desesperada. Su wolf respondió, blanca, furiosa, pegando el lomo contra las costillas.

*Nuestro.*

Kaia no sabía si la loba hablaba de Mateo o de la libertad.

Quizá de ambos.

Salieron del túnel al borde del cañón.

El río negro corría abajo, invisible salvo por el sonido. Agua golpeando roca. Profundo. Frío. Una garganta abierta en la montaña.

Nico señaló una cornisa estrecha.

—Por ahí. Baja hasta el viejo puente.

Detrás, los guards aparecieron en la salida del túnel.

El aire cambió con ellos: plata aceitada, cuero mojado, obediencia nerviosa. No eran los peores hombres de Velasco. Eso los hacía más peligrosos. Los peores disfrutaban demasiado y cometían errores. Estos solo cumplían órdenes y tenían miedo de fallar.

El primero levantó la ballesta.

—Enforcer Kaia, por pack law, deténgase.

Kaia casi rió.

Pack law.

Qué palabra tan limpia para una cadena manchada.

Soria no estaba.

Velasco tampoco.

Peor: venía un command antes que ellos.

Kaia lo sintió subir por el oath como veneno con voz.

Deténganse.

No era completo. Velasco estaba lejos, usando la cadena de sangre, no su presencia directa. Pero bastó para que Mateo se paralizara un segundo y para que Nico casi cayera.

Kaia clavó los dedos en la roca.

El bond entre ella y Mateo ardió, una cuerda viva entre dos órdenes contrarias.

Velasco decía detente.

Mateo decía juntos.

Su wolf dijo:

*Salva.*

Los guards levantaron ballestas de plata.

Kaia empujó a Mateo hacia la cornisa.

—Baja.

—Kaia.

—¡Baja!

Una flecha silbó.

Kaia se transformó a medias.

No completo. No había espacio. No había tiempo. Pero las garras salieron, los colmillos cortaron su boca, y su aura blanca estalló lo suficiente para desviar al primer guardia contra la pared del cañón. El segundo disparó.

La plata le atravesó el hombro.

El dolor fue limpio.

Casi fácil comparado con el oath.

Mateo rugió.

El sonido rompió la noche.

—¡No vuelvas! —gritó Kaia.

Nico tiró de él desde la cornisa.

Kaia se lanzó contra el último guardia. Lo golpeó, lo hizo caer, pero el command de Velasco volvió, más fuerte, y el oath le cerró el pecho. Sus piernas dejaron de responder.

La roca bajo su pie se partió.

Por un segundo, todo quedó quieto.

Mateo extendió la mano.

Kaia también.

Sus dedos se rozaron.

El bond explotó en luz dolorosa.

No alcanzó.

Kaia cayó.

El cañón se la tragó con el ruido negro del río.

Mateo gritó su nombre desde arriba, y Sierra Oscura entera pareció responder con aullidos.

Pero debajo del agua, antes de que el mundo se apagara, Kaia sintió una cosa.

La cuerda no se rompió.

1
Celia
excelente novela felicitaciones 😊
Neidis Carey
como pude resistir al ver a su mate asi en esas condiciones
Caren Sanchez
Q corno es " Su scent?
yelit
tienen que acabar con Velásquez y todo su combo de asesinos y secuestradores de niños.
Porque lo que ellos no ven es que una niña de 6 años no tiene poder para decidir si quiere no convertirse en una asesina....
Anya Forger
Exactoooo 👏🏼
Anya Forger
Que lo laven rapidito 👌🏼
Anya Forger
Porqué casi? Ríete fuerteeee, que sea el sonido de la victoria de los "débiles" sobre este tirano hdp
Anya Forger
Pues desde que ya se vieron las marcas ya nada es legal, ahora resulta que lo están viendo y no lo castigan..
Ah pero buenos para exigir A los demás
Anya Forger
Y ahí explicas que es lo que te sucedió, pero ya
Anya Forger
Esooo así actúa una luna 🌗 viendo por la paz momentánea del niño
Anya Forger
Tampoco... respiraba en las celdas y no estabas ahí
Anya Forger
Ay ps... Envenenado, golpeado, mal dormido, poder de recuperación nulo.... ay Kaia hasta pena ajena de enfrentar así a un oponente
Anya Forger
Ahí estaba nena, por si no te acuerdas...
Maria Diosdado Velázquez
Me gustó el final, al principio no le entendía nada por las palabras en inglés poco a poco fuí poniendo atención, la leía dos, tres veces hasta que todo incluía y podía juntar dónde me quedé para entender lo que quiere decir y al final me gustó más porque, todo salió mejor, gracias por la novela, me hizo reír, llorar y sobre todo entender lo que significa a dónde iba la trama😉 felicidades es una gran escritora, pero no ponga letras inglesas en trama española☺️☺️❤️❤️
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Pues que bajo juega el tío, el pagó para que lo golpearan y trozaran sus tendones y no lo dejaran vivo y no fuera alfa por derecho😭😭😭 pero triste realidad porque el ganará y los demás se irán al caño👏👏👏👏👏
Maria Diosdado Velázquez
Sabe escritora, ay palabras que son en inglés y no nos dejan saber a qué se refiere el texto que leemos, adivinamos lo que quiere decir, porque a veces no definimos en qué va la novela por favor en otra novela no ponga palabras inglesas porque la está transcribiendo en español y sale sobrando el inglés, disculpe mi opinión
Neidis Carey: hay palabras que no entiendo y me hace perderle el hilo novela e leído muchas historias de lobo y solo en esta me e sentido enredada sin poder entender todo
total 1 replies
Maria Diosdado Velázquez
Guuuuaauuu, realmente es su mate y ella lo sabe 🤭🤭🤭😭😭😭
Patricia Romero
los primeros capítulos muy dolidos,pero la historia es muy fuerte.te felicito autora
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