NovelToon NovelToon
Bajo La Piel Del Látigo

Bajo La Piel Del Látigo

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Romance
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Fernanda G

Catrina no nació cruel; la forjaron a golpes de desprecio y una traición devastadora de su tío, quien le arrebató las tierras de su padre y su inocencia. Hoy, es "La Generala", la mujer que gobierna el pueblo con puño de hierro y cuyo corazón parece de piedra volcánica.

​La paz armada de su mundo se altera con la llegada de Máximo, un joven heredero acostumbrado a los lujos de la capital y a que el mundo gire a sus pies. Castigado por su abuelo para "hacerse hombre" en la hacienda vecina, Máximo llega con arrogancia, pero se estrella contra la realidad de un pueblo que no le teme a su apellido. El destino los obliga a convivir cuando una amenaza externa pone en riesgo las tierras de ambos. Mientras Máximo descubre que la vida es más que fiestas, Catrina se enfrenta a un dilema: ¿puede el amor de un "niño mimado" sanar las cicatrices de una traición familiar, o terminará él siendo una víctima más de su sed de venganza?

NovelToon tiene autorización de Fernanda G para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 20

​La noche en "El Renacer" se sentía más densa que de costumbre, cargada de una electricidad que no venía de las nubes, sino de los secretos desenterrados. Máximo estaba sentado en el porche, con el teléfono móvil iluminando su rostro cansado. La señal, habitualmente caprichosa, esa noche parecía un hilo de plata que lo conectaba con la capital, con ese mundo de mármol y cristal que ahora sentía como una vida ajena.

​Marcó el número privado de su abuelo. Tras tres tonos, la voz profunda y gélida de Don Vicente Moretti resonó en el auricular.

​—Supuse que tardarías más en llamar, Máximo —dijo el anciano. No hubo saludos, solo la constatación de un hecho.

​—¿Lo sabías, verdad? —Máximo no perdió el tiempo en cortesías. Sus dedos apretaban el aparato con tal fuerza que los nudillos le blanqueaban—. Sabías que Elías falsificó el testamento. Sabías que estaba secando el valle. Sabías que mandarme aquí no era solo para que aprendiera a "limpiar establos".

​Hubo un silencio prolongado al otro lado de la línea, interrumpido solo por el siseo de la estática.

​—Elías siempre fue el brazo armado de nuestras ambiciones, Máximo —respondió Don Vicente con una calma que hizo que a Máximo se le helara la sangre—. Un hombre necesario para el trabajo sucio que mantiene el brillo de nuestro apellido en la ciudad. Pero se volvió descuidado. La codicia lo hizo torpe, y la torpeza es el único pecado que no perdono.

​—Me usaste —susurró Máximo, con una mezcla de rabia y desilusión—. Me mandaste aquí como un peón de sacrificio para ver si Elías todavía era útil o si había que cortarle la cabeza.

​—Te mandé para que vieras la cara del monstruo que te alimenta, muchacho —la voz del abuelo se volvió más áspera—. Querías ser un Moretti, querías el poder. Pues el poder nace de la tierra y de la sangre de gente como Catrina. Si quieres heredar mi imperio, primero tenías que entender sobre qué cimientos está construido. Ahora que lo sabes... ¿qué vas a hacer? ¿Vas a llorar por la justicia o vas a tomar lo que es tuyo?

​Máximo cortó la llamada sin responder. Se quedó mirando la oscuridad, sintiendo el peso de su propia estirpe como una soga al cuello. Su abuelo no lo había castigado por su frivolidad; lo había enviado a una escuela de crueldad para ver si su "nieto de cristal" era capaz de convertirse en un lobo.

​La Oficina de los Muertos

​Impulsado por una urgencia que no le permitió esperar al amanecer, Máximo tomó las llaves del camión viejo y se dirigió al pueblo. Recordaba que Catrina le había mencionado una vieja oficina de registros notariales que su padre y Elías compartían antes de la gran división de las haciendas. Era un edificio de paredes de barro y techos de teja podrida en la calle más olvidada de "Las Cruces".

​El aire dentro del local olía a papel húmedo, a moho y a tiempo detenido. Máximo forzó la cerradura con una palanca de hierro, sintiendo el crujido de la madera como una traición al silencio de la noche. Encendió una linterna y el haz de luz barrió estanterías repletas de carpetas llenas de polvo.

​Rebuscó durante horas. Sus manos, ahora expertas en el trabajo duro, movían los pesados archivadores con una eficiencia que antes no poseía. Buscaba registros de 2011, el año en que el padre de Catrina murió.

​"Nada se borra del todo", se repetía, recordando las lecciones de auditoría de la universidad.

​Finalmente, tras una hilera de carpetas de impuestos atrasados, encontró una caja de seguridad pequeña, empotrada en el fondo de un armario de doble fondo. Estaba cerrada con un sello de lacre que llevaba el emblema de los Moretti, pero el lacre estaba roto y vuelto a sellar toscamente.

​La Huella del Traidor

​Máximo forzó la caja. Dentro no había oro, ni dinero. Solo un sobre manila amarillento con una nota manuscrita en el exterior: "Para uso exclusivo en caso de contingencia - E.M."

​Al abrirlo, las manos le temblaron. No era el testamento original, sino algo mucho más incriminatorio: un duplicado de la hoja de firmas del notario que dio fe del documento, pero con una diferencia vital. En esta copia, la firma del padre de Catrina estaba incompleta, un trazo vacilante que se interrumpía abruptamente. Debajo, pegada con un clip, había una pequeña lámina de acetato con la firma perfecta de Antonio Moretti, usada para proyectar y calcar el trazo sobre el documento oficial.

​Era la prueba de la falsificación. Elías había guardado la "plantilla" y el borrador fallido como una forma de seguro, o quizás por la arrogancia de poseer el trofeo de su engaño. Pero lo más impactante estaba al final del sobre: un recibo de transferencia bancaria por una suma astronómica, emitida desde una cuenta puente en las Islas Caimán, con destino al notario fallecido.

​El emisor de la transferencia no era Elías. Era una de las empresas holding de su abuelo, Don Vicente.

​El Precio de la Verdad

​Máximo sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Elías no había actuado solo. Su abuelo había financiado el robo de las tierras de Catrina para consolidar el poder de la familia en la región. El castigo de mandarlo al pueblo era una prueba final: si Máximo encontraba el documento, ¿se lo entregaría a Catrina por amor y justicia, o lo usaría para chantajear a Elías y asegurar su lugar como el heredero predilecto de Don Vicente?

​Salió de la oficina justo cuando el primer rayo de sol teñía el horizonte de un rojo sangriento. Se guardó el sobre bajo la camisa, sintiendo que el papel quemaba contra su piel.

​Caminó hacia el camión, pero se detuvo al ver una silueta recortada contra la luz del alba. Era Catrina. Lo había seguido. Estaba apoyada en su caballo, con el rostro serio y los ojos llenos de una muda esperanza.

​—¿Encontraste algo? —preguntó ella, con la voz apenas audible.

​Máximo la miró. Vio las cicatrices en sus manos, la dureza de su mirada que escondía tanto dolor, y recordó la promesa que le hizo bajo la luna. Sabía que si le entregaba ese sobre, el imperio de su propia familia se tambalearía. Sería un traidor para su abuelo, pero sería un hombre frente a ella.

​—Lo encontré, Catrina —dijo él, sacando el sobre—. Encontré la soga con la que vamos a colgar a Elías.

​Sus miradas se cruzaron en un pacto que ya no necesitaba palabras. El secreto del abuelo estaba en sus manos, y con él, el poder de destruir un imperio o de sanar una tierra herida. Máximo había dejado de ser el heredero de cristal; ahora era el dueño de una verdad que cambiaría el destino de todos en el valle.

1
valeska garay campos
se lee interesante 🤔👀
Silvia Chena
ES BUENÍSIMA LA NOVELA
Lobelia ❣️
👍👏
Silvia Chena
Algún problema va a traer, esa mina
Lobelia ❣️
muy bueno 👍👍
Lobelia ❣️
☺️👍👍🥰
Lobelia ❣️
me gusta sigues 👍👍
Celina Espinoza
gracias por compartir tu historia 🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play