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¡Bésenlas Y Mátenlas!

¡Bésenlas Y Mátenlas!

Status: En proceso
Genre:Salvando al mundo / Mujer poderosa / Aventura / Acción
Popularitas:647
Nilai: 5
nombre de autor: Edgar Romero

Una élite de valientes mujeres soldados deberá enfrentar al crimen organizado que intentará matarlas para evitar ser descubiertos. Todo iniciará cuando una capitana del ejército es asesinada de un certero balazo disparado por un francotirador y el misterioso crimen destapa una poderosa mafia que intenta robar las ojivas nucleares que se almacenan en el cuartel, según descubre una chica policía designaba a resolver el extraño homicidio. Ella descubrirá además que esa despiadada mafia involucra a los altos mandos militares quienes a su vez, están vinculados sentimentalmente, entre ellos, complicando aún más las investigaciones. La mujer policía deberá desarticular la mafia y salvar el honor de la división blindada femenina "Las lobas" que maneja los poderosos tanques del ejército. Ellas se verán implicadas en el robo de las ojivas nucleares y de otras armas que son sustraídas sistemáticamente de los hangares militares. Paralelamente la mujer policía deberá definir su vida sentimental, pues su novio es un tipo muy violento, metido siempre en problemas extremadamente celoso y prepotente, y entre otros hombres que la pretenden. Traición, venganza, acción, suspenso, mucho amor, humor y romance se barajan en ésta emocionante historia, "Crimen en el ejército" que atrapará al lector de principio a fin.

NovelToon tiene autorización de Edgar Romero para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

  De regreso a la comandancia, le pedí a Nancy los archivos vinculados a la división blindada del ejército.  Un minuto después tenía toda la información al respecto en mi ordenador. -No sabría qué hacer sin usted,  teniente-, me reí satisfecha de la eficiencia de i secretaria y adjunta. Hood únicamente asintió con una larga risita coqueta dibujada en sus labios.

    La mujer esa que me abordó en el mercado tenía razón. Habían ocurrido otros seis decesos muy extraños en la división blindada. Una chica fue encontrada sin vida en su litera, al parecer asfixiada, otra murió por sobredosis, una soldado se ahogó entrenando en un río, una más falleció sofocada en los baños de vapor, una sargento fue arrollada por un blindado, muriendo en forma atroz, y una oficial murió de manera repentina cumpliendo las exigentes prácticas físicas de su pelotón.

   Lo más sintomático era que las seis mujeres pertenecían a la unidad de "Las lobas".

   -O ese pelotón está signado con la muerte o esas muchachas tienen mucha mala suerte-, me mecí en mi silla golpeando las tablas de mi pupitre con un lápiz. Todos esos decesos eran sospechosos y lo más raro es que no se ahondaron en las investigaciones. Cada deceso de las desafortunadas muchachas fue sellado con el clásico "caso cerrado".

   -Nancy, quiero registros de nombres de las chicas fallecidas-, le pedí a la teniente. De nuevo, casi al instante, mi ordenador campaneaba con la carpeta que me envió Hood.

   Las chicas muertas eran buenas oficiales, destacaban  al comando de sus tanques y blindados, eran excelentes artilleras y premiadas por su brillante disciplina táctica en diferentes misiones en África, Europa y Sudamérica, en resumidas cuentas eran eficientes soldadas. Habían recibido distinciones y estaban en el cuadro de honor de la división blindada. Ninguna de ellas presentaba dolencias ni afecciones y sus muertes simplemente  fueron repentinas y en condiciones adversas.

    Pensé entonces en lo que me había dicho la  chica en el mercado de que había tráfico de armas dentro del ejército y que "gente muy mala" estaba enquistada en la división blindada.

    -¿Todas estas chicas muertas estaban involucradas en el ilícito o descubrieron el contrabando de armas?-, me pregunté nuevamente, con mi naricita arrugada, ahora más desconcertada que al principio.

    El caso de la capitana Marcus seguía complicándose día a día.

****

  Douglas no solo estaba obsesionado en casarse conmigo sino que también era muy celoso y explosivo, y a veces se tornaba demasiado violento con quienes me miraban o intentaban hablarme o me sonreían.  Él siempre fue impetuoso conmigo y me acaparaba cuando íbamos a reuniones sociales, fiestas o a bailar a alguna discoteca. No dejaba que nadie se me acerque, montaba en cólera si alguien me saludaba y por supuesto refunfuñaba y daba bufidos si alguien me invitaba a bailar.

    Douglas ya le había pegado a un sujeto que osó, justamente, en invitarme a bailar en una disco.  -¿Me permite ésta pieza, señorita?-, se acercó el pobre tipo muy galán, cuando me vio sola, pensando que yo no había venido acompañada. Douglas estaba pidiendo cerveza en la barra y se percató desde lejos, el atrevimiento de ese sujeto riéndome bastante coqueto.

   -Estoy acompañada, caballero-, le dije haciéndole una venia y agradeciéndole el gesto.

   -Oh, era de suponer, hermosa dama, mil perdones-, aceptó e tipo y cuando se iba derrotado y humillado, fue que lo embistió Douglas y ¡pum! ¡pum! ¡pum! le dio tres puñetazos sin más ni más, derrumbándolo al suelo cubierto en sangre.

   -¡¡¡¿Qué demonios haz hecho?!!!! ¡¡¡Eres un bruto!!!-, me enfurecí y azorada, sintiéndome morir, me fui corriendo de la discoteca, en medio del tumulto y el caos que originó la pelea.

   Douglas me pidió disculpas. -Pensé que ese sujeto te afanaba-, reconoció mi enamorado, encharcando sus ojos de lágrimas. Felizmente el tipo no presentó denuncia sin embargo yo estaba furiosa e indignada porque Douglas se había comportado como un cavernícola en al discoteca.

    -Yo no soy tu propiedad, tan solo soy tu enamorada-, le aclaré yo, enfadada. Al final acepté sus disculpas después que Douglas me rogó tanto, sin embargo los incidentes continuaron.  Dou echaba humo de las narices si alguien me saludaba con un beso en la mejilla, me estrechaba la diestra o reía al verme. -No me gusta que seas tan coqueta, mujer-, me reclamaba, además, él  bastante fastidiado cuando respondía a la gentiliza de los hombres.

   Lo que no entendía Douglas es que yo no era coqueta, sino diplomática. No derrochaba risitas ni hacía ojitos a nadie sin embargo Dou veía siempre fantasmas en mi comportamiento y estaba seguro de que yo era asediada por los hombres de la comandancia o en el mercado o en la calle o en el parque o donde sea.

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Anabella González
A donde parar esto, cuanta gente implicada, y cuantas muertes mas😭😭😭😭😭😭
Anabella González
Quiero mas por favor mientras mas leo mas quiero llegar a la razon de cada homicidio
Anabella González
y ahora que, tantas muertes, muy conveniente para los que estan detras del telon
Anabella González
Ciertamente porque alguien desea dwjar un trabajo administrativo por algo mas fisico
Anabella González
se siente muy feo que 💩 es la vida pero bueno esto es una novela
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