NovelToon NovelToon
Solo Un Sorbo

Solo Un Sorbo

Status: En proceso
Genre:CEO / Yaoi
Popularitas:891
Nilai: 5
nombre de autor: Lukas el fantasma rojo

trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos

NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las palabras que nunca dijiste en voz alta

El recibo había quedado guardado otra vez dentro del sobre, como si ambos hubieran entendido sin necesidad de decirlo que había cosas que era mejor tratar con cuidado.

Pero la calma no duró demasiado.

Porque Lukas todavía no había terminado de buscar.

Dimitri lo sabía.

Y eso, en su experiencia, nunca era buena señal.

—Ya hemos revisado suficiente por hoy —dijo Dimitri mientras salían de la sala de almacenamiento.

—No.

—Lukas.

—No.

—Eso no es una conversación.

—Es una decisión.

Dimitri lo miró de reojo.

—Empiezo a pensar que te gusta torturarme emocionalmente.

—Solo contigo.

—Qué alivio.

Lukas sonrió mientras caminaban por el pasillo.

Pero su mente seguía claramente en otra parte.

En el sobre.

En el recibo.

En todo lo que Dimitri había guardado sin decirle nunca.

Y eso solo podía significar una cosa.

Había más.

Mucho más.

---

Más tarde esa noche, Dimitri estaba en la oficina de la mansión revisando documentos cuando escuchó pasos detrás de él.

Demasiado silenciosos para ser un empleado.

Demasiado confiados para ser un intruso.

Demasiado Lukas.

—No tienes derecho a entrar sin anunciarte —murmuró sin levantar la vista.

—Sí tengo.

—No.

—Sí.

Dimitri suspiró.

—Eso no es cómo funciona la propiedad privada.

—En esta casa sí.

—Eso es preocupante.

Lukas se acercó lentamente.

No traía el álbum.

No traía el sobre.

Pero traía una expresión peligrosa.

Curiosa.

—¿Qué encontraste ahora? —preguntó Dimitri sin mirarlo.

—Nada.

—Mentira.

—Todavía.

Dimitri dejó el documento sobre el escritorio.

Ahora sí lo miró.

—Eso es peor.

Lukas sonrió.

—Tengo una teoría.

—No quiero oírla.

—Demasiado tarde.

—Lukas.

—Creo que escribiste tu propuesta de matrimonio más de una vez.

Silencio.

Dimitri parpadeó.

Una vez.

—Eso es una teoría muy específica.

—Gracias.

—Y completamente incorrecta.

—Entonces no te importará que siga buscando.

Dimitri se quedó inmóvil.

—Lukas.

—¿Mm?

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

Lukas ya estaba caminando hacia otra de las cajas.

Dimitri lo siguió inmediatamente.

—No vas a encontrar nada.

—Eso suena a reto.

—No es un reto.

—Definitivamente lo es.

Lukas abrió otra caja.

Papeles antiguos.

Archivos.

Notas.

Cartas.

Dimitri se quedó de brazos cruzados detrás de él.

Observando.

Esperando.

Convencido de que no había nada.

Hasta que Lukas se detuvo.

—Ajá.

Dimitri sintió algo muy específico.

Pánico leve.

—¿Qué es eso?

preguntó con demasiada calma.

Lukas sacó una libreta.

Pequeña.

Negra.

Gastada en los bordes.

Dimitri la reconoció inmediatamente.

Y por primera vez en toda la noche…

No dijo nada.

—Oh, esto es interesante —murmuró Lukas.

—No lo abras.

—Siempre empiezas así.

—Porque siempre funciona.

Lukas abrió la libreta.

Silencio.

Completamente diferente al anterior.

Porque esto no era un recibo.

No era un objeto administrativo.

Era algo mucho más personal.

Lukas pasó la primera página.

Y leyó en voz baja:

—“Versión uno…”

Dimitri cerró los ojos.

—No.

—“Si estás escuchando esto, significa que he decidido que…”

—Lukas.

—“Probablemente voy a arruinar esto…”

—Dimitri.

—“Pero necesito decirlo de todos modos…”

Lukas levantó la mirada lentamente.

—¿Es… tu discurso?

Silencio.

Dimitri se frotó el puente de la nariz.

—No.

—Sí lo es.

—No es el final.

—Dimitri.

—Es un borrador.

—Es una libreta entera.

—Son notas.

—Son varias páginas.

Dimitri dejó escapar un suspiro largo.

Derrotado.

—No es importante.

—Esto es importantísimo.

Lukas siguió pasando páginas.

Y cada una era peor… o mejor, dependiendo de cómo se mirara.

—“Versión dos: menos emocional, más controlada.”

—“Versión tres: intentar no sonar desesperado.”

—“Versión cuatro: no fallar esta vez.”

Lukas lo miró lentamente.

—¿Cuántas versiones hiciste?

Dimitri no respondió.

Eso fue respuesta suficiente.

Lukas siguió leyendo.

—“No estoy seguro de merecerlo.”

Silencio.

—“Pero si hay una posibilidad de que digas que sí…”

La voz de Lukas bajó un poco.

—“Voy a intentarlo.”

La habitación quedó completamente en silencio.

Dimitri estaba de pie, mirando hacia otro lado.

Como si aquello no le perteneciera.

Pero sí le pertenecía.

Cada palabra.

Cada duda.

Cada intento.

Lukas cerró la libreta lentamente.

Y la sostuvo con cuidado.

—Dimitri…

—No lo digas.

—¿Por qué nunca me enseñaste esto?

Silencio.

Dimitri finalmente lo miró.

Y su expresión ya no era de incomodidad.

Era más simple.

Más honesta.

—Porque no quería que vieras cuánto podía dudar.

Lukas bajó la mirada un segundo.

Y luego volvió a mirarlo.

—Yo ya sabía que dudabas.

—No así.

—¿Y cómo?

Dimitri dudó.

Luego respondió:

—No como alguien que escribe cinco versiones de una misma frase porque tiene miedo de perderte.

Silencio.

Lukas apretó la libreta entre sus manos.

—Dimitri…

—Lukas.

—Eso no es debilidad.

El empresario soltó una risa breve.

Sin humor.

—Para mí lo era.

Lukas dio un paso hacia él.

—Escúchame.

Dimitri no se movió.

—Si hubieras llegado con una sola frase perfecta…

me habría asustado más.

Silencio.

Dimitri lo miró.

—¿Por qué?

Lukas sonrió suavemente.

—Porque significaría que no te importaba tanto como para temblar un poco.

Eso lo detuvo.

Completamente.

Porque Dimitri entendió algo en ese momento.

Algo simple.

Pero importante.

Lukas no quería una versión perfecta de él.

Nunca la había querido.

Solo lo quería a él.

Con dudas.

Con miedo.

Con todo.

Lukas levantó la libreta un poco.

—¿Puedo quedármela?

Dimitri frunció el ceño.

—No.

—¿Por qué no?

—Porque es humillante.

—Es adorable.

—Es humillante.

—Es humano.

Silencio.

Dimitri lo miró durante unos segundos.

Y luego suspiró.

—Guárdala.

Lukas sonrió inmediatamente.

—Sabía que ganarías.

—No he ganado nada.

—Has perdido la libreta.

—Eso no es una victoria.

—Para mí sí.

Dimitri lo miró con resignación.

Y luego, casi sin querer, sonrió.

Porque en el fondo…

ya no le importaba perder esas cosas.

No cuando la persona que las encontraba era Lukas.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play