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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 19

Lía 

La familia de mi esposo, aunque no perfecta, se mostraba más funcional que la mía. No es que la mía no lo fuera, pero a veces las cosas parecían desbordarse por pequeños detalles, como si la tensión subyacente estuviera siempre al borde de salir a flote. Sin embargo, el ambiente aquí se sentía distinto, tranquilo, casi idílico.

Luego de una breve charla, cada quien se retiró a su habitación asignada. Los hermanos de Harold ya tenían las suyas, así que yo iría a la de él. Cuando entré, me encontré con una cama inmensa, vestida con sábanas y cojines de un blanco impecable, que parecían reflejar la luz suave que entraba por las ventanas. Sobre la cama, una manta que parecía tejida a mano daba un toque de calidez hogareña.

—La abuela a veces se distrae haciendo cobijas, entonces la tomamos para la cabaña —dijo Harold, con una sonrisa cálida que hacía juego con sus ojos verdes. No pude evitar devolverle el gesto.

—Es hermosa. Se nota que en tu familia tienen un gran gusto por los detalles y la arquitectura. Esta cabaña es impresionante.

—Mi abuelo lo comenzó por esa misma razón. Querió crear algo que reflejara las cosas maravillosas que podía imaginar —comentó, mirando a su alrededor con un toque de nostalgia en su voz. Yo asentí, dejando que mi mirada recorriera cada rincón, intentando absorber la historia que esas paredes parecían contar.

El día aún era joven y, tras cambiarnos por ropa cómoda, decidimos comer algo antes de hacer cualquier otra cosa. Harold, como si volviera a ser un niño, salió corriendo con sus hermanos hacia el lago que se extendía frente a la cabaña. Era fascinante cómo, a pesar de su edad y madurez, frente a su familia, su esencia tierna y juguetona se hacía evidente.

Mientras me quedaba en la entrada observando ese paisaje que parecía sacado de un sueño, la madre de Harold se acercó y tomó asiento junto a mí. Su presencia era serena pero inquisitiva, como si intentara conocerme más allá de las palabras.

—Mi hijo me dijo que tenías un trabajo pendiente —comentó con una sonrisa leve.

Asentí, tratando de no parecer demasiado tensa.

—Sí, señora. Pero me parecía una falta de respeto estar aquí, conociendo a personas nuevas, y dedicarme al trabajo en lugar de compartir. Afortunadamente, adelanté lo suficiente por las noches, y lo que quedaba era manejable. Además, las fotos que tomé ayer no las necesitan hasta dentro de una semana. Estoy a tiempo.

—Qué responsable eres —dijo, asintiendo con aprobación. Su elogio era sincero, pero también sentía que estaba evaluándome. Respondí con una sonrisa modesta.

—¿Siempre has sido así? —intervino la abuela de Harold, que había aparecido sin que me diera cuenta y ahora se acomodaba en una mecedora cercana.

—¿Responsable? —pregunté, un poco dudosa. La anciana asintió, y me vi obligada a reflexionar por un momento antes de responder—. Supongo que sí. Siempre he tratado de serlo en todo lo que hago. Creo que por eso logré venir al país.

La abuela inclinó la cabeza, interesada.

—Es verdad, eres muy joven. ¿Cómo lo lograste?

—Desde pequeña me apasionó la fotografía. Participé en concursos, gané algunos premios y logré ahorrar. Al principio, todo fue para mejorar mi equipo. Después, seguí ahorrando y ayudando a mi familia. Cuando cumplí 18, me di cuenta de que, por mucho que trabajara, no llegaría tan lejos en mi país. Fue entonces cuando decidí probar suerte fuera.

—¿Y elegiste España? —preguntó la madre de Harold.

—Sí. Me defiendo con los idiomas, pero el español es mi fuerte. Al llegar, empecé con trabajos pequeños, como hacía en Colombia. Poco a poco, gané clientes y conseguí alquilar un apartamento pequeño. Antes de darme cuenta, ya tenía una base de clientes que me permitía mantenerme. Con el tiempo, pude abrir mi propio espacio.

La abuela sonrió con admiración.

—¿Y haces todo sola?

—A veces siento que no puedo con todo, pero cuando es necesario, contrato personas por proyecto. Si es algo muy importante, prefiero hacerlo yo misma.

Un silencio cómodo cayó entre nosotras hasta que la madre de Harold rompió el momento con una pregunta inesperada.

—¿Por qué quieres ser madre?

Me quedé helada por un segundo. No esperaba esa pregunta, y mucho menos de alguien que acababa de conocer. Vi cómo su mirada se suavizaba, como si intentara aclarar que no era un juicio, sino pura curiosidad.

—Mi madre era ama de casa —empecé, tomando aire—. Tengo un hermano mayor que es brillante, casi perfecto. Consiguió becas, ahora está comprometido. Yo, en cambio, siempre fui vista con ojos críticos. Tal vez mi mamá se veía reflejada en mí y cometía errores, como yo también los he cometido. No quiero ser esa clase de madre. Quiero una familia porque siento que eso me hará sentir completa, como si hubiera hecho algo verdaderamente bien en la vida.

—¿Y por qué crees que no lo haces ya? —preguntó la abuela con dulzura.

Me encogí de hombros, mirando a los hermanos Veneti al fondo. Estaban serios, como si discutieran algo importante. Luego, de repente, se lanzaron al agua riendo y nadando como si fueran niños otra vez.

—A veces prefiero no pensarlo mucho. Solo necesito ser capaz de sostenerme y, cuando llegue el momento, ser una buena madre.

De reojo, noté cómo la esposa del hermano menor de Harold se sentaba cerca. Su vientre redondeado delataba al menos siete meses de embarazo. Hice un esfuerzo por iniciar una conversación amable.

—¿Y tú, qué haces? —le pregunté con una sonrisa.

Ella me lanzó una mirada extraña que no supe interpretar.

—Soy mesera —dijo con tono seco. De reojo, vi la expresión de la abuela, quien no pudo ocultar su desagrado. Me di cuenta de que tal vez no había sido la mejor idea.

—Oh, ¿y cómo conociste a Lucas? —pregunté con curiosidad, intentando encontrar un punto en común que suavizara la conversación. Le ofrecí una sonrisa cálida, pero la respuesta que obtuve no era lo que esperaba.

—Yo... Lo conocí por una noche de tragos, una cosa llevó a la otra, y mírame aquí —dijo mientras se acariciaba el vientre con una mezcla de resignación y nostalgia. Su mirada parecía perdida en algún recuerdo que no compartió, y yo no supe cómo responder de inmediato.

La abuela de Harold, que seguía observando todo desde su mecedora, dejó escapar un leve suspiro apenas audible. Sus ojos, llenos de experiencia, se clavaron por un momento en la joven, como si quisiera decir algo, pero se lo guardara. Yo, por mi parte, decidí cambiar el tema para aliviar la tensión que empezaba a formarse en el aire.

—Bueno, a veces las historias comienzan de formas inesperadas —dije con voz suave, intentando transmitir apoyo.

Ella me miró de reojo y esbozó una sonrisa, aunque parecía forzada. Había algo en su expresión que no terminaba de encajar, una mezcla de incomodidad y algo más que no lograba descifrar. Mientras tanto, la abuela continuaba balanceándose lentamente, como si estuviera midiendo cada palabra antes de hablar.

—Es cierto —dijo la abuela finalmente—, lo importante no es cómo empieza una historia, sino cómo decides escribir el resto de las páginas.

Sus palabras flotaron en el aire, resonando más de lo que esperaba. La sabiduría en su voz, aunque sencilla, tenía una fuerza que parecía capaz de penetrar las capas más densas de cualquier corazón. Por un momento, nadie respondió, como si todos estuvieran atrapados en la magia de esa frase. La joven simplemente asintió, su rostro reflejando una mezcla de incomodidad y algo que no terminaba de descifrar.

La calma de ese instante se rompió de golpe cuando los chicos comenzaron a regresar del lago. Voces alegres y pasos acelerados inundaron la casa. Me giré hacia la entrada, donde apareció Harold, sin camisa y empapado, su piel brillando bajo la luz tenue que entraba por las ventanas. Fue como si todo mi cuerpo recibiera una descarga eléctrica al verlo. Mi corazón dio un salto y, sin poder evitarlo, tuve que parpadear varias veces, como si mi cerebro intentara procesar lo que mis ojos estaban viendo.

¿Eran estas sensaciones normales? ¿O eran las hormonas del embarazo jugando con mi cabeza? Había algo en su sonrisa—esa sonrisa dirigida únicamente a mí—que hizo que mi piel se erizara. No era solo atracción; era algo más profundo, más visceral. Me estaba sonriendo a mí, y en ese momento, sentí que todo lo demás desaparecía.

Pero no todo desapareció. Desde el rabillo del ojo, noté algo que congeló el calor en mi pecho. La mujer del hermano menor de Harold estaba observándolo también. Pero no era una mirada cualquiera; había algo en sus ojos que me incomodó profundamente. Era una especie de anhelo, un deseo apenas disimulado. Mi cuerpo se tensó instintivamente, y un extraño malestar comenzó a crecer en mi interior. ¿Por qué lo estaba mirando así?

Entonces, al girar un poco más mi cabeza, me encontré con el hermano menor de Harold, quien también la observaba. Su expresión no era de admiración, sino de algo mucho más oscuro. Había celos en su mirada, mezclados con una pizca de resentimiento que no supe cómo interpretar.

Todo esto sucedió en apenas unos segundos, pero cada detalle quedó grabado en mi mente con una nitidez casi dolorosa. No podía entender la dinámica que había entre ellos, pero algo estaba claro: había tensiones ocultas, y yo acababa de tropezar con ellas sin quererlo. Sentí una punzada de territorialidad, recorrerme, una necesidad repentina de marcar mi lugar junto a Harold, aunque fuera solo para recordarle al mundo, y a mí misma, que él era mío.

Harold, ajeno a la tormenta que se desataba a mi alrededor, se acercó y dejó un suave beso en mi frente antes de sentarse a mi lado. Ese simple gesto, tan natural en él, pareció disipar momentáneamente la incomodidad que me había invadido. Pero aún podía sentir la mirada de esa mujer y el peso de los ojos de su pareja. Algo me decía que esto no había terminado, que había algo más bajo la superficie, algo que eventualmente saldría a la luz.

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mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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