Natalia Serrano ha estado casada con Damián Santillán durante tres años. Un matrimonio construido por medio de un contrato con su familia y aunque durante ese tiempo, ella creyó que Damián podría llegar a amarla, estaba equivocada.
Con el regreso de Jimena, el primer amor de Damián, este solo muestra preferencias hacia ella sin importarle el dolor que causa en Natalia. Pero, justo cuando Natalia decide que ya no puede más y decide darle su libertad, Damián se niega a dejarla a ir, pero, aun así, no le da su lugar, sigue siendo frío, hiriente y le da el favoritismo a Jimena. ¿Qué es lo que realmente quiere Damián de ella?, ¿Por qué seguirla atando a un matrimonio que la hace sufrir?
NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 19
Capitulo 19
Valle de Bravo olía a pino, tierra mojada y descanso ajeno.
La casa que Adrián rento tenia vista al lago. Vale llego con una hielera, tres sombreros absurdos y la misión personal de hacerme reír aunque fuera a la fuerza.
--Hoy nadie habla de esposos fallidos --decreto.
Adrián levanto la mano.
--¿Puedo hablar de abogados?
--Solo si traen divorcios express.
Santiago llego al atardecer, todavía con camisa de hospital bajo el suéter. Me reviso la garganta porque según el seguía oyéndome ronca.
--Estoy bien.
--Esa frase en ti significa "por favor, no investigues".
--Que pesado eres.
--Es mi encanto.
Vale nos miro con una ceja levantada.
--Doctor, no se ponga coqueto con mi paciente favorita.
Santiago se rio.
Yo también.
No fue una carcajada. Fue algo mas pequeño. Pero Vale lo noto y sonrió como si hubiera ganado una batalla.
En la noche hicimos una fogata. Adrián conto historias vergonzosas de mi infancia que no recordaba porque yo casi no había convivido con los Herrera. Cada anécdota era una pieza de una vida que me habían negado.
--Tu mamá era igual de terca --dijo él.
Me quede quieta.
--¿La recuerdas?
--Claro. Mi tía Elena era la única que podía regañar a mi papá y salir viva.
Sonreí con los ojos ardiendo.
--Patricia dice que era débil.
Adrián escupió al fuego.
--Patricia no reconocería una mujer fuerte ni aunque le rompiera un florero en la cara.
Vale alzo su vaso.
--Por Elena Herrera.
--Por Elena --dijo Santiago.
Yo tarde un segundo.
Luego levante el mío.
--Por mamá.
El teléfono vibro.
Damián.
No conteste.
Volvió a llamar.
Lo puse boca abajo.
Adrián no dijo nada. Vale tampoco. Santiago solo me acerco una manta.
Esa fue la diferencia.
Nadie me exigió explicar mi silencio.
A medianoche, subí a la habitación. Abrí la ventana. El lago parecía una mancha oscura bajo la luna.
Detrás de mi, la puerta sonó.
--Soy yo --dijo Vale.
--Pasa.
Entro con cara de pocos amigos.
--Damián esta abajo.
El cuerpo se me enfrió.
--¿Aquí?
--Si. Y Adrián esta a dos segundos de aventarlo al lago.
Baje con la bata sobre los hombros.
Damián estaba en la entrada, empapado por la llovizna. Adrián le bloqueaba el paso.
--No es buen momento --decía mi primo.
--Necesito hablar con mi esposa.
--Tu esposa esta descansando.
--Natalia --dijo Damián al verme.
Todos voltearon.
Yo me quede en el ultimo escalón.
--¿Qué haces aquí?
--No contestabas.
--Eso era una respuesta.
Le dolió. Lo vi.
--Tenemos que hablar.
--No a medianoche.
--Entonces dime cuando. Porque te vas, apagas el teléfono, te rodeas de gente que me odia y esperas que yo me quede tranquilo.
Vale soltó una risa.
--Ay, pobrecito.
Damián la ignoro.
--Natalia, baja.
No me moví.
--No me des ordenes en casa de mi familia.
Adrián sonrió.
Damián lo miro con odio.
--¿Familia? Que conveniente.
--Ya basta --dije.
--No. Quiero saber que lugar ocupa el doctor también.
Santiago, desde la sala, levanto una ceja.
--Generalmente ocupo el lugar de medico.
Vale casi se ríe.
Yo no.
--Damián, vuelve a la ciudad.
--Vienes conmigo.
--No.
--Sigues siendo mi esposa.
Baje dos escalones.
--Y tú sigues siendo el hombre que me dijo que estaba cansado de mi.
El se quedo sin voz.
Adrián lo miro, ahora si con furia limpia.
--¿Le dijiste eso?
Damián no respondió.
--Vete --dije.
--Natalia...
--Vete antes de que deje que mi primo haga lo que quiere hacer.
Por un segundo pensé que iba a negarse.
Pero miro mi cara, luego a Adrián, luego a Vale.
Entendió que esa noche no había nadie de su lado.
Se fue bajo la lluvia.
Yo subí sin llorar.
Eso, mas que cualquier cosa, me asusto.