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El padre de mi hijo es mi abogado de divorcio.

El padre de mi hijo es mi abogado de divorcio.

Status: En proceso
Genre:Divorcio / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:625.7k
Nilai: 4.8
nombre de autor: yana_vern

En su cuarto aniversario de bodas, el esposo de Flora González, Marcelo Santos, le pide el divorcio, ya que su primer amor, Camila, ha regresado a la ciudad y él desea volver a su lado para cuidarla.

Flora no grita, no se altera y decide aceptar el divorcio, pero Marcelo le asegura que su hijo se quedará con él hasta que el niño resulta positivo en leucemia y Marcelo no muestre interés en su salud, ya que, después de todo, no es su hijo biológico y es un niño nacido por una fecundación in vitro.

Ahora Flora debe lidiar con su divorcio, la enfermedad de su hijo y la búsqueda de un empleo. Pero su salvación llega más pronto de lo que imagina cuando Alejandro Fernández aparece ante ella, asegurando que Benjamín, su pequeño hijo, lleva la sangre de los Fernández y, por eso, él estará dispuesto a proteger a ese niño, el último recuerdo de su hermano Leonardo.

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Capítulo 19

No podía creer la violencia que se desató frente a mis ojos. Augusto, el padre de Marcelo, no respetó nada: ni mi abrazo protector sobre Benjamín, ni la presencia del personal médico, ni la delicadeza que merecía un niño enfermo. Con un furor que parecía ciego, me abofeteó sin piedad. Intenté proteger la cabeza de mi hijo, sujetándolo con fuerza contra mi pecho, mientras la mano de Augusto me golpeaba a mí. Sentí un dolor punzante, pero también una indignación que se mezclaba con tristeza; en pocos días, he sido abofeteada por mi propio padre y ahora por el de mi marido.

El grito del golpe resonó en la habitación. Los médicos entraron corriendo, alarmados. Mi respiración era entrecortada, el corazón latiendo con fuerza mientras sostenía a Benjamín, asegurándome de que no le pasara nada. Sin titubear, marqué el número de la policía: si alguien debía rendir cuentas, era este hombre que se creía con derecho sobre mi hijo.

---¡Aló! Necesito asistencia inmediata en la sala de pediatría\, hay violencia familiar... ---mi voz temblaba\, pero era firme.

Marcelo intentó intervenir; se abalanzó para arrebatarme el teléfono.

---¡Flora\, basta! ---gritó\, intentando calmar la situación---. No hace falta que llames a la policía...

---¡Aléjate! ---respondí con toda la autoridad que pude reunir---. Nadie toca mi teléfono mientras protejo a mi hijo.

Los médicos intervinieron, bloqueando a Marcelo, y la escena se volvió un caos absoluto. Augusto, furioso, respiraba agitadamente, sin aceptar que su autoridad había sido desafiada. Martina, a un lado, observaba con incredulidad, incapaz de entender por qué la mujer que siempre había considerado "débil" estaba enfrentando a toda su familia con semejante firmeza.

Respiré hondo, apoyando a Benjamín contra mi pecho, y decidí que ya no había más secretos que ocultar. Miré a Augusto con toda la calma que pude fingir, consciente de que las palabras iban a ser más devastadoras que cualquier golpe.

---Escúcheme bien\, Augusto ---dije\, midiendo cada sílaba---. Su hijo... no tiene capacidad de engendrar. ¿Acaso no lo sabía? Este niño nació por medio de un tratamiento de fertilización asistida\, con donación de esperma. No tiene ningún vínculo biológico con ustedes.

El silencio fue inmediato, absoluto. Era como si la habitación entera contuviera la respiración. Marcelo palideció, sus ojos abiertos reflejaban la incredulidad, la dignidad hecha pedazos. Martina lo miró, confundida y sorprendida, mientras procesaba la revelación.

Augusto se quedó paralizado. Sus ojos temblaban, intentando negarlo, buscando una explicación imposible. Repetía las palabras como si fueran un hechizo que pudiera revertir la realidad:

---No... no... eso no puede ser...

Pero sí, podía ser. El golpe de la verdad fue devastador, y su cuerpo no soportó la presión emocional. Se desplomó sobre el suelo, convulsionando levemente. El corazón le fallaba ante la noticia de que no tendría nieto biológico, y la tensión acumulada de años de orgullo y control explotó en un instante.

Los médicos se abalanzaron para iniciar la reanimación. Marcelo y Martina se lanzaron detrás de la camilla, desesperados, tratando de acompañar el traslado a urgencias mientras los profesionales trabajaban a toda velocidad. La escena era dantesca: gritos, órdenes médicas, caos y lágrimas mezcladas.

Cuando llegó la policía, expliqué brevemente la situación: violencia, conflicto familiar y emergencia médica. Una vez entendida la gravedad, decidí retirar la denuncia; ya no era necesario que la justicia interviniera. Lo importante era que Benjamín estaba a salvo y que la verdad había salido a la luz. La sala volvió a la calma, aunque todavía cargada de tensión, con mi hijo dormido en mis brazos y yo respirando con dificultad.

Mientras tanto, Marcelo estaba al borde del colapso. Su padre en cuidados intensivos, su madre avergonzada por la verdad sobre la paternidad de Benjamín, el escándalo familiar y su propio divorcio inminente: todo convergía para aplastarlo. Cada pensamiento que tenía parecía desmoronarse bajo el peso de la humillación.

Como si no fuera suficiente, los mensajes de Camila no dejaban de llegar, recordándole insistentemente el millón de pesos y la cita para firmar el divorcio al día siguiente. Cada notificación era un recordatorio más de su propia incompetencia y de su falta de control sobre la situación. Marcelo, agotado, ni siquiera podía levantar el teléfono. La presión era insoportable; la combinación de familia, dinero y secretos lo tenía al límite.

Yo, en cambio, sostenía a mi hijo, observando cómo dormía plácidamente, ajeno a la tormenta que acababa de estallar. Sentí un alivio profundo: aunque la batalla había sido brutal, la victoria moral y la protección de Benjamín eran absolutas. Ninguna bofetada, ninguna amenaza, ninguna mentira podía arrebatarme eso.

Miré a Marcelo desde la distancia: sus ojos reflejaban desesperación, miedo y vergüenza. La situación había cambiado de manera irrevocable. No había vuelta atrás. Esta vez, había terminado de verdad con la impunidad de su familia.

---Benjamín ---susurré\, acariciando su cabello---\, mamá nunca va a dejar que te hagan daño. Nadie puede tocarnos sin consecuencias.

El silencio volvió a la habitación. Los médicos continuaban monitoreando a Augusto, Marcelo y Martina habían desaparecido por el pasillo y yo permanecía con mi hijo. La batalla, aunque violenta, había terminado de la única manera que podía permitir: asegurando nuestra seguridad y dejando a todos los demás enfrentar la realidad que ellos mismos habían provocado.

No necesitaba más explicaciones, ni justificaciones. El teléfono dejó de sonar, la habitación respiraba tranquila y Benjamín estaba sano. Por primera vez en días, sentí que podía respirar sin temor. Este capítulo de mi vida estaba cerrado, y la verdad había triunfado sobre la mentira y el control.

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Dayana L Salazar H
La novela va a terminar y estos prota no viven el noviazgo, romance ni nada, ya cierra ese capitulo del divorcio, q conozca a la mamá y disfruten, ya cansa
Dayana L Salazar H
Flora ya esta pasada, haciendo la tonta con Alejandro q ya le dijo q la quiere y quiere todo con ella, y ella la virgen humillada, que ya despierte la prota, porque esta cansona con su drama y dependencia hacia los demas
Dayana L Salazar H
Autora coloca imagenes, referenciales
Luisana ✨🌻✨
me gusto
Claudia Kassar
La autora se mete unas perdidas 🥴
Belca
Temas interesantes y fuertes que tocaste, la narrativa un poco confusa y muy escueta, tienes talento y creatividad. Gracias por compartir tu novela
Belca
Buena, aunque la protagonista bastante cerrada
Belca
Como que podrías dicho antes, si en capítulos anteriores Alejandro ya le había dicho te ano
Belca
Al fin se le activaron las neuronas a Flora
Belca
Flora le da tantas vu3 al asunto, se hace la muy importante, hasta parece que se victimiso. La señora que dice ser su mamá se está muriendo, por caridad humana la debería de ir a ver, si tanto le molesta el vínculo de sangre. Es, es... 😡
Belca
Flora debería de ir a conocer a Lucía, ella no la abandono. Flora es una mujer exasperante
Maggy Barrera
👏
Maria teresa
porque dice que no es verano si paso año nuevo en Argentina es pleno verano. y rosario hace mucho calor
Maria teresa
no se habia muerto el hermano????
Maria teresa
porque tanta vuelta . aunque sea para salvar al hijo yo lo tendria
Maria teresa
no trabaja ella???
Maria teresa
yo ni voy
Maria teresa
no era impotente.????
Ariadna Natal
Flora estas tan rota, que cualquier buena intención crees que se esconde algo detrás o quieren algo a cambio,pero Alejando se encargará de reconstruirte❤️
Ariadna Natal
Ya se le había dicho antes ,cuando se tomó unas copas.Por que en la historia parece que a ala escritora se le olvida su propio guión
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