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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: Terminada
Genre:CEO / Enfermizo / Amor-odio / Completas
Popularitas:70k
Nilai: 4.6
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: La Profanación del Altar.

El aire en el piso siempre se sentía más frío, más purificado, como si el oxígeno mismo fuera un lujo que solo Adrián Valdez podía costear.

Esa mañana, llegué antes que Claudia, impulsada por una inquietud que no me dejaba dormir. Llevaba conmigo un informe que él había exigido "para primera hora", una excusa técnica para justificar mi necesidad de estar cerca de su órbita.

​Mis tacones apenas hacían ruido sobre la alfombra de felpa, no había nadie en la recepción. La puerta de roble, siempre imponente, estaba entreabierta apenas unos milímetros, dejando escapar un hilo de luz dorada y un sonido que detuvo mi respiración en seco.

​No fue un grito, sino un gemido sofocado, seguido por el ritmo rítmico y sordo de la madera golpeando contra algo sólido.

​El sentido común me ordenó dar media vuelta. La curiosidad, esa fuerza oscura que Adrián había despertado en mí, me obligó a empujar la puerta.

​La escena era un cuadro de poder y carne. Sobre el escritorio de mármol negro, donde ayer él había firmado contratos millonarios, estaba ella. No pude verle la cara, solo una cascada de cabello rubio platino y unas piernas largas enfundadas en medias de red que rodeaban la cintura de Adrián. Tenía el vestido de seda levantado hasta la cadera, una mancha de color champán contra la piedra oscura.

​Él no se había quitado la chaqueta. Ni siquiera se había desanudado la corbata. Estaba de pie, dominante, moviéndose con una ferocidad controlada que hacía que los objetos sobre el escritorio, su pluma de plata, su reloj de platino vibraran con cada embestida.

​Lo que me heló la sangre no fue el acto en sí, sino sus ojos.

​Adrián no los tenía cerrados. Estaba mirando fijamente hacia la puerta, como si hubiera estado esperando mi llegada. Cuando nuestras miradas se cruzaron, no hubo sorpresa, ni vergüenza, ni rastro de arrepentimiento. Solo una satisfacción gélida y depredadora.

​—No te detengas... —gimió la mujer, ajena a mi presencia, hundiendo sus uñas en los hombros de Adrián.

​Él no le respondió a ella. Me respondió a mí, sin decir una palabra, aumentando el ritmo mientras mantenía el contacto visual conmigo. Era un mensaje directo: Esto es lo que soy... Esto es lo que hago con las cosas que poseo.

​El informe que traía en las manos se arrugó bajo la presión de mis dedos. Me sentía náuseas, pero también una punzada de una rabia tan caliente que me quemaba la garganta. Verlo con otra no me alejaba de él; me hacía querer arrancar a esa mujer de su escritorio y exigir mi lugar en ese laberinto de humillación.

​—Vete —dijo él finalmente. Su voz no estaba agitada; era tan firme como cuando dictaba una orden de compra.

​La mujer se tensó, creyendo que le hablaba a ella, pero Adrián apoyó una mano en su nuca para mantenerla en su sitio, sin dejar de mirarme a mí.

​—He dicho que te vayas, Laura. El café llegará tarde hoy.

​Salí de allí casi tropezando, cerrando la puerta tras de mí con un estruendo que resonó en todo el pasillo vacío. Me apoyé en mi escritorio de cristal, jadeando, sintiendo cómo el labial borgoña que me había aplicado con tanto cuidado me pesaba como si fuera plomo.

​Diez minutos después, la puerta de roble se abrió por completo. La mujer rubia salió caminando con una elegancia forzada, recomponiéndose el cabello con manos temblorosas. Al pasar junto a mi escritorio, me dedicó una mirada de triunfo que se desvaneció en cuanto vio la expresión de mi rostro. Yo no era una secretaria asustada; era un espejo de la oscuridad de su amante.

​—Laura.

​La voz de Adrián llegó desde el interior del despacho. Entré, esta vez con la cabeza alta, impulsada por un despecho que se sentía como una armadura.

​Él estaba sentado en su silla, impecable, como si los últimos minutos hubieran sido una ilusión. Sin embargo, sobre el mármol negro del escritorio, todavía quedaba una pequeña mancha de humedad y el aroma del perfume de la otra mujer, un olor floral y dulce que me resultaba repulsivo.

​—El informe —dije, dejando los papeles sobre la mesa, justo encima de donde ella había estado recostada.

​Adrián observó los papeles y luego subió la vista hacia mí. Había una sombra de burla en sus labios.

​—¿Te ha gustado el espectáculo? —preguntó, reclinándose en su silla—. ¿O te ha recordado que una hoja en blanco es fácil de manchar?

​—Me ha recordado que usted es un hombre que necesita público para sentirse poderoso —respondí, sorprendiéndome de mi propia audacia.

​Él se levantó lentamente y rodeó el escritorio. Se detuvo frente a mí, atrapándome entre su cuerpo y el borde del mármol. El olor a sexo y a su perfume de sándalo me envolvió. Tomó un mechón de mi cabello y lo enroscó en su dedo.

​—No, Laura —susurró, inclinándose hasta que sus labios rozaron mi oreja—. He necesitado que lo vieras para que entiendas que aquí no hay romance. No hay flores, ni promesas. Hay piel, hay mando y hay verdad. Ella es solo un cuerpo. Tú... —hizo una pausa, apretando el mechón de cabello— tú vas a ser mucho más que eso. Si sobrevives a lo que tengo planeado para ti.

​Se apartó y señaló la mancha sobre el escritorio.

​—Límpialo... Y después, trae mi café. Quiero que huelas a ella todo el día, para que no olvides nunca cuál es tu lugar hasta que yo decida cambiarlo.

​Salí del despacho con el corazón hecho pedazos, pero mientras buscaba el paño para limpiar su escritorio, una idea se instaló en mi mente: si él quería que yo fuera su sombra, aprendería a oscurecer todo su mundo. Si él era una fuerza de la naturaleza, yo sería el vacío que termina por consumirla.

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💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

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Ventura Calcaneo
Ya me cayo mal esa tipa asta k grado a llegado ya ni kiero seguir leyendo m askea ese tipo de mujeres k son así y eso k no la a tocado k horror, lastima pensé k se iva superar con la frente en alto pero k desepcion 🤮
Luz Amparo Marmolejo
no sé por qué muchas mujeres no solo esta Se ven tan atraídas por aquellas parejas que representan personajes oscuros siniestros que a través de sus acciones sus actitudes sus palabras destruyen su dignidad las humillan de una manera tal que las convierte en simples aditamentos o pertenencias físicas
Ventura Calcaneo
Mal me caes ya Laura x dejarte manipular x un hombre k juega contigo como pieza de un tablero y tu pudiendo sacar tu temple demuedtras k no estas ahí para k el satisfaga sus cochinadas k poco valor te das si caes en su juego asle saber k tu juegas mejor demuestra k tienes dignidad coño
Ventura Calcaneo
Tan poca cosa te sientes ser huzada así Laura tu fuiste a trabajar y a superarte no aprender de sexo y k te huce y te rebajes y k poco hombre es ese Adrian y las k se dejan huzar x el no hay nada k aprender ahí ni nada tiene valor ni con todo su poder y dinero y inteligencia le kita lo poco hombre y ser humano k es no te dejes huzar demuestra kien manda en tu cuerpo y tu voluntad no te dejes huzar xfa
Ventura Calcaneo
K poca cosa se considera k baja. Estima
Luz Amparo Marmolejo
Por fin se llama Isabela o se llama Elena
Luz Amparo Marmolejo
pues la trama lo atrapa uno pero el trato humillante déspota inhumano humillante es aterrador y asqueroso
Luz Amparo Marmolejo
q qué capítulo Y qué escenas tan denigrantes tan humillantes🤮
Luz Amparo Marmolejo
qué vaina tan grotesca la escena es totalmente denigrante al punto de ser vulgar podría decirse que hasta náuseabunda qué vaina tan humillante
Rosa Cervantezz
eso ya es acoso
betty alvarez
👏👏👏Laura así se actúa l🥳 ahora le toca al demonio ese suplicar. Me encanta lo que Laura le hizo. 👏👏
betty alvarez
Laura no dejes que te manipule. Piensa con mente fría. Calcula lo que puedes hacer. Para que el demonio de Adrián suplique el. 🤭Me esta afectando a mi tambien 😅
betty alvarez
😱Este ser endemoniado es cruel, Laura encuentra una forma de doblegar a ese engendro 🤭. Me da una rabia..
Isabella Montoya
no me gustaría que después de todas esas humillaciones ella se quedará con el
Isabella Montoya
no me gusta que acepte esas humillaciones, solo por un poco de atención
betty alvarez
Laura busca la manera de decolorarl a el, que no te humille, ve ideando la manera de destruirlo a él. Adrián Valdez no te puede ganar. 👏👏👏
betty alvarez
Ese arrogante mal llamado jefe, Laura ponte en ventaja, ya sabes puntos débiles. Se astuta. 👏👏
betty alvarez
Que bueno que no flaqueo, y tuvo determinación. Laura tienes carácter y ese loco no te vuelve a humillar. 👏👏👏
betty alvarez
Laura por fin sacas tu carácter. Quede de piedra, eres mi super héroe. 👏👏👏.
betty alvarez
Hay caramba, pero que bueno que despertó, ahora a defender su dignidad. Ese desgraciado no la va a seguir humillación. Excelente capítulo.
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