Damon despierta como Edward un vampiro débil y frágil, pisoteado por todos, el siendo mafioso más temido y el más Sádico, les demostrará quien manda.
Bill un vampiro violento y agresivo qué es manipulado por su amada Roselia pero ella solo lo ve como marioneta, hasta que un encuentro con Edward lo cambia todo.
¿Cual será el destino de ambos?
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Una Perdida Grande
~ Reino Humano~
La Luna Roja terminó, el sol iluminó los cielos en el reino humano, guardias de su imperio junto a los Santos recogen los cadáveres en distintos pueblos, llantos, gritos y lamentos se escuchan en cada esquina de sus calles, las lágrimas de los humanos se derraman por los suelos debido a las pérdidas de sus seres queridos, fue una noche de terror e infierno para la raza más débil siendo considerados presas fáciles para cualquier depredador.
Pero en los callejones más oscuros, hay una vampiresa que camina con una capa qué cubre su rostro siento esta Roselia quien espera la llegada de un Santo con nervios.
- No hay ningún rastro, es como si la Tierra se lo hubiera tragado. — Habla un Santo con su túnica de blanco y bordados de oro.
- ¡Par de Inútiles!, no pueden encontrar a un hombre y dos niños, ¡no importa que, pero los quiero muertos! — Grita Roselia con mucha rabia contenida.
- Nunca vi a una mujer tan ansiosa por la muerte de su exesposo y sus dos hijos, acaso olvidaste tus raíces. — Habla el Santo con una una sonrisa de burla.
- ¡Cállate insignificante humano, ahora son una vampiresa y también la emperatriz!, te daré solo unos meses para que me traigas sus cadáveres u olvídate de mis "donaciones" a su miserable iglesia.
Dicho eso Roselia desaparece del callejón a la velocidad del viento.
~ En el Reino de los vampiros~
En los bosques más profundos donde el sol nunca llega y las neblinas cubren los caminos está el reino de los vampiros, todos con sus mismas rutinas y grupo de ellos presumiendo sus cacerías de la noche de la Luna Roja.
En el palacio Lucrecia corría por los pasillos levantando un poco su falda de su vestido un poco, seguido de sus sirvientes hasta llegar a los aposentos de su hijo Blade que estaba rodeado de médicos, soldados y sirvientes.
- ¿Qué paso?, ¿Cómo está mi hijo? - Habla la Emperatriz Madre muy preocupada mirando fijamente al médico.
En ese momento el médico mira fijamente al vampiro detrás de Lucrecia qué acaba de llegar siendo Edward tratando de ocultar sus miedos, luego dirige su mirada a los ojos del príncipe con lástima y culpa.
- Mis disculpas Madre Emperatriz, desconocemos la enfermedad de su alteza. — Habla el primer médico.
- Pero estamos seguros de que es consecuencia de los poderes de los Santos, ellos son los responsables - Habla el segundo médico.
- Usaron algún tipo de hechicería para inmovilizar todo, absolutamente todo el cuerpo de su alteza, ya es de mucha suerte que haya llegado hasta aquí con vida. — Habla el Último médico.
-¿Pero tiene cura verdad?, esto solo es temporal. — Responde Lucrecia con un poco de esperanza para su hijo.
Los tres médicos solo mueven la cabeza en forma de negación haciendo que la Emperatriz Madre se desplome en el suelo con una cara de horror, pero se da cuenta de la llegada reciente de Edward y Bill así que se levanta y sujeta muy fuerte los brazos del emperador.
- ¡TIENES QUE TOMAR VENGANZA CON ESOS HUMANOS, TIENES QUE HACERLOS PAGAR! ¡TIENES QUE BUSCAR UNA CURA PARA TU HERMANO, ES TU ÚNICO HERMANO! — Grita Lucrecia perdiendo toda compostura.
Edward hace una seña para que las sirvientas sujeten a la emperatriz Madre y se la lleven a sus aposentos mientras ella empieza gritar, maldecir tanto a él como a todo el mundo por todos los pasillos hasta llegar a su destino.
Lejos de ahí Roselia observa todo y sale corriendo a sus aposentos comenzando ea tirar todos sus joyas y cosméticos para al final sentarse en el frío suelo sacudiendo sus hermosos cabellos de rosa.
- Con Blade en ese estado no hay manera de que tome el trono, pero si doy mi apoyo a su majestad seré la enemiga de madre.
Levanta su cabeza mirando su corona de oro tirado en el suelo luego la recoge y lo abraza con fuerza aferrándose como si fuera su salvación después ríe a carcajada como si hubiera perdido todo razón.
"No importa que yo soy la Emperatriz y nadie me lo quitara, sí, solo tengo que eliminar a ese secretario y a los malditos engendros, yo soy la emperatriz... la emperatriz..."