Saena es una madre soltera de 30 años que, en medio del caos, logró salir adelante y convertirse en una médica renombrada, especializada en hematología.
Aunque nunca contó con el apoyo de su familia —nadie la ayudó cuando más lo necesitaba—, Saena siguió luchando por sus sueños, gracias a la ayuda de una desconocida que la apoyó incondicionalmente.
Enrico Villar, de 32 años, es un CEO autoritario y justo, soltero y muy codiciado. Le gusta las fiestas, pero su familia insiste en que encuentre el amor y abandone la vida de soltero.
¿Cómo se cruzarán sus caminos?
¿Nos embarcamos en esta historia?
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Capítulo 16
Después de la llamada, Saena sintió su corazón explotar de alegría, logró dar un paso más en su vida y poco a poco está dejando de lado el miedo, resolvió seguir los consejos de Doña Noêmia, se siente confiada.
Al llegar a Hudson, se dirige a la casa donde vivió durante años, sonríe al recordar los buenos momentos que vivió allí con la familia que Dios le dio, a pesar de todo lo que pasó nunca dejó de soñar con una vida mejor.
Al día siguiente se levanta temprano y va al hospital, allí también hizo amigos y por donde pasa deja una sonrisa sencilla, el día fue bastante corrido, muchas demandas y pacientes, son solo tres días, pero son los días que más trabaja porque siempre aparece un paciente extra y sin dudarlo lo atiende.
Finalmente llegó el sábado y con él su nerviosismo, solo tuvo una relación y desde entonces nunca más quiso saber de alguien, siempre se enfocó en los estudios y en la hija, Saena está perdida en pensamientos cuando recibe un mensaje de Enrico avisando que ya llegó a Hudson, ella sonríe, decide enviarle un mensaje con la ubicación del lugar donde será su encuentro, él acepta.
Saena llega a casa, se baña y decide ponerse ropa casual, al fin y al cabo van al bar, se hace un maquillaje ligero, se mira en el espejo y aprueba el look y el maquillaje, avisa que está lista y va al lugar, al llegar él estaba en frente esperándola, ya había pedido la mesa.
Enrico: Buenas noches.
Saena: Buenas noches.
Enrico: Estás hermosa.
Saena: Gracias.
Tú también estás guapo.
Enrico: ¿Me encuentras guapo?
Saena se pone roja y él sonríe, ni él entiende por qué está actuando así, siempre tuvo a cualquier mujer a sus pies y ahora está intentando conquistar solo a una y se siente un adolescente, con ella nada es forzado, todo sucede naturalmente, él abre espacio y ambos entran juntos, él la guía a una mesa separada y con una bella vista de la ciudad, el bar también es un restaurante.
Saena: ¿Ya habías venido aquí?
Enrico: No, pero cuando me enviaste la ubicación, hice una búsqueda rápida y me gustó bastante y entonces reservé este lugar para nosotros.
Saena: Yo siempre venía aquí.
Enrico: Ah, entiendo.
Él se frustra, piensa que ella trajo a otro, Saena nota su cambio y dice.
Saena: Siempre venía con mi amiga o mi hermano.
¿Qué pensaste?
Enrico: Disculpa, pensé que venías aquí con tu ex.
Sé que puede parecer extraño, pero desde que te vi me interesé.
Saena: Necesitas saber esto, no tengo a nadie, mi ex fue un canalla conmigo.
Eso no viene al caso ahora.
Enrico: Entiendo, si no quieres hablar de eso lo voy a respetar.
Solo quiero una oportunidad para conocernos mejor.
Saena: Y la estás teniendo.
Estoy aquí ahora.
Enrico: Eres hermosa, ¿sabías? Tus ojos me atraparon de una forma que no consigo explicar.
Saena: Vamos a descubrirlo juntos.
Solo quiero que tengas paciencia conmigo, no salgo con nadie desde el embarazo de mi hija, me cerré y si hoy estoy aquí es porque me llamaste la atención.
Enrico: ¿Te llamé la atención?
Saena: Sí (dice tímida).
Enrico: Te ves más linda roja, ¿sabías?
Saena: Para, me vas a dar más vergüenza.
Él le hace señas a un camarero y pide un vino y hacen los pedidos de unos aperitivos antes de pedir el plato principal.
Enrico: ¿Háblame más sobre ti?
Saena: ¿Qué quieres saber?
Enrico: Un resumen de tu vida.
Saena: Si lo sabes, eres capaz de dejarme sola aquí.
Enrico: Claro que no, cuéntame.
Saena: Tuve un novio con 14 años, al principio era todo lindo, teníamos planes, él era mayor y estaba en la secundaria, al año siguiente él empezó la facultad, en fin, fueron 3 años tirados a la basura.
Tenía 17 años cuando quedé embarazada de él, fui a contárselo y él ya era novio y todavía intentó decir que yo era amiga de él, al final la verdad salió a la luz, la novia lo dejó, fui a hablar con mis padres y lo peor sucedió, me echaron de casa, dijeron que había ensuciado la imagen de la familia, mi hermano dijo que si yo me iba él también se iría de casa, y así fue, pero Dios colocó un ángel en nuestras vidas, al cual tengo un amor y una eterna gratitud, ella nos ayudó sin conocernos, y si hoy soy lo que soy es gracias a ella, yo ya tenía ganas de ser médica, pero cuando ella me contó la historia del hijo de ella tomé la decisión de ser hematóloga, salvar vidas es mi misión aquí en la tierra.
Y desde entonces me cerré para todo, tengo miedo de que todo se repita, y estar aquí hoy contigo fue el mayor paso que di en mi vida, no sé por qué, pero cuando me miraste sentí que miraste mi alma, y surgió un sentimiento bueno, pero cuál sentimiento no sé.
Ahora háblame de ti.
Saena toma un largo trago de vino, Enrico hace lo mismo y mira a los ojos.
Enrico: Eres la mujer más valiente que conozco, que a pesar de todo luchó para ser alguien.
Bueno, yo tampoco soy hijo único, tengo un hermano y una hermana.
Eva y yo siempre fuimos unidos, ella es la menor y la princesa de la casa, desde que ella nació mi hermano empezó a sentir celos, hasta entonces me parecía normal, fuimos creciendo y luego surgieron las novias.
Salíamos juntos, pero nunca vi maldad o envidia, a veces él se interesaba por las mismas mujeres que yo, y cuando yo me daba cuenta yo me retiraba del campo e incluso intentaba ayudar de alguna forma, cuando conocí a Lorena me enamoré, no sé si algún día llegué a amarla, pero pasión sí sentí.
Después de 6 meses juntos la llevé a conocer a mi familia, y desde ahí ella empezó a frecuentar mi casa, salía con mi madre y mi hermana, nunca me di cuenta de nada.
Hubo un día que mis padres viajaron, quedamos solo nosotros tres, Eva estaba extraña y decía que Lorena no era mujer para mí, que abriera los ojos, ese mismo día hicimos una fiesta y ella empezó a darme bebidas, y yo fingí que bebía, estaba mosca detrás de la oreja, dije que iba a dormir y ella fue junto.
Fingí que dormía, y ella salió en medio de la madrugada, yo esperé un tiempo y fui hasta la cocina y ella no estaba allí, yo me congelé y no quería creer que ella estaba con mi hermano, fui y abrí la puerta y los pillé juntos en la cama, yo simplemente salí de allí y ella vino corriendo y dijo que él la había seducido.
Estaba trastornado, la empujé y agarré las pocas cosas y salí de casa y nunca más volví.
Para empeorar ella quedó embarazada, claro que pedí examen de ADN, fui cornudo y todavía tendría que asumir a un niño.
Mi hermano paga pensión, el hijo es de él.
Saena: Vaya, qué bajos fueron.
Enrico: Por eso vivía de fiesta en fiesta, varias mujeres, hasta aquel día que te vi.
No sé si es pasión, atracción, pero es algo bueno.
Me hace creer que todavía puedo querer a alguien Saena.
Saena: Siento que ya te conozco, me siento ligera y yo misma contigo.
Mi abuela Noêmia dijo que para una pasión o amor no hay una receta ni explicación, simplemente sucede.
Enrico: Sabias palabras.
Quiero conocerla.
Piden la cena y continúan apreciando el vino, conversando, Saena habló más sobre Helóa, este encuentro sirvió para que ambos se conocieran más, al final Enrico la llevó a casa, ambos se miraron, uno se quedaba mirando al otro, él se acercó a ella, ella se quedó inmóvil y cerró los ojos, Enrico no resistió y la besó con una secuencia de besitos.
Enrico: Fue la mejor noche.
Juntos vamos a hacer que funcione.
Saena: No me decepciones.
Este fue un paso más que dimos.
Vamos a dejar que suceda naturalmente.
Enrico: Claro, y en lo que dependa de mí jamás la decepcionaré.
Quiero que seas siempre honesta conmigo y que hables siempre.
Saena: Digo lo mismo.
Enrico: ¿Puedo besarte de nuevo?
Ella asiente con la cabeza y él se acerca a ella y le da un beso cariñoso, ambos ríen y enseguida se despiden, él se va y ella entra sonriendo y se pone feliz por haber elegido abrirse nuevamente.