Una chica vive cada una de sus primeras veces con un completo desconocido:
su primer beso, su primera noche, su primera confianza, su primera ilusión real.
Para ella, él es solo alguien que llegó sin aviso.
Para él, ella se convierte en todo.
El problema aparece cuando el pasado del chico —oscuro, doloroso y nunca cerrado— regresa para reclamarlo.
Un pasado que amenaza con destruir no solo la relación, sino también la inocencia de todas esas primeras veces.
A veces, el primero en todo… no es el último.
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EL SECRETO DE LIA
El campus de la universidad estaba lleno de movimiento aquella mañana. Estudiantes caminaban entre los edificios con libros en las manos, algunos apresurados por llegar a clase, otros simplemente disfrutando del aire fresco de la mañana.
Para la mayoría, era un día normal.
Para Lía Montero, no.
Caminaba por el sendero principal con paso tranquilo, su cabello rubio moviéndose suavemente con el viento. Sus ojos verdes observaban todo con atención, como siempre hacía. Desde afuera, parecía simplemente otra estudiante más.
Una joven brillante estudiando Administración de Empresas e Informática.
Nadie imaginaba que detrás de esa apariencia tranquila existía un secreto capaz de sacudir el mundo tecnológico.
Lía entró al edificio de ingeniería y subió las escaleras hasta el último piso, donde casi nunca había estudiantes a esa hora. Sacó su teléfono y marcó un número que conocía de memoria.
La llamada fue respondida al segundo timbre.
—Buenos días, genio —dijo una voz masculina al otro lado de la línea.
Lía sonrió ligeramente.
—Buenos días, José.
José Morales era la única persona que conocía toda la verdad. Su mejor amigo. Su socio. La mente que había construido junto a ella el proyecto que ahora estaba cambiando el mundo en silencio.
—¿Cómo está NEXUS CORE TECHNOLOGIES? —preguntó Lía.
—Funcionando mejor de lo que imaginamos —respondió José—. Los nuevos sistemas de inteligencia predictiva están dando resultados increíbles.
Lía se apoyó en la baranda del pasillo mirando el campus desde arriba.
—Perfecto.
José guardó silencio unos segundos antes de preguntar lo que siempre preguntaba.
—¿Estás segura de que quieres seguir ocultándolo?
Lía cerró los ojos un momento.
Esa pregunta siempre volvía.
—Sí.
—Lía, tu nombre podría estar en todas las revistas tecnológicas del mundo.
—No quiero eso.
José suspiró.
—La mayoría de personas matarían por tener lo que tú tienes.
Lía abrió los ojos.
—La mayoría de personas no crecieron en la familia que yo crecí.
El silencio se hizo presente por unos segundos.
José entendía perfectamente a qué se refería.
La familia Montero era conocida por su dinero, su influencia y su perfección pública. Todo en su vida había estado rodeado de expectativas.
Su padre Andrés Montero era un empresario poderoso.
Su madre Karla Montero cuidaba cada detalle de la imagen familiar.
Y su hermana melliza Martina…
Bueno, Martina siempre había competido con ella por todo.
Si el mundo descubría que Lía era la fundadora de una de las empresas tecnológicas más grandes del país, su vida cambiaría para siempre.
Los periodistas.
Los inversores.
La presión.
Las preguntas.
Y lo que era peor…
La gente dejaría de verla como Lía.
Solo verían a la millonaria genio de la tecnología.
—Prefiero que el mundo piense que solo soy una estudiante más —dijo finalmente.
José soltó una pequeña risa.
—Una estudiante con coeficiente intelectual fuera de lo normal.
—Eso tampoco lo saben todos.
—Por ahora.
Lía miró hacia el cielo pensativa.
Había trabajado durante años para construir NEXUS CORE TECHNOLOGIES desde las sombras. Ella diseñaba los sistemas, desarrollaba ideas, resolvía problemas complejos.
José se encargaba de la parte pública.
Era el rostro visible.
La mente operativa.
Pero la verdadera creadora seguía siendo ella.
Y así quería que siguiera siendo.
—Mientras nadie descubra la verdad, todo estará bien —dijo Lía.
José dudó un momento antes de responder.
—Hay algo que debes saber.
—¿Qué pasa?
—Una empresa grande empezó a investigar nuestros movimientos financieros.
Lía frunció ligeramente el ceño.
—¿Cuál?
José revisó algo en su computador.
—CÁCERES GLOBAL TECHNOLOGIES.
El nombre resonó en la mente de Lía.
No porque conociera la empresa.
Sino porque algo en su interior reaccionó de forma extraña.
Como si el destino estuviera moviendo piezas que ella aún no podía ver.
—No te preocupes —dijo finalmente con tranquilidad—. Nuestro sistema de seguridad es sólido.
José no respondió de inmediato.
—Sí… lo es.
Lía terminó la llamada y guardó el teléfono.
No sabía que, en ese mismo momento, Daniel Cáceres estaba investigando cada detalle de su empresa.
Dos mundos que habían permanecido separados durante años…
estaban empezando a acercarse.
Y cuando finalmente chocaran…
nada volvería a ser igual.