Las personas con discapacidad o condición especial ¿Pueden amar?.Acompáñame a conocer la historia de Diego un joven Asperger, enamorado de su amiga de siempre.
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capítulo 19, VUELTA UN LÍO
¿Estás bien, hija? - dijo Mary tocando la puerta.
- Sí, mamá - dijo Mili, que estaba parada frente al espejo del lavamanos, limpiando sus lágrimas.
- ¿Hija, quieres hablar?
- No, mamá, estoy bien - soltando algunas lágrimas.
- Sé que no lo estás, hija, pero respeto que no quieras hablar. De igual manera, estoy disponible las 24 horas, los 365 días del año. Mi turno no se acaba, ¿oíste?
- Espera, mami - dijo Mili limpiando las lágrimas y soltando una risita. Le gustaba mucho saber que su mamá siempre usaba una broma para hacerla sonreír.
Mili abrió la puerta y de una vez abrazó a su mamá.
- Mami, no sé qué me pasa. Me siento rara, me siento como una mujer descarada, falsa y sin sentimientos. La gente cree que Diego y yo somos la pareja más linda y enamorada, y no es así - esto lo dijo Mili aún abrazada a su mamá.
- Hija mía, esto será pasajero. Al llegar el año y se divorcien, todo quedará olvidado. Surgirán otras noticias y así va esta vida.
- Mamá, cuando se llegue el final, me verán como la mala. Tú viste cómo esa gente estaba contenta por Diego, lo aman. Yo pasé de ser la chica detrás de bambalinas a ser la protagonista de una historia de amor falsa.
- ¿Falsa? ¿Tú lo crees? - dijo Mary con cara dudosa.
- Mamá, yo no sé.
- ¿Mili, dime algo? ¿Tú qué sientes por Diego? Porque yo lo que veo es que ustedes se echan unas miradas cómplices que Dios mío, dejan mucho que pensar.
- Estoy vuelta un lío, mamá. No sé qué siento por Diego o por Maikel.
- Mili, creo que te hace falta conversar un ratico de unas 10 horas conmigo. Sí, vamos hija, ya Diego estará súper ocupado y tú puedes tomarte el día - dijo Mary con cierto aire autoritario.
Salieron del baño y todos en la oficina se quedaron mirándolas. Diego notó que Mili estaba extraña y le vio señales de lágrimas, entonces se preocupó y preguntó acercándose.
- Mili, ¿estás bien? ¿Pasa algo? - habló Diego con tono de angustia, agarrando las manos de Mili.
- Estoy bien, solo quiero tomar un poco de aire - le dijo Mili mirándolo a los ojos.
Ok, ¡bueno! Yo voy contigo.
No, nada de eso, Sr. Presidente. Ahora debe cumplir sus funciones. Yo saldré un momento con mi mamá.
Está bien, pero de igual manera estaré pendiente de ti.
Lorna, que estaba escuchando, les comentó que ella también quería acompañarlas. Le dijo a Alma que la dejaría en la empresa al cuidado de Víctor. Así que Boris les asignó una camioneta blindada con dos guardaespaldas. Ellas salieron de la oficina y bajaron por el ascensor hasta llegar al estacionamiento. Cuando se montaron en la camioneta, el chofer preguntó:
"Buenos días, señoras. ¿Cuál será su destino?"
Mary le anotó la dirección y se la mostró. El chofer sonrió y se puso en marcha. Aún en las afueras de la empresa, estaba la prensa. Ellos querían llevar la noticia a tiempo real.
Diego se quedó con Víctor. Finiquitado todo, desde ese preciso momento, comenzaban sus funciones. Los teléfonos no dejaban de sonar. La secretaria estaba que se ponía loca porque ya la agenda estaba copada. Diego necesitaría un asistente y se traería con él a su secretaria, la Sra. Camila. Así ayudaría a la secretaria de presidencia. Era una joven muy capaz, pero el trabajo no era nada normal.
Diego habló con su secretaria y le dijo que al día siguiente había una junta con todo el personal del área de presidencia y publicidad. La chica de una vez hizo el anuncio y todos estaban nerviosos porque no sabían qué esperar. Ahora todo cambiaría.
Mientras tanto, Mili, Mary y Lorna llegaron a una especie de granja. Mary y Lorna la conocían porque allí era donde Lorna compraba las frutas y hortalizas que utilizaba para cocinar. El dueño era un señor extranjero muy amable. Cuando las mujeres llegaron, el señor salió a recibirlas y Mili quedó impactada con la belleza del lugar. Era muy colorido y extenso. Había sembradíos de diferentes frutas y el contraste de verdes era algo magnífico. Enseguida sintió paz y pudo respirar profundo. Después de conversar con el dueño, las dejó solas para darles privacidad.
Entonces, hija, ¿cómo te sientes ahora? - preguntó Mary.
Mejor físicamente, mamá, pero aquí y aquí tengo un lío - señaló su corazón y cabeza.
Pero cuéntanos, Mili, desahógate para poder entenderte - intervino Lorna.
No sé qué me está pasando. Hace unas semanas estaba súper enamorada de Maikel, quería todo con él, hasta casarme y tener hijos.
¿Y qué pasó? ¿Qué cambió? - interrogó Lorna y Mary.
Bueno, he conocido otra faceta de Diego que me gusta y he conocido otra faceta de Maikel que detesto.
Es entendible, Mili. Además, han pasado muchas cosas que no esperábamos - dijo Lorna.
¿Qué te gusta de Diego o bueno, de la faceta? - le dijo Mary con picardía.
Para empezar, subestimé a Diego. Creí que sería incapaz de sentir amor o saber qué es eso. Ahora resulta que él está más claro que yo.
- Jajaja - rieron las mujeres.
Pero, ¿has hablado con Diego?
No, bueno, él se declaró, aunque no sé si fue una declaración de amor o de rabia, pero me dijo que podía amarme y hacerme el amor tan bien que jamás lo olvidaría.
¡Uuuuuuuuuuuu! - hicieron bulla las mujeres y Mili se sonrojó tapándose la cara y riendo.
Él es hombre, Mili, ¿acaso crees que él no siente? - dijo Mary.
Y tú eres la única que no ve que está súper enamorado de ti - dijo Lorna.
Realmente he sido una tonta e ingenua - expresó Mili con gran pesar.
¿Qué piensas hacer? ¿Qué es lo que te afecta? - preguntó Mary.
No lo sé, mamá. Yo quiero a Diego, es algo que me impulsa a protegerlo y verlo bien, pero no sé si es amor. Es... es algo extraño, mamá. Por otro lado, está Maikel, que se ha comportado como un mismísimo patán. Solo quiere sexo y me siento presionada por él.
Lorna y Mary, al escuchar esto, pusieron mala cara y hablaron al mismo tiempo.
Ese desgraciado - dijeron las mujeres apretando el puño.
Sé que no soy ninguna niñita, ni la santa niña, pero tampoco quiero que pase porque me sienta presionada.
Por supuesto que no, hija. Eso es algo de mutuo acuerdo - dijo Mary.
Entonces, yo creo saber lo que sientes, Mili - dijo Lorna con tono carismático.
¿Qué tía? - preguntó Mili.
Miedo - lo dijo abriendo bien sus ojos.
¿Miedo? ¡No, qué va! Esta muchacha está hasta los tuétanos enamorada de Diego, pero no lo quiere aceptar - dijo Mary muy efusiva.
Tal vez sí sea eso, mamá, miedo - respondió Mili.
Pero ¿de qué o qué? - preguntó Mary.
De que no funcione, de que le pueda hacer daño a Diego, de que nuestra amistad se acabe, de que él no me haga feliz - explicó Mili.
Mili, la felicidad la debes buscar solo tú, nadie más está a cargo de hacerte feliz - exclamó Lorna.
En eso estoy de acuerdo con mi amiga aquí presente.
Y entonces, ¿qué hago, mamá? ¡Ah! No sé qué hacer - dijo Mili dejando caer unas lágrimas.
Lánzate, date la oportunidad con Diego, experimenta, quién quita y te termina gustando, su amistad es muy grande, no pienses que se va a terminar - dijo Mary.
Claro, Mili, su amistad no va a acabar, no pienses en que se va a acabar cuando ni siquiera ha empezado - agregó Lorna.
Ok, entonces ustedes me dicen que me dé una oportunidad con Diego - dijo Mili.
¡Síííí! - gritaron las mujeres al mismo tiempo.
A Mili le causó mucha risa la expresión de estas mujeres. El dueño de las parcelas llegó con una cesta con frutas exóticas para las damas y comieron un poco. Poco después del mediodía, se fueron a almorzar juntas. Luego, Mili llegó a la empresa y se fue directo a su oficina y no le avisó a Diego que había llegado. Se concentró en su trabajo y cuando fue a buscar algo en internet, pudo ver las fotos que estaban por todas las redes. Ella las detalló y pudo observar que, la verdad, se veían muy lindos juntos. Un ruido fuerte la sacó de su momento.
Mili, mi amor, tenemos que hablar - dijo Maikel acomodando su saco.
Disculpe, señorita, el joven me empujó y entró a la fuerza - dijo Camila, la secretaria.
Te lo advierto, Maikel, deja de estar maltratando a las personas o de aquí saldrás preso.
Ok, ok, disculpe, es que me urgía hablar con mi... no, con Mili - dijo Maikel con cierta ironía.
Déjanos solos, Camila, gracias - dijo Mili guardando unos papeles.
Camila salió de la oficina un poco nerviosa.
- Ahora dime qué quieres. Tienes solo un minuto. Tengo demasiado trabajo.
- Perdóname, amor. Quiero que ya no estemos peleados.
- ¿Sabes qué, Maikel? No vamos a estar más tiempo peleados. ¿Sabes por qué? Esto se acabó, así que te puedes largar de mi oficina y de mi vida.
- ¿Qué? ¿Tú no estás hablando en serio, verdad?
- Por supuesto. La puerta está abierta. Retírate.
- Me tratas así solo porque le saqué el aire al enfermito.
Mili se acerca elegantemente a Maikel y le suena la cara de una cachetada.
- Te dije que no te refieras a él de manera despectiva. Lárgate - dijo Mili muy furiosa.
- Estás cometiendo un error, Mili - pasando su mano por la mejilla-. Estás echando al hombre incorrecto. Te vas a arrepentir. Te buscaré pruebas.
- ¡Ah! Antes que se me olvide, hasta hoy trabajas en esta empresa. Mañana tendrás tu pago y todo listo.
- Ok. Ya verás, Mili. Te vas a arrepentir.
Mili ignoró por completo el resto de palabras que dijo Maikel y siguió trabajando. Se llegó la noche y ellos aún seguían trabajando. Mili estaba exhausta y se sentó en el sillón a esperar a Diego cuando el término le hizo seña. Unos guardaespaldas estaban esperando. Ya Diego no volvería a manejar su amado auto.
Llegaron al apartamento y Mili estaba tan cansada que se iba quitando zapatos, prendas, ropa y las iba dejando tiradas por la casa mientras que Diego se los iba recogiendo. Cuando ella llegó a su habitación, simplemente entró y se lanzó en la cama. Iba casi dormida. Por otra parte, Diego tomó una ducha rápida y se preparó un sándwich. Antes de acostarse, se asomó en la habitación de Mili y la vio acostada toda desaliñada. Le causó un poco de risa, pero luego se fue a su habitación, se acostó y se durmió muy rápido sin necesidad de tomar su píldora.