Hyeon es un joven emperador quien tuvo que asumir el trono desde muy joven, a causa de la muerte de su padre. Siendo ya un adulto, y con un harén escogido por su propia madre, este acudía a burdeles antes que estar con las concubinas que ella le había escogido. Siendo reprendido fuertemente por su madre debido a la necesidad de procrear un hijo, ¿Podrá el ser capaz de escoger a quién dará a luz a su heredero? ¿O será inevitable caer en el camino que su progenitora ha labrado para él?
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La última petición
La doncella miraba a través de las largas cortinas rojas el caminó blanco que cubría toda la nieve . Pensativa en lo que le aguardaría al lugar donde estaba siendo guiada .
Su corazón latía de ansiedad pues no entendía por qué la citó tan lejos del palacio y con que fines por qué la nota decía que ya no podía aguantar lo que sentía dentro de su ser, y que necesitaba verla con urgencia, eso era la que la gente tenía más intranquila y ansiosa pues su corazón no dejaba de pensar en eso, el rubor de sus mejillas empezaba a surgir por aquellas palabras de un hombre enamorado, cargado de pasión que ya no podía controlar, " ¿Mi señor siente todo eso por mi ? ", bajo la mirada con timidez " ¿De verdad el ... ? " sacudió su cabeza " Deja de pensar en eso " y se golpeó con ambas manos los cachetes que no dejaban de arder, intentado sacar aquellos pensamientos que le resultaban absurdos, cerro las persianas y se acurrucó en una esquina con el corazón sobresaltado "¿ Realmente estára enamorado de mi ? ", sus ojos se tornaron tristes pues ella no se sentía alguien que pudiera conquistar su corazón, " Eso no puede ser, yo no soy de una buena familia, no tengo propiedades ni buena reputación, tampoco fuí dotada de una gran belleza como sus otras mujeres," Su corazón se apretujo " ¿ Que podría hayar en mi ?," .
Sus pensamientos empezaban a apuñalar su corazón, causando dolor a sus sentimientos. se tocó el pecho y se mordió un poco el labio inferior, pues aunque ella no se lo admitía, estaba enamorada de él, y deseaba con todas sus fuerzas que esas palabras fuesen ciertas .
Las lágrimas empezaban a caer de sus ojos por las pensamientos que la abrumaron, ella miraba el dolor que la causaba pensar de esa forma, confundida se las limpio mientras gimoteaba — ¿Por qué estoy llorando?— sus labios temblaron— ¿ Por qué me duele pensar de esta forma ? —.
Derrepente la carroza frenó con brusquedad y los sirvientes que la conducían desaparecieron. La niña se limpio las lágrimas y abrió de nuevo las cortinas mirando hacia afuera, notó que no estaba en la ciudad, por qué no había nada más que nieve blanca y árboles . Se asustó en gran manera pues vió a los sirvientes huir en medio de la tormenta — Eh?,¿ dónde estoy ? — pregunto a quien quedará con ella .
Un hombre grande y fuerte apareció de frente con una sonrisa perversa, ella se nublo al ver las intenciones que ya conocía, reflejadas en su expresión.
Mientras tanto el emperador iba a galope veloz por los caminos que dirigían al pueblo, aún quedaban algunos rastros que decían por dónde paso Yuki y los sirvientes, pero estos se estaban borrando con el soplido del viento y la tormenta de nieve que caía con más intensidad.
El arreaba el caballo con firmeza concentrado en no perderla de vista " Debo apresurarme antes de que la tormenta quité de mi vista sus huellas " mientras aguantaba el gran frío que transcurría por su cara, un sentimiento se apoderó de él, algo que solo sintió cuando era niño, desesperación, y temor de no poder hayarla a tiempo, y que le hayan quitado la vida . El creyó que no se volvería a sentir así, pues cuando perdió a su padre a tan corta edad, la desesperación lo dominó junto con la irá, y se convirtió en el joven que se baño en sangre de decenas de reveldes sin ninguna ayuda.
Un rumor que lo hizo más admirable ante su pueblo pero no era algo de lo que estuviese orgulloso. Por qué solo sintió que se cargó sangre inocente en vano, ya que su padre estaba muerto y nada lo haría volver.
Temía de nuevo llegar tarde y desatar la irá que era incontenible en su ser. Divisó que la carroza se fue lejos de la ciudad y midió el tiempo que le tomaría llegar hasta donde creía pudiese estar " Cómo puede ser que esto haya sucedido mientras yo estaba presente " se recriminaba asi mismo por no ver lo que sucedió. " Ella es mi protegida" la vió en su mente recordando la tierna sonrisa que ella tenía " Yo le dije que ella y su familia estarían bien si se convertia en mi concubina ", sus ojos se tornaron serios " Un emperador debe cumplir con lo que dice " .
Con esos pensamientos cabalgo durante una hora, mientras que a Yuki la abofeteaban en el rostro, pues se negaba a abrir las piernas y esto frustraba al hombre que fue contratado por Akame . Su única misión era matarla, pero antes quería divertirse un poco más, la jovencita que tenía para él, era muy joven y muy bella apesar de ser sencilla .
—¡ Déjeme ! — Gritaba Yuki, mientras luchaba con todas sus fuerzas. El que ella haya podido aguantar por una hora era por qué antes había logrado escapar, pero después la encontró y la intentaba someter.
El hombre intento agarrar una de sus manos para poder mantenerla quieta, pero ella se adelantó y mordió su mano derecha hasta hacerla sangrar . El hombre pegó un fuerte grito —¡ aghhh ! — sacudió su mano y la miró con odio — ¡Maldita perra ! — Apretó su puño con todas sus fuerzas y le propinó un golpe que nublo su vista e hizo sentir un pitido en sus oidos.
No contento con ésto, continúo con los golpes hasta que la nieve casi los cubría por completo a los dos. El hombre al notar la fuerte tormenta temió no poder regresar, así que subió su pantalón y se apresuro a irse sin mirar atrás, no sin antes tomar uno de sus pendientes que tenía de oro, pues pensó que le había dado muerte a la niña que intento violar .
Ella se sumergía en nieve mientras su respiración se acortaba ya no podía moverse y los latidos de su corazón se hacían más leves, abrió los ojos y miro por última vez al cielo —Mi señor.... — susurró en voz baja mientras recordaba a Hyeon. —Si tuviera un último deseo sería poder ... verlo una vez más —, cerró sus ojos pesadamente mientras la sangre brotaba de su nariz y boca.
El tiempo pasaba y Hyeon ya no hayo los rastros de la carreta, bajo de su caballo en búsqueda de alguna pista hasta que vió a un hombre extraño volver a caballo en mano contraria a la suya .
Solo el detalle de la ortografía y las palabras repetidas que sacan de onda pero me encanto y pienso leer todas las novelas de esta autora👍