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QUIERO VOLVER A VERTE

QUIERO VOLVER A VERTE

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencuentro
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Garizao

Sandra, una joven diseñadora floral con un pasado que la persigue, se aferra a la idea de reencontrarse con Guillermo, su primer amor. La vida los separó abruptamente años atrás, dejándola con un vacío y preguntas sin respuesta. Ahora, el destino los cruza de nuevo en la vibrante escena artística de la ciudad. Guillermo, un exitoso arquitecto, carga con sus propias cicatrices y la culpa de una partida inesperada. A medida que sus caminos se entrelazan, el deseo de revivir su pasión es innegable.

NovelToon tiene autorización de Lina Garizao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 10

La gala benéfica se celebraba en el salón más elegante de la ciudad, con cristalería brillante, flores por todos lados y una orquesta que tocaba melodías románticas. Sandra había aceptado asistir porque Leondra le había convencido: "Es una oportunidad para que te vean como la profesional que eres, no como la ex novia de nadie". Pero cuando entró y vio a Guillermo de pie cerca del escenario, acompañado de Zaira, sintió que le faltaba el aire.

Guillermo también la vio en el momento en que cruzó la puerta. Por un instante, el resto del salón desapareció. Su mirada se clavó en ella, recorriendo su vestido de seda color verde esmeralda que resaltaba la belleza natural que él siempre había adorado. Sandra, a su vez, no pudo evitar mirarlo: con su traje negro y esa postura segura que lo caracterizaba, se veía más imponente que nunca.

—¿Es ella? —preguntó Zaira en voz baja, notando inmediatamente hacia dónde iba la atención de su prometido. Su tono seguía siendo dulce, pero sus ojos destellaban peligro.

—Sí —respondió Guillermo, sin apartar la mirada—. Es Sandra. Hizo los arreglos florales de esta noche.

—Ah, claro —Zaira sonrió con falsa amabilidad—. La famosa florista. Debo felicitarla, el trabajo es muy bonito.

Pero mientras decía esto, observaba cada movimiento de Sandra, evaluándola como un rival que hay que vencer.

Poco después, la orquesta cambió de ritmo y comenzó una melodía lenta, suave y envolvente. Guillermo, sin pensarlo dos veces, se separó de Zaira y se dirigió directamente hacia donde estaba Sandra, que estaba hablando con Leondra.

—¿Me concedes este baile? —le preguntó cuando llegó a su lado, extendiendo su mano.

Sandra dudó. Miró a Leondra, que le hizo un gesto de "haz lo que sientas", y luego miró hacia el lugar donde estaba Zaira, que los observaba con los brazos cruzados. Pero cuando volvió a mirar los ojos de Guillermo, no pudo decir que no.

—Está bien —respondió, poniendo su mano en la de él.

Al entrar en la pista de baile, Guillermo la atrajo suavemente hacia sí. El contacto físico fue como una descarga eléctrica para ambos. Sus cuerpos se movían al unísono, como si el tiempo no hubiera pasado, como si nunca se hubieran separado. Sandra podía sentir el calor de su pecho contra el suyo, el olor de su perfume que tan bien recordaba, y por un momento se olvidó de todo: de las mentiras, de los años perdidos, de Zaira mirándolos con odio desde lejos.

—Te ves hermosa —susurró Guillermo cerca de su oído, haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de Sandra.

—Tú también te ves bien —respondió ella, intentando mantener la compostura, aunque su corazón latía a mil por hora.

Sus miradas se encontraron y se quedaron fijas una en la otra. En esos ojos avellana, Sandra vio todo lo que él no podía decirle: el amor, el arrepentimiento, el deseo. Y Guillermo, a su vez, vio en los ojos de Sandra que, a pesar de todo el dolor, la conexión seguía intacta. Era un baile de miradas donde se decían más cosas en silencio que en todas las conversaciones que habían tenido hasta ahora.

Pero la magia se rompió de golpe cuando Zaira apareció a su lado, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Disculpen que interrumpa —dijo con voz dulce pero firme—. Guillermo, querido, el señor Vargas quiere hablar contigo sobre el nuevo proyecto. Es muy importante.

Guillermo apretó la mano de Sandra por un instante antes de soltarla, como un último mensaje.

—Perdóname —le dijo a ella, antes de seguir a Zaira.

Mientras se alejaban, Sandra vio cómo Zaira le lanzaba una mirada fría y amenazante por encima del hombro, dejándole claro que no pensaba dejarle el camino libre. Y en ese momento, Sandra entendió que lo que había sentido en esa pista de baile era solo el comienzo de una batalla mucho más grande.

Sandra se quedó parada en la pista, con la mano todavía caliente por el contacto con él. Cerró los ojos por un segundo, reviviendo la sensación de tenerlo tan cerca, de escuchar su voz en su oído. Por más que intentara negarlo, esa chispa seguía viva, ardiente y peligrosa, y un solo baile había bastado para despertarla de nuevo.

Mientras tanto, Guillermo caminaba junto a Zaira, pero su mente seguía en ese momento. Por más que su prometida hablaba de negocios y compromisos, él solo podía pensar en cómo sus miradas se habían dicho todo lo que las palabras no podían expresar.

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