Arabella murió quemando el manicomio donde la tenían encerrada y despertó en el cuerpo de una damisela que intentó envenenarse para no casarse con el temible Duque de Eisen.
Ahora, entre un matrimonio explosivo, una guerra en puerta y su obsesión con el fuego, Arabella demostrará que con ella nadie juega... o terminará ardiendo.
NovelToon tiene autorización de Gena Jim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo:17
ARABELLA:
Observo fijamente como la sanadora con manos ágiles le quita la ropa superior a mi esposo, y luego coloca sus manos encima de la enorme herida que no ha dejado de sangrar y una luz blanca poco visible cubre la herida.
La herida deja de sangrar y alzo una ceja al ver que la mujer es buena en su trabajo.
Luego de un largo rato ella quita sus manos y de un gastado bolso saca varias hierbas que huelen de manera peculiar. Ella comienza a preparar esas hierbas y luego lo coloca en la herida que se mira mucho mejor de lo que estaba, pero no está sana por completo.
—Sanadora.
La llamo desde mi lugar y ella se sobresalta dirigiendo la mirada hacia mí.
—¿Te puedes quitar la capa para hablar contigo? No me resulta cómodo hablar con alguien sin verle el rostro.
—Oh, lo lamento duquesa.
Dice ella descubriendo su rostro y observo una hermosa chica de una larga cabellera negra y facciones delicadas.
Puedo notar su incomodidad bajo mi escrutinio al igual que su nerviosismo.
—Eres una sanadora... Pero ¿Por qué su herida no ha quedado sana completamente?
Le pregunto sin apartar la mirada.
—La herida del duque fue muy profunda, además de estar envenenada... Mi poder no lo cura al cien por ciento, pero si suprimí su dolor al igual que eliminé todo rastro de veneno... En menos de tres días el duque estará en perfectas condiciones.
—Entiendo... Continúa por favor.
Ella hace una leve reverencia y continúa aplicando las hierbas y luego vendando.
Al terminar ella se acerca a mí y me tiende un cuenco de hierbas medicinales.
—Esto se lo debe aplicar después de seis horas... Yo vendré en la mañana para asegurarme de que todo esté bien.
Tomo el cuenco en mis manos y asiento.
—De acuerdo.
—Es muy probable que le dé fiebre, solo coloca un paño de agua fría en su frente y eso será suficiente... Si usted no puede... Solo debe de decirle al joven Vence que vaya por mí y yo vendré de inmediato.
La chica dirige su mírada nerviosa al mencionado mientras un rubor sube por sus mejillas... Vaya, vaya.
Me cruzo de brazos y dibujo una sonrisa pequeña, lenta y llena de picardía, observando cómo el rostro de la chica se tiñe de un vivo color escarlata al notar que me di cuenta.
Valerius que hasta hace un segundo parecía una estatua de piedra custodiando la entrada de la tienda, carraspea levemente y ajusta la empuñadura de su espada, fingiendo una repentina e intensísima fascinación por las costuras del pabellón.
—Tranquila, querida...
Digo estirando la voz con una dulzura exagerada mientras sostengo el cuenco.
— Estoy segura de que no habrá necesidad de molestarte a mitad de la noche... Puedo ponerle un paño frío a mi propio esposo sin ayuda de nadie, pero agradezco enormemente tu interés... Profesional.
La sanadora baja la cabeza a toda prisa haciendo una reverencia torpe que casi la hace tropezar con su propia túnica.
—C-con su permiso Duquesa Eisen... Joven Vance.
Balbucea atolondrada antes de salir disparada de la tienda como si un demonio la persiguiera.
Miro a Valerius con una ceja levantada y el rostro iluminado por la diversión pura.
—Vaya, Vance...
Dejo escapar una risita baja mientras me acerco a la cama improvisada donde Kaelan yace acostado.
— Resulta que el segundo al mando no solo levanta espadas, sino también suspiros entre las mujeres ¿No me vas a presentar a tu admiradora secreta?
Valerius mantiene la espalda recta como una estaca, pero puedo jurar que sus orejas se han puesto ligeramente rojas.
—Su nombre es Lyra mi Señora.
Responde con un tono tan seco y profesional que resulta cómico.
— Es la sanadora principal asignada a la vanguardia y le aseguro que sus miradas son meramente... Respeto militar.
—Sí, claro... "Respeto militar"
Me burlo acomodando el cuenco sobre la mesa de noche.
— Si ese sonrojo fuera respeto, ya te habrías ganado una medalla al mérito, Valerius... Pero en fin, déjanos a solas, necesito cuidar a este terco antes de que se me muera de fiebre y me deje viuda tan rápido.
—A sus órdenes, Duquesa.
Dice el capitán dejando escapar un leve suspiro de alivio antes de hacer una reverencia y salir a montar guardia fuera de la tienda.
Cuando la tienda queda en completo silencio, me acerco a la cama de Kaelan.
La mezcla de hierbas despide un olor fresco y picante y la gruesa venda rodea su pecho amplio y musculoso. Aunque la sanadora eliminó el veneno, la piel de mi esposo sigue desprendiendo un calor anormalmente alto... Claro, la naturaleza de dragón intentando regenerar el tejido quemando todo a su paso.
Me siento en el borde de la cama, mojo un paño en el agua helada que dejaron a un lado y lo escurro con cuidado.
Al posarlo sobre su frente, Kaelan suelta un leve gruñido inconsciente y sus cejas se fruncen en un gesto de molestia.
—No te quejes, querido dragón.
Murmuro con suavidad, pasando mis dedos por los mechones de cabello rojizo que se le pegan a la frente por el sudor.
— Bastante trabajo me costó volar la mitad de una montaña para salvarte el pellejo, como para que ahora te me desmayes por una simple herida... Bueno, debo admitir que la herida grande.
Para mi sorpresa, la mano grande y pesada de Kaelan se mueve despacio hasta atrapar mi muñeca, sujetándome con una tibieza firme pero extrañamente delicada.
Sus párpados se abren apenas un hilo, revelando ese fulgor carmesí que tanto me fascina.
—Estás a salvo...
Murmura con la voz desgarrada y grave por la fiebre, apretando mis dedos.
—La montaña... Te escuché reír desde abajo, si que estás loquita
Suelto una carcajada baja y me inclino sobre él, apoyando mi barbilla cerca de su oído.
—Y lo volvería a hacer, esposo mío.
Le susurro al oído con tono juguetón.
—Ahora descansa... Que mañana tenemos que ver la cara del imbecil del príncipe y reorganizar todo para acabar con la mala hierba ahora que está en desventaja.
Lyra
los dos son igual de locos y calientes posesivos me encanta
🤣😍😍😍😍
Con eso confirma la lealtad de su esposa 😅