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Casado Con Un Dragón

Casado Con Un Dragón

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Yaoi
Popularitas:5.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Azul zafiro

Bellamy despierta sin recuerdos. Descubre que está casado con Ignis, un duque dragón al que teme y detesta o eso pensaba. Su matrimonio fue un arreglo político, y él tiene un huevo de dragón escondido en el sótano que necesita las feromonas de ambos padres para nacer.

Ignis es brusco y posesivo, pero por la noche lo cuida en secreto. Bellamy descubre que antes de perder la memoria hizo cosas terribles por su hijo —incluso intentó matar a Martin, el hombre que Ignis prefiere según él.

Obligado por el bien de su bebé, se acerca a Ignis y consigue lo necesario para el huevo.

Al pasar los días, Bellamy ve a Ignis como un extraño y le teme, Ignis se da cuenta de que lo perdió por culpa de su propia brutalidad. Al en contrar el huevo Ignis no se enoja solo se preocupa.
Y el huevo espera… creciendo, esperando nacer.

¿Crees que Ignis logre recuperar el amor de Bellamy?

¿Podrá Bellamy hacer que su bebé nazca sin que su padre lo descubra?

NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2.

Esperaba con todas mis fuerzas que todo fuera una pesadilla. Que al cerrar los ojos y volver a abrirlos, estaría en mi cama, y todo fuera solo una ilusión del golpe.

Pero no.

—Catrina, por favor. Dime quién soy. Qué hago aquí. Cómo llegué a esto.

Ella se arrodilló a mi lado, con las manos temblando sobre mi manto. Y con voz baja, como si cada palabra le quemara la boca, me lo contó todo.

—Señor Bellamy, su matrimonio con el Duque Ignis no fue por amor. Fue un arreglo entre su padre y la corte. Su único deber era darle un heredero al linaje Sterling. Pero usted escuchó al Duque decirle a su consejero que, en cuanto tuviera al hijo. Se lo llevarán. Otra persona lo criará como suyo. Y si se divorcian... usted no podrá volver a ver al bebé.

El aire se me fue del pecho.

—¿Es verdad lo que dices? ¿Ni siquiera puedo... divorciarme?

—Todavía no termino, señor —su voz se quebró—. El huevo de dragón... necesita las feromonas de ambos padres para eclosionar. Por eso usted intentó acercarse al Duque. Seducirlo. Para que el huevo absorbiera su esencia y pudiera nacer.

Sentí náuseas. Y todo enpeso a dar vueltas.

—¿Me estás diciendo que tengo que... acostarme con él para que mi hijo nazca? —susurré, con el pecho hundiéndose—. ¿No hay otra forma?

—La hay —respondió ella, bajando la mirada al suelo—. Dejar el huevo con él. Que se encargue él solo de incubarlo.

—Eso es condenarlo —dije, con la voz rota, al borde de las lágrimas—. Dejarlo con alguien que ni siquiera me quiere a mí... ¿Por qué me tiene que pasar todo esto a mí? ¿Hay algo más?

Catrina dudó. Esa duda fue peor que cualquier respuesta.

—Sí, señor. Usted ha intentado eliminar al joven Martin en repetidas ocasiones. Ha contratado asesinos. Cinco veces. Y lo de la campana del templo... usted la derribó. Era un regalo del Duque Ignis para él, de oro puro. Usted la fundió para hacer una cuna de oro para su huevo.

—Para... por favor, dime que no hay nada más —supliqué. No podía creerlo. No solo estaba atrapado en un matrimonio sin amor, había intentado forzar a mi esposo a tocarme una y otra vez. Había mandado a matar a alguien. Y había fallado en todo.

—Señor... esto es solo lo más importante —murmuró—. Me falta mucho más por contarle.

—No puede ser... —susurré, con asco de mí mismo—. ¿Soy tan despreciable como para haber hecho todo eso?

—No es despreciable, señor —dijo ella con una suavidad que dolía—. Usted lo llamaba estrategia.

Me desplomé en la cama con el peso del mundo sobre los hombros. En ese momento, la puerta se abrió de par en par.

Era Ignis.

No tocó. Entró con el rostro serio, duro, con esa capa negra que parecía tragarse la luz. Sin decir una palabra, me tomó en brazos. No fue un gesto romántico. Fue práctico, como quien carga un jarrón caro para que no se caiga.

Me llevó hasta el carruaje y me acomodó a su lado, con una suavidad que contrastaba violentamente con su mirada de hielo.

—No puedo creerlo —dijo al fin, cuando el carruaje empezó a moverse—. Bellamy... ¿en serio no me recuerdas?

No tenía ganas de hablar con él. No después de todo.

—El médico no te lo dijo —respondí sin mirarlo, con la vista clavada en la ventana—. Pero Catrina me contó lo suficiente. Sé que eres mi esposo. Y sé que nunca nos llevamos bien.

Ignis me observó un segundo largo.

—Quiero que te quede claro —dijo con esa voz tranquila que usa para dar órdenes—. Martin es solo un amigo. Si vas a montar otra de tus escenas por celos, ahórratela. Y trata de no meterte en su camino.

No era un consuelo. Era una advertencia. Y yo apenas la escuchaba. Mi mente daba vueltas sobre una sola cosa, una sola frase que lo tapaba todo:

Voy a tener un hijo. Con la persona que menos soporto en el mundo en este momento. Tengo tan mala suerte

El carruaje se detuvo. Al llegar a lo que se suponía que era mi hogar, me quedé sin aliento.

Era un castillo de piedra negra, inmenso, con grabados de dragones que recorrían cada pared como si estuvieran vivos. En la entrada, dos figuras de diamante negro sostenían las vigas principales. El suelo era liso y brillante, y piedras luminosas incrustadas en el techo bañaban todo con una luz suave y eterna.

—Es hermoso... —susurré, sin querer.

Los sirvientes, alineados a ambos lados, inclinaron la cabeza al unísono.

—Bienvenidos, Sus Excelencias.

Todo era nuevo. Todo era demasiado. Lo único que quería era verlo.

Catrina me llevó a nuestra habitación. Era inmensa, lujosa, cada mueble colocado con una perfección calculada. Demasiado perfecta. Demasiado fría.

No puede ser mía, pensé. Mis gustos no pueden ser tan... ostentosos.

—Catrina, llévame a verlo —dije, incapaz de esperar más—. A mi huevo.

—Señor Bellamy... ¿no prefiere esperar a que el Duque se retire? —preguntó inquieta—. Usted quería que fuera secreto. Si lo traigo ahora, él podría entrar.

—Solo quiero verlo. Ya no aguanto más. ¿Por qué tendría que entrar hoy?

—Es que hoy es el cumpleaños del Duque Ignis... —Catrina se agachó y sacó una caja envuelta de debajo de la cama—. Y usted le ordenó que pasara el día solo con usted. Si le entrega esto ahora... podría acercarse lo suficiente para que su cuerpo absorba las feromonas del Duque. Su hijo las necesita. Hoy están más fuertes que nunca. Si no lo hace hoy, el cascarón se empezará a poner gris.

Se me revolvió el estómago. No quería hacerlo

—Si lo sacamos de la incubadora sin tenerlas... el huevo podría enfriarse...

—Ánimo, señor Bellamy. Es por él.

Tenía razón. Por él haría cualquier cosa. Incluso esto.

Tomé el regalo. Caminé hasta el despacho de Ignis con el corazón golpeándome las costillas. Me detuve frente a la puerta. El olor que salía por la rendija — a valle caliente, a él — me mareó como la primera vez que desperté.

Solo lo hago por mi hijo. Solo por él.

Toc, toc.

—Adelante —respondió su voz grave.

Entré. Caminé hasta quedar frente a su escritorio. Él ni siquiera levantó la vista del papel que tenía entre manos.

—Eres tú —dijo—. ¿Qué quieres ahora?

Dejé el regalo sobre la mesa con un golpe seco. El aroma me estaba ahogando y tuve que contener la respiración. Apreté las manos a los costados para no temblar y lo miré a los ojos.

—Duque Ignis Sterling... quiero tus feromonas. Dámelas.

1
Itziar
más por favor necesito saber qué pasó
Itziar
no sé qué pasó, pero siento que el esposo de Bellamy se deja manipular siempre por el estúpido de Martín
kook
Vaya... Que directo
Dalia Lara
ya se descubrió el mismo jjj
Itziar
por favor que el bebé reconozca a su mamá 😭😭
Brisa Romero
/Sneer/
Itziar
más por favor 🙏🙏😌
Oly-chan
Me gusta ❤️
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