Cada persona tiene una misión en la vida, y el verdadero sentido de vivir es proteger y dar esperanza a otros.
Está es la historia de rios:
En medio de una guerra devastadora, Rios queda gravemente herido mientras el enemigo se retira prometiendo volver. Al borde de la muerte, su cuerpo entra en un profundo coma y los médicos lo dan por muerto.
Pero dentro de su mente, Rios despierta en un extraño lugar... ¿que pasará con ríos sobrevivirá?
Un Reto que le pone la vida... ¿Está vez como saldrá de esta situación?
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Lo que eres en realidad
El viento soplaba con fuerza.
La grieta en el cielo seguía expandiéndose lentamente.
Como una herida que no dejaba de abrirse.
Ríos no apartaba la mirada.
Su mente estaba en conflicto.
"Tú abriste la puerta."
Apretó los puños.
—Entonces…
—¿Qué soy yo?
El hombre misterioso lo observó en silencio.
Ryan también.
El ambiente se volvió tenso.
—Dímelo —repitió Ríos.
El hombre cerró los ojos por un segundo.
—No eres un humano común.
Silencio.
Ryan soltó:
—Ok… eso ya lo sospechaba.
Pero Ríos no reaccionó.
—Continúa.
El hombre asintió.
—Cuando estuviste entre la vida y la muerte…
—No solo sobreviviste.
—Fuiste tocado.
Ríos frunció el ceño.
—¿Tocado… por qué?
El hombre levantó la mirada hacia la grieta.
—Por lo que está al otro lado.
Silencio.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Ríos.
—Eso significa que…
—¿Tengo algo de ese mundo?
El hombre respondió sin rodeos:
—Sí.
Ryan se quedó callado.
—O sea que…
—¿Ríos es mitad… cosa rara de otra dimensión?
Ríos ignoró el comentario.
—Entonces este poder…
—No es solo mío.
El hombre negó.
—Es tuyo ahora.
—Pero su origen…
—No pertenece a este mundo.
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En el hospital…
Ana estaba sentada.
Inmóvil.
Mirando el suelo.
—Por favor…
—Vuelve…
Una enfermera se acercó.
—Señorita, su amigo…
—Está resistiendo.
Ana levantó la mirada.
—¿Eso significa que va a despertar?
La enfermera dudó.
—Significa…
—Que no se ha rendido.
Ana apretó sus manos.
—Entonces yo tampoco.
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De vuelta…
Ríos respiró profundo.
—Entonces si yo abrí esa grieta…
Miró al cielo.
—¿También puedo cerrarla?
El hombre lo observó.
—Sí.
—Pero no como crees.
Ríos frunció el ceño.
—¿A qué te refieres?
El hombre caminó unos pasos.
—Esa grieta no es solo física.
—Es un vínculo.
—Entre tú…
—Y ese mundo.
Silencio.
—Si quieres cerrarla…
—Primero debes entenderla.
Ryan suspiró.
—Siempre lo complican todo.
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De repente…
El aire cambió.
Otra vez.
Pero esta vez…
Era diferente.
Más pesado.
Más… profundo.
Ríos lo sintió de inmediato.
—Esto…
El hombre abrió los ojos.
—Ya vienen.
Ryan miró al cielo.
—¿Otra criatura?
El hombre negó.
—No.
—Algo peor.
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La grieta se movió.
No se abrió más…
Pero algo dentro de ella…
Se movía.
Como sombras gigantes.
Observando.
Esperando.
Ríos sintió su corazón acelerarse.
—Eso…
—Eso sí es peligroso.
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Una voz…
Más profunda que la anterior…
Se escuchó.
Como si viniera desde el infinito.
—Interferencia detectada…
El aire se volvió frío.
Ryan se estremeció.
—No me gusta nada eso…
La voz continuó:
—El portador ha sido localizado.
Ríos abrió los ojos.
—¿Portador… yo?
El hombre habló en voz baja:
—Sí…
—Te encontraron.
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La grieta brilló.
Y de ella…
Descendió algo.
Lentamente.
No como antes.
No con violencia.
Sino con control.
Con poder.
Una figura.
Alta.
Cubierta por una especie de armadura oscura.
Su presencia…
Era abrumadora.
Ryan apenas podía moverse.
—No… puedo… respirar…
Ríos también lo sentía.
Pero se mantenía firme.
—Este…
—Este es otro nivel…
El hombre apretó los dientes.
—Un ejecutor…
Silencio.
—Esto es malo.
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La figura aterrizó suavemente.
El suelo… no se rompió.
Pero el aire…
Se comprimió.
Sus ojos brillaron.
Fijos en Ríos.
—Confirmado.
—Eres el portador.
Ríos dio un paso al frente.
—¿Y tú quién eres?
La figura respondió:
—Soy quien viene a corregir el error.
Silencio.
Ryan murmuró:
—Eso no suena bien…
Ríos apretó los puños.
—Si hablas de mí…
—Entonces inténtalo.
La figura no reaccionó.
—No vine a pelear.
—Vine a eliminarte.
El ambiente se congeló.
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En el hospital…
Las máquinas volvieron a alterarse violentamente.
—¡Está en un pico crítico!
Ana gritó:
—¡RÍOS!
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De vuelta…
La figura levantó la mano.
La energía alrededor se distorsionó.
—Tu existencia…
—Es una anomalía.
Ríos activó su poder.
—Tal vez.
Su aura volvió a encenderse.
—Pero no voy a desaparecer.
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La figura dio un paso.
Y en ese instante…
Todo el entorno se dobló.
Como si la realidad misma cediera ante su presencia.
Ríos abrió los ojos.
—¿Qué… es este poder?
El hombre habló con tensión:
—No es poder…
—Es autoridad.
Silencio.
—Ese tipo…
—Puede alterar las reglas.
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La figura apuntó a Ríos.
—Corrección iniciada.